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sábado, 21 de marzo de 2026

"Desnudo" pinturas de Cristina Capiello

Nombre: Desnudo
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 66 x 48 cms.
Año: 1970


Nombre: Girasoles Amarillos
Técnica: Óleo sobre canvas
Medidas: 60 x 50 cms.
Año: 1969


Nombre: La Casa Vecina
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 38 x 58 cms.
Año: 1970


Nombre: La espera en el café
Técnica: Óleo sobre papel
Medidas: 30 x 24 cms.
Año: 2002



Nombre: Atardecer
Técnica: Óleo sobre canvas.
Medidas: 30 x 40 cms.
Año: 1969


Nombre: Jarrón con flores
Técnica: Óleo sobre papel.
Medidas: 40 x 25 cms.
Año: 2003





*Cristina Capiello (Caracas, 11 de enero de 1943) es una artista venezolana que creció en el seno de una familia numerosa y se formó inicialmente en Filosofía y Letras en la Universidad Católica Andrés Bello, estudios que abandonó para dedicarse plenamente al arte. Inició su formación pictórica en 1965 con diversos maestros, desarrollando una base clásica en paisajes y bodegones, y perfeccionando el dibujo y el uso del color, lo que la llevó a una evolución hacia el expresionismo abstracto. A finales de los años sesenta realizó importantes exposiciones en Caracas, consolidando su estilo personal. Tras su matrimonio en 1971 se trasladó a Ginebra, donde continuó pintando, regresando luego a Caracas, donde obtuvo reconocimientos como el Segundo Premio del Banco Central de Venezuela y el Premio Creole. Su trayectoria ha sido ampliamente reseñada y recogida en publicaciones, destacándose por una obra de fuerte expresión cromática y tendencia neoexpresionista, caracterizada por la búsqueda constante de autenticidad artística. 

viernes, 20 de marzo de 2026

"Burbuja" poemas de Sandra Gudiño

 


Burbuja
 
Gotea sincopado
el reloj de la cocina
El agua arrastra
pequeñas dosis de arcoíris
en remolino                                      
platos apilados
como pan ácimo
de comunión cotidiana
La risa de los niños
envuelve el espacio
tanta dicha          no
escribe
 
distrae
 
pompa que se enturbia
dentro del pecho
enfría             las venas
¿Por qué
el aquí y ahora
se permite
postergarlo todo?
me pregunto
y admito burbujas
de una felicidad
perfecta
que no puedo
                          soportar
 
 
Entonces digo   deseo
apurada la lluvia
viene                 nos desnuda
el río que remansa
dentro mío
enfría venas:
                          mal presagio
la niebla hace blanco
cada gesto en
el frío del amanecer
 
tiemblo
 
avanzo a ciegas
contra un viento
que te nace del centro
del pecho
y me empuja
 
¿quién de nosotros
se dejará caer?
 
Tengo una abeja
incrustada
en las cuerdas vocales
al oído te ruego:
ya no más
 
la voz se rompe
 
Amor en harapos
esconde sed
bajo las sábanas
lloro bajito
aferrada al sitio
al que no tengo
cómo retornar
 
 
De soledades
 
No todas las piezas
encajan como quiero
 
Sobrevivir
a temperaturas letales
de desamor
es pura soledad
y de la buena
 
Una resiste
                 Resiste
Años de lavar
la taza sola de desayuno
único plato del único
almuerzo
y para dormir litros
y litros de valeriana
 
Me declaro en estado
de amnesia permanente 
 
(finjo demencia)   
 
olvido
cada minuto en compañía
 
Sola
lloro bajito
para no molestar
               a nadie
 
 
*Sandra Gudiño nació y reside en Santa Fe República Argentina. Poeta, narradora oral escénica, docente de francés. Ensayista. Diplomada en género desde la perspectiva de los derechos humanos por la UTN Regional Santa Fe. Diplomada en Mediación Cultural de la UNGS Los Polvorines, Buenos Aires. Prologuista. Susurradora en intervenciones poéticas de espacios públicos. Promotora de lectura desde su canal de YouTube Cuentos para Gio.  Jurado de Concursos literarios provinciales, nacionales e internacionales. Creadora y conductora del micro radial de poesía: La otrA vOz en Radio Cultura 94.3 de Santa Fe. Publicó cuatro libros de poesía: Desnuda; excepto amarte; Núcleo y Ni hippie ni limonada. Ha recibido premios, menciones y distinciones en concursos nacionales e internacionales. Cada año publica poemas en numerosas Antologías Literarias nacionales e internacionales, también en medios digitales. Participa en Encuentros de Escritores y Ferias del libro presentando autores santafesinos como integrante de Cultura de Santa Fe.
Cada poema es un punto de encuentro, y cada libro un vínculo que merece frecuentarse.
Sandra Gudiño escribe para honrar la vida.

jueves, 19 de marzo de 2026

"Cumpleaños" relato de Karina Di Pasquale

 

Hoy es el cumpleaños de mi madre. Reumática como se la ve, ahí va cumpliendo 90 años.

Como es de imaginar, todos los vecinos vendrán por la tarde a degustar riquísimos pasteles de crema y helados de sambayón, que mamá estuvo cocinando durante la semana.

Hoy no podré salir a jugar a las cartas con los muchachos ni me quedaré mirando televisión, esas cosas que hago solamente en mis días libres, sería de muy mal gusto no ayudarla a preparar la mesa y ordenar la sala para que puedan sentarse cómodamente.

Mamá cumple años y para eso le he comprado un regalo inolvidable.  Un hijo que ha vivido tanto tiempo junto a su mamá, la conoce de pie a cabeza, no hacen falta ya las palabras para darse cuenta qué cosas la hacen feliz.

Desde el martes fuimos comprando las bebidas en el almacén del barrio y así es como, sin haber tenido que invitar a nadie, la noticia ha corrido de boca en boca.

Un cumpleaños es algo que lleva preparativos. Tengo colgado en el sillón del cuarto el pantalón nuevo que me compró mi madre y ya me dejó bien planchada la camisa que siempre uso en las navidades. También ella se verá espléndida dentro del vestido con flores de color borravino que le mandó mi hermana desde Italia.

Serán las ocho, y después de cambiarse, encenderá el farol del patio, barrerá la vereda y ahí nomás se quedará en la puerta esperando a que lleguen uno a uno, todo el barrio.

Como la conocen muy bien, después de tantas tardes de mates y bizcochos en la sala, saben lo que a ella le gusta: se vendrán cargados de plantas verdes y frondosas que mamá pondrá en la galería emocionada hasta las lágrimas.

Comerán las tortas y beberán los jugos como en cualquier cumpleaños que se digne de tal, y hablaremos de los tíos que han quedado en el otro hemisferio, de las hijas del vecino de al lado, que se les ha dado por la danza y del nieto del verdulero, que es cantante de tangos. Yo creo que contaré otra vez el episodio de las vacaciones con mamá en Termas de Río Hondo, siempre divierte que lo cuente, y sé que ella espera ese momento como a la novela de la tarde.

A las doce y cuarto comenzarán a despedirse para salir todos juntos por el zaguán diciendo al unísono muy agradecidos que la pasaron bárbaro.

Cuando nos quedemos solos, un hijo y su madre, con la casa en silencio, rodeados de vasos sucios y servilletas de papel, abrirá mi paquete.  Lo hará con ansiedad, aunque ya sepa lo que hay adentro: docenas de caracoles nerviosos y marrones. Feliz, los llevará hasta las macetas que le han regalado y los colocará hasta cubrir cada tallo, cada hoja, tarea que le tomará toda la noche bajo la luna. De tanto en tanto intercambiaremos miradas, simplemente para comprobar lo que ya sabemos: que estas cosas nos gustan a rabiar.

 Y así por la mañana, cuando el despertador nos levante al mediodía, poder contemplar las hermosas esculturas en el patio. Los miraremos durante un rato, embelesados, como dos chicos en el parque, cientos de caracoles gordos y carnosos antes que mamá por fin diga, ya es hora, y se venga desde la cocina con la olla grande llena de agua y sal.

 

*Karina Di Pasquale. Zárate, provincia de Buenos Aires, Argentina. Nació en 1968.
Es fotógrafa de profesión. Ha ganado cuatro premios de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en la categoría cuento y poesía, el último en 2024. Ha ilustrado, con sus imágenes, varias portadas de libros y discos y, en coautoría, un libro de poesía (Mona blanca trepada en el octavo, con textos de Graciela Geller) y otro infantil, El viaje del Sr. Morrison (con textos y fotografías de las maquetas de Juan Chavetta). Dicta talleres de fotografía y escribe artículos para revistas literarias, como la revista de formato virtual La Furia (España).

 

miércoles, 18 de marzo de 2026

"Descalzo mi piel" poemas de Juventina Soler Palomino

 

Una mujer antes de salirse de la boca...
 
Descalzo mi piel es la pancarta
de los dones y vicios que me prestaron
pero una mujer es un anclado alfiler en las pupilas de la vida
un arco iris de senos engendrados por la luz
suele ser una telaraña o la araña sin tela
todo a la vez.
Una mujer es un vientre abultado
después de nueve palabras y una noche
una lágrima precipitada sobre el mar
la sequía amaestrada en sus ojos
la vejez disimulada en la punta de la daga.
Descalzo mi piel
huérfana  narración en la moneda triturada
del brazo me llevan hacia el lugar que bien conozco
sobre la indumentaria de la casa
donde mi familia  fue eco destilado en la pared
y la carta esperada de vez en cuando
pero no es sólo
unas piernas abiertas y un clítoris húmedo
una lengua buscadora
puede subir a la palabra
aunque su hombre eche sábanas al fuego
y se ahogue con su propio falo
puede ser la madre que lleve a sus hijos en la lengua
y prepare el desayuno todas las mañanas
para el hombre que sobrevive a su propio falo.
 
 
Descalzo mi piel

buscarse en la impronta levedad de unas faldas
listas para navegar amansando un beso
en el estrecho espacio de su manzana.
Todos somos el desencuentro
un agua que culmina agotada e imprecisa
en las laderas del camino.
no vengas a decirme como tengo que salir de mi casa
ficha complementadora de un juego que nunca conocerás.
Bienvenidos son al púlpito
púlpito desempleado del alma
solitario púlpito donde espero
que llegue el hambre y la comida.
Todas las tardes desde el sillón
mi abuela su vida recordaba
se hundía en sus almohadones
en su café con leche tibio
mordiendo la tarde lentamente
recordaba al abuelo
me enseñó su velo carcomido
su cinturón de castidad
la foto donde mi abuelo la besaba
la besaba aunque esa noche
sepultó su cuarto en gritos.
Una mujer puede ser más que una abuela
más que un inocente grito
más que viejas fotografías extirpadas al tiempo
puede ser una irreverente hija
un carcomido velo florecido en el polvo.
Todas las tardes mi abuela repite:
la mujer látigo en la boca de la serpiente
la serpiente sale de la boca del hombre
porque ya se han dicho las promesas.
Mitigadora de su oculta letra
esparcida por la incertidumbre
cuando su leche amamantó una ciudad
sin embargo no importa
aguza tus harapos           tus harapos de puta infinita
y espera a tus hijos
a los hombres que te regalaron su lengua.
Este desfile no culminará en la hoguera
pues la mujer en sus cacerolas guarda el primer beso
el himen que con gusto ofreció
son sus cacerolas las páginas de un cotidiano libro
que no leemos           no importa
al fin salta ante nuestros ojos
en marcha interminable.
Descalzo mi piel
soy un violín ahorcado por sus cuerdas
amarras servidas en mis cumpleaños
pero amamanté una ciudad
de mis cacerolas  mis hijos comerán
con la destreza de un hambre planificada
seremos la señal alentadora de un mito que aún persiste.
 
Soy la mujer
con los dones y vicios que me prestaron.
 
 
Trece de febrero de 1970

Soy el espectro de un suicidio infame,
mi propia hoja se oxida en mi cuello.
Silvia Plath.
 
A mí misma.
 
Ayer nací con las campanadas del parque
hoy vuelvo de este amanecer sin camisa
a buscar la nostalgia de mi primer nacimiento.
Como una oscura bandera
me recibieron tal vez en una fecha
donde las arañas abandonaban sus casas
solo una casa para arrasarme del vientre
porque habría de ocurrir la tormenta
y mi alumbramiento.
 
Confieso que mi corazón se detuvo en 1970
cuando abrí los ojos y sostuve el beso de mi madre
que cegaría mi cuerpo
mi madre se hundió en mis mejillas tibias y blandas
y desapareció su boca.
Vivió callada mirándome crecer
sabía que morí un trece de febrero
y amoldó mi piel    secó mi nariz
me rodeo de palabras a las cinco de la tarde
porque mi padre nunca llegó a tiempo.
 
Sé que nací ayer
donde las campanadas y trece cuchillos
penetraron mis lágrimas
después llegaron mis hermanas
la boca de mi madre seguía en las mejillas
y mi padre perdido entre mis setenta nacimientos
desgarrando una a una las herencias del horizonte.
 
Confieso que esta ciudad se desviste
de amigos y enemigos
juntos punzamos las cerraduras de los días
aunque mi puerta se abre solo a los amigos
misioneros acunando una estirpe
que se alimenta de bostezos
y mis enemigos –también en esta ciudad–
montados en sus cabezas
cosechan sus lenguas en las hojas
los adoquines       el canto de la luz
crecientes lenguas
que tomo como agua bendita diariamente.
 
Hoy no leo los periódicos
las guerras se suceden unas a otras
no encontré el último libro anunciado
tampoco hoce el amor en las pirámides de Egipto
Tuk–Tank– Amen no roció vino entre mis piernas
mi esposo escribe y tortura a las nubes
para que yo duerma
mis huesos sirven de tintero.
 
Sé que nací ayer
mis hermanos llegaron después
con el mar en la boca y el insomnio
cabalgando el pecho
sus hijos guardarán en sus mejillas
el amargo vino que fabrican al crecer.
Gracias por acomodar mi cabeza en las piedras
por no comprender y sonreír
con la última historia que me invento
por coser a sus pestañas
las innumerables maldiciones de mi existencia.
 
Ayer solo nací     solo nací
después que mi corazón se detuvo en el 1970.
 
 
 
Una mujer encinta de esta extraña ciudad
Una mujer encinta de esta extraña ciudad
las nubes bendicen su vientre
agradece el calvario
revive huellas del pasado       suicidios
noches de placer declaman sus poemas cual subastas.
Una mujer encinta de extraña ciudad
acumula madrugadas
cuando sus pechos son elegías donde reposan
el placer y la vida.
Domadora de insomnios la calle penetra su cuerpo
el secreto olvidó cambiar de rostro
gentes perseguidas sin retorno
las puertas se desnudan.
Huye en los peldaños de la tarde
y se escucha su voz como un cristal atravesado por flechas.
 
Una mujer encinta de extraña ciudad
condenada a vivir dentro del hijo.
 
 
*Juventina Soler Palomino (Manzanillo, Cuba, 1970). Poeta, editora de libros y revistas culturales y científicas, ensayista, crítica, dramaturga, investigadora, profesora universitaria, especialista en Estudios de Género.  Es Máster en Historia y Cultura en Cuba. Activista feminista y creadora-coordinadora general del proyecto de intervención comunitaria con enfoque de géneros Musas Inquietantes
Tiene publicados los libros: Antología Cósmico-Lírica de Juventina Soler Palomino.  Frente de Afirmación Hispanista, México 2000. Signos de Resurrección. Ediciones ORTO, año 2003 (Poesía). Exilio en mi Ciudad. Ediciones Bayamo, año 2005 (Poesìa). Mirar a los lados. Dos zonas de la poesía cubana de los noventa. Ediciones ORTO, año 2007 (Ensayo). Cuando mi rostro parecía extranjero frente al hotel Inglaterra donde La Habana cambia su rutina. Plaquette, Ediciones Vigía, 2012 (Poesía). La aguja en el pagar. Contextos culturales cubanos. Ediciones Bayamo, año 2014 (Ensayo). Todos los días me invento un país. Ediciones ORTO, año 2017 (Poesía). Para mujeres antes de caer en tentación, TuLetraOnLine, EE.UU , año 2021 (Teatro). Apenas soy el pasto de Dios, Cause Editores, 2024 (Poesía). De triunfos y promesas, pero la vida pasa. Plaquette, Ediciones Vigía, 2025 (Poesía).

martes, 17 de marzo de 2026

"En un mundo de amor cabemos todas" obras de Yolanda Guasch Art

 


Nombre: En un mundo de amor cabemos todas
Técnica: Mixta
Medidas: 60x60
Año: 2025


Nombre: Un camino hacia la Libertad
Técnica: Mixta
Medidas: 100x65
Año: 2025


Nombre: La Fuerza del mar (1.1)
Técnica: Mixta
Medidas: 90X60
Año: 2024


Nombre: La fuerza del Mar ( 1.2)
Técnica: Mixta
Medidas: 90X60
Año: 2024


Nombre: Sombras en el desierto
Técnica: Mixta
Medidas:70x70
Año: 2005


Nombre: El legado que dejaremos
Técnica: Mixta
Medidas: 99x60
Año: 2021


Nombre: Paisaje submarino
Técnica: Mixta
Medidas: 90X60
Año: 2024



*Yolanda Guasch Art, nacida en Ibiza y de raíces profundamente ibicencas, descubre su verdadera conexión con la pintura en una etapa más madura de su vida, cuando sus hijos comienzan a ser más independientes y se permite recuperar un espacio propio para la creación. Aunque ya había pintado anteriormente, es en ese momento cuando la práctica artística se vuelve constante y necesaria. Su lenguaje se desarrolla principalmente en la abstracción, un territorio donde encuentra libertad para expresar emociones y procesos internos sin límites formales. La experimentación con texturas y materiales es una parte esencial de su obra: arenas, polvo de mármol, pasta de moldear y resina epoxi —una de sus últimas exploraciones— se integran en sus composiciones, aportando profundidad y carácter.

Su inquietud creativa va más allá del lienzo. También trabaja en la restauración y transformación de muebles, devolviendo belleza y singularidad a piezas olvidadas y convirtiéndolas en obras únicas. Le inspira el renacer de lo antiguo y la transformación de lo aparentemente inservible en algo lleno de nueva vida. Entiende la creación como un proceso orgánico, donde cada obra tiene su tiempo. Si surge el bloqueo, respeta el silencio creativo hasta que la inspiración regresa, disfrutando siempre del proceso como parte esencial de la obra.