lunes, 7 de septiembre de 2020

¿Qué es la poesía? Poemas de Omar Castillo



Llegué a la lectura y a la escritura por la necesidad de comprender el mundo y poder participar de la magnitud de sus aciertos y contradicciones. En la poesía intuí un camino que me aguardaba y me propuse prepararme para sus retos y responsabilidades. He querido mantenerme al margen de la parafernalia que pretende de la poesía un campo de réditos y estrepitosos hueros. No considero que el poeta sea un salvador, tampoco que sea un dependiente de la actualidad de su época. El compromiso de un poeta se funda y crece en los ritmos de la lengua que nombra y expresa la comunidad de que hace parte. Ser una voz de alerta es razón de su oficio. Algunos dicen que mi poesía no se entiende, es quizás porque no me plego a sus intereses. Lo cierto es que por ahí están mis libros insistiendo con sus versos. Casi siempre dejo resbalar lo insidioso o lo zalamero.


XVII

Alicia,
cuando miro su cara, en ella se estampan bifloras,
golondrinas y begonias del habla
y un agua turbia en la que se sumerge el habla,
entonces una cocina se humedece en el fuego
que calienta el amanecer de una infancia
que sucede en medio de usos domésticos
y sombras que se acurrucan en sus terrores
para, luego, dar cabida a la nostalgia que cae
y es como un tubo de escape que revienta e imprime
de súbito en la piel del romance, igual
a un exilio colectivo que atraviesa el habla;
Entre la calle 27 con la carrera 65, en esa esquina
desaparece el verano tantas veces
como la chimba de carola, cuando ella vuelve
a su lugar su falda estrecha y de paño oscuro;
En el interior, inés, mueca como la carnadura de un buey de arado,
se hunde en la cocina y el gris de su mirada,
de la que no salió su existencia
n i a m e d i o p r o n u n c i a r,
y donde guardó proporción con el tránsito de lo inútil
fijo en la piel como una llaga que no cura;
Bajo las palabras viene lo impredecible
de su escritura,
las palabras caen de la incontinencia del habla
a la promiscuidad de la escritura,
entonces,
detesto como caen las flores del jarrón de su cara
de donde los pájaros emigran
 

XVIII

Uno se vuelve piedra y se pasa toda la existencia construyendo un blanco,
o, siendo el blanco en un montón de piedras,
entonces empieza el paraíso;
Cada sílaba edifica esa complejidad que se apila,
esa mano de impulso contundente que revierte su impacto y contiene
el irrecusable destino de una herida o cicatriz;
Mal haya el habla o tan siquiera el murmullo de la queja o sus alrededores;
¿Uno está lleno de silencio en la piedra?
Lo cierto es un lugar común y anfibio,
empero, sólo se lo enumera o describe en las heces o en la descendencia,
igual en lo sólido cuando el sol invierte sus excrecencias;
Descendientes ¿las piedras guardan nuestra memoria?
Una cabrita ética pelética peluda tuvo tres hijitos
éticos peléticos peludos, verdad que sí, verdad que no;
No se imprime en el mismo sitio dos veces la huella;
En ocasiones la piedra se hace polvo sin contener su impacto o destino, antaño;
No siempre los cabos están atados o sueltos como es usual, como es normal;
Un arrume acosa, un arrume que recuenta y parece que no cesa, un arrume;
Es verdad que tú te quieres salir de aquí


XX

Tanto muerto, tanto pedazo de muerto, parecen piedras y guijarros listos para afirmar
     caminos y otras viviendas;
Ella con su mirada hacia el anciano teje un nido de proporciones, acendrando atmósferas
y matices;
No sé si sea posible envejecer;
Ecos son abismos hacia el futuro;
Abismos son ecos hacia el pasado;
Una frase abierta como un círculo,
cerrada como un círculo
la tarde se ausenta en las luces del sol que se desprende
y vuelve en las ráfagas de neón y en los reflectores que encienden los vehículos, mientras
todos presurosos nos amotinamos en las horas pico,
sudorosos como una postal estropeada;
En la radio suenan informes, estadísticas, comerciales;
El anciano recoge sus datos
personales su alfabeto y su sombrero;
Entonces la carrera girardot al cruce con bomboná parece un embudo do
en donde se atrancan el cielo y el infierno,
en la radio discuten las propiedades de la zanahoria
al tiempo que un comercial dispone los cuerpos y demás para las vacaciones de verano;
El anciano y su alfabeto, su sombrero y sus datos personales abordaron un bus de la ruta 301
La esponja de la noche
avanza por los vericuetos del romance,
saber que en las palabras, en los giros del antiguo romance, dios caminó por estas calles,
me hace bien;
al parecer también tropezó y saltó agujeros y desperdicios,
debió mirar nalgas y otras voluptuosidades;
La totalidad en el fragmento
dios va dios viene
¿quién lo tiene?


r í o q u e s u e n a

encarnando la elíptica del eco
no sumiso, no entregado a la costumbre,
tampoco inclinado a las especulaciones
del prístino origen o lo que es igual,
el eslogan de moda que rige el habla
y las maneras de ser en las cuadrículas,
únicamente engrosando las filas del salario
como muñones estampados para el por ve nir,
criaturas hospedadas en las vallas
consumiendo el eslogan de sus días y noches


Usura y oscurantismo

La ciudad, una cicatriz delirante,
Enconada como una diáspora sujeta
Tras las gasas de asfalto y adobe;
La trama de su comportamiento sucede
En invierno o en verano, por titulares
En las pantallas o en los periódicos;
Por los peatones, de boca en boca
Igual a un ventrílocuo que larga su hilo
Hasta la médula de su víctima. La ciudad
Es una cicatriz que no para de expandirse,
Se alza en sus pisos como por entre
El ojo de una aguja despuntada que hila.
¿Quiénes, tras la lente usufructúan
Los réditos de la descomposición?

                                       
Donde inicia

Imposible poema posible
Cuyo tema se lea
Con la contundencia
Que hace la callosidad
Donde la realidad
Se consume
Sometida y controlada
Misteriosa y condenada
En la memoria
En lo incógnito de la piel

Posible poema imposible
Donde la palabra
No sea estuche
De la inspiración
Para condicionar
Lo existente
Al acento de emociones
Donde se pervierten
Los sentidos
Que aprehenden la vida

Poema no estandarizado
Por los réditos de la fe
Ni los de cualquiera ideología
Que se adjudique derechos
Sobre los destinos
Sobre las extensiones
Donde es amoldada la conciencia
Y las palabras a los significados
De una estructura laboral
Propensa a la obediencia

Poema no amparado
En ideales labrados
En el imaginario de un prístino
Ni en el lomo 
Para un futuro
Donde el presente
Es sacrificado
Hasta el hallazgo de su estéril

Imposible poema posible
No fundado en una estética
No fundado en una ética
Rigiendo el laberinto de la civilidad
Poema dado al extravío
Acaecido a la condición
Sin tronchar el nudo
Deshaciéndose en el nudo mismo

Posible poema imposible
No burlado por la lírica
Ni por un amor
En imágenes surreales 
Tanta presunta poesía
Anula el poema

Al carajo tanto poeta
Ignorante de la realidad
Al poema lo han encontrado
Descuartizado por el habla
Delirando en medio de los ritmos
Donde lo han empotrado 
 

Tanto muerto, tanto pedazo…

Tanto muerto, tanto pedazo de muerto,
parecen piedras y guijarros listos para
afirmar caminos y otras viviendas;
Ella con su mirada hacia el anciano teje un
nido de proporciones, acendrando atmósferas
y matices;
No sé si sea posible envejecer;
Ecos son abismos hacia el futuro;
Abismos son ecos hacia el pasado;

Una frase abierta como un círculo,
cerrada como un círculo
la tarde se ausenta en las luces del sol que
se desprende
y vuelve en las ráfagas de neón y en los
reflectores que encienden los vehículos,
mientras
todos presurosos nos amotinamos en las horas pico,
sudorosos como una postal estropeada;

En la radio suenan informes, estadísticas,
comerciales;
El anciano recoge sus datos
personales su alfabeto y su sombrero;
Entonces la carrera girardot al cruce con
bomboná parece un embudo
en donde se atrancan el cielo y el infierno,
en la radio discuten las propiedades de la zanahoria
al tiempo que un comercial dispone los cuerpos
y demás para las vacaciones de verano;
El anciano y su alfabeto, su sombrero y sus
datos personales abordaron un bus de la ruta 301;

La esponja de la noche
avanza por los vericuetos del romance,
saber que en las palabras, en los giros del
antiguo romance, dios caminó por estas calles,
me hace bien;
al parecer también tropezó y saltó agujeros y desperdicios,
 mirar nalgas y otras voluptuosidades;

La totalidad en el fragmento
dios va dios viene
¿quién lo tiene?


*Omar Castillo, nació en Medellín -Colombia, el 9 de diciembre de 1958. Ha publicado los libros de poesía: Divagaciones (1978); Vestuario (1979); Garra de gorrión (1980); Limaduras del sol (1983 y 1986); Fundación y rupturas (1985); Relatos del mundo o la mariposa incendiada (1985); Informe (1987); Relatos de Axofalas (1991); Leyendo a don Luis de Góngora (1995). Relatos del mundo (1998, Obra poética desde 1983);; Abra, el libro de los amigos (2003); Poema de New York, con traducción al inglés por G Leogena (Marginales, Los Lares, Casa Editora, Medellín, 2007); Los años iniciales en el vacío, 2001-2008 (Fondo Editorial Ateneo Porfirio Barba Jacob, Medellín, 2008). Y el libro de ensayos: Asedios, nueve poetas colombianos & Crónicas (Los Lares, Casa Editora, Medellín, 2005). Ha sido incluido en diversas antologías hispanoamericanas y colombianas. Ha  hecho lectura de sus poemas y participado en estudios y propuestas sobre poesía colombiana e hispanoamericana en Rio de Janeiro, Paris y Nueva York entre otras ciudades. De 1984 a 1988 dirigió la revista de poesía, cuento y ensayo Otras palabras, de la que se publicaron 12 números. Actualmente dirige Ediciones otras palabras activa desde 1985, empresa en la que se han publicado más de 30 títulos entre poesía, ensayo, teatro y narrativa, en su mayoría de autores colombianos. Y la revista de poesía Interregno editada en Medellín desde 1991 .

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