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martes, 3 de febrero de 2026

"Código quema" poemas de Sarah Gonzales Añez


Código quema

Amanecer amarillo,
cruzando plumas los maticos,
miel de mangos carnosos,
lluvia de oro en el monte.
Una chispa,
el cielo rojo,
la sangre del genocidio
hace charquitos de inocentes
Amanecer anaranjado,
amanecer gris.
El monte debe sangrar
para la siembra.


Primer sonido

Me preguntaron cómo vivía, me preguntaron.
“Sobreviviendo”, dije,
“sobreviviendo”.
(Victor Heredia).
Pienso
que las canciones
son hermosas
cuando salen de su boca.
Cómo se desgaja
el sueño
de tocar la guitarra
como un maestro,
con los dedos
pintando de rojo
una escalera de cuerdas.

Padre,
¿acaso cuando nací
no fue su canto
el que me convirtió
en su hija?

¿Cómo puedo llevar
las palabras
a su regazo
en ramillete de estrofas
y versos azules?
Si las pronuncio
desaparece
mi nombre.

Padre,
yo no sabía escribir
hasta que escuché su voz.


Conversación con mi gato

Me parece que no has pensado
en cuánto de ti se pierde
cuando te levantas
y decides darle al mundo
la oportunidad de arruinarte.

Te dirán que las mañanas
son amarillas y sedientas,
que no saltes al vacío.
Cuando sepas que caer
es vivir, habrás ganado al tiempo.

Mira con qué decencia
te paseas frente a mi computadora,
no hagas caso a mis quejidos
ni al aroma del amor
que se quedó a dormir en nuestro cuarto.
Quédate quieto mientras preparo la comida,
por favor,
no me mires con esos ojos,
te daré un sobre de Churu
y la cuarta parte de una lata de atún,
la veterinaria dice que es malo para tus riñones,
yo no puedo distinguir
lo que es mejor para los dos.

*Sarah Gonzales Añez (San Ignacio de Velasco, Santa Cruz, Bolivia, 1994). Es comunicadora. Publicó los poemarios El vacío más allá de tus manos (Literatelia, 2025), Nombrar las gotas (Proyecto Editorial Convergencia, 2025), Infancia de pájaro (Fruit Salad Shaker Ed., 2022) y Muralla rota (Literatelia, 2020). Integra el Colectivo Trueque Poético y el equipo organizador del Festival Internacional de Poesía Joven Jauría de Palabras. Sus poemas fueron incluidos en diversas publicaciones y antologías literarias. Ha participado en festivales y encuentros literarios en Bolivia y Latinoamérica.

lunes, 2 de febrero de 2026

Poetas ganadores del Premio Internazionale "Luigi Vanvitelli" 2025



Jurado

Manuel Cuautle (México)
Karel Leyva Ferrer (Cuba)
Kari Krenn (Argentina)
nica Lucía Suárez (Colombia)
Ulises Paniagua Olivares (México)
Carmen Alicia Pérez Gómez (Colombia)
Patricio Rojas (Chile).


Presidente del jurado

Mauricio Arcila Arango
 
 
Resultados votación del Jurado Premio Internazionale "Luigi Vanvitelli" 
 
Primer puesto

Jairo Sebastián Zanetti (Argentina)
Poema 96
Crónica de un héroe
(8.38)
 
Crónica de un héroe
 
Hoy es viernes y las noticias se manchan con sangre inocente.
Ha muerto un héroe en Deir al-Balah
la ofensiva israelí le ha cortado sus alas de ángel.
Le llegó el horror del que salvaba a otros.
Ha muerto un héroe con la palabra paz desmoronada en su sonrisa de oro,
y ha muerto como mueren los héroes de verdad, sin pelear una guerra inútil
a lo mejor peleando a su manera por la libertad.
Hoy ha muerto un héroe
se llamaba Yaqeen Hammad
y tenía tan solo once años
pero su alma era tan grande que no le cabía en su cuerpo de niña dulce,
le gustaba sonreír en medio del horror, apaciguar los pasos del monstruo
humano.
Su sonrisa era tan grande
que se ganaba el mundo,
le gustaba dar alas y sueños
y regalar juguetes que ayudaban a jugar otros niños en medio de las bombas,
muchas bocas saciaron su hambre
con sus víveres de bien
era el puente a la alegría de otro cuento de hadas distinto
minutos de vida entre tanta pesadilla.
Se llamaba Yaqeen Hammad, era activista
y tenía solo once años bien vividos y una historia grande por contar.
Se murió con una sonrisa en medio de la guerra, peleando sin pelear
con la palabra paz sangrando de su boca, convidando su alegría entre las
bombas
se murió sin poder ser tan solo lo que era, una niña nada más
una niña con ansias de juegos y sueños
obligada a dejar la escuela
por salir a buscar una paz sin dueño ni horizonte
en una guerra sin sentido
como todas las guerras de la historia.
 
 
Segundo Puesto

Eliana Milagros Díaz Muñoz (Colombia)
Poema 63
La lengua es la que pasa por las alambradas de la noche
(8.00)
 
La lengua es la que pasa por las alambradas de la noche
 
Anidamos y sostenemos,
en el filo de nuestra boca,
los muros,
las alambradas.
La noche,
entre ellos,
pasa y se escabulle
y ninguna palabra la toca.
 
La noche es el aire intacto y frío
acurrucado en la lengua.
No habrá vocálico estupor ni tedio,
ni humanas victorias
que resistan.
 
La lengua es la que pasa por las alambradas de la noche.
 
 
Tercer puesto

Maria Paulina Mesa Zuluaga (Colombia)
Poema 275
Elegida
(7.88)
 
Elegida

Picking Herbs. Tobias Elof & Bremer/McCoy
 
Volveré al río
caminando y sin parpadear;
sin que se refleje el horizonte en mis ojos.
 
Volveré al río, sin nombre
a la hora en que no están despiertos los niños.
 
Volveré al río porque me estarán llamando los murmullos.
 
Volveré al río donde nací
para que el agua me revele la palabra;
buscando una balsa que me remonte hasta el principio.
 
Volveré al río y atravesaré los reflejos.
Hablaré con los restos
y ellos me abrirán las profundidades.
 
Madre, volveré al río porque las sombras están colgadas sobre mí.
Madre, llevaré tu foto y tu recuerdo al río,
llevaré tu amor.
 
Volveré buscando tu abrazo, Madre,
oyendo la canción de los troncos caídos
junto al cauce.


Ricardo Rojas Mora (México)
Poema 103
(7.88)

Poema 103

Lugar donde la tierra se duerme de lado
En la colina sin nombre
los caballos ya no relinchan.
Algo ha pasado con la sal.
Con los brotes.
Con los niños que ya no entienden
para qué nacen las piedras.
Mi madre sembró un duraznero
y le pidió perdón a su sombra.
Dijo:
la tierra no es de quien cava,
sino de quien canta sobre ella.
La escuché quebrarse
como se parte la luz en una fuente.
Y entendí que el llanto,
cuando no encuentra dueño,
hace nido en la costilla del mundo.
Hice mi cama con barro.
Le puse nombre a los gusanos.
Jugué a ser el hijo del viento.
Y dormí. Dormí tan hondo
que al despertar
me dolían los nombres
de los muertos que no conocí.
Desde entonces,
llevo un mapa abierto en el pecho.
No señala caminos.
No señala países.
Solo el punto exacto
donde la tierra se duerme de lado
cuando ya no la soñamos.
 
 
Jonathan Alexander España Eraso (Colombia)
Poema 127
El poema tiene la espalda doblada
(7.88)
 
 
El poema tiene la espalda doblada
 
I
 
Las palabras ocultan bosques grises.
En ellos, los niños recogen
los restos del día sobre las aguas.
 
Las riberas permanecen en los riñones.
 
II
 
Desde la maraña,
el animal salvaje ronda el lenguaje.
Te acecha con sus ojos
agrandados de hormiga.
 
La hoja blanca
deletrea el árbol de ayer.
 
El momento se cuenta
con la punta del rugido.
 
En las fauces hay animales
que mueren por segunda vez.
 
El iris de lo extinto
recupera sus orígenes.
 
La sangre está en la lengua
que dejamos de ver.
 

III
 
Tú y yo venimos
 
en el lomo del rinoceronte negro
 
que parte la estrofa.
 
Sus patas entregan
 
el fondo de la escritura.
 
Allá abajo,
 
aullidos avanzan.
 
El poema perdura
 
en las mamas malheridas
 
de la loba de Tasmania.
 
IV
 
s de 150 años,
más de 23 animales extintos,
cabezas y patas convertidos
en olas de pájaros sin pico
en el ojo transparente del poeta.
 
Lees rodeado de lo que miras,
una vez,
para siempre.
 
Las páginas conservan el agujero del cielo.
 
V
 
El poema tiene la espalda doblada.
Ha abandonado las escamas,
las manos lisas.
 
En el surco de la gran mariposa blanca
se reúnen chamanes y videntes
para traducir su alfabeto dodo.
 
El poema es un animal salvaje.
Cada verso muestra llagas.
Su piel cuelga del silencio.
 
Palomas pasajeras
esculpen una vez contada
la osamenta.
 
Los cantos vencen la tinta.
 
Naturalezas
 
desaparecen.
 
El poema es un animal muerto.
 
Reléelo.
 
Tu esperanza
 
no deja de desgarrar
 
las entrañas de lo que se olvida.



Menciones Honoríficas
 
Carlos A. Pérez Vertel (Colombia)
nica Josefina Suárez Romero (México)
Natalia Enid Correa González (Puerto Rico)
David Anuar González Vázquez (México)
Milagro Jahel Berríos (Nicaragua)
Fernando Augusto Cuestas Barragán (Colombia)
José Ochoa Díaz (Venezuela)
Jose Carlos Vara Mata (España)
Luis Torres Gutiérrez (Colombia)
Saúl Humberto Gómez (Colombia)
Rocío Soria Romero (Ecuador)
Lorena Valdivia Delgado (México)
Pedro Exequiel Vanegas (Chile)
Darío Oliva (Argentina)
Felipe Román (Chile)
Carlos Roberto Ardiles (Chile)
Angelo Chacón Sequeira (Costa Rica)
Marlon Eduardo León Silva (Perú)
Lucía Franchi (Argentina)
Mauricio Carrey López (Venezuela)
Juliana Elizabet Calle Tello (Perú)

 


jueves, 29 de enero de 2026

"Ocurrió en Mar del Plata" cuento de Nicolas Boccardi


Ocurrió en Mar del Plata, tal vez en el barrio Las Avenidas o en San Carlos. Yo me encontraba sin trabajo y, como de costumbre, me levanté de la cama a la una del mediodía. Puse la pava para el mate.

Sí, ocurrió en el barrio Las Avenidas, reminiscencia de una mente de desempleado que pierde tiempo y lugar.

Desde mi computadora puse en YouTube “Adiós Nonino – Astor Piazzolla (violin and guitar)”. Necesitaba crear una atmósfera, porque días atrás había leído Los dos mundos, de Sergio Chejfec, y quedaba en mi memoria ese escenario de pensamiento y cotidianidad que el libro refleja.

Lo cierto es que busqué los clasificados y envié un currículum a una librería famosa de la ciudad. Pensé que mi personalidad y mi conocimiento de la literatura podrían encajar muy bien en ese local comercial.

Los días pasaban y yo seguía desempleado. En casa se empezaba a crear un escenario negativo hacia mi persona: recriminaciones, y el dinero comenzaba a escasear, cosa no poco importante. Sentía un profundo sentimiento de inutilidad. Dato no menor: mi madre también estaba desempleada y muy preocupada, lo que me generaba aún más angustia.

Mis dos hermanos, ambos con trabajo, reprochaban continuamente que eran los únicos ingresos de la casa. La misma contaba con dos habitaciones, dentro de todo espaciosa y muy bella a la vista.

Por mi parte, un pensamiento comenzaba a aterrarme. En mi mente se creaba la imagen de un revólver disparando en mi cabeza, siendo yo mismo quien lo ejecutaba.

Los libros no escaseaban. Tengo la obra completa de Borges, Saer, Dostoievski, y me entretenía con alguna lectura al azar. Buscaba también en internet. Estaba leyendo El lugar, de Mario Levrero; un aire a Kafka había en ella, quizás por influencia, o por alguna subjetividad que me tocó aquel libro La metamorfosis —libro que, por cierto, leí en un fin de semana. Aún recuerdo la angustia y la desazón de aquella lectura.

Los días transcurrían, y yo seguía sin empleo. El miedo a los posibles reproches de mis hermanos, sumado a la ansiedad de mi madre, comenzaba a derrumbar mi ánimo. No había novedades laborales ni señales de una modificación a futuro.

El mate y la lectura eran mis compañeros —aunque no excluyo el café de Costa Rica que me trajo mi amigo Pedro en uno de sus viajes por el mundo.

La imagen del revólver sobre mi sien seguía allí. Algo me debilitaba. Camus decía que todo hombre sano alguna vez pensó en el suicidio.

Sea como sea, los días seguían allí, transcurriendo como cuchillos penetrando mi carne. La esperanza se hacía cada vez más tenue.

Mi médico me había recetado ansiolíticos de rápida acción, y no tardé en comenzar a abusar de ellos. Una vía de escape rápida, segura y avalada por un profesional. Sin embargo, él no estaba allí para controlar el uso y el abuso.

Recuerdo que una tarde miré por la ventana. La luz no llenaba del todo la habitación. Tenía mi cigarrillo encendido. La imagen volvió. Solo que esta vez sonaba el estallido.

El escenario, poco a poco, se convertía en una esperanza. Y la huida era lo más sensato.


*Nicolás Boccardi es oriundo de la ciudad de Mar del Plata y es estudiante del profesorado universitario de Sociología. 

viernes, 23 de enero de 2026

"Detrás de la máscara" poemas de Ruth Ana López Calderón


LA PLUMA
 
La pluma negra en la mano aletea desesperada,
su silueta distante captura el viento inclemente:
Usurpa sueños tardíos y temores que habitan el horizonte
donde noches ensimismadas escudriñan el fondo de lo oscuro,
lento mastican la zozobra de impuros gemidos,
de piel profana como sepulcro, y ecos
vagan como fantasmas y relámpagos
alumbrando tempestades nocturnas.
 
¡No!, no hay nada tangible en la alborada de este paisaje de llanto,
sus crispadas alas amortajan la esperanza y en la sombra huyen.
 
La pluma negra en la mano lamenta como estaca
y como carne fragmenta y desdibuja el mapa clandestino.
Y el alarido, ¡sí!, el alarido de su vuelo.
 
El dibujo del oscuro laberinto.
 
¡Oh!, esperado e inesperado retorno.
 
El cuervo reposa sus garras sobre mi mano.
 
 
DETRÁS DE LA MÁSCARA
 
Aquí estoy con la máscara cubriendo el rostro
para no espantarte, para que no salgas corriendo
 
¡cuán débiles son las carnes desgarradas,
como seda atrapada en espinos blancos!
Y sus hilos trémulos,
y la humedad de los ojos, buscan con ansias tu imagen,
y me aferro para no caer en el vacío, en el lóbrego agujero
que succiona mi esqueleto
 
y siento frío
y desespero
y la soledad corroe los pensamientos,
y la tristeza, ¡Sí!, la tristeza adherida al aliento
empaña el espejo donde veo al espectro
 
las pesadillas asoman, el temblor acaricia los dedos
 
el viento viene a jugar
con el fantasma de los cabellos, jirones del alma
vuelan esquizofrénicos, vuelan y se retuercen: culebras
intoxicadas con su propio veneno
 
¿dónde están los cabos sueltos?
 
agitado el pecho convulsiona
y lágrimas bañan el rostro
inundan los ojos que te buscan en el firmamento ficticio
 
una voz sofocada grita desde el interior
y las manos aladas tapan la boca
- es la conciencia que emerge de su grietay exasperada clama:
 
¿sabes lo que es ser mujer y no poder serlo?
 
y la lucha infernal comienza
y la lucha terrenal no acaba
 
no reconozco lo que muestra el espejo
esos ojos hundidos, mustio el semblante,
la palidez de la muerte
y su alarido
y de pronto el corazón salta, en el cuerpo de otro,
y te leo de nuevo, te siento cercano,
eres el único que despavorido no huye,
el único que conoce la locura palmo a palmo
 
la luz apagada de los ojos te mira
y del corazón brotan pétalos negros
como la noche cubre con su manto la vida
 
la sombra luminosa del abrazo sale a tu encuentro
y quedo ahí fundida con el eco silencioso de tus palabras
con el arrullo mudo de un no sé qué
que espero.
 
 
TRASHUMAR
 
Han descendido los pasos
hasta tocar el fondo del trapecio invertido,
ése que pulula la luna de los siglos.
 
Las veces que subieron y bajaron
dejando en cada una la piel,
ésa que profana el sepulcro de los sueños y revelaciones.
El caminante dormido irrumpe en el espacio,
sostenido sólo por los gritos que enmudecen a las sombras:
 
Entonces sabrás que llegó el momento
de arrancarte el alma con las uñas, con los dientes la carne,
de trashumar el misterio de la inconsciencia
y palpar y aplacar esa fiera cuyos gruñidos hacen temblar.
 
Remanentes son mis huellas.
¿Hacia dónde?
 
 
TAL VEZ
 
Tal vez el vago reflejo
de la existencia aferrado,
al endeble hilo de la memoria
el que asoma a mirar la vida desde las rendijas,
el que flota en la penumbra del agua
y corre triste y gris
por las arterias olvidadas de la ciudad,
al reciclamiento.
 
Tal vez solo un fantasma que olvidó su muerte
y aferrado a los despojos,
se arrastra, gime y blasfema.
O colgado en los andamios del tiempo,
tocando puertas, ciertamente la última.
 
Tal vez solo una sombra
que se desplaza en la calzada,
negada a sumergirse en la soledad
quien no es nada y aceptar que los días tienen término.
 
Tal vez quien escribe versos oprimiendo estos dedos, tal vez.
 
 
*Ruth Ana López Calderón (Sucre, Bolivia, 1968). Secretaria ejecutiva, empezó a escribir hacia finales del año 2010. De formación autodidacta.  Está incluida en el directorio REMES (Red mundial de escritores en español). Su obra se halla reflejada en la web ARTE POÉTICA (Antología de poesía universal) y ha publicado sus textos en diferentes revistas literarias del ámbito Internet, tales como Letralia, Almiar, Proyecto Patrimonio, CineReverso, Gaceta Virtual, Morsadice, INVENTIVA Social, Revista Literaria Guatiní, Palabras Escritas Por Dentro, Avda. Los Escritores, Museu Posmoderno, Odiseo en el Erebo, Literatura del Mañana, Al borde de la palabra, Los Palabristas de Hoy y De Siempre, Comunidad de Escritores Papeles Olvidados, Revista Palabras Diversas, Eclipses Poética de Actualidad, Revista Review Bolivia, Revista Con voz propia. Sus poemas han sido leídos en varios programas de radio en Buenos Aires-Argentina.
 

jueves, 22 de enero de 2026

"Ácaro de luz" poemas de Andrés Belalba Barreto

 


Cansados para poder disfrutar de la lucidez
de la vida, volvemos a la horrible noche del miedo
abandonamos lo que perseguíamos implacablemente
y nos convertimos en máquinas perfectas que deambulan por las calles de la indiferencia definitiva del mundo
 
***
 
Abrimos tarde la correspondencia del silencio
y me pregunto, si esas palabras que allí esperaron como lo hacen las piedras, son las únicas que pueden soportar la nada, si sus cuerpos se angustiaron por callar demasiado, si fantasearon en esa oscuridad casi absoluta con ser las estrellas fugaces del lenguaje
 
 
***
 
A pesar de que participamos
en el fracaso de la humanidad
a veces
bastaría un ácaro de luz
en la oscuridad profunda del mundo
para iluminar lo que simplemente vive
y debería alcanzarnos

 
*Andrés Belalba Barreto (Valencia, Venezuela, 1981). Es un poeta venezolano. Reside en Barcelona, España. Forma parte del colectivo Los #Bio-Lentos Poesía al Rescate. Participó en el Festival de Poesía Oreig 2014 y en el 5º Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez, entre otros eventos. Textos suyos han aparecido en revistas de Argentina, Chile, México, Guatemala, Puerto Rico, España y Venezuela. Fue uno de los protagonistas del documental “Actos poéticos” dirigido por Gabriela Arellano. Publicó el libro Poemas de mi propio bolsillo (Ediciones Karakartón, 2015) y el fanzine Sin Conciencia no somos nada (Edicions Malcriàs 2021), Humano animal, animal humano (La Garúa 2023).