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martes, 9 de junio de 2026

"Llévame siempre contigo" relato de Eva Higueras

 

     El rostro de mi abuelo así, en quietud, me parece casi perfecto, a pesar de ser un amasijo de arrugas. Me he puesto a contar los surcos cuando ha entrado la enfermera para ponerle su inyección matutina.

     Llevo dos noches en el hospital y he dormido apenas cuatro horas, pero no quiero separarme de él. Mi abuelo lo es todo para mí, ha vivido en casa desde siempre y ahora me toca decirle adiós. Es inevitable y esa certeza me consume. “Que no me vea triste”, pienso. Así que cuando abre los ojos en su permanente duermevela, le sonrío, o le acaricio la mano callosa. Apenas habla desde hace semanas y ya me he acostumbrado a leer su mirada. Pero esta mañana ha ocurrido algo: después de la inyección se ha quedado como dormido, y de pronto ha abierto los ojos y me ha dicho con voz clara:

    Neni, ¿sabías que yo he conocido a Alice Guy?

    ¿A quién?

    A Alice Guy.

     No sé quién es Alice Guy, pero no se lo digo.

    No sabes quién es, ¿verdad?

    No.

     Estoy segura de que va a contarme su historia.

    Pues búscala en Wikipedia, vas a alucinar.

     Y sí, alucino. No voy a decirle que es imposible; que él no ha estado nunca en EE. UU, pero, sobre todo, que cuando él nació, en 1917, esta mujer ya había dirigido la mayoría de sus películas. Aunque en realidad me esperan más sorpresas: mi abuelo empieza a contarme detalles del rodaje de El hada de los repollos; cómo se gestó aquel proyecto, anécdotas de los actores… Lo increíble es que él, un conductor de autobuses de toda la vida de la ruta Gran Vía-Carabanchel, esté ahora agonizante en una cama de hospital, explicándome su día a día en los estudios Solax, una de las primeras casas productoras del mundo.

    …Y en la entrada, Alice colocó un cartel que decía “Be natural”. No me digas que no era una pionera. Lee Strasberg era un niño por aquel entonces.

     Le escucho embobada, abducida, incrédula. Mi abuelo no tiene estudios y, que yo sepa, habrá visto en toda su vida unas diez películas, la mayoría de Paco Martínez Soria.

    Alice producía en sus mejores años dos películas de un rollo a la semana; eso eran como diez, quince minutos. Era increíble, incansable. Lo controlaba todo, desde el guion hasta la dirección artística y el montaje. Yo la adoraba.

     Ahí ya no, ahí ya no puedo contenerme. Cuando empieza a meterse en terreno personal, me lanzo:

    ¿Eráis muy amigos?

    Más que amigos, neni, más que amigos. Su marido se largó con una actriz, y ahí estaba yo.

     Le sale una sonrisa picarona, irresistible. Noto que ya me tiene enganchada a su historia. Que me lo creo todo, “de pe a pa”.

    Por supuesto, todo esto fue antes de conocer a tu abuela y venirme a vivir a España.

    Claro, claro, imagino.

    A mí Alice me tenía fascinado. Era bastante más joven que ella, pero eso daba igual. Me podría haber enamorado de su hija Simone… y entonces tú no estarías aquí. Pero me gustaba la madre. –Se detiene de pronto, como avergonzado — ¡Uy, qué cosas te estoy contando, neni!

    Abuelo, que voy a cumplir treinta años.

     Y sigue hablando, como un torrente… Con una energía que no sé de dónde le sale, si lleva semanas con suero intravenoso y postrado en esa cama ortopédica.

    Estuvimos juntos poco más de un año. Pero fue tan intenso que me parecieron décadas. Por supuesto, a tu abuela nunca le dije nada. Ni tu padre lo sabe. Creo que no se lo había contado nunca a nadie. Pero ya ves, hoy me vino de golpe su recuerdo, como una ola.

     Jamás le había oído hablar así, parece otra persona. Igual uno, antes de morirse, se transforma en otro “yo”, en los “yoes” posibles que nunca serán.

     Sigo sentada, escuchándole, como hipnotizada. Me habla del fonoscopio, de lentes de cámara, de los hermanos Lumiére, de títulos tan extraños como El colchón epiléptico… y de aquel romance efímero que por lo visto marcó su vida.

     Empieza a atardecer y la habitación tiene una atmósfera irreal, con tonos sepia como algunas películas mudas de Buster Keaton. Sigo pensando que es imposible que conociera a esta mujer fascinante de la que quiero ahora saberlo todo… cuando noto que su voz se apaga. Uno de sus puños se abre lentamente y algo cae al suelo. Me agacho y recojo el pequeño papel: es una fotografía gastada. Reconozco a mi abuelo, muy joven, rodeando con su brazo a una mujer de anchas caderas y pelo azabache, bastante más mayor. Y al pie, aún legible, una dedicatoria:

     “A José. Llévame siempre contigo. Alice”


*Eva Higueras. Actriz y escritora madrileña. Enamorada de la escena desde niña gracias a su abuelo, el director teatral Modesto Higueras, compañero barraco de Lorca en sus inicios y fundador del T.E.U. (Teatro Español Universitario). Como actriz cuenta con una larga trayectoria profesional en el teatro, habiendo participado en más de treinta montajes. Compagina asiduamente la escena con el cine y la televisión. Su segunda pasión es escribir. Es autora de cuentos, relatos, poesías y piezas teatrales. También ha escrito artículos sobre relevantes figuras de la escena para la Revista Actores durante varios años. Y lleva cuatro temporadas realizando Podcast para el programa La Sala, de RNE. Ha publicado tres libros: un pequeño monólogo que apareció incluido en la obra Monólogos escénicos, editado por la FAEE (Federación de Artistas del Estado Español) en el 2010; Camerino Nº5, monólogo estrenado en el 2013 y publicado por VISION LIBROS en mayo del 2018 y Mujeres Indomables, publicado en el 2024 por la editorial CON M DE MUJER.

lunes, 8 de junio de 2026

"Trascender el Dolor" poemas de Katherine Pinzón Romero


Trascender el Dolor
 
Y un día, sin más, no quedó nada de mí,
todo lo seguro se había esfumado,
mis mayores miedos se habían revelado.
Tu partida, el dolor en mis días,
hacía parte de mi nueva vida.
Quizás sentía que atravesaba un desierto sin fin
y me encontré con tu recuerdo,
tu ausencia pesaba, pero al mismo tiempo me alentaba.
Entonces recordé de quien venía,
de un amor inconmensurable e infinito,
de una mirada tierna, fuerte,
de un espíritu sensible y guerrero.
Y fue ahí donde pude encontrarme,
en tu muerte, en tu amor y mi dolor.
Porque en eso que somos,
nada había cambiado,
y nuestro amor había trascendido la muerte, el tiempo  y el espacio.
 
Dedicado a mi padre German Enrique Pinzón Rodríguez  28 Nov. 2023 Bogotá Colombia
 
 
Amigxs  sin máscaras
 
Ella no pretende ser solo  refugio, sino espejo
No va a envolverle en algodones,
sino que le mostrará la verdad desnuda.
No será su psicóloga, ni su comodín, ni su saco de boxeo.
Su amistad es un abrazo sincero, sin máscaras ni juicios.
Después de conocerla, nunca será el mismo,
porque ella le llevará a lo profundo de sus demonios y de su luz,
con amor y sin piedad.
 Le acompañará en el camino,
Le  cuidará si hace falta y defenderá su nombre con uñas y dientes.
Le mirará con ojos de amor, respeto y lealtad,
deseando que se mire a sí mismo
con el mismo amor, respeto y compasión que ella  le ofrece.
 

Oración a la Quinua
 
Oh, sagrada Quinua,
Alimento de los dioses,
Raíz de nuestra tierra,
Fuente de vida y salud.
 
En tus granos dorados,
Encontré la fuerza para sanar,
Mi cuerpo y mi espíritu,
Renovados por tu poder.
 
Lejos de mi hogar,
Tu presencia me acompañó,
En cada bocado, un recuerdo,
De mis raíces, de mi historia.
 
Gracias, Quinua, por ser mi aliada,
En mi camino hacia la recuperación,
Gracias por recordarme,
La importancia de nuestra herencia.
 
Con cada alimento que preparo,
Pongo amor y gratitud,
Agradezco la tierra que nos da,
Y a los que lo cultivan con dedicación.
 
Junto a la calabaza, el maíz y la papa,
Formamos una familia de alimentos sagrados,
Que nos nutren y nos dan vida,
Y nos recuerdan la importancia de estar sanos y vivos.
 
Que cada bocado sea un acto de amor,
Y cada comida, un momento de gratitud,
Que la conciencia de la abundancia,
Nos guíe en cada paso, en cada momento.

 
*Katherine Pinzón Romero es una madre migrante, Trabajadora Social y escritora en proceso que explora la complejidad de la experiencia humana a través de la poesía. Nacida en Bogotá, Colombia, y residente en España, su obra aborda temas como el duelo, la muerte, la alimentación consciente y la importancia de los vínculos de amistad reales y genuinos en tiempos de crisis. Con una voz auténtica y conmovedora, Katherine busca nombrar lo innombrable, encontrar sentido en la pérdida y celebrar la importancia de estar vivos y conectados. Su poesía es un intento de conectar con otros que hayan vivido experiencias similares y crear espacios de conexión y apoyo mutuo.

sábado, 6 de junio de 2026

"Marlon Brando y la chica de la valija" cuento de María Teresa Canelones Fernández

 

¿Me llama a mí, o a Marlon? Le preguntaba desde la cocina.

Ella entraba en modo pausa, y era entonces cuando me acercaba a la mesa del living con un frasco repleto de vegetales hirviendo, una taza de café ardiendo, y un cigarrillo que diez minutos después ardería en el explosivo paladar de la Elegida.

            Pati era la Elegida. Un metro cincuenta, cabello rubio, sedoso, fisonomía y dinastía angelical donde prevalece lo blanco y el oro.

            Todo en ella cándido, menos su nariz de costras marrón por la comida amontonada como capas formadas por la cafeína, el té, y la avena en la que creía como si fuera un brebaje bendito para adelgazar.

            Su nariz era tan circularmente marrón, y supongo que yo tan desalmada en el gesto por no poder disimular la angustia y el asco presentes en una mesa recién limpia, atestada de antidepresivos, y cigarrillos para evocar y engancharse a la vida.  

            La Elegida, Pati, tan llena de cosas, sus cosas que parecían visitantes y vecinos queriendo saludar a una buena amiga. Cinco valijas, montones de duendes con formas de zapatos, pantis al viento como aves eróticas, siempre blancas como sus dientes postizos los cuales imploran besos y esperan la ternura que los de leche jamás pudieron saborear.

A Pati, muchas veces le rompieron el corazón, y una vez los dientes. El amor la golpeó tan duro y sus encías recibieron el tanganazo que apagó su sonrisa.

Cuando come me mira con tanta hambre, y come con tanto desespero, y Marlon y yo la miramos con atención esperando grite, agradezca, pida, maldiga, se carcajee, o tenga la iniciativa de conversar con la fluidez que la definía en las distintas geografías que recorrió como en una burbuja con su marido millonario. “El único con plata que tuve y que me arruinó la chequera y las emociones”, dice.

Marlon es tímido una vez te conoce, aunque al verte por primera vez te salte sin darte la oportunidad de olerte para luego quererte. Marlon tiene la nariz más limpia que la Elegida, quien lo eligió en México, pero cualquier perro del mundo jamás elegiría el desgano, ni un eterno viaje de angustias.

La llegué a pasar bien con Pati. Le creía, me reía, viajaba por momentos con Marlon Brando y la chica de la valija, pero cuando caía en cuenta que quizás mentía, que no era ella, sino el delirio quien me hablaba, me dolía, no era justo, me enojaba con Dios, me sentía estafada, entraba en bronca conmigo misma, me dolía.

Marlon tiene la lucidez de la ventana por la que entra la luz del verano, Pati la intención de escapar por ella con fe de que el agua de la piscina le devuelva el bautismo que perdió en la soledad que la alcanzó entre historias, delirios y rabias, entre Disneylandia y el tequila, entre USA y sentirse usada y peloteada por sus afectos que un día la embarcaron a Latinoamérica a morir en un hotel bajo los cuidados de extrañas a las que algunas veces mira con asco y altanería, aunque a veces también las compensa con miradas suaves y sonrisas dulces, sobre todo cuando les dice que a sus setenta no pierde la esperanza de volver a hacer el amor.

¡Te voy a pegar! ¡Estoy enferma! A veces te dice.

            Que compañía tan cara la tuya, también te dice. Todo sube en este país, el país del olvido. A mí me olvidaron, pero por suerte aún no se me olvida contar, ni pagar las cuentas en un país de chorros.


*María Teresa Canelones Fernández. Guanare, Portuguesa, Venezuela (1982). Es Comunicadora Social, con mención en Periodismo Impreso por la Universidad Fermín Toro, Barquisimeto, Lara, Venezuela (UFT, 2006). Es Magíster en Comunicología por la Universidad Central de Venezuela (UCV, 2015). Realizó el Diplomado en Narrativa Contemporánea en la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, Venezuela (UCAB, 2015). Cursó el Diplomado en Periodismo Narrativo Latinoamericano en la Universidad de Periodismo Portátil, Buenos Aires, Argentina (2019). Es autora de *Historias Domésticas*, publicado por la Editorial Giraluna en 2022, Venezuela. Es autora de cuentos publicados por Gold Editorial en Colombia durante los años 2023 y 2024. Es autora de *Mi historia como migrante por Suramérica. Rompiendo las fronteras del corazón*, publicado en inglés por la Universidad de Austin, Estados Unidos, en 2022, y en español por la Editorial Giraluna, Venezuela, en 2024. Es autora de *Reflexiones de una insensata*, publicado por la Editorial Giraluna, Venezuela, en 2025. Es creadora de *Retazos Dislocados*, micros de opinión sobre diversos temas publicados en YouTube e Instagram desde 2023, y en iVoox desde 2025. En YouTube pueden escucharse sus textos, grabados por la misma autora, en el canal "Audiolibros María Teresa Canelones Fernández". Es estudiosa del periodismo literario.

viernes, 5 de junio de 2026

"Aquí nadie quiere ver" poemas de Lucía de los Dolores Correa Correa


Aquí nadie quiere ver
 
Toda la alfombra se adorna con lo normal
lo que le pasa a una, les pasa a todas
así sean los latigazos del marido…
se vuelve paisaje,
si ella se aguanta, yo también
para que arriesgarme a perder a un hombre.
Huellas rojas y moradas en la piel
se tapan con maquillaje,
se borran con el tiempo
huellas interiores, sin color, sí con dolor
no hay pintura que las cubra
se ocultan en el cuerpo, en las células
se camufla el sentimiento…
tapar, y tapar, y ocultar,
las enfermedades las descubren.
Si una deja de pisar la misma alfombra
de tomar las mismas fotos,
se zarandea ante el maltrato propio o ajeno
y renuncia a recibir golpes…
las otras mujeres perpetúan su ejemplo.
Sacudirse, salirse de la fila, cambiar de ruedo
trazar la senda de la libertad
la alfombra que se pisa ya es propia
se puede empezar a ver y a reparar
y marcar con sello propio el camino de la liberación.
 
 
Lapso
 
Ya amaneció, ya sale del vientre del dolor
la mañana desciende lentamente
parece que nunca fuera a ser viejo
ríe y llora a la vez que pide
juega consigo, con su cuerpo, con su madre
todo es tan fresco, tan atrevido, tan dinámico…
El medio día le estremece, le sacude
hace erupción el volcán
es capaz de nadar en su lava,
qué atrevido puede ser
qué intransigente es su vida
reclama, ordena, exige, es capaz de todo.
La tarde le sorprende
le hace pisar tierra firme
le lleva a contar el tiempo pasado
los hechos, las pérdidas, los avatares,
le sienta a hacer balances,
a recordar heridas,
a mirar atrás muchas veces
recapitula cada acción
endereza sus pasos como si fueran elásticos;
es preciso hacer lo que le falta, con riesgo.
Porque llega la noche
y no hay espacio para lamentarse.
Se acerca,
sin darse cuenta su cabeza se ilumina
ya no recuerda cuando amaneció…
ahora sí se confunde,
¿Cuándo pasó esto? Se pregunta
Qué hice con mi vida,
con mi tiempo, con mi todo.
 
 
Caño cristales 
 
Una mujer alumbra en tu florecida fuente
a la lozana niña llama Caro Cristal
desde ese día, río de los dioses,
tomas su nombre cuan exótico venero.
Tu embrujo tinte es rosado
verde, café, amarillo, azul y rojo flamean
y cantan en el paisaje de riscos milenarios.
La exuberancia foral que en tu lecho nace,
la Macarenia Clavígera a extasiar convida.
Al contemplar con asombro las marmitas de gigante
desde tu cauce tapizado con inmensas rocas
hasta la frágil cima de sedosas flores,
en tus limpias aguas los colores se traslucen.
Cauto el visitante baja la mirada
besa con su pupila la sonrosada corriente
la vuelve al infinito por instinto
agradecido por tu singular ropaje.
Insectos, vegetación, pájaros y gentes
se recrean en excelso paraíso
comparado con la cuna soberana
como natura y cielo en amplio espectro.
Agua, brisa, sol y luna se arrullan
con la música de tu paso armonioso
sinfonías, matices y tu audaz geometría
se conjugan cual octava imposible de igualar.

*Lucía de los Dolores Correa Correa nació en Belmira, Antioquia, el 12 de abril de 1957. Es Licenciada en Educación Tecnología, Administradora de Empresas y docente pensionada. Ha encontrado en la poesía un medio para comunicarse con su entorno y compartir sus reflexiones, así como una herramienta para escribir cuentos y relatos orientados a recuperar la herencia ancestral. Su trayectoria literaria incluye las obras La casa de la noche (1995), Verano en el alma (2000), Estrategias formativas (2000) y Yo con Yo. Si me amo te amo (2022). En 1997 obtuvo el Premio del Concurso Andrés Bello en el municipio de Bello con su poemario Liberación, consolidando así una destacada trayectoria en la creación literaria.

jueves, 4 de junio de 2026

"Luz en forma de mujer" poemas de Joizacawpy Muniz

 

Cuando ya no era sola

El cielo estaba azul afuera,
Pero había un aire de ausencia,
Había silencio,
Miedo,
Dolor,
Pero también había esperanza,
A veces la preocupación tomaba el control,
A veces la esperanza insistía en hacerse presente,
Ya no había divisiones,
Ya no era yo o tú,
Éramos nosotros,
Y vibrábamos en una energía única,
Energía curativa,
Dejaba mis preocupaciones solitarias
Y me unía a las preocupaciones ajenas,
Sí, a las preocupaciones de la multitud,
No, ya no podíamos ser uno,
Éramos todos,
Y el mismo cielo azul que me cubría,
Cubría al otro
Y cubría al mundo...
 

Luz en forma de mujer

Al brillar el resplandor del sol por la mañana,
las mejillas sonrosadas de una bella mujer
se iluminaron con una leve sonrisa.
Su mirada, su sonrisa, su luz,
llenaron de paz todo lo que la rodeaba.
 
Dios la hizo así para que nunca
nadie dudara de que ella es capaz
De guardar luz en su vientre
De emanar luz de sus ojos
Y es capaz de transformar
El mundo que sale de sus manos resplandecientes.
 
Luz de luz, luz de estrella, luz de calor
Brillo intenso que
Alcanza los confines del mundo
Que traspasa las galaxias lejanas
Que crea, recrea, que se hace y se deshace
Con una fuerza tan grande.
 
Su gran alianza
Es el fundamento de la paz
Nadie se atreve a eclipsarla
Nadie se atreve a desafiar su capacidad
De tener el mundo en sus manos
Y de hacer una gran revolución.
 
Los cometas se desplazan
Para reverenciarla
Para inclinarse a sus pies
Y aceptar su luz que es tan clara.
 

Colores, luces y universo

Los colores y las luces rodean el ambiente existencial,
Los laberintos se forman por situaciones diferentes.
Es la realidad de la vida que no se esconde,
Luchar por vivir es más que luchar por sobrevivir.
No hay aciertos sin intentos,
No hay llegada sin partida,
Los encuentros solo son posibles
Porque hay más de uno.
La luz que habita en mí
Debe brillar más allá de mí,
Los caminos tortuosos
No son una invitación a la rendición,
Al contrario, son lecciones que nos fortalecen.
El sol que me calienta, también calienta al otro,
La luna que ilumina mi noche
También ilumina las noches de los demás,
Las estrellas en el cielo brillan para nosotros
No solo para mí.
No hay divisiones en el universo infinito,
Hay partes que forman un todo
¿O sería un todo que se divide en partes?
La hermenéutica universal debe explicarlo.
Y así se mezclan los colores de la existencia,
Formando un hermoso lienzo multicolor,
Adornando los rincones de la vida
Con la suavidad del color del amar y del amor.
 
Traductora: Gabriela Lages Veloso.
 
 
*Joizacawpy Muniz Costa es profesora, escritora, poeta, trovadora y compositora natural del estado de Maranhão (Brasil). Es miembro de varias academias y autora de los siguientes libros: Essência de uma Alma, Marca das Palavras, Embalos Infantis y Deixa-me Voar. Además, es coautora de varias antologías y ha sido galardonada con diversos premios y condecoraciones. Actualmente es columnista literaria del portal Facetubes.