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viernes, 1 de mayo de 2026

"La Hiedra que sembraste en el jardín" poemas de Laura Nieves


La Hiedra que sembraste en el jardín

creció resplandeciente
sus copiosas hojas verdes
cubrieron la cerca de nuestra casa
querías evitar
las miradas curiosas de los transeúntes

Un día al tocarla
sentiste que algo te quemaba
su savia
su energía vigorosa
su origen dionisíaco

Se cuenta que las Ménades
llevaban coronas de Hiedra
y que Dionisio portaba en su cabeza
una corona trenzada de sus hojas
su báculo
y carro
estaban adornados con hojas de Hiedra
La eternidad se reflejaba en esa planta

Pronto llegará el otoño
el frío y el viento
hará caer las hojas de los árboles
y de los arbustos
pero ella no se marchitará

Sobrevivirá al otoño
al invierno
como sus antecesoras
que permanecieron vigorosas
sobrevivieron al embate de las frías estaciones
en medio de los ritos
las danzas
y cantos sagrados de las Ménades.

La Hiedra que un día sembraste en jardín
conoce los misterios de la eternidad.


Aquí estoy

escribiéndote
por aquella arena húmeda
que embadurnaba tus pies
por aquel día de verano
por tu boca rosada
y tu pelo de oro
por tu gracia
y tus grandes ojos
que como luces de faros
me observaban en aquella playa semioscura

Por todos los recuerdos que me inundan
heme aquí
con el corazón palpitante
con las venas hinchadas de sangre
donde viajan mis vidas anteriores
mis lazos kármicos

Sigo escribiéndote

Mi copa está rebosando
nado dentro de ella
tumbada boca arriba
observando las estrellas

 

¿A dónde se va el alma de un animal cuando muere?

¿Qué sucede con el cariño
con el que cuidaron y protegieron a sus crías
con la fidelidad de los perros
y el afecto que demostraron
cuando frotaron sus lomos sobre nuestras piernas?

¿Acaso no hay algo elevado en su ternura?
¿Quién puede negar que sintieron amor?
que sintieron pena al sentirse solos
abandonados
¿Quién puede negar que mientras dormían
no soñaron con un hogar feliz?

Me pregunto
a dónde van sus almas
o sus chispas de conciencia cuando mueren.

Quizás vuelvan a su origen de alma grupo
para llevar sus experiencias
y un Deva las espere
para guiarlas
asignarles una mejor vida
en su camino evolutivo.

 

*Laura Nieves (Ecuador, 1984) obtuvo un Máster en Formación e Investigación Literaria en el Contexto Europeo por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha publicado los poemarios Animales de luz (2018), El macho de los 4 vientos (2019) y El olor de la canela (2022). Sus poemas han sido traducidos al alemán, francés, italiano, portugués y mandarín. Ha participado en diversos encuentros literarios, festivales de poesía, conferencias y ferias del libro. Actualmente cursa un programa de doctorado y reside en Suiza, donde dirige el proyecto cultural Poetas en Suiza, dedicado a fomentar el diálogo artístico entre la cultura suiza y la cultura hispánica. Recibió una Mención de Honor en el IV Premio Nacional de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño, organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana y El Quirófano Ediciones.

miércoles, 15 de abril de 2026

"La resaca" cuento de Micaela Ramón Naranjo

 

Y si me pongo a recordarte, no me queda más que recorrer las calles.


Un martini en la Plaza Foch, ese que nos tomamos mientras me contabas que no soportabas a tu jefe, hablabas atropelladamente y con el espíritu desencajado, no encontrabas los adjetivos justos y necesarios para describir la poca creatividad del tipo que amenazaba tu estabilidad laboral y emocional; esa noche llevabas esa chaqueta que tanto me gustaba, esa que me ponía para correr al baño luego de nuestros encuentros sudorosos, la prenda apenas llegaba a cubrir mis nalgas desnudas que saltaban alborotadas en mi carrera pudorosa al baño.

Ese martini en la Plaza Foch; odiaba la bebida, muy fuerte para mi pésimo gusto, pero definitivamente disfrutaba escucharte y tratar de mejorar tu noche o por lo menos, procurar que se te pase el mal humor y te provoque hacerme el amor; entonces, era el turno del vinito en tu departamento, ese que ostentaba la vista a Guápulo entre nubes. Salíamos de ese bar que cambiaba de nombre cada cierto tiempo, cruzábamos apresuradamente mientras las “seños” nos perseguían con la mirada por si nos animábamos a comprarles alguna de esas drogas novedosas que ofrecían, luego trepábamos por las calles hasta llegar a ese departamento de la González Suárez que amabas porque podías pagarlo. Me sentaba ahí, en el sillón blanco que sonaba como mueble de abuelo, me encantaba ese ventanal tuyo, la vista era imponente, me sumergía en las luces de las modestas casas de Guápulo que podía apreciar a la distancia y el caminar despreocupado de los vecinos que no se imaginaban que eran observados por mi mirada perdida, mientras tú limpiabas las copas y abrías la botella de turno, yo trataba de llenar los silencios procurando alguna frase ingeniosa, me ponías tan nerviosa, jamás sentí que estaba a la altura de tu elocuencia, luego, cansada de tanto meditar cada palabra, me preparaba para brindarte mis mejores besos que normalmente terminaban con mis mejillas rozando las tuyas y llevándonos a otro tipo de vicio.


Ahora, desde tu calle, esa que ahora transito a prisa para que no me invada la nostalgia, resulta inevitable no parar en el mirador de la esquina, ese que antes estaba ocupado por un bar diminuto que disfrutábamos en complicidad de esas parejas fugaces y amantes del rock, mirándonos sonrientes mientras bebíamos una cerveza, esa de la marca que ahora no me atrevo a probar para no evocarte, para no invocarte.
Sigo caminando entre los autos de alta gama que suelen circular por el sector y me encuentro con ese restaurante que ya no está, ahora en su lugar está un edificio lleno de gracias y diseño, superior en todos los sentidos al restaurante para comer alitas de pollo y mirar el fútbol que tú y yo visitábamos; entonces me llegan las imágenes de la modelo de la puerta que nos atendía con una sonrisa boba y que te miraba insistente, como si yo no existiera, mientras tú fingías no darte cuenta y yo contemplaba la escena preguntándome: ¿Qué hacía este espécimen tan magnífico, conmigo, una pobre mujer tan desaliñada? No me lo explicaba y sin embargo me tomaba la cerveza, esa de la marca que te gusta; esperaba que mi conversación chispeante y mi inteligencia sean suficientes para retenerte, no te miraba, pretendía interesarme en el partido de fútbol para que tengas la oportunidad de coquetear con la modelo, por si se te antojaba; sorprendida, te descubría mirándome, a mí, sólo a mí, jamás llegué a comprender tus razones, te estabas enamorando de mí y nunca llegué a comprender el porqué

El barrio entero te pertenece, la experiencia de caminarlo no me deja desplazarme en paz, llenaste de tí cada rincón de lugares que solían emocionarme; ahora me encuentro huyendo de calles y bebidas, me doy cuenta de que todos mis recuerdos contigo son alcohólicos y que el chuchaqui aún no se me pasa. Me encuentro con las ráfagas de momentos que a veces dudo que sucedieron, se me atraviesan como pequeños golpes que me recuerdan que dejé que te fueras, que te miré con alivio mientras tomabas el valor de irte, dejando la copa de vino a medias y a mí en silencio. En efecto, el chuchaqui no pasa. No pude elegirte finalmente, no lo lamento, descubro que lo que quiero es recuperar a mi ciudad, transitar tranquila por ella, sin el sobresalto de tus vinos, tus martinis, tus cervezas y el tormento de tu sonrisa en mi nueva realidad, no sentirme infiel ante tu recuerdo, poder beber sin prisas ni nostalgias, rodar por las avenidas que algún momento recorrimos sin tener que pensarte y sentarme a observar desde lo alto de algún restaurante del parque Itchimbía, sin recordarte mientras mirabas con ojos brillosos el bullicio de la ciudad, recuerdo que me contabas de la vez en que decidiste dejar tu país para instalarte en este Quito que descubriste al mirar esa película que esos empresarios de Hollywood decidieron filmar en nuestras calles; decías que te encantó ver a la Virgen del Panecillo desde el cielo encapotado de La Carita de Dios, entonces te antojaste de esas montañas y de estos fríos, te trasladaste vibrante, con curiosidad insólita, te quedaste y luego me encontraste.

Nunca supe qué responder cuando me acribillabas con tus propuestas de una vida en conjunto, yo callaba y abría las piernas para cambiar el tema o servía más vino para que ocupes tu boca en menesteres menos exigentes con mi atribulado corazón que no logró enamorarse de ti; y, sin embargo, aquí me encuentro, bebiendo en tu nombre, pensándote en los pasos mojados que doy entre la lluvia de este diciembre quiteño, sin animarme a llamarte ¿Para qué hacerlo? Si de todas formas jamás te elegiré, el proceso mental es claro, nunca podría elegirte.

Llego a mi destino, uno que jamás recorrimos, incluso las calles nunca fueron tuyas, dejo de lado tus sombras, las esquivo con decisión, abrazo a mi hija, a mi esposo y tú te vuelves etéreo, imposible, ajeno, lejano, un recuerdo; y, entonces, bebo mi whiskey sin prisas, finalmente logré encontrar una bebida que no era tuya y una salida a tu recuerdo, incluso puedo decir que por instantes te olvido.  

Me interno en mis secretos, quién podría adivinar que esta dama de clubes y domingos en familia los tiene.  Miro a mi hija a la distancia, escucho sus carcajadas desinhibidas, sosteniendo mi mano con cariño, por otro momento te olvido, ya no eres importante y entonces me llega algún mensaje tuyo, uno corto y sin corazón que me obliga a volver a la tarea de tratar de sacarte de mis días.  Él se me aparece como un fantasma, a veces creo que no existió, pero sus huellas en mi piel lo comprueban.  Eres esa isla de fiestas y sonrisas, una isla llena de vinos y música, de poses y egos elevados, eres esa isla en la que me pierdo cada que lo necesito, cuando siento sed de aventura y tramas telenovelezcas, esa en la que naufrago cuando no encuentro sentido a la existencia y te extraño, sí, me haces falta, llenas espacios que pensé que estaban llenos, sacudes polvos olvidados para llenarme de vida, de esa que pudo ser y no fue; eres, seguirás siendo esa isla recóndita y escondida, misteriosa, llena de placeres, una isla en la que no quiero habitar por miedo al tedio, esa que veo a lo lejos desde mi comodidad, para temblar y recordar que aún en las profundidades de mi ser, está esa mujer, la que visita la isla, la que se desdobla de mi ser para vivir pecadora, la que te busca, la que te encuentra y te besa, la que te llena de caricias sudorosas y vino.  Tú lo dijiste, somos esas islas cuando estamos juntos, islas que se encuentran por un momento, que chocan y se dan un beso, que se miran de pasada y sonríen, para luego seguir su camino.  

Día 321 de mi abstinencia, finalmente sucumbo y voy a visitarlo, él me mira y sonríe, me pregunta la razón de mi llegada y no atino a decir más que tonterías; él me lo hace más fácil y cierra la puerta.  Adentro una esposa y un bebé, afuera yo sobresaltada e incrédula, adentro él aliviado y seguro, afuera yo tratando de calmar al corazón y al ego herido, adentro él rogando que me vaya, afuera yo comprendiendo que, tal vez si fue un sueño, adentro él en su nueva vida, afuera yo en ruinas, corriendo hacia la vida que elegí, adentro él suspirando, ya no le dolía, afuera yo murmurando: ¡Maldita resaca! 

Pasan pocos días y de todas formas me llama, nos encontramos, nos volvemos a amar y nos seguimos despidiendo, después de todo, encontramos la forma de soportar la monotonía de nuestras vidas.  Nos encontramos en restaurantes, fiestas y conciertos, el problema de vivir en Quito es que todos están en todas partes; fingimos no conocernos, pasamos de lado con mil mariposas en el estómago, nos enviamos un mensaje cómplice y nos prometemos un encuentro lejano y fugaz, corremos el riesgo y cuando calmamos las ganas nos damos cuenta que no era para tanto, eso no es amor, es algo más.


*Micaela Ramón Naranjo (Loja-Ecuador) Nacida en Loja, pequeño lugar al sur del Ecuador.  Actualmente habita las alturas imposibles de Quito.  Las letras son una especie de escape a la aburrida vida de abogada en la que decidió habitar cuando apenas cruzaba los 18, nunca lo meditó con mayor detenimiento, por lo que descarga su alma en la danza y los cuentos. 

martes, 20 de mayo de 2025

"Cabeza de cóndor" obras de Evelyn Calahorrano Lastra

 

Nombre: Diablo Huma
Técnica: Tinta y silicón sobre cartón 
Medidas: 29,5X42,5cm
Año: 2024


Nombre: Dos cabezas 
Técnica: Tinta y silicón sobre cartón 
Tamaño: 19,5x32,5cm
Año: 2024


Nombre: Bufón
Técnica: Tinta y silicón sobre cartón 
Medidas: 19,5x33cm 
Año: 2024


Nombre: Cabeza de cóndor
Técnica: Tinta y silicón sobre cartón 
Medidas: 26,5x33cm
Año: 2024


Nombre: Ojos de perro 
Técnica: Tinta y silicón sobre cartón 
Medidas: 27x33cm
Año: 2024


Nombre: Guerrero
Técnica: Tinta y silicón sobre cartón 
Medidas: 20x33cm
Año: 2024



*Evelyn Calahorrano Lastra cuenta con 16 años de experiencia en el campo museístico. Ha desarrollado procesos de investigación cultural, museología educativa y didáctica, proyectos curatoriales, guiones museológicos y museográficos. Actualmente gestiona el proyecto independiente LUZ&MENTE: Museografía Inmersiva.

Inició su práctica experimental artística en el año 2022, siendo uno de los ejes de su investigación y proceso creativo el concepto de la luz, en sus infinitas posibilidades estéticas y narrativas, mediante el diseño de instalaciones de iluminación, reflexión, retroproyección y sombras. Su inquietud artística surgió de forma autodidacta, así como también a partir de la experiencia profesional en campos afines, mediante la cual ha podido abordar el proceso creativo con un enfoque multidisciplinario que le ha permitido conectar conceptos con recursos matéricos y plásticos, realizando ejercicios estéticos visuales y plásticos a partir de planteamientos conceptuales en torno a la luz como recurso narrativo, el uso de las sombras como elemento expresivo y la abstracción como un impulso del subconsciente.

Entre los proyectos que ha realizado se encuentra la exposición inmersiva “Miradas Expresionistas: Alemania&Ecuador”, expuesta en el Museo Centro Cultural Manta desde el 6 de junio al 6 de septiembre de 2024, con el apoyo de la Embajada de Alemania en Ecuador. La muestra estuvo conformada por 14 instalaciones inmersivas inspiradas en el arte expresionista. De igual manera, ha desarrollado mini instalaciones inmersivas inspiradas en la simbología ancestral del antiguo Ecuador. También elaboró el proyecto de creación y producción artística “Estatus Cubo: El Retorno al Ser”, que propone la creación de 55 grabados y 6 instalaciones inmersivas que abordan la esencia del ser a partir de la simbología ancestral y la ponen en diálogo con una simbología que representa los dilemas y conflictos del individuo en la sociedad contemporánea. Asimismo, realizó una serie de dibujos abstractos denominada “Poemas del Subconsciente”, como un ejercicio experimental y plástico a partir de abstracciones y colores.

viernes, 24 de mayo de 2024

"En el invierno natural..." poemas de Isabel Pañi Damian

 
 

En el invierno natural
Y en el genocida
Mis lágrimas cubran pedazos de tu piel

*
 
Lloran los niños en la incubadora
Desde alguna trinchera las madres consuelan
Alrededor del hospital florecen muertos
Llora una niña extranjera decepcionada del mundo
 
*

En medio de la lid
Dónde anclaste tú mirada
Con alientos aromada
El suelo de cuidados intensivos,
Lleva los últimos alientos bajo los escombros
 
Humanidad,
Solo,
Mi niño muriendo
Solo…
 
 
*Isabel Pañi Damian (Ecuador, 1988) Experimenta con distintas formas narrativas, poéticas y audiovisuales. Ha participado en proyectos de escritura de México, Guatemala, Colombia, El Salvador y España, al igual que en exposiciones de video poesía en ciudades de Perú.
 Realizó estudios de mediación de Lecturas y de Arte en algunas de la parte de la región como, Chile, Colombia, El Salvador, Gautemala y Argentina, donde forma parte de algunos procesos.

jueves, 19 de octubre de 2023

"Inserción" obras de Darío Xavier Sinche Brito

Nombre: Inserción
Técnica: Mixta (Tinte de madera, tinta china y bolígrafo)
Medidas: 60x30cm
Año: 2019



Nombre: Herencia
Técnica: Fotografía
Medidas: 42x30cm
Año: 2021



Nombre: Vida
Técnica: Xilografía, tintes
Medidas: 42x65cm
Año: 2021



Nombre: Covid-19
Técnica: Fotografía (Mono copia; oleo, tinte de madera) 
Medidas: 21x30cm
Año: 2020

Nombre: Cicatrices Urbanas
Técnica: Xilografía
Medidas: 46x32cm
Año: 2022



Nombre: 883
Técnica: Acuarela
Medidas: 60x45cm
Año: 2021




*Darío Xavier Sinche Brito (ecuatoriano, 1990); actualmente vive en Cuenca, egresado en la Carrera de Artes Visuales en la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca. Se ha desarrollado sus técnicas fotográficas, cerámica, arte objeto, pintura, videoarte y grabado. El trabajo realizado busca reflexiones sobre problemáticas sociales, cultural y ambiental. Participó, 4to Salón de Gráfica Universitaria Nacional, Edición Latinoamérica. Colombia, 2022. Exposición colectiva en la Bienal Nómades G 42°, Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo Guayaquil-Ecuador, 2021, residencia artística, Bienal Nómade G 42°, Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo, 2021. Exposición colectiva en New York Latin-American Art Triennial 2022, Lehman College Art Gallery. 2022

lunes, 17 de julio de 2023

"Tejido sonoro" poemas de Isabel Pañi Damian


Dile al ángel de la rueca que no se turbe con mi rocío

Será mineral para su huerta

Qué soy foránea aguas adentro

Ríos, mares descubiertos

Artífice de lo que siento

 Aflora en seres llamados palabras.

23-11- 2022- 4:36

 

Tejido sonoro

En el pentagrama blanco de la abuela

Los telares roncos

Van cantando el color de cada hilo

Con nuestros nombres

24-06-2023

Este texto es libre de toda forma de lectura, 
quien soy yo para decirle por dónde iniciar y terminar, 
ni un minuto de mi vida puedo controlar peor su lectura.
 

Instrucciones para no tener instrucciones

Camine como le dé la gana

De gala, masque chicle y haga bomba

Escriba como habla, las malas palabras no existen

Desvístase de prejuicios y cree su propia tendencia

Cante con gallos, pollos, gallinas, gallinero pero cante

En el escenario de la vida actué como solo usted y nadie más, es

Oiga, y jugar... despolve el cuerpo y vuelva a ver animales en las nubes, rodar como

pelota o ensuciarse... si la ropa se lava el espíritu también

Y a la memoria que no joda con resentimientos sí con historia

Hablé, hablé mucho con usted mismo, lo creerá loco. Los locos arreglan el mundo

Haga cuenta, exactas cuentas del amor en los detalles de la vida

Y a la que más acota en su existencia, agradézcale por la vida digna, diga

¡Gracias Mas co taaa!

Y si va a morir muera de risa

Y si decide ser libre de instrucciones no me haga caso.

11/06/2023/ 07:23

 

*Isabel Pañi Damian (Ecuador, 22 de octubre de 1988) Experimenta con lenguajes: escrito, fotográfico, audiovisual. Ha compartido voces en proyectos de México, Guatemala, Colombia y España, al igual que en exposiciones de video poesía en ciudades de Perú, como Lima y Arequipa. En pos de fortalecer el tejido social a través de nuevas formas de aprendizaje y desaprendizaje, realiza estudios de Educación social, Mediación de lecturas y de Arte en Colombia, Chile, El Salvador y Argentina, donde forma parte de algunos procesos.

lunes, 5 de junio de 2023

"Sacar la voz" poemas de Jéssica Valeria Tupiza Lima


Sacar la voz

Desnudarse es igual a sacar la voz,

es exposición no-física.

Un acto cargado de valentía,

decir,

irrumpir,

interrumpir,

alterar el orden.


Que si de algo sirve la palabra
 
que sea para estallar, 

para mover, 

para transformar.


Que el silencio sea un sonido más 

y no un cómplice de 

callar-negar-olvidar.

Que si de algo sirve la palabra que sea para estallar, 

para mover, para transformar.


Que el conflicto-palabra nos trascienda.

Que el grito de miles nos paralice de justicia.

Que el grito colectivo se llame organización.

Que tiemblen los de arriba cuando decidimos no callar.


Sacar la voz va más allá del habla,

se traduce en nuestros actos, lo que nos hace ser, 

 -lo que sentimos y no negamos-

sacar la voz como el acto justo de estar vivxs, 

gritar,

irrumpir, 

confrontar,

Que hable la memoria frente a el olvido.

Sacar la voz desde el callejón izquierdo de nuestros pensamientos.

Desnudarnos letra con letra hasta llenarnos de pinceladas disruptivas.


Esxs somos NOSOTRXS


Ese territorio.

El despojado desde tiempos milenarios.

El fragmentado.

El pintado de corrupción/violencia/muerte.

Ese, donde las vidas no valen -nada-,

porque la muerte se encuentra en cualquier rincón.

Esxs que llegan a la cama con el estómago vacío, mientras sienten frio,

ese frio que es desesperanza-olvido.

Esxs a los que llaman “lxs otrxs”, “lxs distintxs”.

Esxs somos nosotrxs.

Esxs, de esa clase social que es corazón/trinchera. 

Este territorio que, aunque comparte el mismo sitio en el mapa,

tiene dentro de sus paredes, desigualdades,

sitios de privilegio, con boletos que ya tienen “dueños”.

Esxs que lloran con música alegre

y bailan con música triste.

Esxs que zapatean para ver el amanecer.

Esxs que la cita en el hospital les llega tarde.

Esxs que creen que hay un mundo nuevo ardiendo en el corazón.

Esxs que sueñan despiertxs pero con convicción.

Esxs que no pudieron estudiar.

Esxs que pudieron estudiar, pero no trabajar.

Esxs que no heredaron nada.

Esxs que labran la tierra asegurándose el pan.

Esxs color tierra.

Esxs a lxs que su libertad se ha condenado.

Esxs, nosotrxs.


*Jéssica Valeria Tupiza Lima, Jexx (Pichincha, Quito, Ecuador 1992) Escritora, Community Manager, Lcda. en Comunicación Social con énfasis en periodismo y Educadora. Ha escrito artículos de investigación periodística y FotoReportaje en la Revista Plan V, Medio digital Relatos esmeraldeños, Medio digital Enpoli y en poesía ha colaborado para Sombra del aire, Litéfilos, Kómala, La Sílaba, Craquelarre y Gold Editorial. Ha participado en 2017, como locutora en Wambra Medio Comunitario y en 2020 en Muvao, proyecto de rescate de la memoria oral del Ecuador a través de la narración. En 2019 se desempeñó como docente, Coordinadora del área de Lengua y Literatura, Coordinadora técnico pedagógica en la Unidad Educativa del Milenio “Yasuní” en Orellana. En agosto de 2022 estrena su proyecto personal de escritura de pensamientos, en la plataforma de IG @pantera. _blog, espacio poético y transdisciplinario y en septiembre el proyecto fotográfico @foto_pixxelada, fotografía nómada amateur.

lunes, 16 de enero de 2023

“Canto sagrado” Poemas de Aníbal Fernando Bonilla



LII

 
Vuelvo al poema
como seducción en la escapatoria,
como relicario de orfandades,
como lascivo encanto
en la triste noche,
como hojarasca sin una pizca de viento,
como aluvión que devora la siembra,
como abismo que carcome el sueño,
como derrota cuya consecuencia
oculta la ceniza,
como sombra que se asemeja a tu ausencia,
como relámpago en la intemperie,
como insomnio que deja los ojos inflamados
en el cuerpo del animal en llamas.
 
Vuelvo al poema…
 
 
Canto sagrado

Felonía que rompe corazones,
devoción del gozo oculto.
Intensidad del río en los adioses
tinta derramada hacia la nada.
Reminiscencia de los años mozos
como lenta espera del ocaso.
El paseo del domingo
en la impotencia acumulada de lluvia.
 
Juegos iniciales como estirpe andante
en el vuelo sin tiempo,
quebranto por la ilusión fallida.
Pasión de sábanas ante el cúmulo del insomnio
y el fragor de la batalla entre dos serpientes.
Sensación perturbadora que deviene del olvido.
Escote para los ojos esclavos,
cuello atado al cántaro del siguiente día,
olor de bienaventuranza.
 
Son los sueños cuya bitácora alerta el diluvio.
Condena que nos deja este clamor poético.
 


El fruto de otra larga noche
 
La apuesta diaria desde el génesis,
sombra en el umbral como cicatriz de lo desconocido.
Acertijo de las cosas insondables,
conjuro de vida expuesto de cuerpo entero;
orfebrería en plena aurora.
El poema como mortaja del mundo
en la cadencia del tiempo.
Los colibríes, huéspedes de honor en el amanecer fulgurante;
revelación en el escenario de la incertidumbre.
Apremio por los códigos marchitos,
desnudez del miedo que moja la pólvora,
fatiga en el reino ante el desprecio del soberano.
Anuncio de lo sagrado en el borde de lo efímero,
alusión de las aristas que queman las hendiduras del alma,
alucinación como recoveco que envuelve a la muerte.
El poema en el hermético palpitar peregrino,
huella y caricia en el corazón con armadura de celofán,
sonido de viejos acordes que retumban en la memoria de los otros,
angustia que decanta su propia sombra,
luz y senda que despierta el apetito de la luna voraz.
 
 
* Aníbal Fernando Bonilla (Otavalo-Ecuador, 1976) Máster en Estudios Avanzados en Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR). Licenciado en Comunicación Social. Ha publicado, entre otros, la recopilación de artículos de opinión ConTextos (2009), Evocación de la tierra habitada (2011, 2014), Oda en plenilunio y balada del ángel (2012), Gozo de madrugada (2014), Tránsito y fulgor del barro (finalista del Premio Nacional de Poesía Paralelo Cero 2018), Íntimos fragmentos (2019), y Tesitura inacabada (2022). Poemas suyos han sido incluidos en varias antologías y publicaciones dentro y fuera de su país. Columnista de diario    El Telégrafo entre 2010 y 2016. Actualmente es articulista de El Mercurio, de Cuenca, así como colaborador en la revista digital venezolana Letralia, Tierra de Letras, y en el portal loscronistas.net. Ha participado en eventos de carácter literario, cultural y político en España, Nicaragua, Argentina, Uruguay, Cuba, Bolivia y  Colombia, como el XV Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca (2012), el XIII Encuentro Internacional “Poetas y Narradores De las Dos Orillas” en Punta del Este (2014), en donde recibió la distinción “Idea Vilariño” por su trayectoria literaria, y el III Encuentro Internacional de Poesía en la Ciudad de los Anillos en Santa Cruz de la Sierra (2016). 

martes, 23 de noviembre de 2021

"A los ojos del Impasible" poema de Zully Ordoñez

 

Como ramas sagradas 

alrededor de mi pecho

se despliega el desorden índigo

Es el caos de Abejas Reinas que absorben

de los tallos todas las Edades y

todas las angustias

para introducirlas, soberanas, con su aguijón

en mis poros.

Hacen, las desgraciadas, caminos

para los vástagos del Averno

Para esas hormigas con rostro humano

que, desplazadas a mi ombligo terco,

me miran con los ojos del Eterno

desde el polvo de la Nada

 

La carne mía, la carne amada,

se torna gris como antes del nacimiento,

Es la súbita visión:

 

Mis poros abiertos como panal,

De mi espalda, uno de ellos suda bruscamente

y se llama a sí mismo “Desdicha”

 

¡Que desdicha no poseer el silencio absoluto!

Oír mentiras, oír ruidos, oír el ruido de siempre

Las arañas salen del interior de mi boca

y sigue mi alma sucia reflejando

en la plateada telaraña,

el punzante dolor interno

 

¡Qué gris es este día!

 

No hay colmo ni límite en los vientres

que se llenan de náuseas entrañables

Solo una vela coronada con una llama

que se mueve y se libera

para ser fuego

 

Fuego que me hace señas,

no me habla

Se muestra la llama con su forma real,

me profetiza Mi Cuerpo consumido y

otra vez el poro suda,

se abre escandaloso, gime:

 

 

¡Ay! ¡El dolor es en la piel!

¡Ay! ¡El aguijón está en la carne!

 

 

El alma existe, pero no habla,

No habla porque no tiene lengua

Mis manos tiemblan porque

el silencio se aleja

y otra vez ese ruido que es

la existencia humana que

me acosa


 

*Zully Ordoñez (Guayaquil, 1986), licenciada en Literatura por la Universidad de las Artes del Ecuador;  ha participado en  recitales de poesía: Feria del Libro de Guayaquil (2021), Casal Catalá de Guayaquil, Casa Morada, Casa de la Cultura de Guayaquil. En 2019 obtuvo una Mención de Honor en el concurso de poesía Libre Libro de la Universidad de las Artes del Ecuador. Así mismo, ha publicado poesía en Pixeletras (revista literaria de la Universidad Escuela Politécnica del Ecuador) y en la Editorial Crímenes en Venus. Su poesía también consta en la antología Caballos Nacidos del Polvo de Uartes Ediciones.