sábado, 26 de septiembre de 2020

"Grupo de riesgo" Poemas de Lúcio Autran


Grupo de risco

Último ato de Fausto, de Goethe. Meia-noite, 
as ‘quatro mulheres grisalhas’ que atormentam a velhice surgem:
 a Penúria e a Insolvência, a Privação e a irmã das três: a Morte.
Fausto: “Cruéis fantasmas, eis como tratais / 
As míseras humanas criaturas”

De modo algum ele se sentia velho, muito pelo contrário, e todos diziam que não estava, espelho talvez turvo e turva vista. Entretanto, súbita e arbitrariamente o atiraram à velhice e o agruparam como risco, que por vezes ele sente como dele, porém, o aterroriza saber-se visto como se o risco fosse ele.

Ele sabia da cáustica realidade que nem os seus espelhos ousavam,
porém, tentava evitar a fáustica visão das quatro mulheres grisalhas.
Mentia sobre seus medos da miséria e da morte, e do medo que tem
dos seus próprios medos, uma última pecúnia que se paga pelo risco
de estar vivo. Não bastassem esses riscos que correm pelo seu rosto,
rastros dos seus prantos, com espanto ele sente escorrer um escarro 
pela face, sem disfarces o agridem, parecem gritar, entre fobia e asco:
“risco!” e, pior, como um ridículo gregário. E a esperança que sobrara,
a parca ventura de espreitar num cais imaginário, construído de solidão
e silêncio com a madeira do tempo, a barca de Caronte para o Nada,
ele viu diluir-se num grupo, o condenaram a embarcar com a multidão.
E sequer morrer morrerá sozinho, será apenas mais um na estatística,
a alíquota da mísera merda de ser outro número na manada da Morte.


Grupo de riesgo


El último acto de Goethe de Fausto. Media noche,
surgen las "cuatro mujeres canas" que plagan la vejez:
 Penuria e Insolvencia, Privación y la hermana de las tres: Muerte.
Fausto: “Fantasmas crueles, así es como tratas /
Las miserables criaturas humanas ”

De ninguna manera se sentía viejo, al contrario, y todos decían que no, quizás un espejo nublado y una vista borrosa. Sin embargo, repentina y arbitrariamente lo arrojaron a la vejez y lo agruparon como un riesgo, que a veces siente como suyo, pero le aterra verse a sí mismo como si él fuera el riesgo.

Conocía la cáustica realidad que ni sus espejos se atrevían,
sin embargo, trató de evitar la visión fáctica de las cuatro mujeres grises.
Mentiste sobre tus miedos a la miseria y la muerte, y el miedo que tienes
de sus propios miedos, último pecuniario que se paga con el riesgo
estar vivo. Si estos riesgos que atraviesan su rostro no fueran suficientes,
rastros de sus lágrimas, con asombro siente un esputo
en la cara, sin disimular, lo atacan, parecen gritar, entre fobia y asco:
"¡riesgo!" y, peor aún, como un ridículo gregario. Y la esperanza que quedaba
la escasa felicidad de asomarse a un muelle imaginario, construido de soledad
y silencio con la madera del tiempo, el barco de Caronte a la nada,
se vio diluido en un grupo, lo condenó a embarcarse con la multitud.
E incluso muriendo morirá solo, será solo otro en las estadísticas,
el ritmo de la miserable mierda de ser un número más en la manada de la Muerte.


**


Réquiem 
Para todos que não puderam enterrar seus mortos
Morrer sempre foi o mais silencioso dos gestos
das gentes: o compartilhar a solidão e o silêncio,
cujo único eco era a certeza improvável do fim,
assim, lentamente despetalar um tempo de dor
nas cores de uma flor tão inútil quanto urgente.

Hoje ecoam entre nós ainda maiores silêncios,
ecos de um Coro surdo, um Réquiem composto
para voz alguma, sem Agnus Dei e sem adeus, 
ou mesmo Deus, choro sem o consolo do Coro,
cuja a soma das vozes nos iludia humanidades.

Ficam uns braços pendidos na noite, e as mãos
que procuramos no escuro as sentimos buscar
nossos flancos, entretanto, elas tocam apenas
os flancos da nossa dor. Sem a certeza do corpo,
quem pranteará nossos mortos? Os seus olhos

nos buscam, sucede tocar-nos, não os fechamos,
vagam e velam por nós, que os sabemos lacrados.
Sem o beijo vazio na pele fria, só nos resta o difícil
odor de flores imaginárias que despetalamos no ar,
e atiramos na noite do silêncio do alto dos edifícios.

Enquanto isso, esse rei demente, que só por existir
nos violenta, incita Incitatus, gargalha galopa várzeas
de flores não colhidas para dores intocadas. Calígula,
canibal, cavalga ódio enquanto come carne humana
e cospe o sangue na taça profana da boca dos filhos.


Réquiem

Para todos los que no pudieron enterrar a sus muertos

Morir siempre ha sido el más silencioso de los gestos
del pueblo: compartiendo soledad y silencio,
cuyo único eco fue la improbable certeza del fin,
así, poco a poco desplegando un tiempo de dolor
en los colores de una flor tan inútil como urgente.

Hoy resuenan silencios aún mayores entre nosotros,
ecos de un coro sordo, un Réquiem compuesto
sin voz, sin Agnus Dei y sin adiós,
o incluso Dios, lloro sin el consuelo del Coro,
cuya suma de voces nos eludía las humanidades.

Hay brazos colgando en la noche y las manos
que buscamos en la oscuridad sentimos que buscan
nuestros flancos, sin embargo, solo tocan
los lados de nuestro dolor. Sin la certeza del cuerpo,
¿Quién llorará a nuestros muertos? Tus ojos

nos buscan, pasa a tocarnos, no los cerramos,
vagan y nos vigilan, que sabemos que estamos sellados.
Sin el beso vacío sobre la piel fría, todo lo que queda es lo difícil
olor de flores imaginarias que desplegamos en el aire,
y rodamos en la noche del silencio desde lo alto de los edificios.

Mientras tanto, este rey demente, que solo porque existe
nosotros violentos, incita Incitatus, ríe galopa las llanuras aluviales
desde flores sin cosechar hasta dolor intacto. Calígula,
caníbal, cabalga el odio mientras come carne humana
y escupe la sangre del tazón profano de la boca de los niños.


**

A conta do cão iii
                                        A cobranças a seus avalistas

Como esqueceram as exaltações à tortura?
Todos viram, não neguem, o elogio cínico
da dor deixado em seu rastro, seu vestígio

No entanto, foram tantos que o afiançaram,
médicos, engenheiros, doutores, analfabetos,
e alguns tão qualificados idiotas diplomados,

Até os jovens estudantes (e estes, confesso,
que me davam mais medo), todos firmaram
no verso garantias, sem que vissem no título

a sua falsidade, fiaram fiéis dos mais variados
credos, cegos de ódio avalizaram os créditos
podres, num penhor dos previsíveis horrores.

Soube até que padres e pastores, sob a Palavra,
firmaram essa promissória. E a esses, pergunto,
em nome de que deus o aval? Em que contrato

apuseram, sem a procuração, o crédito Divino?
Ah, vocês pregavam, ele parece ter boa intenção
(e a tinha, como o pavimento do caminho do Cão)

Ele é apenas um homem inculto! Não, reverendos,
era um notório cultor da Morte, nós todos sabemos
que não se deve contratar alianças com o Oculto 

...

E hoje, temo que um pouco tarde, talvez tenham
descoberto que a tortura é apenas outro vestíbulo,
dentre os muitos que nos conduzem ao genocídio.


La cuenta del perro iii
                                            Cobrando a sus garantes

¿Cómo olvidaron las exaltaciones de la tortura?
Todos vieron, no lo niegues, el elogio cínico
del dolor que dejó a su paso, su huella

Sin embargo, hubo tantos que lo consiguieron,
médicos, ingenieros, médicos, analfabetos,
y algunos idiotas graduados tan calificados,

Incluso los estudiantes jóvenes (y estos, lo confieso,
eso me dio más miedo), todo firmado
en la espalda garantiza, sin ver en el titulo

su falsedad, hilada fiel de los mas variados
credos, ciegos de odio avalaron los créditos
podrido, en una promesa de horrores predecibles.

Incluso supe que sacerdotes y pastores, bajo la Palabra,
firmó este pagaré. Y a estos les pregunto
en nombre de que dios te respalda? Bajo cual contrato

¿Tenían ellos, sin poder notarial, crédito Divino?
Ah, predicaste, parece tener buena intención
(y lo tenía, como el pavimento del camino del Perro)

¡Es solo un hombre sin educación! No, reverendos,
era un notorio adorador de la muerte, todos sabemos
que no debes contraer alianzas con los ocultos

                                    ...

Y hoy, me temo que un poco tarde, pueden tener
descubrió que la tortura es solo otro vestíbulo,
entre los muchos que nos llevan al genocídio.

Traducción: Revista Innombrable

*Lúcio Autran nació en 1957, en Río de Janeiro. Es autor de nueve libros de poesía, el último de los cuales es “SODA CÁUSTICA SODA” (Editora Patuá - 2019), además de un libro de ensayos. También colaboró con varios periódicos y revistas de poesía y artes plásticas. Su poesía se caracteriza por una búsqueda incesante de la palabra exacta y otras cuestiones estéticas que implican la realización poética, pero siempre conscientes de que somos, gassetianos, nuestras propias circunstancias y nuestro tiempo. Así, este año, debido a la pandemia, en un momento en que peligrosas circunstancias políticas, tanto en Brasil como en otros países, atemorizan a todos, su producción ha girado en torno a estos dos temas, sin olvidar, sin embargo, que, sin la palabra , la poesía no se hace. Esta serie, de la que forman parte estos tres poemas, le dio el nombre (provisional) de "La demencia del tiempo" (poesía para no volverse loco o manual de supervivencia - un diario poético de la cuarentena bajo el signo de un Poder demente)

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