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miércoles, 29 de noviembre de 2023

"El río que matamos" poemas de Carlos Manuel Villalobos

La congoja
 
A mediados de noviembre algún dios borracho vomitaba el cielo.
Lo recuerdo bien porque los perros se convertían en pozas de agua
y el río
atragantado de lluvia
corría a guarecerse en la cocina de mi abuela.
 
Se nos mojaba el hambre
y el agua de lavar el miedo.
 
Un ratón a punto de morir era el sol de aquellos días.
Entraba por las rendijas
y pedía
casi a oscuras
un poco de alcanfor para sus huesos.
 
Las ánimas benditas del Santo Purgatorio
oían por las noches nuestros ruegos
y a pesar de los barriales
venían a calentar el humo y la ceniza
pero la santa voluntad de Dios es así
dice abuela
y nadie seca
sin su mano
la humedad de la pobreza.


El arado
 
El río es un arado.
Lo sé porque draga cicatrices a lo largo de su paso.
Lo sé porque deja estrías en la cara del viento
y zanjas en la voz de cada lunes.
 
El río ara con sus cascos la orilla de su nombre.
Es ahí donde mi padre siembra las semillas de la lluvia.
Es ahí donde los bueyes escriben silabarios con los hierros de la historia.
 
El río hunde su silencio en el pecho de la tierra.
Deja grietas en mi mano cuando paso a saludarlo.
 
En el fondo
 igual que el río
todos somos un arado.
Cada cual ara en el fuego un camino para salir ileso. 
Cada cual hunde su verdad a la orilla de los otros.
 
La muerte por ejemplo es un arado.
Cava silencios en los huesos de la noche.
 
El tiempo desde luego es un arado.
Deja arrugas en la piel de los relojes. 
 
Cada pie que arrastra su deseo por la calle es un arado.
Cada boca que escarba la piedad en otra boca
también es un arado.
 
 
Un dios que no entendía el cerrojo de las puertas
 
Yo también hice saurios y planetas en un jardín de lodo.
Tallé embriones de bestias que amansé con la palabra.
Forjé huesos para duendes y labios para el fuego.
 
Yo también fui un pequeño dios
pero no uno de esos que a los siete días descansa y eso es todo.    
 
Le puse ojos a las piedras para que vieran mis manos sucias.
Le tallé orejas a los árboles para que escucharan el silencio.
 
Inventé narices para que el aire entienda el olor de la tristeza. 
Dibujé muecas para un pájaro que no aprendió sus alas.
Hice trenes con sed para que obligarlos a venir al río.
 
Los peces si yo quería eran monos o avionetas de combate.
Los tigres si yo quería eran ángeles o el hijo de la Llorona.
 
Las ranas eran al mismo tiempo ovejas o novias de piratas
y cualquier piedra era iglesia
un castillo o el monte más alto del infierno.
 
Fui un creador que pobló de nombres el alma de mil criaturas
un mesías al que un día castigó la madre porque no llegó temprano a casa.
Sí.
Fui un dios que lloraba de vez en cuando debajo de una mesa,
un dios que no entendía el cerrojo de las puertas.
 
 
El río que matamos
 
Se oía como el llanto de un trueno.
Llegamos a pensar que tal vez era el alma en pena de un volcán con ira.
Pronto supimos que un lagarto de hambre le había roto la garganta al río.
 
Corrimos con vendas de urgencia a coserle los ronquidos.
Pero no hubo forma de atajar el murmullo
y menos los rumores del agua ya sin aire.
 
Tenía la cola alicaída como un árbol cuando pierde el equilibrio.
Alguien dijo que lo mejor era matarlo de un balazo.
No había caso que sufriera más.
 
Lo amarramos del hocico y a rastras lo llevamos a un barranco. 
Sonó el balazo.
Se oyó el resuello.
 
El río cayó sin habla a la orilla de su cuerpo.
Ni una gota de sí quedó en el aire que dolía.
Ahora el resoplo que se oye es un insecto,
un animal de monte que tal vez escapó con vida
o quizá esto que desagua la tristeza es un fantasma
un río sonámbulo
que va de pueblo en pueblo
sin saber que lo matamos.
 
 
Lo que sangran estas minas
 
 
Es la angustia lo que sangran estas minas.
 
Son los ojos del odio lo que brilla
en cada piedra.
 
No hay lámpara que alumbre
un dios
            en el fondo de los cerros.
 
Aquí jadean las manos del miedo.
Aquí se pudre el día como otro niño
que no aprendió a decir el nombre de sus padres.
 
Las naves que salen de Perú
no llevan pedazos de sol para los reyes.
 
No.
 
Lo que empuja el viento hacia Castilla
es un barco de tristeza.
 
Lo que lleva el mar en sus bodegas
es una fosa común
 
toneladas de oro
para hacerle un altar
a la miseria.
 
 
*Carlos Manuel Villalobos, Costa Rica, 1968. Es Premio Internacional de Novela Corta “Diario Jaén” (España); Premio Internacional de poesía “Vicente Rodríguez Nietzche” (Puerto Rico); Premio internacional de poesía Dolors Alberola (España) Finalista del Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador (España), Finalista del Premio XXVI de novela Ciudad de Salamanca. Premio UNA-Palabra en el género cuento (Costa Rica); Premio Brunca de la Universidad Nacional de Costa Rica. Publicaciones literarias Poesía: Un río sonámbulo, Cambio de Dios, Fosario, Altares de ceniza, El cantar de los oficios, Trances de la herida, Insectidumbres, El primer tren que pase, Ceremonias desde la lluvia y Los trayectos y la sangre. Cuento: Curación de la locura y Tribulaciones. Novela: El libro de los gozos. Ensayo: Los extremos de la imaginación y El ritual de los Atriles. Es doctor en Literatura Centroamericana, máster en Literatura Latinoamericana y licenciado en Periodismo. Se desempeña como docente en la Universidad de Costa Rica.

martes, 28 de noviembre de 2023

"Ejotes urbanos" poemas de Cliff Olin


Destino verde
                                                                           
En zona urbana me acosté…
Y muchos siglos después
Un mundo distinto me saluda:
Inmensidad en exuberante jungla, 
Del lozano bosque, cual pintura de Rousseau.

Encantador e hipnótico matorral   
En elocuente confluencia de árboles y helechos,
Arbustos danzantes exhalando perfume verde,  
Embriagando con narcótica frescura
Impregnada con armonía de clorofila, 
Cual hormigueo de amigable follaje 
Prometiendo insuperable bienestar,
Con erótico y verdoso abrazo,
Envolviendo en frondosa sensualidad…

Entre ramas y troncos traviesos me entrego,
Cerrando los ojos en orgásmico verde-olivo  
Y cual gotas de agua que se unen al mar,
En jubilosa planta me transformo….

¡Metamorfosis del reino vegetal!


Ejotes urbanos

Cultivar ejotes donde tierra escasea,  
Y prevalece melancólico concreto y pasto sintético. 
Pero aun en tan estéril patio, un   parche de suelo, 
Solo barro molido, textura de arena,  
Apenas sobreviviendo la modernidad: 
Cual masa sin levadura, retando sueños verdes
Con su polvo yermo y cabida limitada…

Pero hojas   por el viento aterrizan, 
Fertilizando semillas mentales,
Inspirando bodas de hojuelas con tierra,  
Fértil mixtura engendrando vida, 
Plantando amables sonrisas en macetas, 
Cómodas camas para embriones en incipiente espera.

Las alegres semillas, velando vida latente,
Germinando, en portentosa y breve siesta, 
Cada semilla en delirante metamorfosis
Soñando mariposas, y pesadillas de Gregorio Samsa.
Empujando tierra, como crisálida empujando su capullo, 
Y las plantas emergiendo, cual muertos de “Thriller”,
Ahora son bebés devorando la luz, ansiosos a crecer. 
Y su orgulloso Creador, alardeando la huerta,  
Acariciando hojas, entonando entrañables cariños
A sus mascotas verdes acrecentando a saltos,
Trepando en elegante espiral.   

Aun en la selva de concreto
No todo es amor y paz.  
Insectos hambrientos las hojas devoran,
Ardillas curiosas jalando tallos    
Y vientos fuertes su tranquilidad amenaza,  
Zafándose de sus hilos,
Dejándolos cual náufragos pataleando agua,
Pero el granjero con infinita ternura
Los frágiles brazos componen.
Y en espiral ascenso retorna; 
Brotando flores, cual portentosos mensajeros,
Presagiando prodigiosos ejotes,
Los pródigos hijos de galantes hojas,
Sociables, gemelitos colgados en esplendor aceitunado
Anunciando exquisitas llanuras de tierno sabor.
Deleitando al granjero su orgásmico paladar.  

   

Viaje a la antigüedad

Mega Proyecto, máquina del tiempo
Transportando viajeros a la antigüedad.
¡Chichén Itzá retorna a vivir!
Su pasado de gloria aun impone
Con rascacielos de piedra;
Gigantes sobrepasando el bosque.
Helechos haciendo reverencias,
Las pirámides, patios deportivos de jaguares,
Serpientes y tortugas jugando a escondidas, 
Y alrededor, paciente flora y fauna, 
Cual centinelas observando
El tren con su descarga de las hordas
Contentos de convivir con el recuerdo,
Deslumbrados ante la ciudad de piedra,
Cuya construcción aun mitos alberga,
De generosos extraterrestres regalando todo
A los “primitivos” obstruidos en la edad de piedra…

…Ahora, sus descendientes, cual escuadrón 
De guías patrullando la prehistoria,
Uniendo pelotones de forasteros,  
Recreando la vida, iluminando creencias
Cautivando con vigorosa sabiduría,
Encendiendo la sed de aprender
Que despierta hastiado y apático turismo,
Inmerso en profundos cenotes de historia,
Y saboreando su viaje a la antigüedad.   


*Cliff Olin Escribe poesía y cuentos.  Ha publicado poemas en la Segunda y Tercera Antología de Poesía Internacional y en Sabersinfin.  Participa en un taller de poesía.  Vive en Los Ángeles, California, donde fue maestro de primaria por 28 años.  Se graduó de Evergreen State College, en Olympia, Washington.  Vivió dos años en la Ciudad de México. Usa la bicicleta para ejercicio y transporte.  Toca blues-jazz piano en la calle y en un centro médico.

lunes, 27 de noviembre de 2023

"Con la lupa en la Sinapsis" fotografías de Sarahí B. Guillén

 

Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021



Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021



Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021



Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021



Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021



Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021



Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021



Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021



Nombre de la obra: "Con la lupa en la Sinapsis" 
Técnica: blanco y negro, soporte digital 
Año: 2021

*Sarahí B. G., es una apasionada de las lecturas de mundo, tanto textuales como visuales, ha explorado el mundo de la fotografía con la convicción de que es una forma fundamental de preservar lo que considera crucial para la historia. Desde hace años, ella se sumerge en el mundo de la literatura y el arte, tanto de manera académica como por puro gusto. Es en este contexto donde la fotografía adquiere un papel destacado a través de lecturas visuales. La serie fotográfica de Sarahí lleva el título "La lupa en la sinapsis". En esta serie, se embarca en la observación microscópica de una cuidadosa selección de plantas, donde el juego geométrico y rítmico conduce a una interpretación más profunda que simplemente contemplar la planta. Se busca encontrar diversidad de posibilidades en la amplitud de la existencia de cada planta. Con la intención de unificar los contrastes, las imágenes han sido editadas en blanco y negro, otorgando a la serie una cohesión estética que resalta la riqueza de detalles capturados en cada fotografía.

viernes, 24 de noviembre de 2023

"La oscuridad ha cicatrizado en la sangre" poemas de Fadir Delgado Acosta


La oscuridad ha cicatrizado en la sangre
 
No eres tú quien muere solo
Hay niños que nacen en el otro corredor del hospital
Hay niños que pueden matar un pájaro con sus manos
 
¿Lo sabias?
 
Te han abierto el estómago
Me lo han rellenado de miedo
-gritas
 
Te cortaron con tenazas de cristal y te sacaron gusanos del corazón
 
Hablas del cristal para que las enfermeras rían
Ellas no ríen nunca
 
Tienes que saberlo
 
Las paredes son estrellas que arden en la oscuridad
y la oscuridad ha cicatrizado en la sangre
 
Tienes que saberlo
 
¿Lo sabias?
 
La enfermera viene a medirte la temperatura del dolor
Viene con furia a coserte la luz del cuerpo
 
Abre los ojos
En las manos de un niño ha caído un pájaro.

 
Pasante
 
El enfermo sabe muy bien desde qué lugar se ve mejor la lluvia
No se lo dice a nadie
Lo aprendió en los hospitales
y el niño sabe muy bien cuál es el lugar perfecto de la casa para arrojarle piedras a los relámpagos
No se lo dice a nadie
Lo aprendió de la oscuridad.

 
Amenaza de aborto
 
Esta sangre que baja por mis piernas
no pueden ser tus manos
Esta sangre que baja por mis piernas
no puede ser tu cabeza
Esta sangre que baja por mis piernas
no puede ser tu boca
 
Espera que abran la puerta del hospital
Agárrate fuerte
Espera que me salga algún dios de las palabras
que la luz del quirófano incendie los ojos
 
Dime que hay una cuerda
Dime que la ves
Dime que ya la encontraste
No es hora de salir
                                       muchacho
 
Tienes que entenderlo
Es imposible
Las manos de tu madre no lograrán sostenerte
porque es imposible arrullar la sangre
 
Tienes que entenderlo
 
Si bajas te secarás como el musgo en las piedras
y mis manos no son piedras
 
Tienes que saberlo
 
Este no eres tú
No bajes
No golpees la puerta
Detente
Dejas algo importante
Olvidas
tu propio cuerpo.
 
 
*Fadir Delgado Acosta. Escritora de Colombia. Premio Nacional de poesía de Colombia, 2023, que otorga el Ministerio de Cultura de este país. Premio Internacional de poesía Tiflos de España 2020. Premio de Poesía Universidad Nacional de Costa Rica, 2021. Fue finalista del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe de España, 2022, y del Juan Ramón Jiménez de Coral Gables, 2022 de EE.UU. Premio Distrital de poesía de Barranquilla, 2017. Premio Distrital de Cuento de Barranquilla, 2018. Mención especial del Premio Internacional de poesía de Puerto Rico, 2020. Finalista del VII Premio Internacional de Poesía Jovellanos de España, 2020. Primera Mención del Premio Tomás Vargas Osorio de Colombia, 2020. Ganadora de la Beca de Circulación Internacional para creadores, 2018, que otorga el Ministerio de Cultura de Colombia. Premio en Poesía del Concurso Internacional de literatura de la Universidad de Buenaventura (Colombia). 2014. Ganadora de la Residencia Artística en Montreal por parte del Ministerio de Cultura de Colombia y el Consejo de Artes y Letras de Quebec, en el área de literatura. 2013.  Ganadora de la convocatoria internacional de la Oficina de la Juventud de Québec para participar en un intercambio literario en esta Provincia. 2010.
 
Magister en creación literaria. Autora de libros como: La Casa de Hierro, El último gesto del pez, No es el agua que hierve, Escritura del precipicio (Colombia) Lo que diga está lleno de polvo (Ecuador), Amenaza de aborto (Puerto Rico), Sangre seca en el espejo (Costa Rica), La tierra que se tragó el cuerpo, Temperatura exacta del miedo (España).
 
Su libro titulado, El Último gesto del pez fue traducido y publicado al francés por la editorial Encre Vive de Paris en el 2015.  Sus textos han sido publicados en diferentes revistas literarias nacionales e internacionales. Invitada a distintos festivales y encuentros culturales en Europa, Latinoamérica, Canadá y Egipto.  Sus textos han sido traducidos parcialmente al húngaro, árabe, inglés, francés, italiano y portugués.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

"Emblema" poemas de Amedeo Anelli


Emblema 
A Gino 

Esta piedra este emblema del silencio
y estas alas blancas misteriosas como mantas
una fiebre y los pocos árboles en la luz
 
un charco blanco cándido en la niebla
velada como bruma así el letargo humedece.
¿Quién se anuncia? ¿Qué aliento toca mi boca?
 
En este silencio un fuego de nieve
un fuego de leños brilla y el tilo crepita
doblado por la nieve crepitan pasos
en este conjunto variado de arbustos
retirado de las hojas
el humor descansa en la geometría.
 
La página se envuelve en el silencio.
Como una bola de nieve el tiempo se comprime en una mano.
En un espejo el mundo se envuelve en un marco
en un aleteo más allá de la imagen
en el camino angosto
más allá de la imagen en la espesa lluvia de aire
en el silencio este emblema esta piedra.
 
Poema del libro Acolouthia (I) Omaggio ad Edgardo Abbozzo; editoria Vicolo del Pavone.
 
 
Emblema     

A Gino
 
Questo sasso quest'emblema del silenzio
e queste ali bianche misteriose come coltri
una febbre e i pochi alberi nella luce
 
una pozzanghera bianca linda nella bruma
velata come nebbia così il torpore fumiga.
Chi si annuncia? Quale respiro tocca la mia bocca?
 
In questo silenzio un incendio di neve
riluce un fuoco di ciocchi e il tiglio crepita
curvo di neve crepitano passi
in questa coralità degli arbusti
ritirata dalle foglie
la linfa riposa nella geometria.
 
La pagina si avvolge nel silenzio.
Come una palla di neve il tempo si comprime in una mano.
In uno specchio si avvolge il mondo in una cornice
in un battito d'ali oltre l'immagine
nello stretto sentiero
oltre l'immagine nel fitto di pioggia d'aria
nel silenzio quest'emblema questo sasso.
Codogno, 3 Novembre 1993
 

Líneas                                                                                                
En memoria de Edgardo Abbozzo
 
Todo retrocede
como en un tren el paisaje,
si cambias de lugar todo huye hacia adelante
hacia lo no visible.
 
Aquí estoy,
soy este cuerpo
esta materia oscilante
esta mirada
estas manos.
 
El paisaje es un torbellino
se contempla a sí mismo en la fugacidad
imágenes fugaces
casas árboles el cielo la llanura
a todo viento en el instante.
 
¿Pero qué instante?
¿El de la conciencia que dura?
¿El del movimiento
del tren en el paisaje?
¿El de la fugacidad de la vida
en lo eterno?
¿O el instante que se abre
a lo atemporal?
 
Todo retrocede
como en el tren el paisaje,
si cambias de asiento todo huye hacia adelante
hacia lo invisible.
 
Poema del libro “Neve pensata”, Ugo Mursia editore, 2023
 
Linee     
                                                                                             
In memoria di Edgardo Abbozzo
 
Tutto va all'indietro
come in treno il paesaggio,
se cambi posto fugge tutto in avanti
nel non visibile.
 
Qui sto,
sono questo corpo
questa materia oscillante
questo sguardo
queste mani.
 
Il paesaggio è un turbine
occhieggia sè stesso nella fugacità
immagini in fuga/ case alberi il cielo la pianura
a tutta buriana nell'istante.
 
Ma quale istante?
Quello della coscienza che dura?
Quello del movimento del treno nel paesaggio?
 quello della fugacità della vita
nell'eterno?
O l'istante che si apre
all'intemporale?
 
Tutto va all’indietro
come in treno il paesaggio,
se cambi posto fugge tutto in avanti
nel non visibile.
 
Los invisibles                                                                                                              
A Fernanda Fedi
 
Todas estas hojas
todas estas hojas
 
en el suelo
sin viento
 
que las mueva
 
son una manta
para el invierno.
 
Todas estas hojas
briznas de hierba y ramas secas
chasquidos
el pie se hunde
aquí y allá
entre el hielo y la nieve
huellas de gorriones y gatos
y pequeños animales
 
son formas de tiempo.
 
Son señales para
los habitantes del silencio
para
los invisibles.
 
Gli invisibili                                                                                                                
A Fernanda Fedi
 
Tutte queste foglie
tutte queste foglie
 
a terra
senza vento
 
che le muova
 
sono una “coperta
per l'inverno”.
 
Tutte queste foglie
fili d'erba e rami secchi
schiocchi
al piede che affonda
qua e là
fra il ghiaccio e la neve
orme di passeri e gatti
e piccoli animali
 
sono forme del tempo.
 
Sono segni per
gli abitanti del silenzio
per
gli invisibili.


Crítica poética y traducciones de: Yuleisy Cruz Lezcano 

*Amedeo Anelli nació en Santo Stefano Lodigiano en 1956, pero vive en Codogno (Italia). Ganador del prestigioso Premio literario Nabokov. Se ocupa de poesía, filosofía, crítica literaria y arte. Las últimas publicaciones poéticas “Cuartetos” (librería Ticinum 2020); Sus versos están traducidos a numerosos idiomas. Fundó y dirige la revista internacional de poesía y filosofía “Karmen”. 
 
“Amedeo Anelli deja que en su poesía irrumpa libremente su subjetividad, indaga en su modo de interiorizar las cosas, en sus sentimientos y reflexiones más personales. La poesía es pues su refugio, el ámbito de sus sueños, no el de la realidad tal cual, sino la dibujada o desdibujada por sus deseos o visiones.
Los poemas anteriores son de dos libros diferentes. Como se puede observar, los unen su común poética de la travesía, del viaje.   El autor alegoriza su paso por la vida, su tránsito por el tiempo.
Anelli sabe también que la escritura es el medio más privilegiado para perpetuarse, por lo que enfrenta el tiempo, el movimiento, el viaje capaz de recuperar hasta lo borrado u olvidado, dejando inscripto como testimonio la máscara del tiempo.”
 
Crítica poética y traducciones de Yuleisy Cruz Lezcano 

jueves, 16 de noviembre de 2023

"The Queen" pinturas de Cristiane Ventre Porcini

Nombre: The conductor of The orquestra
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas : 40x 30 cm 
Año: 2021


Nombre: The queen 
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 40x30 cm
Año: 2022



Nombre: Tribute the singer Rita Lee
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 40x30 cm
Año: 2022


Nombre: The girl playing harp
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 40x30 cm
Año: 2021


Nombre: The flowers 
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 30x20 cm 
Año: 2022

Nombre: The ballerina 
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 50x30cm
Año: 2019



*Cristiane Ventre Porcini es licenciada en Pedagogía. Miembro de la Cila Confraria Internacional de Literatura e Arte, desde diciembre de 2021. Participó de importantes exposiciones de arte, como: Miniarte Vida e Magia, en 2021 y 2022; Aspectos del Folklore Paulista y Taubateanas, organizado por el Salón de la Ciudad de Taubaté-SP; y obtuvo una mención honorífica con los lienzos Bailarinas y Casal Dançando Valsa, en la Associação Paulista de Belas Artes. Tiene poemas y pinturas en la Antología Versoletrando II, publicada en 2022 por Cila; y en diversas revistas online, como: Innombrable (México), Ecos da Palavra (Portugal), Literalivre (Brasil), Heart of Flesh Literature Journal (EE.UU.).

martes, 14 de noviembre de 2023

"Crecimos" poema de Andrés Darío Naranjo Restrepo


I

Me invade la incertidumbre de este nudo en la garganta del mundo…
Pequeño
Solitario
Único
Nauseabundo.
 
Certezas del destino
Enemigos de la vida
Saltos al vacío…
 
Siempre queremos a ojos cerrados
Pocas veces amamos
Somos ciegos sin lazarillos.

 
II

Almas errantes
Placas de concreto
Muros de cemento
Carreteras de asfalto.
 
No nos comprendemos
Redondeamos ideas cuadradas
Desafiamos verdades
Somos camaradas de mentiras
Sentimientos de palabra
Golpes bajos
Ventarrón efímero.

 
III

Frigidez irreparable
Flacidez irremediable
Orgasmos incompletos
Anticonceptivos a los cuatro vientos.
 
Familia desunida
Comprensión desaparecida
Rimas sin poética
Dinero
Poder
Placer
Y posición
Invaden la mente
De nosotros como gente.
 
Situaciones ineptas
Tonterías del siglo XXI.
 
Religión a la basura
Ética perdida en la selva del desorden.
 
Ambición de gente
Común y corriente.
 
“Siempre serás mi amigo”, decías…
 

IV

Cruzó el tiempo
Como un avión
Ni una llamada
Ni recuerdos
Ni detalles
Ni aceptar una invitación.
 
Faltaron los abrazos
Las palabras
Compartir experiencias
Revivir alegrías
 y tristezas
Triunfos y derrotas.
 
En el aire quedaron plasmados y confusos
Los Recuerdos
Las vivas empatías
Salpicadas simpatías.
 
AMIGA:
¿Vale la pena unir las fronteras, hablar el mismo idioma, AMAR…?
 

V

Vocablos que no dicen nada
Metáforas malgastadas
Acciones que poco nos revelan
Almas gemelas
¿Para qué…?
Duele tanto la certeza
El azar nos ha colocado en esta partida de ajedrez.
 
Nuestras Torres derivadas se vislumbran.
 

VI

Los caballos desbocados
Al abismo cruel han caído.
 
Estos peones que no tenemos y un día fuimos
Están maltratados por el poder y la ambición.
 
Mis alfiles
Leales
Se han llevado a otros mundos su vocación.
 
Estas son muestras de la guerra: negocio de fortalezas.
 
Cuándo viste las apuestas de los dioses
Marchaste a buscar otro castillo…
 

VII

¡… Oh, mi dama azul!
Amor platónico
Amistad eterna.
 
Duele tanto la verdad
El Sabio entre los Sabios murió por ella
Vivió por la Eterna Verdad.
 
Vulnerado mi castillo
Has cruzado las fronteras de mis sueños
Y rebozado la taza de mi sed.
 

VIII

¡Oh dama azul real!
Cursilería de mis días
Galantería camuflada en la amistad.
 
Sentimientos ondeantes
Firmamento sin estrellas
Aquí está tu cometa:
Solitario
Meditabundo
Silencioso.
 
Colgado en la pared
Sigue tu retrato.
 
Un día marcharemos
Al compás de inertes pasos
Abigarrada la garganta
Con sus nudos infinitos
Evocaremos los Recuerdos.
 

IX

Cómo ahora
Como siempre…
 
Las lágrimas rodarán por nuestras mejillas
Saltarán desobedientes
Cuando llegue a nuestros oídos la noticia
Se estremecerá nuestro cuerpo como la primera vez…
No seremos capaces de compartir un sentimiento
Y nuestras almas volarán
TÚ primero, yo después
YO primero, tú después
o los dos juntos
y a la vez.
 

X

Ambos pensaremos
“Pudo ser y no fue”
Fuimos niños
Éramos adolescentes
La juventud invade nuestro tiempo
La madurez, arma de doble filo:
Se acerca
Poco a poco.
 
¿Pensamos en lo bueno y en lo malo?…
 
¿Pensamos en lo útil y lo perjudicial?…
 
… Pocas veces:
Al ver los Recuerdos
Cada vez más lejanos
Al aprender nuevas cosas de la vida.
Si darnos cuenta
Entonamos
Y coincidimos
Al decir:
Crecimos
crecimos
CRECIMOS…

 
*Textos pertenecientes a Versarte Itagüí: entre letras y pinceles, un proyecto articulado entre la Corporación Somos: Arte y Cultura para Antioquia y la Revista Innombrable

 
*Andrés Darío Naranjo Restrepo, nació en Pitalito (Huila) en 1975, pero, según él, lo único que no tiene de paisa es el acento, puesto que desde muy niño vive en Itagüí. En el año 1998 obtuvo el primer puesto en el Concurso Nacional de literatura en la modalidad de poesía de la Universidad Cooperativa de Colombia, con su poemario CRECIMOS; misma universidad donde estudió Comunicación Social (2010). En septiembre de 2002 logró uno de sus mayores sueños, publicar bajo su propio sello editorial su primer libro llamado “Poemas sin tiempo a destiempo”. En lo personal, vale la pena destacar que su hija, Estrella Naranjo Machado, nació el 30 de octubre de 2009 y tanto ella como su señora madre, María Edilma Restrepo Martínez, son pilares fundamentales de todos los proyectos que emprende en su vida.