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jueves, 21 de mayo de 2026

"La niña que se volvió raíz" relato de Miriam Susana Rodríguez Roa

El parto había sido difícil.

La partera ,una mujer mayor, acostumbrada a ver la vida y la muerte mezclarse en la misma habitación, salió con la cabeza baja.

La madre no sobrevivió. El bebé sí.

En un rincón, una niña de cuatro años abrazaba a su hermanita mayor sin entender del todo lo que pasaba. Esa niña —la que un día se volvería raíz— tenía los ojos llenos de un dolor que todavía no sabía nombrar.

Ernesto Gatica quedó solo en una casa rural donde el silencio pesaba más que el viento pampeano. Era un hombre de campo, acostumbrado a la dureza, pero no a esta clase de soledad.

Tenía que salir al ganado, al alambrado, a la tropilla.

No podía criar tres criaturas solo.

En La Pampa de principios de siglo XX , la red de sostén eran las hermanas, las tías, las vecinas, las monjas.

Por eso es que fue hasta el puesto vecino en busca de su hermana, esa mujer fuerte, con hijos propios, dueña de unas manos que sabían sostener bebés y consolar niñas.

Y luego hizo lo que podía. Allí dejó al recién nacido y a la pequeña.

Pero Ermelinda tenía ocho años y para ella quería educación, disciplina, un lugar donde crecer sin que quedara atrapada en la rueda del trabajo rural.

Su hija era inteligente, despierta, sensible. Tenía una luz que él no quería apagar con la dureza del campo.

Amar es saber soltar y desprenderse de egoísmo, por eso tomó la decisión más difícil de su vida.

Las monjas la recibieron con un delantal limpio, un rosario y una cama.

Le prometieron educación, cuidado, alimento, un futuro.

Ernesto la visitaba religiosamente. Nunca faltaba.

Llegaba con el sombrero en la mano, con la voz quebrada, con la culpa y el amor mezclados.

El internado salesiano estaba junto a la Iglesia Inmaculada Concepción, el corazón religioso de General Hacha .Ermelinda creció allí, con el sol de la llanura entrando cada mañana por las ventanas altas para dibujar sombras sobre los gruesos muros de adobe blanqueado y el olor a jabón y a pan recién horneado.

Aprendió a leer, a escribir, a cocinar, a coser y tejer y a esperar. A esperar a su padre que nunca dejó de verla y al que ella quería, respetaba y admiraba profundamente.

Las niñas dormían en camas alineadas, comían, rezaban y se educaban juntas, y jugaban en un patio interno rodeado por galerías con rejas de hierro forjado.

Fue en esas rejas donde comenzó la historia.

El tiempo pasaba. Sus grandes ojos tenían el brillo del aprendizaje adquirido y la silenciosa tristeza que la abrazaba al llegar, había comenzado a disiparse.

Cada mañana, un muchacho pasaba con un carro tirado por un caballo manso, repartiendo leche fresca a la casa religiosa. Se llamaba Juan Roa.

Saludaba con respeto a las Hermanas, dejaba los tarros de leche, y antes de irse, buscaba con la mirada a la niña de trenzas oscuras que lo observaba desde el patio.

Al principio fue apenas un gesto: un “buen día”, un movimiento de cabeza, Una sonrisa tímida.

Pero con el tiempo, las monjitas empezaron a notar que Ermelinda se acercaba siempre a la reja cuando el carro llegaba. Y que Juan, sin faltar un solo día, se detenía unos segundos más de lo necesario.

No podían tocarse ni hablar más que unas pocas palabras.

Pero en ese mundo de silencios y límites, las miradas eran un idioma completo.

A los dieciséis años, cuando la costumbre de la época lo permitía, Ermelinda dejó el internado. Las hermanas la despidieron con un rosario, un vestido nuevo y una bendición. Su padre la esperaba afuera, emocionado, orgulloso.

Y allí, junto al carro de leche, estaba Juan. No hubo dudas. No hubo titubeos. Habían crecido mirándose a través de una reja.

Ahora podían caminar juntos. Y ese dìa con pocas palabras, con mucha esperanza y con la certeza de que la vida se construye de a dos, se casaron.

Tuvieron cinco hijos, Juanita ,la mayor y única niña, fue un ángel que los acompañò solo dos años , Pedro el que seguía a esa hermanita que nunca olvidaron, fue mi abuelo.

Ermelinda, esa mujer que vivió poco, pero lo suficiente como para unir dos mundos ,el de la tierra y el de la ciudad, el de la tradición y el de la modernidad, fue tan dulce como el almíbar de sus hojaldres, tan cálida como sus mantas tejidas a ganchillo, tan fuerte como para bordar historias más allá de sus hilos de colores. Ella, fue la abuela de mi madre: la raíz que no se ve, pero sin la cual ningún árbol permanece en pie.


*Miriam Susana Rodríguez. Cuando escribe le gusta sumar su apellido materno, por eso sus textos llevan como firma Miriam Rodríguez Roa. Nació en Florencio Varela, un municipio muy cercano a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, el 29 de junio de 1963. Es Educadora Preescolar y Auxiliar Psicoterapéutica y, como tal, facilita laborterapia y arteterapia. A finales de los años 80 estuvo al frente de un jardín de infantes barrial y, a partir del 2000, trabajó en principio en un hogar de ancianos; luego, durante catorce años, coordinó un taller protegido de producción que brinda espacio laboral a jóvenes con discapacidad intelectual. Más tarde tuvo la experiencia de pasar por un consultorio de rehabilitación y ser parte de un equipo interdisciplinario, donde su labor fue la de acercar la expresión artística a niños, adolescentes y jóvenes neurodivergentes. Actualmente su tarea se desarrolla en el ámbito educativo, realizando talleres artísticos-literarios en el nivel inicial. Desde siempre le gusta escribir, pero no hace demasiado tiempo que comenzó a publicar en blogs y colaborar en revistas literarias. Un relato inédito, escrito especialmente para la ocasión y titulado Guarda la lumbre a tu lado, forma parte de El arte de ser: Mujer, arte y discapacidad, una obra literaria que suma literatura y obras pictóricas de mujeres de Cuba, Ecuador, México y Argentina.

miércoles, 20 de mayo de 2026

"Cuando tú duermes" poemas de Ana Pobo Castañer


Cuando tú duermes 

Anoche amor,
el silencio era el propietario
del remanso vertical de nuestra alcoba.
La cortina sin querer
pugnaba por abrir la pequeña ventana a tientas
… y tú dormías…
y yo derramé la mirada
con ternura infinita
por el aura añil
de tu cuerpo en sombras.
Solo quise comprender
el mensaje de la luz que te adorna la frente.
Solo quise embriagarme
del perfume que pervive por tu adentro.
Solo quise descubrir
la constelación de vértigo que representas.
Pero tú dormías …
y yo no me atreví a tocarte,
tuve miedo de alterar el letargo,
me asomé al borde del ensueño
y vi que, olas invisibles de mar,
tropezaban contra mi horizonte descalzo.
Perdona que desee contágiate
la inmensidad del mar.
Perdona que ansíe cobijarme en tu pecho.
… no sé cómo pedirte
que me dejes vivir eternamente
en la cálida espiral de tus abrazos…
Anoche,
yo bebí amor
de tu sueño y tu silencio


Esperarte 

A veces,
en las noches desveladas sin tí
he tomado el rumbo
de la luna y del verso…
porque hay flores
pájaros
luces.
Voy a esperarte aquí
a la sombre del roble y sauce amigo,
con ese olor a silencio y a hierba grata.
Voy a esperarte aquí
porque la casa está repleta de rumores,
de cansancio, de prisas y de vacíos…
¡ Aquí sin tí las horas son
más largas cada día!
Dame la mano, amor,
para hallar en ti un calor distinto
para ver que en realidad existen
tus besos de mar y escarcha.
Dame la mano, amor
que quiero borrar
el enigma gris que soy en tu ausencia…
si supieras…
que maravillosa es el hoy
de estela azul
que me produces.


Mañana

Mañana
no quisiera abrir los ojos
con la desnudez total a que me acostumbran.
No quisiera amanecer
llena de aguijones preocupados,
conservando la memoria de un mal sueño,
o animando al vacío de tu ausencia,
si me desvelo, quisiera hallar
sencillamente,
tu sol agazapado en mi ventana
bebiéndose de golpe las tinieblas,
rompiendo la infinitud febril
que me limita.
Y así sentir
en ese instante eclipsado de los siglos,
como renazco a la longitud de una vida
creciendo aventado de silencios amarillos,
como llevo gaviotas mudas en las manos
que moldean versos a su antojo.

Mañana
Mañana no quisiera despertar
con esa ansiedad de luna por la sangre…
Mañana quisiera despertar
con un susurro de besos en silencio…
Todo me habla de ti.
¡Hasta el silencio!


*Ana Pobo Castañer, Pamplona, España, fotógrafa. Autora de los libros “Las huellas del Pasado”, “Teruel Histora” y “Arte El color de la ira”
Algunas premiaciones:
-Foto premiada en el concurso fotográfico de la Revista Mía, nº 1186 correspondiente a la semana del 1 al 7 de junio del 2009. Foto premiada en el concurso fotográfico de la Revista Mía nº 1189 correspondiente a la semana del 22 al 28 de junio del 2009. Foto premiada en el concurso fotográfico de la Revista Mía nº 1205 correspondiente a la semana del 12 al 18 de octubre del 2009. Seleccionada en La VI BIENAL INTERNACIONAL DE ARTE SIART BOLIVIA 2009. Una de las 5 personas seleccionadas para representar a España. Obra donada al Museo de Siart. Foto Seleccionada para la 1ª Bienal internacional de fotografía artística contemporanea de quito, ecuador, 2011. Única española participante. Foto seleccionada para Mail Attack 活动图片展厅(四)|121.48°E主办方:mailattack 时间:2011.7.24 10am—6pm 地点:上海 静安区 上海 静安区 西苏州路71号9楼 – TBWA S Shanghai - China. Foto seleccionada para la 8º BIENAL SICAFI, 8º SALÓN SICAFI, Centro Argentino Fotográfico Buenos Aires. Argentina, 2011.

martes, 19 de mayo de 2026

"Talismán" poemas de Lorenzo E. Lopera Múnera

 

Talismán
 
Se necesita sólo un alma
Hecha de infierno y cielo,
Un alma de fuego y hielo,
Nada más que un alma en peligro de la nada;
Déjala al sol y al agua,
Que los elementos la acechen y sienta su temor y su osadía;
Arrójala luego lejos de tus ojos
Para que no puedas ver más su desventura;
Recógela después con tus manos de golpe y de caricia,
Ponla en reposo para que descanse y no muera;
Esculca su corazón a ver si aún le queda algún hálito de vida, 
Déjala en su fiebre y desvarío,
En el veneno de escorpiones y serpientes,
Y cuando el devenir se acerque a ella, antes de ser convertida en Estatua
Déjala desnuda que muestre sus heridas
Y las exhiba a la lujuria de los ojos de curiosos
Hasta que una palabra, un grito o un eco herido
Retumbe en el fondo de sus oídos.
Si esta alma aún es alma,
Hecha de infierno y cielo,
He ahí tu fortaleza hecha para la paz y para la guerra,
Guárdala entonces en el soldado de tu cuerpo
¡Pero vela, vela con ella!
 
Puede caer contigo hasta el abismo
—La inofensiva, el hacha mortal contra tu pecho—
 
 

Estatuas
 
Otra vez con el sol
Aparecía la imagen del Libertador
Vestido del mismo metal que su 
Caballo
 
Mudo un oasis en la mañana
De multitudes quietas y ambulantes
 
Sus ojos 
Miraban a hombres y mujeres del
Oprobio
Tan recostados en sus bancos
Como él en su caballo
 
Más allá…
A un minero
Bañada de bronce su azul esperanza
Con una vasija de peltre a sus pies
Y una pica golpeando la nada
 
Mirando a unos y otros 
Sintió el metal que también a ellos
Atravesaba 
 
Otra vez se sintió mejor en las sombras
—la luz todo lo desnudaba —
 
 
No se puede matar a un ángel.

Dicen que cayó en el puente, entre el pueblo y su unidad residencial; que esa noche, tiraron pólvora para silenciar los cuatro disparos: al ojo izquierdo, al corazón, al vientre y el último, que trató de esquivar con sus manos.
Le dieron sepultura la mañana siguiente, en el mismo cementerio donde reposan sus antepasados. Los duelos acudieron a la sala de velación, algunos protestando porque el féretro había sido sellado para impedir la curiosidad.
En un rincón junto a la mesita donde habían dispuesto la cafetera y las galletas, alguien se debatía en un mar de lágrimas.
Alguien se le acercó poniéndole sobre su hombro una mano, para musitarle: “no se puede matar a un ángel y desaparecer en el mundo, donde otra vez se puede volver a matar”.
 
 
*Lorenzo E. Lopera Múnera, San Pedro, Antioquia, Colombia, 1954. Economista Universidad Nacional. Poeta, cuentista, traductor, profesor. Publicación: “Poesía y Prosa desde el extranjero “. Publicaciones en antología de la biblioteca de Sabaneta, Empresas Públicas de Medellín, Comfenalco y en las revistas literarias Avis Nigra y Oxímoron de Argentina. Publicación en los canales digitales de Teleantioquia, la Gobernación y el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia.

sábado, 16 de mayo de 2026

"La pareja de vampiros" Cuentos lóbregos de Rocío Maipaicena y Adrián Rusak


*Rocío Maipaicena, nacida en Buenos Aires, Argentina, es una artista plástica profesional con años de trayectoria en la creación de obras artísticas.
Ha expuesto algunas de sus creaciones en destacados lugares culturales como MGDA y PANDA ROJO.
También diseñó y pintó portadas para diferentes discos de la reconocida banda de Rock CAPAUDAZ, incluyendo los álbumes "SALTO" y "ABUSARÁS DE TU SUERTE".
Además, llevó a cabo el arte del libro "LAS DOS CARAS DEL ALMA".
Por último, realizó los afiches de producciones audiovisuales próximas a estrenarse, como la serie EL HOSTAL DEL TERROR y los cortometrajes "CHARLA DE DOS" y "AMOR, DOLOR Y CONDENA".


*Adrián Rusak, nacido en Buenos Aires, Argentina, es un autor y guionista profesional egresado del ISER, con una destacada trayectoria en la creación de ficciones.
Es el autor y guionista de la serie "EL HOSTAL DEL TERROR" y del documental "649".
En el ámbito teatral, escribió la comedia "TODAS PARA ÉL" y la obra infantil "PRINCESAS Y PIRATAS: AVENTURAS EN LA ISLA DEL SOL".
También cuenta con un sólido recorrido literario, habiendo publicado sus cuentos en los libros "HACEDORES DE LA PATRIA GRANDE" y "CUENTOS BEATLE" habiéndose presentado ambos trabajos en la FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BUENOS AIRES.
Por último, cabe mencionar que fue distinguido con el PREMIO SEXTO SENTIDO por su labor como guionista.

viernes, 15 de mayo de 2026

"Virgen de fuego" obras de Astrid Inda

Nombre: Virgen de fuego
Técnica: Óleo y acrílico sobre papel
Medidas: 35x45cm
Año:2025

Nombre: Que arda el patriarcado
Técnica: Acuarela y acrílico sobre papel
Medidas: 21x28cm
Año:2019


Nombre: Vístete de flores fecundadas de placer
Técnica: Óleo y acrílico sobre papel
Medidas: 32x45cm
Año:2025


Nombre: Extrae la luz de la muerte
Técnica: Acuarela y policromos sobre papel
Medidas: 32x45cm
Año:2025

Nombre: Sa(n)grado libre
Técnica: Acuarela. grafito y policromos sobre papel
Medidas: 21x28cm
Año: 2023


Nombre: Yo soy
Técnica: Acuarela grafito y policromos sobre papel
Medidas: 21x28cm
Año: 2023


Nombre: El disfrute de Venus
Técnica: Acuarela grafito y policromos sobre papel
Medidas: 21x28cm
Año: 2023


Nombre: Sin nombre
Técnica: Óleo y carboncillo sobre papel
Medidas: 21x28cm
Año: 2022


*Astrid Inda es una artista e ilustradora chilena cuya obra se centra en la mujer y su lucha, explorando la identidad femenina desde la fuerza, la vulnerabilidad y la transformación. Su trabajo propone una mirada íntima y simbólica sobre los procesos de resistencia y autoconocimiento. Se caracteriza por la exploración constante de distintas técnicas y medios, transitando entre la ilustración y la experimentación plástica con gran versatilidad. Esta búsqueda le permite construir un lenguaje visual propio, donde conviven lo poético y lo político. Con exposiciones individuales y colectivas en Chile, Astrid ha consolidado una propuesta artística sensible y potente, enfocada en visibilizar la experiencia femenina en toda su complejidad.