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viernes, 16 de enero de 2026

"Silencios en tránsito" fotografías de Ezequiel Vega


Nombre: Sin título
Técnica: Fotografía analógica en blanco y negro
Medidas:70x50cm
Año: 2023

 

Nombre: Sin título
Técnica: Fotografía analógica en blanco y negro
Medidas:70x50cm
Año: 2023



Nombre: Sin título
Técnica: Fotografía analógica en blanco y negro
Medidas:70x50cm
Año: 2023



Nombre: Sin título
Técnica: Fotografía analógica en blanco y negro
Medidas:70x50cm
Año: 2023



Nombre: Sin título
Técnica: Fotografía analógica en blanco y negro
Medidas:70x50cm
Año: 2023



Nombre: Sin título
Técnica: Fotografía analógica en blanco y negro
Medidas:70x50cm
Año: 2023



Nombre: Sin título
Técnica: Fotografía analógica en blanco y negro
Medidas:70x50cm
Año: 2023



Nombre: Sin título
Técnica: Fotografía analógica en blanco y negro
Medidas:70x50cm
Año: 2023


*Ezequiel Vega nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, en 1989. Realizó talleres de fotografía con Guillermo Ueno, Valeria Belucci y Nahuel Alfonso. Actualmente cursa la carrera de Sociología en la Universidad de Buenos Aires.

jueves, 15 de enero de 2026

"Letras aladas" Poemas de Washington Daniel Gorosito Pérez



POESÍA EN MOVIMIENTO
                     
La palabra poética es pájaro.                   
En su vuelo,
para hablar con los dioses
esquiva las lanzas del astro rey,
dejando a su paso cristalitos de mar aéreo.
 
El verbo incandescente
hace que la neblina de la tinta
se vaya disipando.
 
Fluyen letras en bandadas
tejiendo poesía en movimiento
y al nacer los versos
son coronados con aureolas
de polvo solar.
 
 
LAS NO PALABRAS
 
Máquinas y pájaros
comparten las alturas.
 
Alas metálicas
contra plumas multicolores.
 
Los pájaros ya casi,
no tienen cielo.
 
Sus ojos gotas de miel
observan polimorfos objetos.
 
La palabra en vuelo
el viento la empuja.
 
Y, los versos laten
con la calidez del verbo.
 
Un poema rompevientos
es festejado por los aleteos rítmicos.
 
En la biblioteca de los pájaros
sólo hay poesía.
 
Y, la brisa acarrea
las no palabras.
 

LETRAS ALADAS
 
Seré un pedazo de tierra.
Seré surco donde plantarán
semillas de poesía,
y surgirán versos
que nacerán lagrimosos.
 
Carrusel de letras girando silenciosas,
versos que romperán el tiempo,
esperados por pájaros ansiosos,
ávidos de nuevos poemas
que no comieron ni una semilla
las cuidaron,
volando en círculos concéntricos
multicolores.
 
Aromas de letras calientes
versos dorados
recién horneados.
 
Pan de letras,
nutrientes del espíritu
volarán muy alto.
 
Poesía con alas.
 
 
ALZANDO EL VUELO
 
Una realidad armada a pedacitos,
entre sueños y realidades
desplegando metáforas
letra por letra,
construyendo palabras
pulcramente
buscando las coordenadas nuevas del camino,
en una conjunción de silencios,
rompiendo
el eco de la perpetuidad,
reflejada en una luna
roja y negra
de sombras redondas.
Desplegando brazos de pájaro,
alzando el vuelo.
Destino:
llegar al amanecer
persiguiendo a la luna
mirando al horizonte eterno,
engendrando versos
entre la noche y el alba.
 
 
JAULA POÉTICA
 
Los boliches están vacíos,
sólo una sombra camina por los pasillos.
 
Se cierra el día inexorable,
el borrador de conciencias nocturnas
huye por las cornisas,
techos mudos y mojados.
 
En la tarde,
llovió a cubetazos
es decir a montones.
 
Por la calle del tiempo
vuela el polvo del olvido,
azotado por el látigo
lento y doloroso de las horas.
 
Todo seguirá en su lugar,
los libros ahogados en sus tintas,
ríos de letras oxidadas
de cobrizos colores.
 
Las palabras son testigos,
poesía eficaz eternamente
verbos conjugados a sol y luna
metáforas,
imágenes ciegas,
escritas sobre mesas chuecas.
 
Dócil, frágil, volátil,
como una hoja seca
acariciada por el viento.
 
Estás encerrado,
en tú jaula de papel,
viviendo la soledad-fragilidad del pétalo
como un grano
en un reloj de arena.
 
 
*Washington Daniel Gorosito Pérez. Nació EN Montevideo-Uruguay, el 24 de junio de 1961. Radica en Irapuato-Gto, desde 1991. Mexicano por naturalización desde 1998. Sociólogo. Dr.(c) en Ciencias con Especialidad en Pedagogía. Catedrático Universitario, Poeta, Periodista, Ensayista, Conferencista e Investigador. Ha obtenido premios de ensayo histórico y literario, poesía, cuento y periodismo en México, Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Perú, Venezuela, Estados Unidos, Alemania, Francia y España. Autor de la columna “Encuentro con Gorosito”, de temas de Política Internacional y Culturales, se publica en países de América y Europa.

miércoles, 14 de enero de 2026

"Tutto finisce qui" poemas de Imma Schiena


 
La banca
 
soy una vieja banca delante del mar
obligada a detenerse frente al espejo,
reflejo los miles de rostros vistos y nunca encontrados.
paso por el tamiz mis horas,
arenas movedizas en una clepsidra,
las emociones vividas están disueltas.
un búmeran de gestos realizados,
me presentan la cuenta
como en el supermercado.
más allá, un segmento de hora de mi tiempo
me espera (feliz).
 
*
 
La panchina
 
sono una vecchia panchina davanti al mare
di fronte allo specchio costretta a sostare,
rifletto i mille volti veduti e mai incontrati.
passo al setaccio le mie ore,
sabbie mobili in una clessidra,
le emozioni vissute sono dissolte.
un boomerang di gesti compiuti,
mi presentano il conto
come al supermercato.
più in là, un segmento d’ora del mio tempo
mi attende (felice).
 
**
 
Todo termina aquí
 
todo termina aquí
eres mi tumba,
mi cielo,
mi comienzo y mi final,
mi todo y mi nada,
mi no lugar
dónde habitar,
donde la música termina,
templo de la palabra
océano que se
disuelve.
 
*
 
Tutto finisce qui
 
tutto finisce qui
sei la mia tomba,
il mio cielo,
il mio inizio e la mia fine,
il mio tutto ed il mio niente,
il mio non luogo
da abitare,
dove la musica finisce,
tempio della parola
oceano che si
dissolve.
 
**
 
La prisión
 
cuando en tu misma naturaleza está tu condena
vives como un deseo en clausura,
un vino añejado en la barrica
destinado eternamente a perecer.
así mi naturaleza es mi peor enemiga
como un pajarito criado en cautiverio.
mi cuerpo es la prisión
que hace al mismo cuerpo deforme.
despojado de su propio espíritu
soy como una alcantarilla horizontal
puesta en la calle,
instalada allí para que no pase el aire
que alimenta el deseo.
 
*
 
La prigione
 
quando nella tua stessa natura è la tua condanna
vivi come un desiderio in clausura,
un vino invecchiato nella botte
in eterno destinato a perire.
così la mia natura è la mia peggiore nemica
come un uccellino cresciuto in cattività.
il mio corpo è la prigione
che rende lo stesso corpo difforme.
spogliato del proprio spirito
sono come un tombino orizzontale
posto sulla strada,
messa là perché non passi aria
ad alimentare il desiderio.
 
**
 
Cadenas
 
hablar de ti contigo que eres una
niña como si fueras una adulta
precozmente crecida
hace de mí una violadora.
te parías mujer ya en el
nacimiento
vaciándote los ojos del tiempo
regalado y nunca vivido.
y yo soy las cadenas que
mantienen firmes mis muñecas,
atadas alrededor de tus tobillos,
inexorable el tiempo, nunca libres nosotras.
cadenas en las cadenas
la libertad no nos es dada.
corremos, sobre la rueda trasera
de la vieja bicicleta.
 
**
 
Catene
 
parlare di te a te che sei una
bambina come ad una adulta
precocemente cresciuta
fa di me una stupratrice.
ti partorivi donna già alla
nascita
svuotandoti gli occhi del tempo
donato e mai vissuto.
ed io sono le catene che
tengono fermi i miei polsi,
legate intorno alle tue caviglie,
inesorabile tempo, mai libere noi.
catene nelle catene
la libertà non ci è data.
corriamo, sulla ruota posteriore
della vecchia bicicletta.
 
 
Traducción: Antonio Nazzaro.
Revisión de la traducción: Elizabeth Uribe Pérez.
 
 
*Imma Schiena nació en 1970 en Apulia, Italia. Es licenciada en Ciencias Económicas. Desde 2005 vive en Turín, donde enseña economía y derecho. Está comprometida con el trabajo social y la defensa de los derechos humanos. Ha publicado tres poemarios; el último en 2022 es Qui giace Amore, GCL Edizioni. Desde 2023 colabora con la revista en papel La Voce agli Italiani. En 2024 recibió el Premio Dante Alighieri de Cultura del Centro Nacional de Estudios Artísticos y Literarios Atlántida. Su encuentro con Guido Oldani en Turín marcó un giro fundamental en su vida poética. Desde noviembre de 2024 es miembro de “Realismo Terminal” fundado por Guido Oldani.

lunes, 15 de diciembre de 2025

"Trilogía de Yz’korrthal" cuentos de Cristian Guevara

EL RUMOR DEL LEVIATÁN
CRISTIAN FERNANDO GUEVARA HINCAPIÉ

Año 1894… El buque mercante San Elías atravesaba las aguas del Atlántico rumbo a Lisboa, cargado de café, herramientas y jarrones de aceite. A seis días de la costa, los vigías divisaron una figura flotando entre las olas. Era un hombre con ropajes desgastados, cubierto de algas y con el cuerpo rígido por el salitre. Lo izaron a bordo sin señales de vida, pero pronto abrió los ojos —mirando hacia la nada— y repitió una única palabra con voz cavernosa:

—Yz’korrthal… Yz’korrthal… Yz’korrthal…

La tripulación creyó que era producto de la inanición. Sin embargo, pronto notaron que, desde su izamiento, el viento cesó. Las velas quedaron flácidas, el océano estaba inmóvil como vidrio, y las brújulas giraban sin final, como si el norte hubiese desaparecido del mundo. Cuando llegó la noche, pareció pesada y estancada, como si algo contuviera el movimiento marítimo.

El primer oficial, inspeccionando con detenimiento las ropas del náufrago —que ahora yacía en coma febril en la enfermería— encontró un cuaderno de bitácora con una espiral dibujada sobre lo que parecía la mar. No había nombres de islas, ni latitudes, solo esa espiral que parecía moverse, enroscándose, mientras más la miraba.

—¡¿Qué carajos?! —expresó con los movimientos de rosca.

En la siguiente página estaba escrito:
“Encontramos una niebla densa, maldita. Ahora las aguas se abrieron, como un párpado marino, y algo nos está mirando desde dentro. Estamos entrando en su ojo. Yz’korrthal es esa cosa maldita que escuchamos de pescadores nativos de Lisboa antes de partir a altamar…”.

—¡Niebla! ¡Niebla a la vista! —expresaron desde afuera.

El primer oficial sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y corrió al exterior… y vio esa neblina colosal que los cubría lentamente…

Empezaron a escuchar un golpeteo amortiguado, como uñas rascando desde el otro lado del casco. Y el miedo se apoderó de los hombres; tomaron crucifijos o cuchillos entre las manos. Y entonces, los marineros comenzaron a desaparecer en silencio. Uno a uno, sin dejar rastro ni explicación, y cuando el aterrorizado primer oficial observó hacia las aguas solo pudo gritar del horror, porque ahí estaba lo descrito en la bitácora… y, después, silencio.

Días más tarde, pescadores portugueses rescataron con sus redes el cuaderno de bitácora del San Elías. La tinta de las primeras páginas ya se había dañado por el agua, pero la última línea era clara, definida… escrita en letras apretadas y temblorosas…

“Algo eterno vive en la mar…”.

 

EL ULTIMO VIAJE DEL LYSBRUDD

CRISTIAN FERNANDO GUEVARA HINCAPIÉ

 

Atlántico Norte. Año 1963.

El NRV Lysbrudd, batiscafo de investigación noruego, descendía en silencio hacia la oscuridad de una fosa marina recién descubierta. Cuando alcanzó los 9,137 metros, el sonar emitió una vibración extraña: no era roca, no era magma, era arquitectura… tallada por una voluntad no humana…

A pesar de que en inicio no esperaban encontrar más que silicio y silencio submarino, los tripulantes observaron algo que no debía existir, algo que los dejó impactados: era una ciudad sumergida, imposible, hecha de coral negro, huesos de animales marinos desconocidos; y escombros de barcos, muchos barcos de diferentes épocas —barcazas vikingas, goletas del siglo XVII, restos metálicos con placas en japonés, otras en latín…

Entonces, aterrados, vieron figuras humanoides, imposibles, que caminaban con una lentitud ominosa entre las torres curvas, más altas que un mástil y cubiertas de escamas blancas como perlas muertas…

El sistema de comunicaciones empezó a producir interferencias. El técnico de comunicaciones palideció al entender un susurro entre el ruido:

—Yz’korrthal… Yz’korrthal… Yz’korrthal…

Y las figuras señalaron al unísono encima del batiscafo. No pasó demasiado tiempo hasta que el Lysbrudd fue sacudido violentamente e implosionó. No por la presión, no por un fallo en los sistemas: fue por culpa de algo vivo, tibio, viscoso y vibrante, algo los había atrapado con apéndices monstruosos.

Antes de perder todo contacto, desde la radio se escuchó un último grito enajenado:

—¡Es espantoso…! ¡Es colosal…!

 

EL OJO DE HUESOKORR

CRISTIAN FERNANDO GUEVARA HINCAPIÉ

 

Durante el año 2023 el submarino autónomo AEN Sirena, maravilla tecnológica chilena operado por inteligencia artificial, navegaba en el océano Ártico mientras cartografiaba la Fosa de Huesokorr, grieta abisal surgida después de un sismo de magnitud 9.1, registrado sin epicentro claro. Estaba a oncemil metros de profundidad y emitía, según los primeros registros, frecuencias infrasónicas constantes que afectaban a los cetáceos de la zona, como si la grieta susurrara. Descendió por la fosa, enviando información con normalidad durante las primeras seis horas. Después, silencio. Las transmisiones se cortaron de manera abrupta. Simplemente… desapareció. El submarino fue declarado como perdido en misión investigativa.

Veintinueve días después, en el mar de Groenlandia, un rompehielos ruso encontró flotando una caja negra, sellada en titanio y recubierta de microorganismos fluorescentes desconocidos. Terminó en el Instituto Oceanográfico de Tromsø, Noruega.

El encargado del análisis fue el Dr. Henrik Molberg, especialista en tecnologia submarina. Aislado en una sala de visualización, Henrik revisó los datos de la caja. Al principio, eran lecturas estándar: escaneo topográfico, distribución térmica, presión. Pero pronto comenzaron a reproducirse imágenes inverosímiles: había una vasta metrópolis sumergida, con edificios curvados, columnas y estatuas como esqueletos gigantescos, que parecían moverse levemente a medida que se miraran por más tiempo, hipnóticas, susurrantes.

El último archivo fue una grabación de audio. Apenas comenzaba a reproducirse cuando Henrik notó algo extraño en la pecera de su oficina, en la que el pez multicolor que había nadado tranquilamente durante meses había muerto de repente, sacudido por un vórtice inexplicable.

—Yz’korrthal… Yz’korrthal… Yz’korrthal… —escuchó Henrik mientras observaba el cuerpo del pez atrapado en el vórtice. Rebotó su mirada en el sistema de reproducción con inquietud. Intrigado, Henrik, tragó saliva, pausó la reproducción de audio y el vórtice se detuvo. Reprodujo otra vez y el vórtice se reactivó. Repitió la acción varias veces, hasta que dejó de sentir curiosidad y sintió terror cuando las luces parpadearon, acrecentándose de manera inefable porque en el agua apareció de la nada, flotando, un horrendo ojo reptiliano, que le miraba con atención profana. 

Henrik, paralizado, con los vellos de su cuerpo alzados como escarpias; únicamente consiguió repetir esas palabras:

—Yz’korrthal… Yz’korrthal… Yz’korrthal…

Cayó de rodillas mirando la pecera sin dejar de repetirlas. Las luces parpadeaban. La temperatura de la sala descendía. La pecera se agrietaba lentamente desde dentro. No hubo estallido, solo una presión inmensa como si toda la densidad del mar se concentrara en ese cristal.

Henrik fue encontrado dieciséis horas después en un estado de enajenación absoluta, con los ojos sumamente enrojecidos, repitiendo esa palabra desconocida. Cuando revisaron las cámaras de seguridad, descubrieron que estuvo todo ese tiempo sin parpadear hablándole al agua donde flotaba su pez muerto…


*Cristian Guevara es escritor y psicólogo colombiano, nacido en 1989 en Cali. Es un apasionado de la ciencia ficción y el terror. Su objetivo es construir historias que generen un impacto duradero en el lector, explorando los límites de lo imaginable y lo oscuro. Ha publicado en varias revistas y antologías hispanoamericanas. 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

"Eterno once" poemas de Saraí Belén Gutiérrez

 

Eterno once
 
Cierra los ojos, solo es un mal sueño, tú aún sigues aquí. 
La Virgen me lo dijo, la paloma lo negó. 
 
¿De qué habla esta gente? 
Todavía me visitas todas las madrugadas y aún te veo sonreír. 
Me abrazas antes de salir. 
 
Tu voz sigue dando ese eco que me despierta, 
y la canción sigue sonando por el radio. 
 
A veces me culpo porque no estés aquí. 
Envidio a la última que te tuvo en brazos y no te amó tanto como yo. 
Sabes que esta medalla no me reconforta si no estás conmigo. 
No pude hacer nada por ti. Por favor, volvamos al 20. 
¿Aún puedo ayudarte o no? 
¡Despierta! No me estás escuchando. 
 
 
Almíbar
 
Te encuentro en el sabor a almíbar,
En el olor a vainilla,
En el sonido de los pescados chocando contra la madera
Dentro de un pan “bingo”
Pero mis recuerdos se están empezando a ir hacia aquella
Torre Eiffel.
Aun se abre la ostra y me muestra tus perlas
Aunque ya no me visitas en mis sueños y
la última vez no me quisiste abrazar
Solo me viste desde el umbral.
 La semilla no sabe igual si no la preparo para ti
Siempre me decías “estoy escuchando”
¿Pero aun tan lejos me sigues escuchando?  
 
 
Monedas Antiguas

Venía de la costa,
donde los ríos eran de coco,
las pangas tenían forma de pati
y los pescados se adornaban con cintas coloridas.
Llevaba monedas antiguas en los bolsillos
y un boleto de lotería
que lo habría proclamado rico,
de no ser porque su mala suerte
se había interpuesto en un número.
Desolado,
mientras limpiaba los mariscos,
pensaba en qué habría hecho con tanto dinero.
Ahora solo le quedaban veinte pesos,
que ni siquiera le ajustaban para regresar
a aquel lugar donde no había nacido,
pero quizás había encontrado la felicidad.
Quizás.
Los pájaros de vainilla se derritieron
y los caracoles lloraban por su regreso.
Derramaron tantas lágrimas en la arena
que era imposible caminar
sin sentir el ardor en las plantas de los pies.
El mar se tragó al sol,
y solo así la marea se apaciguó.
Por las noches se podía oír
el clamor de la luna
y el intento banal de las estrellas por consolarla.
En cambio, ellas,
que creían que nadie lo esperaba,
no conocían el desastre
que había dejado su ausencia,
porque para ellos no existía vida
sin aquel que siempre sonreía.


Vainilla
 
Tu nombre siempre rondaba por la casa vacía, ahí estabas.
Caminando errante te ven, para mi estas en el edén.
Todas estas que ya no te apreciaban al contrario yo te atesoraba,
Como lo había prometido.
No era tu favorita, pero eso no me importaba
Podía vivir con la idea de que nunca me dejarías nada.
Tu predilecto, es que amabas. En realidad, yo no lo reprochaba
Ahora lo único que importaba eran aquellas tardes de sueños
En que dormías sobre la silla, en la radio sonando Julio iglesias
Y me decías esa te la dedico y yo ingenua sonreía.
Las historias del caribe, los remos chocando contra los pescados,
Los cofres por la madrugada.
Jamás lo podre olvidar.

 
*Saraí Belén Gutiérrez, nicaragüense de 19 años y estudiante de tercer año de Comunicación, ha encontrado en la escritura un refugio para expresar experiencias y sentimientos que durante mucho tiempo guardó en silencio. Publicó su primer cuento en 2019 en “Te cuento en español”, junto con el Centro Cultural de España en Nicaragua, y posteriormente compartió historias en plataformas digitales. Su poesía se caracteriza por el desamor, la nostalgia y la reflexión sobre lo que fue y lo que pudo ser. La inspiran la cotidianidad, la ausencia, los recuerdos y el temor a reencontrarse con lo perdido. Aunque no define un estilo concreto, se inclina por una escritura realista y transparente que incorpora lugares reales y juegos de palabras, buscando dejar huella en quien la lee. 
Además de escribir, estudia Comunicación, lo que le ha permitido comprender el poder de las historias y la forma de transmitirlas. Para ella, la escritura es un acto de resistencia y sanación. Continúa construyendo su camino literario, con el deseo de que sus letras acompañen y sanen a quienes se identifiquen con ellas.