jueves, 15 de octubre de 2020

¿Qué es la poesía? Poemas de Oscar Mauricio Naranjo Restrepo



Es un territorio existencial donde, desde la oscuridad y la sombra, emerge la iluminación al modo (no de inspiración) de revelación de sí mismo.   Un sí mismo que está en el mundo, en el afuera, desde el lenguaje, en su expresión dilucidadora.   La poesía es un eco, una imagen que gira en espiral hacia el descubrimiento de nuevas dimensiones de una realidad siempre extraña, delirante.  Hay poesía en el grifo que gotea como una sinfonía azul, pero también en una idea intempestiva que se erige como una catedral gótica en la negritud del firmamento interior.   La poesía es la casa donde anidan el horror y la belleza.


Disfraz 

Me disfrazaré de nube
Lloveré en las montañas
Y me evaporaré con el sol vespertino
Mi disfraz será el más transparente:
Desnudo y ligero de gravedad
Seré cielo
Besaré la cordillera
Y regresaré al éter
Pleno de vacío.


Sinestesia

Y de pronto, la belleza estalla como un fuego artificial,
E impregna con su brújula desnuda el mundo.
Todo entonces adquiere forma y sentido:
Las notas del piano emergen móviles, cromáticas, sensuales.
Las palabras dibujan paisajes oníricos,
Las campanas inundan el cielo con su luz melódica,
Tu olor baila en mi corazón como una nube de todos los colores.
Todo entonces se puebla de ventanas y de pájaros:
Tu aroma como una alucinación,
Tu risa como un satori,
Tu silencio como un calidoscopio,
Tu voz como un jardín.
Entre tu voz y tu silencio
voy construyendo una partitura de soles y planetas,
de sombras verdes y vacíos azules.
Entre tu aroma y tu risa voy creando un poema fonético y frenético.
La belleza, serena y escandalosa se sienta a mi lado,
Plena de ventanas y pájaros,
Con su brújula desnuda.


Jardín (1)

Diente de león
Ojo de poeta
Uña de gato: 
En la aurora un jardín de bestias.


Jardín (2)

En mi jardín de molinos de agua 
Siembro plantas eléctricas 
Y las riego en tu divino nombre 
Cada mañana
Antes de despertar.


El amor

Amo el agua de tu tierra,
El fuego de tu aire,
Tu quinto elemento,
Tus fenómenos telúricos,
Tus acrobacias en los incendios de la noche,
Tus raíces que se hunden en mi agua viva.
Amo el aire que te asfixia,
Con sus partículas desconocidas y sus radicales libres.
Soy el óxido que te corroe en un rincón del cielo.


Un día de estos

Un día de estos, 
De repente voy a escribir una canción aurífera,
Mitad flor, mitad nube, plena de fuego,
Telúrica, volátil, metálica.
Será un himno a la soledad, al vacío, a la ausencia.
Sonará a barco fantasma, a precipicio, a desierto.
Un día de estos, 
De repente voy a cantar mi canción,
Como un volcán, como un terremoto, como un rayo.


La piel del humo

Común y corriente
La inteligencia moja los labios de la montaña
Mientras riachuelos de pensamientos
Besan un abismo
Y secretas medianoches
Exhalan la visión de lo maravilloso.
En las fogatas del silencio
Ruedan tus dedos
Como puertas cerradas
En la piel del humo. 


*Oscar Mauricio Naranjo Restrepo, Medellín, 1964.  Escritor, periodista y docente universitario.   Sus poemas y micro relatos han sido publicados en varias revistas, tales como INTERREGNO, PUNTO SEGUIDO, FUEGOS, REVISTA INNOMBRABLE, ICOSAEDRO, MECÁNICA CELESTE, ANAGRAMAS, entre otras.    En 2012 publicó su poemario PALIMPSESTOS Y TÁBULA RASA, y en 2019 el libro de cadáveres exquisitos RARA BELLEZA Y EL HADA HELADA, en compañía de Oscar González.   Los poemas de la presente selección hacen parte de su libro inédito SIGNO CERO.

martes, 13 de octubre de 2020

"El baile extático" Collages Ljiljana Stjelja


Nombre: El reloj hace tic-tac
Técnica: Collage
Medidas:20*30cm
Año: 2020



Nombre: El baile extático
Técnica: Collage
Medidas: 20*30cm
Año: 2020



Nombre: La bicicleta floral
Técnica: Collage
Medidas: 20*30cm
Año: 2020



Nombre: El reloj viejo
Técnica: Collage
Medidas:20*30cm
Año: 2020



Nombre: El Vencedor, símbolo del Belgrado
Técnica: Collage
Medidas:20*30cm
Año: 2020



Nombre: ¿Qué va a pasar con la Tierra?
Técnica: Collage
Medidas:20*30cm
Año: 2020





Nombre: La viajera del mundo
Técnica: Collage
Medidas:20*30cm
Año: 2020


*Ljiljana Stjelja, nació en 1949 en Belgrado. Tiene un título en educación especial. Hace collages, escribe diarios de viajes e ilustra libros y revistas. Ha realizado más de un centenar de collages, algunos de los cuales se exhiben en espacios públicos, mientras que otros se encuentran en colecciones privadas. Los motivos dominantes de sus pinturas son: motivos florales, motivos antiguos y música o ballet. Actualmente trabaja en collages biográficos. Con motivo del décimo aniversario de su obra artística, en 2016 publicó un catálogo de collages titulado "Lʼart". Una reseña de su arte de collage fue publicada en la revista "Lamed" (No. 2, año 10, febrero de 2017) bajo el título "Paper Magic: Collages Shaped by the Soul". Sus collages también se presentaron en varios portales web. Su breve relato romántico sobre la escritora eslovena Lujiza Pesjakova bajo el título "La aprendida de Lujiza" se publicó en la colección electrónica de relatos "Quiénes fueron nuestras heroínas". Desde 2019, sus collages están en la portada de la revista literaria electrónica "Enheduana".

Es cofundadora de la asociación para la promoción de la diversidad cultural "Alia Mundi" y autora de diarios de viaje y textos en la revista del mismo nombre. Es la editora del blog de arte "# L'Art".

Con sus collages también participó en el primer festival de poesía en la época de la Corona (Festival de la Esperanza), que fue organizado por la revista "Versopolis".

Ganadora del "Premio Dragan" a la mejor historia de viajes de mujeres de 2016 (la obra "Mi ciudad mirando al río"), que fue publicada en la colección "Recuerdos del alma". El concurso fue organizado por la organización humanitaria "Strength of Friendship - Amity". 

¿Qué es la poesía? Poemas de Jairo Guzmán


El legado de los poetas es el tesoro que heredamos para respirar, con los pulmones del canto, la aventura que somos: el habla de la intemperie ante lo imposible, esta sed de ser a la deriva, en la espesura del día a día, a través de un mundo de fuerzas concurrentes y chispazos del sueño, coronados por un misterioso rayo de luz para danzar en el abismo. Ante la algarabía celeste nos unimos a la fiesta solar. Ante los animales, esos asustadizos seres de la vigilia, invocamos los cantos ancestrales de comunión con su inocencia y con la serenidad del bosque, frente a los desiertos que avanzan hacia la vida de las ciudades.

No sólo de versos y de prosas, está hecha la poesía. Los poemas son una de las tantas huellas que deja el paso de la poesía por nuestras vidas y aquel que dispone a que el lenguaje cante a través de él, es el poeta. Nos reúne nuestra sed de infinito ante lo efímero. Deseamos el encuentro. Somos tribu que ríe, los animales que imaginan.

 

 

El espejo negro

 

Atraído por la visión de un árbol, camino por la sabana, hasta extraviarme en su paisaje. Su tallo, abrazable por ocho hombres en círculo. Tan alto que aves migratorias se desvían de su ruta, allá lejos, imantadas por su presencia.

Palacio para pájaros. Bajo su fronda me acuesto hasta entrar en el trance del intersueño. Mi visión se desplaza como si otro llevara en su rostro mis ojos. Avanza. Una pradera. Hongos, gigantes, de un material calcáreo. Corro. Me acompañan vientos corporeizados o cuerpos huracanados. Luego, una arboleda de robles. Una pequeña laguna.

Los vientos me abandonan en la parte trasera de una casa, construida con maderas que exhalan aromas. Hay recámaras, amplísimas, de techos altos. Hay cervatillos, grabados sobre pieles; miran, perplejos, un remolino de aves. Emblemas de oro, plata y piedras pulidas.


En el espejo de ónix se ve la entrada a un recinto donde se realiza un diálogo, sin palabras, entre muchas personas. Leves corrientes de un viento atémporo ondulan, benévolamente, en el cielo de este recinto semi-elipsoidal.

Proceden de remotos parajes o tal vez siempre han estado atrapados en el espejo negro. Al atravesar ese velo, se siente que nos esperaban. Todos dicen, con mucha clarividencia, mensajes fundamentales. Es un habla que no puede ser expresada sino como un coro de briznas flotantes. Al regresar de allí se siente que esas voces, como viento que roza las espigas, nunca más nos abandonarán.

Los ojos regresan al cuerpo.

 

 

Este carnaval

 

 Este carnaval

ganó la batalla

esparció espigas

del oro del trigo intangible

que reluce entre lo que no se ve



¿Qué no se ve?


El fotógrafo


Digamos que no se ve

el sonido del verde

excepto si percibes su olor


El óleo verde huele a trementina

y el verde ¿a qué huele?


Si vamos por las rutas del verde

volvemos al carnaval

Eso es posible por la incesante necesidad

que el verde tiene del rojo


En este carnaval

el sacrificio consiste en derramar

la leche del misterio

en los pechos de los niños asesinados


A este carnaval

sólo asisten las huestes

de los Libertinos del Rayo

danzantes al ritmo

de la palabra no dicha

sólo aprehensible

por el eros de los objetos


Y la música todo lo conecta

a partir de abismos de silencio

que todo lo pueblan

para que el ruido dance

y sea el sonido

de lo que se desvanece por fricción

pero que resucita en roce universal


En este carnaval la música es médula

y el alcohol una doncellita de oro

a quien no la salpica la sangre

de los masacrados

sino el polvo solar del delirio


Para este carnaval

sus nociones son dadas

viviendo en las moradas del relámpago

donde canta la espiga de oro imposible


Serás guerrero cuando veas fluir el oro

de las lágrimas



Llegan las mujeres


Llegan las mujeres

a servir copas de lágrimas


para que mi bestia de luz

libe

para que el humor

haga estallar de risa

el océano negro de sus angustias


Sufren por los hombres

-sus hijos

es decir

sus novios

que rompen cítaras

en su amor-

y flotan con la mujer

que de mi sustraen

buscando la muñeca de su infancia


Carcajean cuando les digo

que no soy una muñeca

sino un burrito en el pesebre

de la niña velazqueña


También les digo que serán mis hijas

cuando logren que una rana cabalgue un cuervo

con placer inaudito


Si eso hicieran se convertirían

en niñas azules


Veo el oro fluir de sus lágrimas

Veo un prisma violeta

entre brumas azul de Prusia

Veo un punto blanco

donde el oscuro se diluye

Veo caballos en establos de éter


Son rayos

 

 

En el parque de Jairo Guzmán


los músicos del aire son las flores que flotantes semejan señoritas vestidas con un manto de pájaros en el parque donde la gente el domingo deambula soñando castillos de crispetas y caminan como si viajaran en alfombras de mariposas para que los poetas se inspiren mientras un caballo sacude con el rabo las moscas del aburrimiento.



*Jairo Guzmán (1961- ). Poeta colombiano, Nació en Medellín en el año de 1961. Egresado de matemáticas puras de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín). Co-fundador y co-organizador del Festival Internacional de Poesía de Medellín (fundado en 1991). Ha publicado en diversas revistas del país y del mundo.

Libros publicados: “Coro de ahorcados” (1995), “Icons of rain” (1995) [versiones en inglés por G. Leogena] y “Todo Paisaje es la elegancia del ojo” (1997)

Ha realizado dos exposiciones de poesía visual, en el contexto del III y V Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Co-autor del libro de “Preludio para una gimnasia de las percepciones” (siete parajes de

escritura inventiva y lecturas selectas). Este libro es el resultado de la experiencia con talleres de creación poética, dirigidos a estudiantes y profesores, realizados, desde 1991, en la ciudad de Medellín.

En 1995 fue invitado por la Asociación de escritores de la República Popular China para realizar lecturas de poemas e intercambios de conocimientos con escritores en Beijing, Xian, Nanjing y Shanghai

En 1997 participó, con lecturas de poemas y conversatorios, como poeta invitado a la Feria Interamericana del Libro en Curitiba, Brasil.

En 2000 participó en el Festival Eskeletra de Poesía en Quito. En ese mismo año fue invitado a Helsinki para realizar lecturas de poemas, invitado por Artistas por la paz.

Ha dirigido la Escuela de Poesía de Medellín, desde la primera versión en 1996 hasta la sexta versión en 2001.


sábado, 10 de octubre de 2020

"Voluntad de tener voluntad" Poemas de Edílson Nascimento Leão


Voluntad de tener voluntad

Nunca rivalidad...
Hay algo deseable que mis ojos ven
Insertado no lo sé, pero lo sé...
Solo la voluntad
Para sentirse a gusto.
Y la voluntad es tener siempre la voluntad.
Que ganas de saber
Si tienes el mismo deseo.


Ya realizado

Sé que entiendes
Que ya sabes.
Y guardianes con siete llaves.
En el fondo muy discretamente
En tu mente, sientes...
Sí, seria complaciente.


Un beso simple

Solo un simple beso
Haría realidad mi deseo.
Aunque fuera facial, fraternal.
O algo así.
Creo que no nos haría daño.
Donde ese beso soñado
Solucione los problemas
Bueno, vivo con ese lema.


Sabemos

Sé que usted  sabe
Y sabes que yo sé...
Sabemos...
Lo entendemos, tú y yo.
Mirar es pecar.
Dejemos de ser pequeños.


Lápiz labial rojo

Viéndote con ese labial rojo.
El deseo de robarte un beso.
Fue deseo, amor, seducción.
Sí, pura pasión!
Encantado con tanta belleza.
Será difícil de  olvidar
Hasta te soné, te besé...
El sueno parecía ser verdad.
Que pena!
Regresé a la realidad.


*Edílson Nascimento Leão, Brasil. Profesor Nível superior - Posgrado, Pedagogo, Escritor y Analista Judiciário. 

viernes, 9 de octubre de 2020

¿Qué es la poesía? Poemas de Fernando Cuartas Acosta.


La poesía no está escrita sobre un mantel de nubes prestadas al olvido. Cada nube se inventa entre la lluvia que nos invade desde adentro. Es dudoso que se diga que existen demasiados poetas, como si tales humanos nacieran en producción en serie; creo más bien que los deshacen, los ocultan y los incineran. Cada palabra pronunciada es un sésamo para entrar a las moradas más ocultas: origen del bardo y de los seres que perduran las leyendas, como la magia misma de la creación de mundos.
La poesía es un síntoma de rebeldía y de trasgresión, trata de indagar por los sentidos más ocultos de las cosas, de ser avizora de las trampas tendidas por el consumismo diario. No se trata de frases cargadas de ornamento, ni lapidarias sentencias sobre una bandera o un credo asfixiado en ortodoxias. 
Es todo lo contrario, busca reventar las cercas, eliminar fronteras, acercarse mucho más al oscuro pozo donde nacen las estrellas, las legendarias lámparas que puedan parpadear sobre las dudas diarias. 
Considero que no se es poeta por el hecho de buscar armar un libro pegado de domingos y bostezos, entre la arrogante farándula y una aparente humildad de los que pulen los puñales cuando no funciona el lápiz. 
Recordemos que fue con la punta de un lápiz gigante, cuando Ulises pudo sacar el ojo al cíclope, para hacer que el temor quedara ciego y la embarcación de la osadía fuera por el mar de la inventiva. 
Para mí la poesía no es más que una forma de vida. Algo sanguíneo, pasional, un acto vivo. Nada de altares y posteriores ofrendas de estatuas en un parque. La poesía y el poeta son un libro abierto para preservar la vida. 


Del libro de las cosas con ojos

Barco anclado

Huele a mar y a inocencias de peces consumados, varado sobre una playa un gigante bufa, herido es remolcado por los años. Ojos apagados, una remota testa que ha perdido bríos y se conserva en una arena tibia. La boca impronunciable de palabras y de broncas del pasado.
El barco tambalea enfermo. Los piratas deben estar cruzando sus pipas y dejando prótesis de manos y de pies en los tejados.
Los viejos marineros han huido a Ningún Lado, geografía sin nombre de los olvidados.
Maletas, cofres, libros, sogas, banderas, armas, gritos, toneles, vinos, verbos, todo ha sido lanzado por la borda. Queda un gato perdido entre un estanque seco.
El viejo gigante parece dejar un último gemido, una lejana queja de islas oscuras y laberínticas leyendas.
Un pobre rey viejo coronado por espuma, un hijo loco de Neptuno, un ser lastimado que busca donde morir de pie como los kraquen, parado en tentáculos de océanos.


Del Libro Las Noches de los Jueves

Noche 

Todo ha enmudecido de repente
Ni los perros ni los gatos se asoman con sus ruidos
Una lámpara ciega, deja una luz temblorosa sobre la calle sola
Ya han cerrado la tienda de la esquina
El corazón ajeno, la tertulia con demonios
El encierro de un ángel, la última palabra de un borracho
Una triste figura de beata sale a media noche disfrazada de fantasma
El pueblito esta callado, es la hora cerrada, el motín de las ánimas
El caro oscuro de los que se han ido y se han convertido en pensamiento. 
El pueblito se estremece en madrugadas, se siente un leve viento
Que trae palabras de un  convento y despedidas en zaguán 
Noche de estos pueblos cobijados en neblinas, abrazados al recuerdo
Mojados por las lluvias, recostados a un farol. 


Ojos

Un par de almendras húmedas. Cristales de carbón que miran; Desde el otro lado de la noche, hay un fulgor que alumbra, son los destellos de las madrugadas, la mirada entre caminos, el dulce recuerdo de unos perros que ayudan al pastoreo de las estrellas. 
Un par de hornos fulminantes, labor de siglos mirar desde el fondo de los mitos. Mirando se contempla el temblor que existe en una flor cuando llegan los duendes con tijeras. Mirando se puede sentir la neblina escondida entre los pechos y el agua gris de los primeros sueños. 
Mirando se ve una crisálida saliendo muy despacio de una boca pronunciando un beso. Mirando hay un incendio negro, ese rostro que perpetúa hasta el infinito los segundos.


Armonía

Bajo el efecto de las proporciones, en una distribución de encantamientos, la flor del equilibrio, sobresale con sus pestañas de pétalos cual espadas sin miedo. Es una sencilla flor de escudo, de loable luz entre sus carnosas presencias.  
Aureola de destellos rosa, la palidez de un sol que se derrite en besos de luz en las mañanas. 
Custodia sin rezos, lámpara sin fuego, ojo enorme que nos muestra el universo. 
Ninguna de sus puntas es igual a la otra, la lengua de una tribu puede parecerse a otra, más no serán iguales, como no son iguales los sueños de mil seres, aunque hayan vivido una misma guerra y hayan compartido amores similares.
Una estrella florígera, barroco natural de los jardines. Allá está abierta y gozosa, un séquito de abejas le rinde un culto extraño. Es una aparición de siglos inventándose. 
Un poema vegetal que nos conversa. 
Dicen que tienen música secreta entre esos pétalos. En las noches se les oye cantar algunos versos. 


El ABC de un pueblo

En la esquina hay un poste en el poste hay unas cuerdas en las cuerdas hay golondrinas en las golondrinas hay nostalgias y en las nostalgias quedan lluvias y en las goteras vive una lágrima y en la sal de la sopa una pizca de hambre y en la sal un picante y en el picante un amor y en los amores un zaguán y en el zaguán un beso y siempre en cada beso una tembladera, y ese frío repentino y esas ganas de subirse a un balcón, y ese patio que llama y ese arbolito que secunda y en todo el pueblo hay un chisme y en ese chisme una historia y todo se hace leyenda, entre calles y ventanas, luego volvemos a la esquina, luego regresamos al pueblo, la chica se ha casado, el chico vive lejos, la vida ha continuado, en cada esquina un recuerdo y en cada memoria un suspiro y así en ese ABC de los amores que se resucitan en un breve recorrido por las calles como perros callejeros o como gatos entre el techo.


Al otro lado

Rompe la monótona tragedia, la soledad y espanto, el dolor repetido que hace cicatriz y esconde herida
rompe el muro y sus destrozados cimientos
rompe civilizaciones y murallas
rompe ese miedo ambiente
rompe que al otro lado aún se ve caminar sobre el cielo nubes nuevas
rompe el telón del infortunio
nada queda entre cenizas y las ruinas
allá al otro lado se ve un lugar amable entre lo onírico y el deseo de ser otro...
rompe, rompamos, rompiendo...
esa angustia de ser nadies, de ser destrozo y miedo
rompamos la caparazón de lo adverso
la desdicha por la dicha, por lo dicho
digamos haciendo más allá del muro y sus silencios.


Un abecedario de infiernos

Cada pluma que cae del ave que vigila las sombras de la noche es una letra oscura sobre un territorio de olvidos.
Se pueden recoger todo un abecedario de ritos, de fantasmas, de infiernos hechos a la medida del miedo y de las amenazantes figuras que inventamos ante la débil contemplación de espectros.
Se han escrito libros con las plumas del miedo
se han dejado caer gotas de tinta de sangre oscura y negra
se ha manchado la imaginación con mendrugos de desesperación y se han tratado de hacer apocalípticas
metáforas con esos abecedarios temblorosos
El pájaro seguirá allí
renovará sus plumas, nos dejará su alegoría del vuelo.
La noche no siempre es sinónimo de catástrofes
ni las sombras son premonición de Parcas
La luna sigue mirándonos
y las águilas nos sobrevivirán sobre esta tierra.


Las fauces de la noche...

Sigilosas sombras se acercan, engullen los ojos del cielo.
Animal con cara de borrasca
Cielo oscuro y nubes como barcos a la deriva
salen en exilio, desplazadas formas llevadas por el viento.
La zarpa, la boca fiera, la garganta inmensa
alimentada por la oscuridad y por un temor atávico
nacido en las tormentas.
Más el vendaval desfigurara los monstruos
el hambriento can no llegara a la aurora
al otro día, pese a todo, el sol volverá sobre la bóveda del cielo.
La luna no se estremecerá
y nuestros ojos mirarán la vida
un día más y la noche no es están oscura
ni las sombras siempre guardan el espectro del miedo
Un día más
y las furiosas bestias desaparecerán
de las mentes enfermas y de los cobardes aplausos con la muerte.


Otras geometrías

Todo se mezcla, se diluye, se esparce.
Cubos sólidos, nubes chatas, apiñamientos, cúmulos, rígidas formas, volúmenes estáticos, nada de eso es cierto. Todo lo sólido se desvanece en el aire.
Sólo flota a la intemperie un sueño con sonrisas
una mujer como metáfora
un amor sobre la sombra: un asombro que nos nombra
Esas líneas rectas se han hecho después de ver curvar el universo
Bloques compactos, son ilusorios
existen, se derriten
parecen absorberse, se juntan hasta que se mezclan
se hacen amorfos, impúdicas masas lascivas formas
erotismo se junta con deseo
no existe ahí una geometría rectilínea
es hipérbole, elipse, parábola, concavidad
como el sexo, el amor, el deseo
nada se hace directo, preciso, recto,
todo allí es arco sin flecha, curvatura erótica, universo sin muros, alegoría de los cuerpos que se juntan
amor sin doctrinas ni sin reglas
puro desorden bello de un orden no visto
erotismo que brota
nada se exige, todo se da, se abre, se goza, se juega
amor sin cubículos, los dados se convierten en esferas
las duras líneas se hacen nubes.


*Fernando Cuartas Acosta, poeta y ensayista colombiano (Bello, Antioquia, 1955). Historiador de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Es guía patrimonial. Dirige desde 2003 el programa radial Taller de Luna, de literatura y difusión cultural, y coordina el taller de literatura “De la Tierra a la Luna, paisajes poéticos, geografías imaginadas”, en la misma universidad y en diversos sitios de la ciudad. Ahora con el nombre de Literatura y paisaje. Copartícipe del proyecto Punto Seguido, revista cultural. Con el libro En la calle no calle obtuvo una beca en el Centro de Desarrollo Cultural Moravia. Ha participado con la Organización Caminera de Antioquia en procesos de recuperación de antiguos caminos tanto prehispánicos como coloniales. Pertenece a la revista Innombrable, ha tenido actividades como guía patrimonial con el Bermejo Mundo de la Calle Abierta, recorridos patrimoniales por la comuna cuatro. Participa con la Cuarta estación Radio comunitaria comuna Cuatro y del libro de la esquina, de la misma comuna, donde participan varios colectivos culturales.
Ha participado en antologías de poesía tanto nacionales como internacionales y en revistas culturales como Aghula, Andrómeda, festival de poesía en Manizales, festival de poesía Nadaísta, Festival de poesía Prometeo, festival de poesía en Agua chica, festival de poesía por la Paz, ente otros. 
Libros En La Calle No Calle premio de poesía Municipal con Moravia sobre poemas dedicados a las calles del barrio. El libro Las noches de los Jueves, Los objetos con Ojos, Madame Destino antología de la revista Punto Seguido. En la muestra de poesía en Medellín, 1950-2011, colectivo de revistas.

"Una oportunidad" Poemas de Yilma Milena Barrero Arango


Una oportunidad

Llega un día cualquiera, de repente y se despierta el gusto. 
La atracción el deseo de ir más allá 
juegos de palabras se desatan en línea. 

Ya estábamos condenados, a vivir separados 
esta vez por una cuarentena obligatoria
que no dio tiempo de sacar los sentimientos, más que por letras. 

Así se alimentó el gusto y las ganas de volver a vivir 
de volver a sentir, de desear a alguien 
querer tenerlo en todo momento, a toda costa.
 
Esta vez las redes sociales, serían las cómplices 
días de charlas, risas, canciones que iban y venían
frases e imágenes que todo lo decían.
 
La cuarentena se extendió, no hubo lugar para un encuentro 
las palabras siguieron día a día, se volvió costumbre vivir
de lado y lado en la distancia sin besarte sin tocarte.   

Sueños se despertaron sensaciones y sentimientos
pasiones e instintos ya nos sentíamos perdidos. 
Un momento era lo que pedíamos.

Un encuentro fortuito se nos dio, un compartir 
por fin nos selló. Ya las palabras y sueños 
fueron realidad y un beso salió a sentir.
 
Las pasiones se desencadenaron está vez con más ganas 
el tiempo no ayudaba era inclemente, se alargaba   
un encuentro quedó pendiente, una noche de pasión ardiente.
 
El día menos pensado llegó Nunca se pensó, tan solo se anheló,   
las piernas nos temblaban, la voz los nervios se apoderaron de los dos 
sus manos y mis manos se encontraron en aquella noche de pasión.

Fuimos uno solo en un lugar mágico, con mil protocolos de cuidados 
en medio de una cuarentena hicimos juntos de aquella noche 
de nuestros cuerpos, todo un relajo. De los besos uno y del amor uno.  


Voy

Voy caminando hacia lo desconocido
Mis pasos son ligeros por llegar
Pesando en la guerra
Pensando en la desventura

Voy andando sobre mis sueños
voy vestida con esperanza
desatando viejos recuerdos
envolviendo mis añoranzas.

Voy pensando en toda mi gente
en aquellos que ya no están
de mi tierra me encuentro ausente
junto a aquellos que ya se van.

Voy enredando sosiegos
sin saber lo que me espera
ellos abrieron su fuego
y encendieron una hoguera.

Un camino hacia la nada
la condena es el destierro
no hay rocío de madrugada
ni lluvia en el invierno.

Voy con ganas de volver
y encontrar viejos amores
ver la tierra renacer
y el encanto de las flores.

Impotencia una vez mas
mi alma se siente triste
no quiero más masacres
De ilusiones jóvenes.

Voy con esperanza
con sueño y añoranza
de encontrar la paz
en mi país la libertad.


*Yilma Milena Barrero Arango, Nació en Ibagué Tolima Colombia, su inspiración la tomo de la vida misma, algunas vivencias y otros casos que escucha o cosas que se ven. Se considera una persona Alegre, dinámica, sincera, y de agradable actitud, es caminante y en cada paso que da va dejando huellas de lo sentido y vivido en cada recorrido. Tranquila y apasionada por lo que hace, día a día se levanto con la fuerza y la fe de que todo será mejor, en su empresa y en la vida misma de todos.  
Vibra con el universo y piensa que todo es una conspiración, que hace posible lo imposible.