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lunes, 2 de marzo de 2026

"Dentellada" poemas de Alexandra Marzan


Dentellada

conjurador de palabras.
Come mi carne.
Muerdo sus labios.
Crujen los huesos,
escurren gemidos.
 
Hay quien quiere conocerte
a fondo, meterse bajo tu piel.
Comerte entera, devorarte con ansias.
 
Pero ¿Qué hay en el fondo?
El fondo es un abismo, que se abre,
las fauces de una bestia.
 
Si llegas y te empeñas
quizá te asomes,
y tengas una dentellada
sobre lo que me habita.
 
Quizá te indigestes,
quiero que te indigestes
para que me bajes
Si, bájame!
de ese pedestal estúpido.
 
No soy pura, no soy decente.
Soy carne, soy deseo.
 
Soy rabia contenida,
ternura infame a veces,
sonrisa triste en otras,
mirada flagrante.
 
No soy un ideal,
no me encasilles,
no me comprimas,
hasta romperme los huesos,
en tu cajita de cristal.
 
Corro libre
como un animal salvaje.
Mi alma entendió
la unidad de la que soy parte.
 
Soy yo, pero soy ellas,
o quizá también soy tu,
 en otra línea de tiempo,
de un futuro cercano
o uno olvidado.
 
Correré desnuda,
hasta la límpida noche
que reciba el beso final.
 
El de la niña santa,
la niña bonita,
que paciente espera
nuestro encuentro.
 
Seré eco en el viento,
resonando en libertad,
más allá del umbral.
 
 
 
Ritual de fuego
 
Una noche con Selene menguando,
en el día de Mercurio y las letras:
Dos leones se cruzan por capricornio,
un ápice de delirio marca el tránsito del deseo,
al templo de Hedoné emprenden un viaje.
 
Dos mundos convergen,
pero no colisionan,
suavemente se deslizan,
uno en el otro,
como capas de limo.
 
Capas del deseo resbalan,
plegarias sin voz,
en carne humedecida ,
celebran el rito de tocarse,
entre penumbra.
 
Dos pieles se funden,
bajo la misma fiebre,
por llamas consumidas,
dominación sin atadura.
¿La has degustado?
 
A él le dedico mis poemas
carnívoros y lascivos.
 
—Él llegó— para encarnar el deseo.
 
Sus  ojos, lagos de jaspe,
pupilas filosas, rasgan el abismo,
surcos de sombras
en sus contornos camino,
mis pies sangran,
liturgia obscena,
es una ofrenda ominosa.
 
Con fuego sincero arde,
Llamas voraces queman,
transmuta la carne,
sacia una sed escarlata
no es redención, solo éxtasis.
 
El es un alquimista,
Rompemos el velo.
 

L’etoile noir
 
Mi estrella negra,
que destilas tu sangre,
bañas mis noches
en carmín.
 
Abriste un portal,
desde tu sombra,
por el que se escurre
un hechizo antiguo
que me deshace.
 
Palidezco,
y mi voz se quiebra
con tu nombre
que me consume.
 
 
 
*Alexandra Marzan es poeta y artista. Licenciada en Inglés por la Universidad Luis Amigó. Apasionada por la lectura, escribe por el goce de la palabra y por la pulsión de nombrar aquello que vibra entre la sombra y la belleza. Su obra explora el terror y la estética gótica, adentrándose en la oniromancia para orbitar los pliegues de la vulnerabilidad y lo ominoso. Ha participado en diversas convocatorias de poesía y ha sido seleccionada por editoriales como Caleidoscopio, Éterea, Letras Negras y Mítico para sus antologías. Sus poemas han sido publicados en revistas literarias: Humus, en su primera edición de diciembre de 2025; Santa Rabia Poetry, en su primera edición quincenal de febrero de 2026; y Plantígrados, en febrero de 2026. Actualmente está trabajando en un poemario titulado Vivir~Muriendo y en un libro de cuentos cortos llamado Vidas que se apagan. 

Comparte su mirada artística del mundo en su cuenta de Instagram: @ale.marzan.

sábado, 28 de febrero de 2026

Convocatoria Revista Innombrable: Mujeres creadoras


La Revista Innombrable invita a participar en su Convocatoria Mujeres Creadoras, abierta durante el mes de marzo, un espacio dedicado a reconocer, destacar y publicar textos y obras de mujeres de diversas partes del mundo.

Pueden participar escritoras y artistas, sin límite de edad, nacionalidad, procedencia o lugar de residencia.

Categorías y Requisitos:

1. Literatura (Poesía, Cuento, Ensayo)

Presentar entre 1 y 3 textos que no excedan las tres cuartillas.
Reseña y fotografía de la autora.
Formato: Word.

2. Artes Visuales (Fotografía, Pintura, Ilustración)

Enviar de 6 a 8 obras, formato libre.

Nombre de la obra
Técnica
Medidas
Año de creación
Reseña y fotografía de la autora

Las imágenes deben ser originales, sin marcas de agua y en tamaño original.

3. Videopoemas

Los videos deben enviarse a través de WeTransfer, con reseña y fotografía de la autora.

Al enviar tus materiales, aceptas que la Revista Innombrable pueda publicarlos y difundirlos según lo considere necesario.


Envía tu propuesta al correo: lo-innombrable@hotmail.com

miércoles, 25 de febrero de 2026

"Paisajes conmovidos" poema de Carlos Valencia

 

SI AL MENOS me hubieran dejado
el corazón
podría ir con ustedes.
Horacio Benavides
 
PAISAJES CONMOVIDOS

I

Hay que huir del estruendo, porque podemos quedarnos
y al final del día no encontrar a nadie más que los pedazos.
Hay que salir del paisaje conmovido y sus aguas
porque nadie escuchará el grito de los árboles.
Hay que dejar reposar el olor de la sangre
si queremos dormir sin el hedor a miedo y la piel desvanecida.
Extirpar el colmillo salvaje, el espíritu caníbal.
Los gusanos se comen hasta el gesto del rostro imaginario
devoran los músculos que aún desean andar.
 

II

En un lugar invisible me festejan el cumpleaños
y recuerdo la tierra distante, las tardes de sol volando cometa.
Evoco el polen de los días que se arrastra con el viento,
cuando ayudaba a mamá a vender los helados al borde de la carretera
aguantando el calor que diluía las pocas monedas recogidas.
Antes de ser un nómada, era un árbol para el descanso de los pájaros.
Antes de ser un migrante, era una casa con paredes de tabla y ventanas con paisajes,
tenía una cama para la siesta con mis hermanos.
Yo no elegí ser una especie trashumante,
ni las carreteras infinitas,
ni el equipaje lleno de abismos,
ni las nubes errantes que nunca vuelven.
Me celebran el cumpleaños antes de que siga mi camino
para extraviarme en la estepa del cansancio y el olvido
o en la esquina de un semáforo limpiando el polvo de los parabrisas,
el polvo en la mirada y la desazón de los conductores.
Quizá mañana aparezca en la morgue de un pueblo cercano.
 

III

La costumbre de tomar café a las tres de la tarde,
extrañar tus ojos ausentes.
Observar los sedimentos en el fondo de la taza, el comedor infinito,
la vida estacionada en una silla vacía.
El café con leche, servido y frío, revela los letargos de lo inexistente,
la casa es ahora un altar para el canto de las moscas
los hábitos son innecesarios para las sombras.
 
 
*Carlos Valencia. Carlosama, Nariño (Colombia). Docente de Lengua Castellana y Literatura, maestrando en Didáctica de la Lengua y la Literatura Españolas de la Universidad de Nariño. Nos presenta una selección de poemas de su libro “Cartografías del llanto” textos que abordan el devenir de la violencia en Colombia, ganador de uno de los estímulos a la creación literaria de la Gobernación de Nariño (2022).

martes, 24 de febrero de 2026

"Infidelidad tercera" poemas de Gato en Sable



INFIDELIDAD TERCERA
 
Derramo la mirada
por el surco de su espalda.
Como la cera caliente
recorren mis ojos
aquellas curvas
talladas en bajo relieve.
 
Un cuerpo delicado
con un corazón de acero.
 
Nadie se desnuda el alma
tan fácilmente,
pero tú, frágil,
bailas sin piel alguna.
 
Me clavas esos ojos
diciéndome “te estoy usando”
y mis dientes quieren
destrozarte la carne.
 
Tú: tan vulnerable.
Y yo: tu esclavo.
 
Un escalpelo diseñado
para tu placer retorcido.
 
Reposar junto a tu figura,
igualar tus respiraciones,
entrar en tu sueño.
 
Verme desnudo,
tan lejos y tan cerca
de tu calor y tu hielo.
 
Verme preso
del ansia incontenible,
aún sumiso,
postrado a los pies
de tu caprichosa voluntad de niña.
 
Derrotado, vulnerable,
atrapado;
como una masa, 
con púas y dientes,
retorciéndose de ganas.
 
Totalmente dominado
por las más bellas y crueles
de las torturas:
tus dudas.

 
DE LA IMPOSIBILIDAD POÉTICA O EL NO TENERTE QUE ES LO MISMO I
 
No sé cómo empezar estos versos
que entre lo que parece seda o monzón discurren,
cómo encontrar la perfecta armonía
que azota lasciva la rama
y su gemido en sombra a la pared se proyecta.
 
Y no capturan la bucolía mis lentes,
ni aparece en el sofá tu figura,
y no logro encontrar las palabras
que no describan, sino que sientan,
lo que los labios de mi mente susurran.
 
Imposibilidad poética
la de ser foto en palabras,
al menos, en las mías,
que me grito un sentimiento
y describo versos perdidos,
y describo soles 
y anhelos vacíos.

PRETÉRITO PERFECTO PERO PERDIDO
 
Arde como alcohol beberme las miradas que se han ido
¿En qué tiempo debo conjugarte?
en el ¿que hubiésemos sido?
o ¿en el pretérito perfecto pero perdido?
 
Me dibujo en la sonrisa los besos hechos de vacío
y te recuerdo en la bebida y el humo del cigarrillo,
me abrazan tus cabellos, como abraza un conocido,
pero son todos diurnos sueños, poesías que luego escribo.
¿En qué tiempo debo conjugarte?
en el ¿que hubiésemos sido?
o ¿en el pretérito perfecto pero perdido?
Melancolía: aquello todo cuanto recito,
ambiguo: algo que no fue, pero fue percibido.
“¿Dónde está el veneno en su pecho escondido?”
habla mi dolor como en un alarido
y yo no sé qué decirle que tenga algún sentido
porque no sé si conjugarte en el ¿qué hubiésemos sido?
o ¿en el pretérito perfecto pero perdido?
 
 
*Gato en Sable. Nacido en 1996 bajo el nombre de Juan Pablo Arenas en Medellín, Colombia. Médico y cirujano de la Universidad de Antioquia. Ha explorado la escritura y otras artes durante toda su vida, enfocándose principalmente en el body-horror, terror psicológico y horror cósmico. Auto publicó La Vuelta (2019) y Licantropía (2020). Sus cuentos han aparecido en múltiples antologías de los sellos Alas de Cuervo, Nueva Bestia, Luna Roja, Akera y Vértigo. Sus poemas han sido publicados por editoriales como Letras Negras, Converso y la revista Santa Rabia Poetry. Actualmente trabaja en los proyectos "Trece relatos tétricos que no deberían ser leídos", "Las malhumoracciones" y "Lagnomante y otras historias de horror venéreo".

lunes, 23 de febrero de 2026

"Cinemática del derrumbe" poemas de Fernando Moreno Pereira

 

Cinemática del derrumbe
 
Con desiertos brazos de amor
me vienes, mañana tras mañana,
otro malparir de día en que tu pecho
será morada para el aire que no habito,
otro malparir para que tus ojos y tú
corráis a galope tendido hasta la noche,
saltes convencida de travesar
los alambres de este cuerpo con vallas,
otro día hablando con las rudas paredes
de mi cabeza,
escuchando el eco de mi rumia inútil,
otro día más de sismógrafos pesimistas
otro día, otro día,
vueltas y más vueltas
y aquí estamos,
más rozados, más disparados,
con el noventa por ciento
de carne muerta y materia ingrata,
con los labios amnésicos de puertos
y la duda,
si fue nuestro barco recuerdo
o la triste creación de dos mentes
naufragadas.
 
 
Penúltima acción
 
Encadeno el penúltimo hacer del día
nueve de la noche,
preparo pollo con vino mientras
limpias las bocas y las manos de los niños,
- tu penúltima embestida también -
suena Peppa Pig al eco de un anuncio
para ser infalible en los negocios,
me sirvo otro anestésico y nos sentamos enfrentados
¿otra vez pollo? adivino rumiar en tu cabeza,
otra vez,
afirmo inocuo para mí,
tu lengua sucumbe como un gato muerto en la carretera,
mi ánimo, apenas saca el brazo como
la estatua de la libertad en el Planeta de los Simios,
otro día más de resistencia,
volvemos a la cama
boquete del mundo,
parapeto de casi todo,
lo que nos gruñe.
 
 
Prosa poética (Interlocución con José Hierro)
 
Hay ocasiones en las que el nombre nos deja de nombrar.
Se convierte en un resto del pasado, la herrambre de un sonido vagamente familiar.
Descubrimos que ya no podemos.
No podemos, porque algo se ha roto para siempre.
Y el cuerpo — el cuerpo — se convierte en una lápida de barro.
Calla.
Se niega a ser memoria.
Siento que algo en mi interior se hunde.
¿Qué queda entonces?
La carne desollada del interior.
La carne sola.
La carne sin recuerdos.
Una carne sin nombre y un nombre sin las tripas de nadie.
No, Pepe.
No todos los nombres alcanzan para nombrar.
Algunos quedaron mudos.
Vacíos.
Huecos.
Ya no son nombres.
Son cenizas de un sonido.
Cuerpos desnudos tirados en la tierra.
No sé si llegaremos por el dolor a la alegría,
pero sabremos por el dolor que hay algo en el interior que, sí, existe.
 
 
*Fernando Moreno Pereira (Jerez, 1983) es psicólogo de formación y escritor por necesidad. Su escritura orbita la pérdida, la identidad y la fractura entre lenguaje y cuerpo. En 2025 publica La Gravedad de los Cuerpos, un libro híbrido donde conviven poemas, prosas y definiciones conceptuales. Alejado de la estética del consuelo, busca una voz encarnada que no embellezca el dolor, sino que lo contemple. Su obra se sitúa entre lo lírico y lo existencial, lo mínimo y lo desgarrado.