sábado, 22 de agosto de 2020

¿Qué es la poesía? Poemas de Rafael Urrea Soto



La poesía es el motivador elemental, la fuerza que mantiene el mundo en equilibrio, ante la injusticia, ante la forma abrumadora de la muerte, ante el encierro y la tortura del silencio, ante las soledades de las sociedades, ante los dilemas, la poesía es la voz que retumba y fortalece. Digo soy parte de la poética, de la piedra en el aire que estalla contra la manipulación, la poética desentierra verdades y prepara a los combatientes de la verdad para las nuevas épocas.
En un mundo sin Guerras
¡Traigan el Altavoz!
Para amordazados de miedo mi recuerdo de las madres de Soacha.
Una mujer reclama a su hijo que desapareció una mañana sin explicación.
Por las solitarias montañas de grava amarilla, se ve al fondo la ciudad derrumbándose sobre sí misma.
En un lugar donde los perros son inmensos y la gente camina de prisa, a bajar a la garganta de grava, donde el humo negro y los sonidos infinitos se tragan a la gente, donde se ven los muchachos desgarbados, sin zapatos, correr a sacar debajo de los puentes su alimento. Donde el sol quema y las mujeres raspan las paredes para ilusionarse, para vivir de algo, donde el olor de la quema de basura te hace llorar, después te hace dar rabia, en contraste con un niño que sale con sus botas de caucho, una gorra de dormilón y un busito azul de rayas.
Una mujer canta las historias de los muchachos olvidados fueron más de 4.000 los que se silenciaron, noche tras noche, fueron entrando en una lista.
Y unos empujaban a otros en la lista infinita ¿quién escribió esos nombres en el muro que no veremos?
Manos de ciego, manos de barro que es polvo, manos de ciego, de sordo, voz perdida, manos que hubieran servido para todo y sirvieron para esto.
Que todos lo grabaron en la roca infinita que no lo olvidaremos, ni lo vengaremos.
Fueron 4.000 las almas inocentes, el diario publicó notas frívolas de cosas que no le interesan a nadie, le preguntó al asesino qué opinaba y el asesino contestó igual
que a una vieja pregunta.
Pero el asesino no se dio cuenta de eso, ni siquiera pensó que una abuela busca en todas partes a su nieto que venía de trabajar en la cantera.
Fueron 4.000 o más y salieron en los periódicos vestidos de camuflado o en las estadísticas como sucios trofeos.

La Elemental Fórmula
“Tengo en mis manos” dijo el de la boca como manzana podrida. “la forma roja y cableada, la elemental fórmula para hacer esqueletos radiantes”.
Tengo ese día de más, donde la gente puede volver a gritar su nombre al mundo, un sonido seco, se reproduce en sonoras. Somos testigos de una batalla en las arenas, donde la memoria de los hombres se congela en las gélidas de lo innombrable.
¿Cómo hacer para olvidar el episodio de la gran bomba?
¿Cómo hacer para respirar el extraño aroma de la noche?
¿Cantar con los amigos a muchachas, a las que les gusta más la música de las esferas?


Danzamos sobre el Asteroide
Una melodía te despierta. Sigues sostenida sobre los ecos de tu cantante predilecto. Y cuando lloras, porque a él también le han quitado los tanques de la vida, me preguntas ¿por qué nos creemos dioses sabios del ocaso y lloramos ante nuestras miserias?
Cuando nos deja la bien ganada juventud, la mal lograda alegría nos hace comprender que nada es nuestro, que todo somos, que nada somos o que somos una burda imitación de los tiovivos; ellos no pueden llevarte, ellos sí pueden llevarte a alguna parte, a algún rincón más verde, más azul, más gris, más rojo.
Que un día hablando con las zanahorias que iban a ser parte de mi ensalada, vi respirar al pepino verde que esperaba impaciente sobre la mesa.
Que un día grité: ¡Ábrete en dos como las semillas! no seas más esa piedra ambulante que cae contra otras rocas olvidadas, que no seas más esa piedra ambulante que se parte en muchos pedazos olvidados, que no seas más esa piedra.
Ayer dije que te amo, dije que te amo ayer que era un día, que eran muchos días, que eran todos los días partidos como piedras olvidadas. Ayer dije rojo atardecer, que era rojo atardecer como tus mejillas, como tus sonrisas, como tú.

Una marcha arriba del techo
Nadie sabe de dónde viene la bomba envenenada, sólo que la gente se confunde.
Transeúntes afanados, cruzan la avenida, hoy han sacado al mercado un nuevo aire que te sofoca; con estos nuevos rostros, no mirarás demasiado a tu lado, no te preocuparás por todo lo que pasa, han sabido convertirnos en repetidores.
Entre los muros cercanos hay muchachos con balas que atraviesan su pecho, en medio de los callejones hombres con las piernas rotas.
¿Quién bailará esta noche?, ¿quién ayudará a encender la hoguera de los preciados sonidos?
Y mientras la tradición camina a prisa sobre su redondo reloj de mano, la gente libre, corre entre las habitaciones, entran como tumultos moviendo todo a su paso, quebrando el cuadro de la útil memoria.

La noticia, el alta voz
Ya viene el helicóptero que mueve las camisas en la terraza, esta mañana temprano lo había visto pasar. Es fácil, baja la cabeza y siéntate a escuchar los motores. Prometí un día, no señalaré nada, no diré nada, pero ¿qué más da? si el sonido del sol al mediodía es sólo atemorizante ruido de las hienas. Es fácil, amaestrados perros agudos se dan a la tarea de brillar los logotipos de las noti - televisoras, es fácil. Ven a cantar conmigo esas viejas tonadas del solitario allá van las jaurías quemándolo todo aparecen más rostros en el humo espeso. Por eso te digo: Así escribiendo en el humo, rayando el quejido de una madre que no entiende nada, es muy fácil.
(Horas después del escándalo por una de las últimas masacres)
Veo a lo lejos un cubo negro, y sobre el cubo un gran aviso donde dice:             
                          Cin - Ema.  La caverna.


Últimas Fresas salvajes
Por una ciudad desierta Isak Borg camina en lo profundo del sueño, que es el deseo o una negra carroza anunciándose por la boca-calle, es el silencio de un hombre solitario, Isak escucha los caballos tratando de superar una lámpara que ya está apagada. Es un beso, nada más un beso, Sara.
En el despertar arriba de la luz, se vive en la muerte, estas son las últimas fresas para Isak, ya no recordará más a su mujer que ha partido, ya no pensará más en el reloj sin manecillas de su padre, despertar arriba de la luz donde resplandece el rostro de su madre. Sara volverá, ella volverá para despedirlo, y no podrá entender ¿por qué ha dejado una canasta de fresas sobre la mesa? En lo profundo del sueño, el reloj te duerme Isak contra el goce profundo de la voz de las gemelas.
Sara, tus pasos que se van desvaneciendo, en lo profundo del sueño Borg Isak que recuerdas pacientemente el juramento, en lo profundo del despertar, Isak, sonido del reloj que te duerme y es sueño. Tú no lo viste, tú no viste el final de tu vida, tú no viste caminar hacia atrás la ciudad silenciosa, la ciudad solitaria, tú no viste a ese hombre volver a la vida, tú no viste la carroza ir hacia atrás boca-calle, sonido del reloj, despertar, Isak. - “Yo te quiero Mariane”, escríbeme.
Intervención poética sobre la película Fresas Salvajes dirigida por Ingmar Bergman (1957)



*Rafael Urrea Soto.  Manizales, Colombia. 1969.  Ha publicado los libros: Palabras grises y otras cenizas 1990. Emperador Invisible, Poemas al Señor de Tlaxcoco 2000. País de cintas rojas 2004. El Caleidoscopio de Venus - Poemas de Tránsfer Cinema 2020. Edición de Amazon y Los Cuadernos del East Village, Manhattan.
Fundador y director de la revista de poesía el gato naranja, noticiero poético para américa latina. Premio Ibermedia de Desarrollo de largometrajes con Los Fusiles de Bulgaria (El Tráfico del Miedo otorgado por el Comité de Autoridades cinematográficas de Iberoamérica 2007
Co-Guionista con el Director Colombiano Víctor Gaviria el largometraje LA MUJER DEL ANIMAL 2016. Miembro del grupo de Dirección, coordinador de casting y Co-Guionista con el Director Colombiano Víctor Gaviria en el largometraje SOSIEGO 2017 – 2020 para Igolai Producciones.
Director del Documental El Imposible Azul, la Rumba Cubana del Central Park en Nueva York 2020
Entre 2013 y 2019 Dirige el Workshop y laboratorio de guión cinematográfico Hispanavista en The Fantastic Experimental Latino Theater New York.

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