Leer la poesía de Ledo Ivo es un menester ingente imbuido en la fragilidad conceptual, es un poeta herméticamente realista y objetivo, neutralizado de influencias externas. Ivo atrapa al lector con su conciencia poética proveída de voz propia, muy original entre virtuales prospectos. Oriundo del gigante sudamericano, Brasil ha orientado su poética en el marco de la ideología de la liberación, es vivencialista y empírica. Induce en el lector un ánimo de enfrentamiento social, soliviantando a las almas jóvenes.
‘’Los pobres en la estación de autobuses’’: ‘’Los pobres viajan. En la estación de autobuses levantan los pescuezos como gansos para mirar los letreros de autobús. Sus miradas son de quien teme perder alguna cosa: la maleta que guarda un radio de pilas y una chaqueta que tiene el color del frío en un día sin sueños, el sándwich de mortadela en el fondo de la mochila, y el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos. Entre el rumor de los alto-
parlantes y el traqueteo de los autobuses temen perder su propio viaje escondido en la neblina de los horarios. Los que dormitan en las bancas despiertan asustados, aunque las pesadillas sean un privilegio de los que
abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas en consultorios asépticos como el algodón que tapa la nariz de los muertos. En las filas los pobres asumen un aire grave que une temor, impaciencia y sumisión. ¡Qué grotescos son los pobres! ¡Y cómo molestan los olores aun a la distancia! No tienen la noción de lo conveniente, no saben portarse en público. El dedo sucio de nicotina restriega el ojo irritado que del sueño retuvo apenas la lagaña. Del seno caído e hinchado un hilillo de leche escurre hacia la pequeña boca habituada al lloriqueo.
En los andenes van y vienen, saltan y aseguran maletas y paquetes, hacen preguntas impertinentes en las ventanillas, susurran palabras misteriosas y contemplan las portadas de
las revistas con aire espantado de quien no sabe el camino del salón de la vida. ¿Por qué ese ir y venir? ¿Y esas ropas extravagantes, esos amarillos de aceite dendê que lastiman la vida delicada del pasajero obligado a soportar tantos olores incómodos, y esos rojos chillantes de feria y parque de diversiones? Los pobres no saben viajar ni saben vestirse. Tampoco saben vivir: no tienen noción del confort, aunque algunos de ellos tengan hasta televisión. Verdaderamente los pobres no saben ni morir (tienen casi siempre una muerte fea y de mal gusto). Y en cualquier lugar del mundo molestan, viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares aun cuando vayamos sentados y ellos viajen de pie.
Ivo describe con gran sentido de objetividad, dejando explícito el contexto y el sintagma entre los vocablos hechos paradigmas.
‘’El paso’’: ‘’Que me dejen pasar, es lo que pido, ante la puerta y el comienzo del camino. Y que no siga nadie mientras paso. No tengo compañeros de viaje ni quiero a nadie llevar a mi lado. Para pasar, exijo pasar solo, tan solo acompañado de mí mismo. Pero si me prohibieran pasar por ser yo diferente o rechazado, incluso así pasaré. Inventaré la puerta y el camino. Y pasaré solo. Ledo Ivo se resigna al vacío existencial, a la soledad urticante, prefiere transferir solo a otro estadio de vida, en este mundo en el que prevalecen las irreverencias, siente urgencia de apelar a la intuición individual y el silencio mental.
‘’Verdad y mentira’’ con ingenio contempla la existencia y canta: ‘’El mar al revés: las constelaciones son barcos. La poesía es una mentira. Las estrellas no son barcos. El cielo
es una ilusión.
La verdad está en la tierra, en los barcos anclados a lo largo del muelle. El poeta ostenta un espíritu de aventura, inspirado quizá en la literatura homérica cuando Ulises emigra hacia puertos pintorescos en la anchura oceánica.
‘’El lugar más indicado’’: ¿Cuál es el mejor lugar para escribir un poema? ¿En la capilla Sixtina? ¿Es en la muralla china? ¿Al borde de la piscina? ¿Entre aves de rapiña? ¿Escuchando la turbina del jet entre la neblina? ¿Viendo en una vagina un prado de margaritas? ¿O, como un rey, sentado en la plácida letrina?
Su poesía incentiva al morbo y a veces se esgrime en el humor negro.
‘’Una preferencia’’: ‘’A los pájaros que gorjean prefiero los que graznan como los cuervos o los que pian en la oscuridad como las vigilantes lechuzas blancas que infestan mis bosques. El canto melodioso reblandece los cuerpos y anestesia las almas que renuncian a la reflexión y al tormento y temen el rumor del día depredador. Siempre deseé que fuera mi reino el de la disonancia: el del gavilán que, posado en el pilote, rumía su impiedad, el de los pájaros que graznan e incomodan a los partidarios de una regencia musical del mundo como si estuviéramos en un teatro, oyendo una sinfonía. Al gorjeo que conduce al deleite y acuna el sueño opongo el granizo que se parece al insomnio y al malestar.
‘’Finisterra’’: ‘’Voy en la multitud. Y mi nombre es nadie. En la ciudad donde hiede a pescado podrido, a gasolina y a demagogia, oprimiéndome el atardecer voy junto a las escamas de las paredes que cosen mi dolor. Bajo este cielo color de vinagre, absorbido por turbinas, un vértigo de cifras me entorpece.
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