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sábado, 11 de abril de 2026

"Estaciones" poemas de Alexander Pascual Estrada

 

Primera estación

Eternizo tu ausencia mientras aves al vuelo describen una danza armónica sobre los árboles del parque. Su revuelo, eterna multitud de colores, desplazan pensamientos empedernidamente sórdidos, brutales, ficticios. Las aves, mansos organismos, vivifican la senectud de este momento, ambigüedad de la alegría o los fantasmas escocidos tras las puertas del viento. Las aves, similitud de aguas térmicas, caudal insipiente, alegoría mística, obstrucción grácil, puente hacia tu sombra: danzan al silencio, a las hojas, a los muros, a los besos robados, a tu ausencia.

Segunda estación 

Revoco la tristeza, perpetua calma de alejamiento, a los temores indecisos del humano hombre que me acompaña. Sus desvelos como tardes baldías, adorable sensación, única verdad, distante lapso, reverso anegado, lógica placidez. Revoco los despechos, sinergia vital, grácil mariposa teñida de aséptico brebaje. A las puertas de otros puertos siembras signos, destrozas la muerte. Revocas la tristeza, sopor de tiempos eternos, alegorías mágicas, estertores corporales, dudas, certidumbres, anhelos.

Tercera estación

Ven, acompaña este instante de lúdica desdicha. Desborda silencio sobre la acústica semblanza de las dunas. Atempera, instantáneamente, las ruletas rusas, los besos rusos, los hielos de Siberia. Regresa antes de la hora exacta, antes que el tren añore el andén, los paseantes árboles y las siniestras miradas de hasta luego. Ven, acompaña este instante de incierta partida. Imprime el recuerdo de postales ajenas, pájaros de Portugal y piedras de sílex anteriores a la edad del recuerdo. Ven, despierta junto a este morador del mutismo.

*Alexander Pascual Estrada (Puerto Padre, Cuba, 1978) es escritor, poeta e investigador. Su obra permanece, en su mayoría, inédita. Ha publicado textos poéticos en las revistas Letralia (2020 y 2022), Almiar Margen Cero (2023) y Sinestesia (2024). En su ciudad natal ha aparecido en boletines literarios y en publicaciones promocionales de la editorial independiente Ediciones Manglar.

Ha obtenido el Premio Miguel Bruzón de poesía en los años 2022 y 2024, con los poemarios La leve gravedad de las hojas y Ciudad imaginada, respectivamente. Asimismo, recibió el Premio Villa Azul de décimas con el cuaderno La edad de los sueños en 2022, y el premio de debate de talleres literarios en ese mismo año.

Cuenta además con varios estudios antropológicos sobre las tradiciones de su comunidad de origen.

viernes, 28 de noviembre de 2025

"Principio y fin" prosa poética de Camilo Carmona Salas


Principio y fin

Es abrumadoramente maravilloso saberse la enésima parte del todo que a su vez nos habita en cada átomo de nuestro cuerpo. Más aún cuando la sola posibilidad del pensamiento nos permite asimilar que esa participación propia en el complejo e indescifrable milagro de la existencia jamás tendrá una explicación definitiva.

¿Cómo inició todo? Ya hemos divagado en múltiples respuestas desde que logramos articular las primeras palabras, al calor del fuego, en el seno de la manada. ¿Cómo acabará? Dicen algunos que la expansión constante del espacio-tiempo tendría un límite, de modo que esa estructura fundamental cederá y acabaremos en jirones. Otros dicen que se desacelerará el movimiento de las cosas y la energía estelar en todas partes se agotará y, debido a la distancia entre los diferentes cuerpos, acabará por congelarse el universo. Hay otra posibilidad que parece concebir el universo como si fuera de goma, cuya elasticidad tiene una resistencia determinada, después de la cual todo volverá abruptamente a su punto de origen.

Pensando un poco en estas cosas, se me ocurre que, a lo mejor, ese resorte universal se escinda por su punto más frágil, y cada una de las mitades se recogerá violentamente, para después expandirse cada una por su lado. Quizás así se originan los universos paralelos… ¡Qué loco! No soy experto en estos temas, sin embargo, si aquello fuese a ocurrir mañana, desearía que tú y yo quedáramos en la misma mitad del universo, y que la distancia ridícula que hoy nos separa no sea el lado más flaco del espacio-tiempo. También espero que, al suceder tal cosa, la fatalidad nos pille fundidos en un abrazo, como aquellos amantes de Pompeya que el inminente arrebato del Vesubio sepultó siendo, los dos, uno solo.

 

Profanas mitologías

Ebria por una insaciable sed de eternidad y con la fe huérfana de un corazón desierto, urdiste en secreto, con la madeja enmarañada del deseo, profanas mitologías. ¿Cuántas vidas ofrendaste para erigir tu dios? ¿Cuántas lunas soñaste cada una de sus células? La luz del alba disipó la niebla de antiguas dudas y con el fuego circular del tiempo resplandeció en el horizonte tu divina creación.

Escepticismo y fe —dos caras de la misma moneda— motivaron cada paso que diste y, más por intuición que por razonamientos, te arrojaste en mis brazos. Con la efímera eternidad del sexo y las palabras habitamos nuestra parcela del paraíso. Tus labios y tu lengua suave hicieron de mí un tótem, arquetipo divino al que elevaste tus plegarias y salmos. Con ofrendas fragantes conmoviste mi corazón, y renuncié a la eternidad de tu reino de las ideas para hacerme mortal, pues deseaba caminar a tu lado por este estrecho valle de lágrimas. Haciéndome humano me hice falible, imperfecto, frágil como tú. Quise llevar el evangelio de tu amor por todo el mundo, pues hice míos tus paganos ritos, creí en tus promesas de vida futura y ofrendé mi alma a tus pies. Al hacerme mortal te fui deificando, y en el cielo ideal que construí para ti habitaste a tus anchas. Jugabas a los dados con mi suerte y condenabas cada palabra, cada gesto, cada omisión… en el libro de la vida registrabas hasta el más ínfimo agravio: todos los días eran El día del juicio.

Hoy con tu miel vuelta cicuta, tras negarme tres veces antes de despuntar la aurora del último día, me diste la espalda en la agonía del Gólgota. Como acto final de amor elegí el exilio: en adelante erraré por el silencio solitario del olvido. De camino al panteón del Olimpo llevo a cuestas los despojos de la divinidad que fui, surcando sepulcros blanqueados donde yacen los dioses muertos que nacen diariamente en todas las mitologías del amor.

 

Claroscuro

La luz que revela los contornos del mundo, que viste de color las flores y extiende un cielo para que lo habiten las aves, esa luz que, deslizándose por las raíces de los árboles, penetra en las entrañas de esta roca errante sobre la que los animales sapientes hemos ido marcando, huella a huella, el curso de la historia. Esa luz foránea que crea posibilidades vitales, donde, en el océano de imágenes y esencias multiformes, estamos inmersos sin apenas saberlo… Esa luz que me hace posible quiere fundirse con la sombra innominada que también me habita.


*Camilo Carmona Salas. Nació en Itagüí, Antioquia, en 1989. Estudiante de Filosofía en la Universidad de Antioquia. Algunos de sus textos han sido publicados en antologías locales y nacionales, lo mismo que en revistas internacionales como Vislumbre, en México. Además de esto, también ha publicado artículos de opinión en medios digitales como Al Poniente y el periódico El Colectivo. Actualmente hace parte del colectivo Filoparchando, cuyo programa radial de divulgación filosófica hace parte de la programación de La 15 Radio, del barrio Guayabal en la ciudad de Medellín.

miércoles, 4 de junio de 2025

"Toco madera" poemas de Julián Otero



APAREZCO en collage 
sin orejas 
pues mejor 
si ya no oigo las campanadas y aullidos 
Han puesto árboles al fondo 
letras gigantes 
renombrándome como el aparecido 
palpable y no sólo visiones de lo similar 
Hay quien nace con duende 
y los álbumes de familia 
poco le importan 
si algún prado recordado de infancia 
real para el montaje del collage 
le pertenece a su vejez tranquila 
No seré ese 
pues me abruman  
hasta la mutilación con follaje 
los recuerdos de familia sin  


TEMA DE UN REFLEJO INVERNAL 

No sabría cuál refleja a cuál, si el cielo que ahora pertenece al mundo que mis pies tocan o lo que se eleva más allá de mi cabeza y que siempre ha estado por debajo de mí. Son sus aguas vidriosas las que crean todos esos juegos y efectos naturales; en el amanecer es sol y neblina, al atardecer un trozo de hielo venido de otro mundo. Cuando me vi por primera vez en ese inmenso espejo no esperaba que la ilusión de próxima vida, instalada allí, fuera posible y palpable. A mi alrededor el inmenso cielo y las colosales montañas venidas como gigantes y titanes me recuerdan que ese mundo podría guardar tantos sucesos del hombre sobre la tierra como la desaparición de incontables y numerosas especies animales.  

Ese mundo cabía en los ojos, en una mochila; su existencia me devolvía al espejo de casa.  


TOCO MADERA 

Me pongo a llorar en el camerino, que es como llorar detrás de un árbol, luego me pongo a reír. Eso es como llover en seco. No importa, debería tener en mente los pasos que voy a dar para no perder el ritmo de la canción. Voy a seguir riendo y llorando, o como hacen mis compañeras: riendo y bailando; en su interior lluvia. Mi balance y equilibrio está ahí: de la pena a la risa, y viceversa. ¿Habrá un tipo de baile que recalce la existencia? No sé, mi madera no está sólo para existir, no en la armonía dichosa; ese caos errático de la desventura y el amor posee mis movimientos.  

Cuando pretendo la sincronía el desamor se desata. ¨ ¡Cómo así que ya no hay nada! ¡Cómo así que sientes que mejor no! ¨, él no me entendió que así nos querríamos mejor, o de otra forma. Creyó que lo aplazaba, que lo cancelaba. Estoy sintiendo la desdicha, ahora es él quien me aplaza y me deja desprotegida. Sé que yo empecé, pero no imaginé que no podría continuar. Quería pedirle un espacio para que bailáramos pasos propios, pero no así, no tan lejos. No le dije que bailar es irracional, que poco importa el pensar, que el amor no se estudia. Después, cuando lo he buscado a trompicones, me ha dicho que ya pasó y que era cierto lo de ser de diferentes maderas. ¨Cada uno tiene sus debilidades y fortalezas, ¿no? En mi madera entraste fuerte, y saliste de igual manera. Pero como dicen, ya eso es de clavo pasao, ¿no crees? ¨. ¡Qué clavo pasao ni que nada!  

Me deja hecha un chaparrón adentro como afuera. Estamos negando que a pesar de todo se deja un hueco, que al sacar la puntilla tirando de la cabeza con un martillo…, la misma queda torcida. Risa nerviosa y sigo bailando, pero oyendo la música como lejana. Pasé de tener la cabeza metida en el casillero a hacer gestos de diva felina. A sudar, que es como el cuerpo llora sin sentir necesariamente pena. Creo que voy a aprender a sobrevivir los cambios como lo hace mi cuerpo, a transmutar mi madera en otras más flexibles; para cuando me saque otra puntilla el daño sea menor. Eso es lo pasao, lo que fue. 

No he salido a bailar y ya me duele, pero llueva o haga sol lo haré. Saco mi cabeza del casillero y casi lo he inundado, camino hasta el salón y todo está muy iluminado. Luz natural de los últimos rayos del día. Parpadeo varias veces y me asombro al ver en medio del lugar un árbol, recio y de flores preciosas. Estoy perpleja, pues el árbol luce como mi corazón cuando está calmo; así se siente la risa y no es otra cosa que eso: un viento que hace danzar a nuestras hojas y ramas.   

Qué chiste que el tronco del árbol se mueva con más ritmo que nosotras mismas jajaja.   


*Julián Otero. Ex-campamentista por la dignificación y protección de la chupqua en SOS Humedal Tibabuyes (Bogotá); allí acometía acciones por la defensa de la naturaleza y el ambiente desde ejercicios pedagógicos y de sensibilización. Autogestor en causas populares y comunitarias. Co-fundador de la Infrautopista Primera Línea del ANTES –INPLANTES– para la construcción literaria colectiva. Escribiente de ficciones y no ficciones para leer antes, durante o después de un paro. Heterónimo de Hartón Segundo (poetarro sabañero de barrio chinche y con corazón de cacao).  

lunes, 19 de mayo de 2025

"El ninja gris de la Ciudad" poemas de Lucas Ablanedo


EL NINJA GRIS DE LA CIUDAD 
 
Voy por la ciudad. Agobiado en el subte. Trabajo en la oficina… como uno más. Esa es mi habilidad. Ser uno más. Pasar desapercibido. Desde chiquito tengo la habilidad de la invisibilidad. Más de una vez me pusieron falta en el colegio por no darse cuenta que estaba. Nunca me invitaban a los cumpleaños. Salvo a los que invitaban a todo el curso. Ahí estaba yo jugando solo… a un costado. Disculpame… ¿vos sos? Me decían mis compañeros de sexto grado… desde primer grado íbamos al mismo curso. En ese momento me saca de mi recuerdo un compañero de trabajo ¿A alguien le molesta que prenda el aire acondicionado? A mi pienso… lo dije varias veces… en la cocina, en la sala de reuniones. Lo digo cada vez que lo preguntas. Lo dije de vuelta recién. Pero entonces oigo: oka lo prendo entonces, cualquier cosa si a alguien le molesta me avisa Pero es normal. En mi casa me pasa lo mismo. Ella ni siquiera recuerda como me conoció. A veces me pregunta cosas, yo le respondo pero no me escucha. Te hice café con leche… me gusta el té negro pienso. Se lo dije. Se lo dije durante veinte años… suspiro… Mi mente vuelve… y sucede esa inigualable sensación cuando alguien del trabajo te mira y te dice: ¿Y vos quien sos?¿vos trabajas acá? Sos nuevo ¿no?...Hace quince años que trabajo acá. Mi mente hila…la salida del colegio ¿Disculpá flaco que queŕés? Vengo a buscar a mi nena… como todos los días… quién es… Marita… marita la nena de gris que está ahí en el rincón… ah si si Marina si Un día se que mirarán las fotos de ese casamiento, de ese bautismo, de ese cumpleaños y dirán… ¿Y este quién es?... Y sabrán que soy yo… siempre estuve ahí… pero nunca me vieron. Quizás desayuné a tu lado, trabajé muy cerca tuyo o hasta incluso quizás viví con vos. Siempre estuve ahí porque soy el ninja gris de la ciudad. Todos conocemos un ninja gris de la ciudad 
 

ENCERRADO 
 
Encerrado en este cuerpo, en este rostro, en estos pensamientos.  
¿Quién los eligió por mí? ¿Quién fue el hechicero maligno que me privó de otros modos de ver el mundo? ¿De otros modos de relacionarme? ¿De otro rostro? ¿Dónde firmé estas condiciones de inicio?. Alguien que me traiga ese contrato. Yo no lo firmé.  
No soy yo. Ese que está frente al espejo no soy yo, reniego de ese desconocido. Estoy atrapado en esta cárcel. A veces intento salir ¿o quizás me obligan?. La puerta simplemente se abre y me paro frente a ellos. Entonces comienza. Sus preguntas me manosean, intentan penetrarme a la fuerza ¿por qué estás solo? ¿por qué hablas tan poco?. Intento escapar pero los rumores me persiguen. Me espían en cada esquina. Me acechan las preguntas y se abalanzan sobre mí. Intentan abrir mi pecho. Me desnudan de a poco, contra mi voluntad y yo me congelo de pavor. Me sacan mis secretos a la fuerza, a punta de pistola, me los arrancan de mis brazos, se los llevan lejos mío y sólo quedan las críticas. Intento extirparlas... pero ya es demasiado tarde... han hecho metástasis. Ahí comienzan las arcadas y lanzo todo. Vomito todo lo que tengo dentro. Los lleno de mi hediondez. Una ametralladora de palabras que lanzo para protegerme, los atravieso con mis dardos venenosos, para entonces solo entonces,  darme cuenta que he caído en su trampa. Y sobreviene el silencio. Las miradas cómplices. Su silencio me cachetea. Me ahogo en la culpa hasta asfixiarme, escupiendo excusas y lamentos. El rencor envenena mi sangre. He caído en la trampa del hechicero otra vez. Él fue quien abrió la puerta de mi celda prometiéndome libertad...solo para exponerme a la vergüenza y la sorna...y así vuelvo otra vez a mi celda... pero peor que antes... y me encierro... otra vez... sólo para ver mis sueños a través de los barrotes. 


EL ÁRBOL DE HOJAS CANSON
 
Existía un pequeño pueblo perdido, extraviado, al que asistían los poetas enamorados. Todos buscaban lo mismo... el legendario árbol de hojas Canson. En ellas los enamorados poetas escribían odas, rimas, poesías y versos desesperados. Más de uno sufrió una fractura expuesta al caerse en plena escritura extasiada. En las épocas de mayor gloria, se armaban largas filas de espera y se sacaban turnos. Los anhelantes poetas acampaban esperando con ansias y más de una vez hubo peleas por la sospecha de la reventa de turnos. Más allá de la veracidad de los rumores, lo cierto es que poco duraba ésto, ya que al llegar el otoño, la infinidad de obras maestras (y no tantas) se iban secando y las hojas iban cayendo al lago, donde ya muertas, se fundían con él. Cuenta la leyenda qué quién bebía de esas aguas recibía la Inspiración de los grandes poetas. Incluso se habló de algo así como un pueblo gris, donde vivía el poblado gris, a las orillas del río. Se cuenta que sus habitantes, de tanto beber de sus aguas se transformaron en crisoles de colores. Más allá de la veracidad de los rumores, lo cierto es que al llegar la primavera nuevas hojas crecían y con ellas nuevos poetas venían.  Dicen que con el tiempo el lugar fue quedando en el olvido y el árbol se transformó en uno más, de hojas comunes y corrientes. Aquí los expertos discuten, pues mientras unos sostienen que fue el árbol quien cansado de los poetas mutó sus hojas, otros sostienen que fue el olvido de los poetas, lo que lo hizo debido a la tristeza transformarse en un árbol más, común y corriente... y gris. 


*Lucas Ablanedo es escritor, actor y director teatral. Licenciado en la UNA ha escrito obras literarias, teatrales y poesías destacándose entre sus obras "Experiencia Hamlet" seleccionada para el "Festival de Shakespeare" y su obra literaria "Algo abandonado"

viernes, 2 de mayo de 2025

"Nunca tuve miedo" poemas de Viviana Díaz Muñoz

 

Me gusta tener pelos en la lengua y que huelan a ti y que me interrumpan el simple acto de tragar saliva. Se siente como si te tuviera toda en la boca otra vez. Me gusta cómo se quedan pegados a los bordes de mis encías, cómo se esconden detrás de mis colmillos, cómo con cada intento de sacarlos se me adhieren más y más. Quiero hablar y no puedo porque tus pelos, tus pelos que están más húmedos que mi garganta, no me dejan sacar la voz. Descarados se instalan en mis amígdalas, ruedan escurridizos por mis dientes, si bostezo o balbuceo se asoman desafiantes en la punta siempre salada de mi lengua. Ya lo sabes: por la punta salo, por los lados endulzo, en el fondo soy amarga. Y tú a sabiendas me dejas un pelo en cada papila, en cada saboreo. Ya no hay rincón que no cosquillee con estos pelos tuyos, oscuros, enroscados y ásperos. Mi beso se puebla porque no me los quito, no puedo, no quiero, no me los quito antes de besarte. Mi beso peludo te devuelve tus pelos, los dejo otra vez en tu mucosa y tu saliva, pegados en algún lugar incómodo de tu paladar. Te beso hasta quedar limpia de ellos y vuelvo a bajar ansiosa buscando más, más gruesos, más tibios, más difíciles de quitar. No sabes cómo me gusta tener tus pelos en mi lengua.


**


Dicen que escribir no le hace daño a nadie pero desde que escribo, me faltan cada vez más pedazos en las manos, me duele el hombro, se me inflama la muñeca, no puedo dormir, y me estoy llenado de cicatrices nuevas. El pelo se cae por mechones, cojeo del lado izquierdo, cuando pongo un punto me zumban los oídos, me sangra la nariz con las esdrújulas y tengo los errores ortográficos instalados en la espalda. En mitad de los párrafos, el estómago me da vueltas, y se me nublan los ojos cuando abro una hoja en blanco. Desde que escribo, he dejado de comer, nadie me habla, mi madre no me llama y el conserje me quitó el saludo. Estoy constantemente pensando en una idea que no acabo tras otra idea que tampoco acabo, y ando con la cabeza llena de cuadernos a medio terminar, siempre a sabiendas de que escribo para ti, para sanarme de ti, para olvidarme de que falta tu cepillo de dientes. Siempre a sabiendas de que cada línea es para ti, para el calmar el dolor de ti, del vacío de tu peso y la ausencia de tus ruidos por la casa. Siempre a sabiendas de que ni mis manos, ni mi hombro, ni mi muñeca, ni mi sueño, ni mis cicatrices, ni mi pelo, ni mi cojera, ni mis oídos, ni mi nariz, ni mi espalda, ni mi estómago, ni mis ojos nublados tienen vida ni sentido sin ti; yo soy sólo un montón de órganos articulados que escriben poemas que empiezan con tu nombre, el más largo del mundo, porque es el único que está escrito con todas las letras del abecedario.


**


Tuve una novia que me dijo que quería meterme en una cajita, para poder sacarme, usarme y luego guardarme otra vez. Una cajita escondida en su pieza donde nadie me viera. Sólo ella. Supongo que esto debió ser razón suficiente para salir corriendo y no volver más. Pero a mí me pareció romántico y muy erótico. Además, lo creía perfectamente posible. Su boca es grande, se abre varias veces más que la mía, en cada beso me besaba desde la nariz hasta la parte superior del cuello. Su lengua es grande, como si estuviera hecha para ritos no humanos: atravesaba mis cuerdas vocales sin resistencia, disfrutaba tanto dejarme sin hablar. Todo en ella es enorme y devorador. Yo fantaseaba con desaparecer ahogada entre esos pechos de madre, estrujada por sus manos gigantes. Ni a ella ni a mí nos importaba que me dolieran las muñecas cuando me amarraba, que sangrara con sus mordiscos, ni que me torciera el cuello cuando en cada orgasmo me apretaba entre sus piernas. Mientras, yo lamía su vulva, su clítoris, me tragaba sus fluidos y sus pelos, dejaba de respirar para poder seguir lamiendo. Ni mi dolor ni mis jadeos ni mi cansancio eran impedimento. Sólo el sueño la detenía. La posibilidad de morir aplastada bajo su cuerpo interminable o sumergida hasta no

poder salir nunca más de ella, era un cotidiano para nosotras. Nunca tuve miedo. Sólo me frustraba despertar a su lado respirando sin haber sido completamente devorada. Creo que a ambas todavía nos extraña que haya sobrevivido.



*Viviana Díaz Muñoz, alias Osa Flaca. Mujer lesbiana camiona, sureña nacida en Osorno, Chile. Médica para las mujeres, escritora, futbolista y reggatetonera.

jueves, 11 de abril de 2024

"Manual del desapego" poemas de Omar Gallo


INSTRUCCIONES PARA DAR UN BESO 

Lo primero que debe hacer es enamorarse o -por lo menos- encontrar a quién besar. Vaya a un lugar privado o busque una calle, un parque, unas escalas, un bosque, una acera o un ascensor. Cualquier lugar es apropiado, desde que no pierda de vista la intención. Inicie de una manera clara y desapercibida, poniendo un tema que sea jovial; es decir, no hable con atropello, desencanto o sin razón. Vaya despacio, no haga promesas y ni se le ocurra mentir. Utilice la jocosidad, pero con mesura, para que no sacrifique el momento. Fíjese bien en sus ojos, descienda por la puntica de la nariz, pero no se acerque mucho a su boca; vaya a las mejillas o quédese en el mentón. Disimule mirando su cuello, sus hombros o incluso sus brazos. Pero no se desvíe demasiado en lo que pueda ser motivo de distracción. Y acérquese algo más, aunque sin provocar nervios o desazón. Concéntrese, conserve la calma, mire bien sus ojos y con valentía, busque sus labios, no lo dude; hágalo, siéntalos con suavidad y no los presione mucho, saboréelos como si fueran un delicioso dulce de chocolate, fresa o melocotón. Cierre sus ojos para que no cause susto, entreténgase, despacio, lento; piense que es el primero y el último beso de su vida. Vaya de extremo a extremo, pero sin afán y por nada del mundo utilice su lengua, porque puede ser peligroso. Mejor, interrumpa, disfrute de su rostro y, sobre todo, de su mirada, y hágalo de nuevo; acérquese con más naturalidad, con la seguridad de que esta vez el cielo le será más próximo, pero no se exceda, guarde algo para después, porque es mejor dejar la sed y no levantarse tan saciados como para no volver; al fin y al cabo, un beso no es más que otra manera deliciosa de vivir.


INSTRUCCIONES PARA SENTIR MIEDO

Despierte con la sensación de que alguien lo persigue. Ponga en el piso su pie izquierdo y permanezca a oscuras. Imagine que un ser extraño está en frente, que lo mira de una manera artificial; que mide su falta de valor, porque sabe que Usted es un cobarde. Permanezca en los alrededores de la puerta y permita que las dudas sean reales, algo así como aceptar que el riesgo es inminente. Escóndase donde lo encuentren fácil, quédese en los lugares tenebrosos y coleccione objetos fúnebres. Crea en todo: en la mariposa marchita que surca el costado estrecho de la calle, en el gato negro y encorvado, en el azar de lo oculto que se enardece y se muestra como emocionante; en el ardid, en el agüero. Acepte las emboscadas del engaño y los simulacros de lo cierto, pero no suponga que le llegan los soplos de la ventura, que una luz delgada le profetiza bendiciones; que un aroma se cristaliza en los océanos del aire. Manifiéstese inquieto y asustadizo, con el tono opaco de las palabras soleadas, con el ceceo indiscreto e iletrado. Ame al terror como a uno de los grandes síntomas de su flojedad y parodie el temblor como a un defecto sin cerebro. Tenga la seguridad de que seres ficticios lo husmean y conspiran sin parar. Duplique los supuestos atentados de muerte contra Usted, así el peligro haya pasado y los traidores habiten sus sueños. Sea avaro con las ideas, liviano cuando se trate de temores. Por lo demás, antes de dormir, dé como regalo su confianza a los espantajos de la angustia, porque recuerde que el miedo es una sombra que tenemos en los ojos.


INSTRUCCIONES PARA CAMINAR BAJO LA LLUVIA 

Para caminar bajo la lluvia, tendrás que dejar de lado tantos prejuicios, digo: el qué dirán; los temores por una gripe, el horror para muchos de verte empapado y en peligro. Sí, cuando te des la oportunidad milagrosa de hacerlo, no lo pienses dos veces: sal a la calle con la sensación de que es un día inesperado y asombroso, en el que te estarán esperando las cosas más sublimes y simples; un día del que no te arrepentirás. Por eso, saldrás con la serenidad de los que son dueños de sí, caminarás con la pausa de cada respiración; cerrarás tus ojos sorprendidos por el sereno, sentirás cada gota como si fuera una caricia de ensueño y encanto. Pero no podrás quedarte dormido, tropezarías y romperías el cristal de tu nariz o de tu boca; incluso tu corazón saldría también lastimado. ¡Hazlo! Respira, sonríe, respira; mira a tu alrededor y extiende tus brazos como aves de paso; abrázate a la lluvia para que, entre plena en ti, para que haga sudor tu tristeza -si es que la tienes-, para que aderece tus mañas y haga rebosar tu espíritu de paraíso y libertad. ¡Adelante! Déjate llevar por la humedad del deseo y sorpréndete. Sonríe, respira, sonríe; consciente de que se abran tus poros para que entre el rocío y salvaguarde la emoción. Mira a lo alto, haz que la gratitud sea el augurio de algo mejor, pero no por mucho tiempo, podría caer un granizo que te rompería los espejos del regocijo y la diversión. Respira, porque siendo agradable la compañía, aferrarse a su mano, será tan fácil como sentirse en el aire, saberse uno y danzar, danzar; ir de aquí para allá, como si uno no se sintiera, como si no se conociera nada de sí. Sonríe, jamás se oyó decir que la lluvia lastimara, que el frío hiciera de las suyas en la piel del corazón. Sonríe, la lluvia no es más que tu alma gemela que te llama y celebra la libertad del amor.


MANUAL DEL DESAPEGO 

De su manera de percibir, jamás entregue lo que siente y no haga terrible su partida, antes bien, es indiferente que exista; al diablo sus derechos de perfecta y distinguida, cada privilegio de su exilio. Busque, aunque todo se haya perdido, en la infrecuente manía de lo adverso, no calle sus enojos, y en el hastío, celebre su aventura; otros labios de fresa con aroma, harán claro el inicio de sus días con nombre de romance y necedad. No se ofrezca al desenfreno, escóndase del preludio y sinsabores de lo extraño; vaya al tope de lo momentáneo, déjese tocar de lo intocado. Por lo demás, recuerde que es Usted la razón para vivir, un motivo persistente de alegría, la manera como se duplican los elogios para aquel que se enaltece en el dolor sin que haya ruido en sus palabras ni la rabia comprometida de secretos.


MANUAL PARA VENCER A UN ENVIDIOSO

Si pretende alcanzar lo que quiere, y de paso conjurar la emoción que le implica a una persona envidiosa estar muy pendiente de Usted, es primordial que tenga en cuenta algunas estrategias que le ayudarán. Si está acostumbrado a ganar y el triunfo le es propicio, evite el alarde en exceso y prefiera la prudencia, al momento de la celebración. Recuerde que los tiempos han cambiado y así tenga más que los demás, no lo muestre; mire más allá, busque siempre vivir mejor y consienta que los demás lo hagan como les parezca. Lo dijo Napoleón: La envidia es una declaración de inferioridad, trae consigo la desazón, incluso el sufrimiento y la infelicidad, imposibilita que los sueños tengan boca, brazos y hasta corazón; que no se personifique la propia vida y se quiera estar en la película de otros a menester del desaliento, la perdida del interior y la ira, dé su toque de crueldad. Por eso, preocúpese de sí, de hacer de las victorias de los otros, un reto más para continuar sin desfallecer. Sueñe despierto y trate de sobrepasar sus límites, busque en su mente los hasta dónde y no conceda cita a la maldad. Supere sus metas, no se trata de rivalizar, menos de justificar lo que no hay que justificar. Su virtud no será el resultado de ver mal al que está cercano. Siéntase como se quiera sentir, nada de soberbias, palabrerías y adulaciones con aires de conde. Procure ser amable, la cordialidad es el toque secreto para ser aceptado, cultive con esmero el buen humor, pero tampoco se exceda; mire que, de la broma al sarcasmo, sólo hay un paso y esto podría ser adverso en las relaciones con el prójimo. Recuerde: Usted no es indispensable para nadie, somos parte de un gran engranaje universal y hasta el más pequeño aporta para la salvación de todos. Porque, ser feliz implica reconocerse con el otro, buscar y encontrar los caminos de la verdad. Sonría a menudo, es de inteligentes salvaguardar la fe, la esperanza y, sobre todo, la caridad. Para vencer a un envidioso, no lo enfrente, no le diga nada; es simple, mírese al espejo con humildad, inmortalice la expresión apacible de su alma para que su espíritu logre con alegría su libertad.





*Omar Gallo, oriundo de Itagüí, Antioquia, nació el 7 de enero de 1960. Es reconocido como poeta, escritor, corrector de estilo y monitor de literatura, con una destacada trayectoria en el ámbito cultural. Graduado en Gestión Cultural por la Universidad de Antioquia en 2012, Gallo ha publicado ocho libros que abarcan una diversidad de géneros, desde versos cortos hasta prosa poética. Su obra ha sido galardonada con la prestigiosa Pluma de Oro del Parlamento Internacional de Escritores de Cartagena de Indias en agosto de 2023. Además, ha contribuido al mundo literario obsequiando 30,000 copias de sus poemas en forma de volantes y ha tenido la distinción de ver sus obras traducidas y publicadas en revistas internacionales de renombre. Gallo es miembro activo del Movimiento de Poetas del Mundo desde 2008 y ha participado en numerosos eventos literarios tanto nacional como internacionalmente, incluyendo festivales de poesía en La Habana, Medellín y Cali. Su compromiso con la promoción cultural se refleja en su labor como fundador y director de varios talleres de escritura en Antioquia, así como en su rol actual como Tallerista de Poesía en la Casa de la Cultura de Itagüí y Monitor de Literatura en Barbosa. Además, es socio de la Conferencia Mundial de Escritores de Haiku y ha tenido haikus suyos publicados en la World Haiku en 2014.

jueves, 21 de marzo de 2024

"Mujercita: cartas clandestinas" prosa poética de Israel Gayosso

 

CARTA 10 


Mujercita, hoy tomé al azar su nombre. La llamé amor en Carla, Alejandra, María, Angélica, Diana y Josefina. Definitivamente la angustia y la crisis reversó todo cataclismo, toda prematura hipoteca del corazón, donde amarla en todas las personas fue el cansancio en un mismo cuerpo, en voluntad y nervio, en varios diámetros de ilusión y nuevo valor, en varios rostros que mezclaban destino de mirada salvaje en otra belleza. 

La fui descubriendo al separarme del viejo mundo, la porción de la vida es una pomada con signos de misterio. Nenita, he conocido su voz en la ausencia de lo material, en el aferrado terror que bautiza el hambre, la he tomado de la mano para confiscar sonrisas y que luzcan como sustitutos de banderas; amor, la categoría del amor está en la recepción de la pasión, no es negocio de dios, no retuerce, no se estira ni se lleva al cretino juzgado cívico de la inmoralidad.  

 

Iniciamos cuando la encontré en Carla; los cien sorbos de mi mate los compartí junto a usted, junto a los migratorios aullidos de mi corazón, ese pedazo de órgano y carne que estaba aplastado de luto. Alejandra, fingí no verla para reorganizar mi soledad, pero el tango de su tango es una confesión de nuestra lujuria carnal, suficiente para descubrirnos en la patria del deseo. María, su piel de juventud, sus ojos que siembran mujer de sol, son el cheque con valor de naturaleza, me convirtieron en oración urbana cada vez que la besaba: con la plegaria de su sonrisa y con el viento de sus piernas. Angélica, la electricidad desconocida de su cuerpo, la vocación de caricias atómicas y los besos de voltaje aún la recuerdan en la bruja saliva que usted me dejó en la luz montada de mi memoria. Diana, lo único mortal junto a su presencia es el mundo; los sueños de aroma, su boquita que confiesa rebelión, extracción de impaciencia, su categoría de cariñitos cantores, de sexo y arte, de instrucciones que me hacen disolverme en su ombligo de luna, me bautizan en las parábolas del infierno presente. Josefina es la palabrita que se hunde en el planeta de la luz, el aviso de la nueva guardia de ilusiones, la poesía descarnada que se distingue con color hollín, con oraciones de mujer emocional, con rizos de pulsos vitales; nenita azul, la historia sería de sangre fría sin su presencia, sin su inmortalidad del espíritu de protesta callada; le decían gorrión por platicar con el mesías creador. Josefina de predicamentos mandalas, la que de llena y solitaria comunión se bautizaba de fuego en el templo de la meditación. Cariñito de siglos, de direcciones que enseñan las primeras palabras de la vida, del pensamiento, de la enmarcada prohibición que a oscuras brillaba más que la ternura, más que las ciudades que patean destinos desconocidos. Josefina, el silencio no olvidará su nombre, se emborrachará de su oráculo recuerdo.         

 

Mujercita mía, las circunstancias de este camino perdido me han hecho limpiar la nube sucia; me han reinventado una y otra vez, estrujando todos los pasos, todas las soledades, todos los habitantes en mi desesperación de pecho. Adiós eternamente y eternamente, semilla de mi vida, que el instinto suyo de amar sea presencia de acto absoluto. 

 

Siempre la amaré, marecito de mi tierra.  

 

Marcelo 


«Mujercita fue todas y fue ninguna; fue un ensueño sobrenatural, una idealizada calle con cerrojos de flores, un tiempo de crucigramas, un altar de canciones epistolares y una resurrección de belleza contemporánea.» 



Fragmento del prólogo


“Para fortuna del lector, Israel Gayosso ha sabido entretejer en este salto al vacío un vuelo muy poético, echando mano de recursos literarios que la gran mayoría de los autores contemporáneos han condenado al desuso. Hay en esta obra un eco muy pronunciado a las formas del romanticismo tardío y del modernismo mexicano, cultivado a finales del siglo XIX. Autores como Manuel M. Flores y Manuel Acuña dialogan sin tiempo ni distancia con la prosa recargada y barroca de Mujercita…”


Oscar Javier Martínez

Oaxaca de Juárez, otoño de 2021



*Israel Gayosso. Escritor y columnista musical mexicano.



lunes, 27 de diciembre de 2021

“Cálculo de utopías” prosa poética de Eréndira del Carmen Corona Ortíz



Cálculo de Utopías

He decidido mudarme al reino escondido entre dos tercetos. Habitaré sus castillos con pestañas, que a la luz de la luna se desarman. Caminando entre sus jardines donde danzan silogismos de colores, adornando sus banderas en secreto. Ahí podré por fin dilucidar los anhelos de una araña, lo que recitan las mariposas en silencio y lo que añora el rocío por las mañanas. Sin dejar de lado el cálculo de utopías, haciendo uso de unas reglas básicas muy sencillas. Bastará con recordar que la raíz triangular Δ de un sueño es un ruiseñor. Una luciérnaga dividida ⁄ entre dos eternidades resulta en un caleidoscopio. Cinco tristezas menos − una flor igual = a una puesta de sol. Que con un arcoiris⁷ elevado a la séptima potencia se obtiene el misterio de una rosa, y que del resultado de multiplicar ∗ tres mariposas por un espejo dan una hermosa melodía que se muerde la cola ∞.


Fantasía No.7

Con una mano sostuvo la manga de su kimono de seda y con la otra hizo un movimiento delicado como si con ello rasgase el velo fino de la realidad.
Volvió la palma de su mano, lanzó al aire una pequeña mariposa de papel y comenzó su danza, con movimientos gráciles la hizo levitar en el aire surcando mundos invisibles a su alrededor, mientras ella bailaba y mecía su hermoso abanico de jade blanco.


Los habitantes del olvido

Rodeando la ciudad de la memoria, se encuentra el barrio del olvido. Con callejones matizados por las sombras de viejos amores y de uno que otro pensamiento que no fue comprendido en el tiempo de su origen. No se sabe cómo se conforman sus casas, ni qué tipo de piedras recubren sus incorpóreas calles. Lo que sí es un hecho, es que de cuando en cuando, al nacer un nuevo habitante en la ciudad de la memoria, a veces el destino de este se entrelaza con el de un residente del olvido y solo entonces encuentran el camino de regreso a la ciudad, cruzando nuevamente la frontera; y siempre que lo hacen visten sus mejores galas, retornando siempre exquisitamente embellecidos.


* Eréndira del Carmen Corona Ortíz nacida el 29 de Octubre de 1984 en la antigua y hermosa ciudad de Veracruz, México. Estudió ingeniería en telecomunicaciones y ejerce en el campo de la automatización. Actualmente participa en su tiempo libre en el proyecto de la revista literaria gratuita “Cuentos en red” cuentosenred.com pero ha publicado también en revistas como Taller Ígitur, Isliada, otro Lunes “Revista Hispanoamericana de Cultura”, Letralia - Tierra de Letras, Papenfuss (Boletín español impreso), +Literatura de Tecnología Industrial, Revista Punto en Línea y Literatura UNAM. Es autora de los libros “Los mundos de la mariposa” y “Cálculo de utopías”.

lunes, 12 de abril de 2021

"Labios psicodélicos" Prosa poética de Liz Magenta


I

Me gusta como empieza todo después de la substancia: Un crescendo deleitoso. Baile húmedo, psicodélico, de lenguas, dos peces que se agitan incesantes al besarnos, primero muy despacio, sutiles, apenas rozándonos los labios que poco a poco sienten sed, hambre, y terminan devorándose. Mordiscos leves, grosor de tu labio inferior, lamiendo quiero recordarte, cuánto te he deseado.

Me gusta como nos amamos después de la substancia: en cada ángulo, en cada pose, cuando nos acariciamos toda la superficie del cuerpo con las palmas, con los labios psicodélicos, hasta visualizar el paisaje de fractales y colores deliciosos, donde arde un fuego sagrado que nos sumerge, y nos arrastra a la marea del otro.

II

Me hago pequeñita y viajo por tu piel. Vuelvo a mi tamaño normal y tu boca se traga mi boca. Vibras en cada latido. La sangre que te recorre, también hierve dentro de mí. Veo con claridad. No somos lo que nos mostramos, somos mucho más:

Vectores, placas jeroglíficas, universo de huesos, genoma donde reposan los más primitivos recuerdos. Estamos juntos aun desde que no existíamos. Si escucho mi latido, llegas aquí, donde estamos, universos paralelos limitados, rozando lo ilimitado, energía, luz, tiempo sin tiempo. Decodificación, átomos que se agrupan para mostrarnos, nuevas realidades.

IV



Apenas un pestañeo, y veo las cosas brillar, expandirse, respirar, serpentear, zigzaguear, girar sobre sí mismos sin moverse, regocijándose en su propia vida.
Masa de energía entre mis manos, gravedad que ahora es visible. En mis pupilas, destellos de colores iluminan las cosas, ondulan, zigzaguean, giran sin moverse. Parte de mí ser, te persigue mi pensamiento, te alcanza mi alma. Alma que fluye como un líquido cuando estoy entre tus brazos. Ondas de luz disparadas de tu aliento que persigue al mío.
Al fin lo alcanza.

V

 

Me gusta como empieza todo, después de la substancia, nuestros besos: Un crescendo deleitoso. Baile húmedo, psicodélico, de lenguas, dos peces que se agitan incesantes al besarnos, primero, muy despacio, sutiles, apenas rosando nuestros labios que poco a poco sienten sed, hambre, y terminan devorándose. Cómplices, con mi estado de conciencia alerta, en alta frecuencia, viviendo en los mundos dentro de otros mundos, para hacer junto contigo un baile psicodélico, de lenguas, dos peces que se agitan al besarnos.

 

*Liz Magenta (seudónimo de Elizabeth Cruz Aguilar), nació en la ciudad de Puebla, Pue. México, (1980). Estudió Artes plásticas y los diplomados en creación literaria en SOGEM (Sociedad general de escritores mexicanos), e INBA-CONACULTA. Ha publicado cuento en revistas nacionales e internacionales como: Tierra Adentro, Nocturnario, Teoría Omicrón, Teresa Magazine, Phantastique, Seattle Escribe, Bitácora de vuelos, Literatura.si, entre otras. Ha ilustrado cuentos y portadas para las revistas: Teoría Omicrón, Perro Negro de la calle, Miseria, Margínalees y Lunáticas Mx. Está incluida en el mapa de escritoras mexicanas contemporáneas (https://mapaescritorasmexicanas.wordpress.com/). Tiene publicados los libros: Infinito Psytrance, en coautoría con Zad Moon, y Mundo Insecto.

jueves, 18 de marzo de 2021

"El fondo y Dios" prosa poética de Cilene Muriel Pereira



El fondo y Dios

La ventana se abrió, verde... Ya no eran castaños, eran verdes, verdes de esperanza. Sin embargo, la esperanza era lo que le faltaba. A través de la ventana del alma, ahora verde y húmeda, brillaba un resplandor helado y profundo. Fue entonces cuando ella se perdió en pensamientos sin sentido y se dio cuenta de lo mucho que le gustaría estar en el fondo.

El fondo siempre fue su refugio privado, iba y venía con facilidad, le gustaba visitar, pero había decidido no volver. Sin embargo, por un instante, se sintió tentada, provocada. Es cierto que el fondo asfixiaba y ese miedo la molestaba. Pero nunca tuvo miedo, siempre se sintió segura, porque el fondo siempre fue su lugar.

Tenía ganas de volver a visitarlo por última vez. En el fondo todo estaba negro, silencioso, sin vida y el dolor no la alcanzaría. De repente, sin darse cuenta, su memoria se volvió vaga y débil. 

¡Ella sintió un escalofrío!

Esta vez el fondo no sería suficiente.

Miró a un lado, prefirió no comentar, las piedras doradas del camino no estaban allí. Pensó en cómo llegó allí y las respuestas simplemente no le vinieron a la mente. 

¡Estaba perdida! 

Pensamientos vacíos sobre cómo regresar la invadieron y fue cuando notó que faltaba otra pieza de sí misma, pero cansada, fingió que no había dolor.

Levantó la cabeza y un par de ojos castaños la miraron. Se secó la cara, no quería parecer frágil, porque no lo estaba y necesitaba continuar. 

Sólo por un momento miró hacia arriba y pensó: “¿Dónde estaba Dios?” 

En medio del silencio de sus pensamientos volvió a reflexionar sobre cómo llegó allí y cómo volvería. Se miró los pies y vió un vacío sin fin. Miró hacia adentro y se encontró allí. 

Frente a ella vió un fragmento de papel y pensó poner en él todo lo que había en su corazón. Por un segundo se sintió ligera, se olvidó de por qué estaba allí, cuando terminó miró hacia un lado y sin embargo no vio nada. 

Sin embargo, siguió y surgió un nuevo camino. Reflexionó sobre el por qué, volvió a mirar hacia arriba y en silencio agradeció a Dios, que siempre estuviera presente.


O fundo e Ele

A janela se abriu, verde... Eram verdes, não mais castanhos, verdes de esperança. Porém, esperança era o que lhe faltava. Através da janela d’alma, agora verde e molhada, cintilava um brilho gelado e profundo. Foi quando ela se perdeu em pensamentos sem sentido e percebeu o quanto gostaria de estar no fundo.

O fundo sempre foi seu refúgio particular, ia e voltava com facilidade, gostava de lhe visitar, porém tinha decidido não regressar. Contudo, por um instante, se sentiu tentada, provocada. É verdade que o fundo sufocava e que o medo incomodava. Mas ela jamais teve medo, sempre se sentiu segura, pois o fundo sempre foi o seu lugar.

Sentiu vontade de revisitá-lo por uma última vez. No fundo tudo era negro, silencioso, sem vida e a dor não lhe alcançaria. De repente, sem perceber, sua lembrança se tornou vaga e sem força. 

Sentiu um calafrio! 

Dessa vez o fundo não bastaria.

Olhou para o lado, preferiu não comentar, as pedras douradas do caminho não estavam por lá. Pensou em como havia chegado até ali e as respostas simplesmente não lhe vinham à mente. 

Estava perdida! 

Pensamentos vazios sobre como voltar lhe faziam companhia e foi quando notou que faltava mais um pedaço de si, porém cansada, fingiu que não havia dor.

Ergueu a cabeça e um par de olhos castanhos lhe fitou. Secou o rosto, não queria parecer frágil, pois não era e precisava prosseguir. 

Só por um momento olhou para cima e pensou: “Onde Deus estaria?” 

Em meio ao silêncio de seus pensamentos refletiu novamente sobre como chegara até ali e como faria para voltar. Fitou os pés e viu um vazio sem fim. Olhou para dentro e se encontrou ali. 

A sua frente viu um pedaço de papel e pensou em fazer caber tudo que havia dentro de si. Por um segundo se sentiu leve, esqueceu porque estava ali, quando terminou olhou ao lado e ainda assim nada viu. 

Entretanto, seguiu e um novo caminho surgiu. Refletiu sobre o porquê, olhou para cima novamente e agradeceu silenciosamente a Deus, por Ele ter sempre estado presente.


The bottom and Him

The window opened, green ... They were green, no longer brown, green with hope. However, hope was what she lacked. Through the soul window, now green and wet, an icy and deep glow gleamed. That was when she lost herself in meaningless thoughts and realized how much she would like to be at the bottom.

The bottom was always her private refuge, she came and went easily, she liked to visit, but had decided not to return. However, for a moment, she was tempted, provoked. It is true that the bottom suffocated her and that fear bothered. But she was never afraid, always felt safe, because the bottom was always her place.

She wanted to revisit him one last time. Deep down everything was black, silent, lifeless and the pain would not reach her. Suddenly, without realizing it, memory of her became vague and weak.

She felt a chill!

This time the bottom would not be enough.

She looked to the side, preferred not to comment, the golden stones on the path were not there. She thought about how she got there and the answers just didn't come to her mind.

She was lost!

Empty thoughts about how to get back kept her company and it was when she noticed that another piece of herself was missing, but tired, she pretended there was no pain.

She lifted her head and a pair of brown eyes looked at her. She wiped her face, didn't want to look fragile because she wasn't and needed to continue.

Just for a moment she looked up and thought, "Where would God be?"

Amid the silence of her thoughts, she reflected again on how got there and how would go back. She looked at her feet and saw an endless void. She looked inside and found herself there.

In front of her saw a piece of paper and thought to put everything that was in her heart on it. For a second she felt light, forgot why was there, when finished, looked to the side and still saw nothing.

However, she moved on and a new path emerged. She reflected on why, looked up again and silently thanked God that He had always been there.


*Cilene Muriel Pereira - nacida el 7 de septiembre de 1981, es brasileña y vive en São Paulo - Brasil. Licenciada en pedagogía por la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP), escribe poesía como hobby desde su adolescencia. Apasionada por los niños y la naturaleza, encantada por las personas y la vida, trata siempre de registrar sentimientos y bellezas escondidas en sus poemas. Debutó en 2020 cuando publicó algunos de sus poemas en la Revista Innombrable y tendrá poemas publicados en la "Colectânea Mulherio das Letras Portugal 2021".