martes, 29 de enero de 2019

Oración a Bellum de Ficticio Miguel Ángel o Gieguel Rapda

Oración a Bellum

Escurre de su aliento
Retorica nauseabunda 
De rumiar concepción
Alojados en el hueco de sus ojos
Claman , exclaman, profanan.
Barbaros , aún sin la embriaguez del spleen
Piensan escupir melancólicas propuestas
Ridículos, surca el imperio en el movimiento
De pertenecer, ser aclamado. 
Los himnos de la noche 
Navegan al extravío de ojos insomnes
Mientras ellos tratan de hablar de la noche
Sin el loco que resguarda el corazón de Empedocles
Y su locura de eremita vociferando en su piel. 
Se atreven a profanar palabra.
Los  profetas, mesías, salvadores, revolucionarios,
Poetas, humanistas, filosofía al servicio del ego
como justificación a la acción
artistas, bohemios, locos, marginados, rockstars,
, magos, chamanes, humanos. Inmersos
En la comercialización de la creación
Repetición, repetición, repetición
Sueñan ser el pene crucificado de Morrison
La melancolía de la neblina
El artilugio del seductor
Acaso la palabra habita o habitamos la palabra
Impertinentes contemplan al mar
Ha sentir la inspiración que los coge
Bullicio, ruido, pronunciación de escozor
No me atreví a escribir palabra después
de bañarme en sus olas de esa muerte anunciada
Los alaridos de la locura para nada suenan
Como los del artista incomprendido, modelo 
De prototipo para la juventud eterna.
Nadie es la vejez ni la niñez
El perecer en un círculo perenne
Hablar de agonía sin haber conocido la muerte sin fin
Fama, eso es lo que desean, aceptación. Está poesía 
No es un arte, es to no es un simulacro de una musa
Esta es la batalla del duende, abismos sucumbiendo en un vacío
La nada me ha coronada de insignificante
Está ufania ingobernable e insaciable
Hace de mi lengua un festín incansable
De sensaciones místicas, extáticas
Ronronea la hoja en blanco del poeta que no dormía
Acaso su pretencioso silencio deseaba callar 
La carcajada estridente del dandy sui generis
Cómo se atreven a hablar de poetas
Sin haberse dejado lamer por esos ojos azules
La sangre sigue en esa habitación
El bello poema del suicidio
Nada nuevo, nada viejo. 
Elección
Ese golfo cualquiera
Comunicándose
Al extraer la piedra de la locura
De aquella única poeta.
Cómo se atreven a agitar la lengua
Sin haberse quemado en ese glorioso
Infierno donde la jaula va en busca del pájaro
Pero, qué importa. 
Ismos, las letras preferidas de nuestra mediocridad
Creativa, como atreverme a criticar la sociedad sin haberme capturado en el fango de las vanguardias
 Impresionismo Expresionismo Fauvismo Cubismo Futurismo Dadaísmo Ultraísmo
Surrealismo Estridentismo Arieldentismo infrarealismo
¿Y el nadaísmo?
El grupo sin grupo
 Los amotinados, las generaciones
Del 27, 92, etc.,etc cada siglo
Con corazones
Danzando en estruendos de sangre
Y creen  tienen algo que decir
Retumba en la primavera la salida del pájaro azul
Gandul de ojos nobles, las garras de la vulgaridad
Acechan desde el comienzo de la civilización
Por eso el placer y las once mil vergas
Para insistir en la existencia
El sabor amargo de la gloria.
El viejo oceano
En su sombra erudita se paseaba
Con la muerte en su garganta. 
Conde de la violencia bendita
Acaso no es un delito no haber
Sentido la caricia de Maldoror
Y aún así obstinarse a hablar
De poesía.

Balbuceo balbuceo balbuceo
Lo siento, pero no puedo compadecerles más
Con justa razón Altazor cagaba en los 20 poemas
Para tragarse y vomitar la canción desesperada
Mientras Octavio encerrado en su Paz, desistía de escuchar los alaridos del rey criollo
En serio, Oliverio. No puedo, no se puede compadecer
A quien agita al árbol con furia y vehemencia
Al hacer de su cadáver un encuentro para su prudencia
Siguen acercándose a la montaña, al desierto
 mar y no caen de rodillas, no observan y huelen sus venas
no sabe su correr de río y electricidad, siguen pateando piedras siguen rezando a objetos.
sus lagrimas
Son vicarios a la espera del señor, ah Milesbo, también 
Te quiero llamar poeta por hacernos ver
La invención de Jesucristo y la estafa de los siglos
Cada estrofa de la servidumbre voluntaria
Recitada por euforia de un joven que moría
De juventud, preparando los esbozos para una moral sin sanción ni obligación
Esa irreligión del porvenir, donde el elefante es el ser
Donde la poesía de la muerte convive con el poema de la vida
Un pos cristianismo murmura mientras enciende el fuego ese que llamaron pos anarquista
Aquel poeta, tal vez, el único alquimista, el último de los magos
y como juglar no existirá. Se encuentra ensimismado, en perpetua revolución individual
Donde lo comunal es ahora introspectivo y la intimidad prioridad. 
En está aldea global donde la mass media rige
Las palabras, sentimientos y expresiones que van a utilizar.
Hiperbóreo seguimos escuchando tu palabra precisa bajar desde la montaña.
El espíritu aristo resuena en la tragedia de está alegría incandescente que nombro realidad.
Los ditirambos fueron acogidos por la razón del cuerpo, cantando para bailar.
Oh multitud que habita en aquel oculto pasar
De la persona que sus nombres hacen historia al caminar
Acaso no han escuchado de ese sabio ignorante.
Sus heterónimos habitan el siglo XX y lo que falte. 
Y aún así hablar de poesía sin haber sentido
El abismo de multiplicidad que la nada creadora
Ha de otorgar. 
Sí, X-504, justo como supiste anticipar
La equivocación del profeta de la nueva oscuridad
Hoy más que nada se ocupa del nadaísmo para engendrar
Y recordar el alma inamansable que a través de los milenios 
Se pone a cantar, danzar y hace de su juego la vida
Que la sociedad se encargará de matar. 



* Ficticio Miguel Ángel o Gieguel Rapda

Partidario Trágico del Arte de Gozar. Aspiración a Dandy La Vie est drôle, desertor de la carrera de psicología a un mes de la graduación. (Renuncia cómo protesta del paradigma conceptual, contextual y referencia al que legitiman la instrumentación de sus códigos. Investigador en contrapsicología fundamentando en la antipsiquiatría y la psicología crítica y social de  Nick Heather en sus perspectivas radicales en psicología, así cómo a la pionera de la crítica a la psicología institucional Sylvia Marcos, con su conferencia de 1981 dónde reúne a grandes exponentes de la salud mental desde Basaglia pasando por Guattari, a un albañil de-construido e investigadores de latinoamerica - me extendí- pero es parte de mi reseña en Prisiones y manicomios pueden informarse más.) Nacido en el río que grita y el bosque en llamas, la capital del aguacate -Uruapan- Acompañante de un pequeño individuo llamado Astor, que en las categorías sociales es mi hijo y soy su padre. En cuanto a lo que Víctor Hugo llama un “rehén del destino”. 

Las Sombras del Pasado - Relato de Santi Piedra


En los recuerdos que tengo de ella, siempre se me viene la imagen de esa noche cuando tomados de la mano supimos que era ese nuestro último encuentro. Nos conocíamos tan bien que no necesitábamos palabras para saberlo. 

Mientras servía en el pocillo el último poquito de café que había en el termo, ella miraba tranquila la luna llena que se alzaba alumbrando los techos del pueblo. Era una luna amarilla, inmensa. 

- Hace mucho que no veía una luna de éstas - dijo ella con su mirada perdida en el astro- Debe ser que se viene veranito. 

Yo no respondí nada en ese momento. Le pasé el café y encendí dos cigarrillos. Esa noche en especial el calor era sofocante. La nube de zancudos silababa en los oídos. Era como si la misma naturaleza, supiera, que más tarde, lloverían del cielo martirios. 

- Yo te amo mucho Rubiela. Te amo desde la primera vez que te vi con el vestidito azul en el colegio. ¿Te acordás? 
- Claro que me acuerdo Mauricio - respondió sonriéndome- Cada que te da la melancolía me lo recordás. También me acuerdo que estabas medio loco. No dejabas de seguirme. ¿Cuál era la canción que me cantabas? 
- ¡Atioqueñita, antioqueñita! 

Una nube negra oscureció todo el firmamento. Ella se fue a calentar unas arepas y una aguapanela para la comida, yo salí a la tienda a comprar más cigarrillos. Era como si todo el pueblo supiera lo que se venía. Todas las calles estaban solas, y don Carlos, el de la tienda, cerró temprano, cosa inusual ya que era el centro de todos los aguardienteros del pueblo. 

Llegué a la casa y Rubiela ya había servido la comida y encendido el noticiero. Era época de reinado y le encantaba sentarse a criticar vestidos y peinados. 

- Este año esa de Guajira va sobrada - me dijo mientras partía con delicadeza un pedacito de quesito- Dijeron las de los chismes del medio día que pinta incluso pa miss universo. 

A mí poco o nada me importaban esos reinados, pero después de esa noche, no hay reinado que no me deje llorando. Ese año no ganó Guajira pero hace dos sí, y créanlo, celebré como si me hubiera ganado la lotería. Me acordé mucho de ella, con lo entusiasmada que estaba esa noche. 

Se acabaron las noticias y ni la novela quisimos ver. Era tanto el sofoco que la brisa misma hacía pesar los ojos. Como les digo, la naturaleza es sabia y nos mandó a todos a dormir temprano. Cuando llegan los caballeros del infierno, es mejor estar dormido y no sentir el estruendo. 

Eran las nueve y media de la noche cuando escuché el primer disparo. Nosotros vivíamos a dos casas de la estación de policía así que fuimos de los primeros en sentirlos. Lo que siguió fue puro alboroto. El cura, empezó a tocar las campanas, y, en la calle, sólo se escuchaban gritos y aullidos de perros despavoridos. 

- Metéte debajo de la cama - recuerdo le dije- Me voy a asomar a ver cuál es la cosa. 
- ¿Qué más va a ser mijo? - dijo- Se nos metió la guerrilla. Más bien quédese aquí tranquilo y recemos unos padre nuestros. 

Cada vez el sonido de las ametralladoras era más y más fuerte. De pronto, el primer estallido. Fue tan enérgico que quedamos aturdidos. La imagen siguiente me ha atormentado cada noche durante años. Su mirada de angustia, mis manos tomando sus manos en un temblor absoluto. Segundo estallido, vida y amor al olvido. Todos, cuando juramos amor eterno ante el cura, y sabemos, es con la persona adecuada, pensamos morir de ancianos mientras el otro nos toca la frente y nos acaricia los brazos. Nadie espera tener que recoger pedazos de su ser amado sin saber si el brazo y la pierna es de ella o de un amigo vecino. Esa es la guerra: arrebata el amor y nos deja, a los de malas que quedamos vivos, aquí, en pena sufriendo. 


*Santi Piedra escritor de la ciudad de Medellín

martes, 22 de enero de 2019

Historia y poder: dos poemas de Tania Acosta Ayala


Historia y poder

Vivo en una isla de hierba azul, ríos rojos y 
una extensa cadena montañosa cubierta por flores de color púrpura,
hoy como ayer y mañana, el gobernante despierta 
y luego de alabar su imagen pusilánime en el espejo cínico de la historia,
toma su látigo, lo estira y golpea con todo
el rigor de su odio a los que aún respiramos,

el sonido divide el tiempo en un antes y después 
de los surcos de sangre,
es un silbido más intenso que el hambre, 
no puedo gritar, nadie lo hace, 
¿para qué?
estamos ante un público sordo,

por las noches puedo mirar la luna
mientras el que antes era mi amigo está lejos, dormido o distraído 
en algo más relevante que un cuerpo que agoniza

aún rezumban mis oídos, 
se trata de un sonido agudo 
ensordecedor
amarga sinfonía que desgarra 
este pedazo del mundo 

una Isla es la historia de un pueblo que espera
recibir el don de la cosecha,  
un lugar en que el ambiente es húmedo, 
y el calor acaricia la piel,
mientras la serpiente extiende su plumaje 
envuelta en los brazos del viento,

mi historia es breve pero la de mi pueblo es tan
de antes
como el instante en que el universo reconoció su latido,
conocía el ciclo de la tierra porque podía hablar con las estrellas, 
ahora soy la presa de las ficciones del gobernante, 
soy el ardor de mi espalda,
mi tristeza es una queja fugaz para el cansancio de mis días,

una Isla es un sueño sin destino 
espera inútil, 
una vez más caigo en el vértigo de la conciencia
el poder del otro no es total
pero la tormenta se acerca
es tarde, el mundo está por desaparecer


La codicia

ayer 
sólo hablé de ti  
con palabras distintas

pensé que el capricho del hombre 
desfallece al llegar a su trono de polvo 
que cuando subo hasta tus labios 
ciega busco el marsupio de mis días 

en ese viaje 
humedecí mis signos
con las olas teñidas por el sudor de tu cuerpo
tengo ganas de volver a sentirte
los recuerdos andan
como seres delirantes 
que transforman todo lo que tocan 

el tiempo vaga    arde    e   incendia 
no hallo la calma 
la distancia me pierde
intento producir el brebaje que mitigue
el dolor de la existencia
     es inútil
la historia: cazador hambriento      avanza
la sangre de un extremo a otro 
todo lo deshoja 

hijo de la hora cenital 
inunda con tu veneno 
la miseria de mi carne
escribe sobre la arena el 
infierno de dudas que te acosa

tu palabra es el sonido sordo
que tortura mi vientre frágil y deseante
tus dientes de limón clavados en el hueso
de mi alegría
tu costado vacío en que los cuentos de otros
adquieren forma y se encarnan en el vértigo 
del destierro

luego de ti
lloro la codicia impotente por saberte cierto
rito secreto del goce que hiere a la verdad  

tus manos 
el páramo donde destazas mi nombre 



*Tania Acosta Ayala
Psicoanalista, docente del Departamento de Filosofía de la Universidad Iberoamericana. Ha participado en eventos nacionales e internacionales sobre literatura, arte y filosofía.

Como artista visual, ha participado en exposiciones individuales y colectivas. Es cofundadora de la Colección Zapata Acosta. Sus principales líneas de interés son modernidad, psicoanálisis y violencia. 

miércoles, 2 de enero de 2019

Sombras del sueño de Claudio Crusoe



Veo los páramos rojos en el atardecer 
incendiando la cópula del sueño 
en espejos dilatados 
carcomidos de afluentes 
desquiciados filtros 
de la alameda 
conservan su nervio, 
cada hoja es trastocada en el infinito 
sucumbiendo en la escarpada luz 
diámetro de las heridas 
que ahuecan la corteza del mar 
encrespándose, minuciosas 
divergentes al ópalo de la niebla 
segmentos paralelos que consuman 
el espanto herido de una mariposa 
en las ojivas del cielo.

Empiezo a soñar en el vacío 
camino en el oscuro día 
la memoria y conciencia están en el camino 
piedras de exquisita fragancia verdosa 
en par dos hierbas del otoño sesgado 
consienten la divina palabra 
al ardor profundo del sexo 
las escamas nutridas de un abejorro zumbador 
su matiz de alas ambiguas 
bajo el mar exceden 
atardeceres insanos 
en la cegadora esfera del sol. 
Nubes de nieve sólida 
parajes diluidos en un azul claro 
y los pajonales sedientos de ginebra 
surca el arado de un cielo gélido 
de helado mar.

Se abren las estrías de las venas 
como escudos a la intemperie 
que flotan sobre los papiros de la luna 
escasas estelas de una ternura incurable 
por donde los ojos del centauro 
broncíneo y pálido 
esfuerzan sus nudos de átomos 
como esferas puras 
en pardas noches de lluvias 
donde una espesura herrumbrosa 
-fuente del tiempo-
eclipsan al rey y su cetro. 
La agonía faunesca del rostro de una máscara.


*Nació en Villa Devoto, 1971, Buenos Aires, capital federal. Realiza talleres de escultura y dibujo, en la Asociación estímulo de bellas artes. Fue becado por el taller de poesía, Atelier 25, que dictaba Jorge Orozco. Así mismo realizó el taller de corrección de narrativa con Claudia Cortalezzi. Pinta, esculpo, y escribe poesía y nouvelles. Hizo dos trípticos: El aullido del fuego, y Noches impías. Publicó Fly, seguido de dios de arena; nouvelle y poemas. También publicó Nebus , seguido de Música para sirenas; nouvelle y poemas. Alba nocturna; poesías, y Entre nieblas; poemario. Culminó su trilogía de Épicas surrealistas con Komacadina; nouvelle. Su último libro es Sombras del sueño, poemario. Entre otras obras que lleva publicadas.

Harold Trompetero y Andrés Moya “Del putas/Manual del buen pirobo”


¿SABE USTED LO QUE ES UN BUEN PIROBO? 

● Harold Trompetero y Andrés Moya nos sorprenden con “Del putas/Manual del buen pirobo”, un libro que se sale de lo convencional.
● Después de su rotundo éxito en la década de los 90, la E-ditorial 531 presenta una edición conmemorativa de estos dos libros icónicos.
● Importancia de la literatura siendo un reflejo de la cultura y el contexto del lugar en el que nace una obra.

“Del putas/Manual del buen pirobo” es un libro escrito por Harold Trompetero y Andrés Moya, en el que, con descaro palpable y humor citadino, comparten situaciones con las que todo lector colombiano se sentirá identificado, además de invitar a la reflexión de cuestiones cotidianas que pasamos por alto sin tomarnos el tiempo de resaltar su importancia, no dejando de lado un ingenio fresco que invita a las carcajadas a salir de la boca de hasta la persona más amargada de todas. “La definición más cercana de pirobo es: Aquella persona que esté donde esté, siempre estará fuera de contexto”

Trompetero, abstemio irresponsable y medio precoz, es hoy un claro referente cuando se habla de la creación audiovisual de Colombia. Ganador de varios premios por su producción cinematográfica, ha recorrido con su cámara agridulces lugares de nuestro país que (tampoco lo puede esconder), son espejos visuales de la pequeña fresa que es su corazón. Moya, acróbata cerebral, adolescente grande con cara de querubín, incansable y sabroso parrandero, es uno de los publicistas más celebrados de nuestro país, cargando muy merecidamente con reconocimientos a la altura de un León en el Festival de Cannes de Publicidad, con un ácido pero sencillo comercial cuyo personaje fue una asustadiza vaquita frente a una salsa de tomate.

“Despiadado y jubilosamente vulgar, éste es un texto que evoca algo de genialidad, mucha irreverencia y un decidido sentimiento iconoclasta” afirma Federico Mejía, director de cine. Del putas/Manual del buen pirobo es esa clase de libro que genera identidad, que es capaz de unir personas totalmente diferentes que se ven reflejadas en situaciones sencillamente cotidianas, que con frases como “Pirobo que se respete es bilingüe: chapucea el español y habla perfectamente mierda” o “Del putas que en los colegios enseñaran una materia que se llamara escuchar”, te hará recordar tu infancia, tu pasado; pero también apreciar más tu presente y, por qué no, intentar darle un vistazo al futuro.

No te pierdas Del putas/Manual del buen pirobo. Un libro para ese ser humano que hay en cada persona.


“La chica del sombrero” un libro de Alejo Serna



¿QUÉ TAN VISIBLE ES LA LÍNEA QUE SEPARA LA REALIDAD DE LA FANTASÍA?

● Alejo Serna, de Manizales, nos presenta La chica del sombrero, un thriller psicológico que no podrás parar de leer. 
● La chica del sombrero es la novela premiada como mejor edición literaria en el Programa Departamental de Estímulos para el Arte y la Cultura de Caldas de 2018. 
● La E-ditorial 531 le apuesta a escritores colombianos que buscan sobresalir en la industria literaria.

La chica del sombrero es un libro escrito por Alejo Serna, que nos cuenta la historia de Felipe Sandoval, un hombre que se ve enfrentado a esa línea que separa la realidad de la ficción, y todo a causa de la misteriosa chica del sombrero que lo persigue a donde quiera que va, recordandole sucesos trágicos que le roban la tranquilidad y atormentando su día a día, a tal punto que no entiende si lo que ve está realmente pasando o es fruto de su imaginación. ¿Podrá salir de esta absorbente espiral? o ¿Al final aquella fina línea será difuminada? 

Alejo Serna nace en Manizales, Colombia en enero de 1985. Se desempeña como Voice Over y productor de radio, es, además, columnista de la revista “La araña que teje” de la Universidad Autónoma de Manizales y del periódico “El Andino”. En 2018, publica la segunda edición de El amor no es como lo pintan con E-ditorial 531, después de haber sido auto publicado en 2015, y este mismo año La chica del sombrero es galardonada como mejor edición literaria en el Programa Departamental de Estímulos para el Arte y la Cultura de Caldas. 

“Si vivía, todo seguiría igual; si moría, todo seguiría igual. Nada era relevante en ese mundo acelerado de sucesos incontrolados”, una de las frases de este libro que nos revela por dónde va la historia y que nos invita a reflexionar acerca de lo que nos rodea; es importante resaltar que Alejo Serna es un escritor que durante varios años ha querido abrirse paso en el mundo editorial, y la filosofía de la E-ditorial 531 de apoyar esta clase de personajes y la literatura que sale de nuestro país, fue lo que los unió, primero con “El amor no es como lo pintan” y, posteriormente, con esta escalofriante historia. 

No te pierdas La chica del sombrero, un libro trepidante que no podrás parar de leer; si quieres adquirirlo, ya se encuentra disponible en varias librerías del país como Panamericana, Fondo de Cultura Económica, Librería Lerner, Wilborada, Tornamesa y Librería Nacional o haciendo el pedido al (+57) 3057589408.