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martes, 7 de abril de 2026

"Tres poemas" poemas de Mario Angel Quintero

Alborada

 
Para eso,
dar y dar, iluminar,
despegar para quemar,
y en si abrir de par en par.
 
Cada destello es
la estela de un rayo
que se lanzó hacia la noche,
una luz que subió
desde la tierra,
aunque ascender es devorarse,
subió hasta punzar un punto aparte,
donde se estrelló y traspasó
la tela negra de la nada
y así quedó estrella,
mancha,
y asomadero
al más allá.
 
Al mirar, zafarse,
arrojarse en un ardor,
para regarse en el impacto
y apagar así el fulgor.
Calcinar el tacto,
y solo así amar.
Solo en gastarse
al atravesar.
 
 
Entrenós

                                                         a Federico García Lorca

 Mira cómo se lo llevó el río
                  se lo llevó el río
                  se lo llevó el río
Mira cómo se lo llevó el río

¡Grita el halcón
y cae el relámpago!

¡Niño!

El mar enrosca sus olas

¡Grillo!

Revuelve recuerdos óseos

¡Esmeraldino!

La espuma se endurece, ahora es solo huesos blancos

Los juguetes de verano regados en el césped

¡Espadas y Brotes!

¡Tu risa!

Una brisa que pasa entre los pinos de un bosque

Escondida ahí, en el sonido de una campana

El bosque llegó después de los tiros

La fragancia del jazmín de noche es una telaraña transparente

El plomo es color neblina

Las luces de la vereda se alejan del frío

La luna se disolvió en nubes

Una pelota rosada yace entre los arbustos.

Corra que se desbordó la noche
                 se desbordó la noche
                 se desbordó la noche
Corra que se desbordó la noche

¡Se posa el turpial

y se acrecienta la marea!

El mar

La montaña

Se hablan a través del río.

El río es un caballo.
                  se lo llevó el río
                  se lo llevó el río
Mira cómo se lo llevó el río
¡Grita el halcón
y cae el relámpago!
¡Niño!
El mar enrosca sus olas
¡Grillo!
Revuelve recuerdos óseos
¡Esmeraldino!
La espuma se endurece, ahora es solo huesos blancos
Los juguetes de verano regados en el césped
¡Espadas y Brotes!
¡Tu risa!
Una brisa que pasa entre los pinos de un bosque
Escondida ahí, en el sonido de una campana
El bosque llegó después de los tiros
La fragancia del jazmín de noche es una telaraña transparente
El plomo es color neblina
Las luces de la vereda se alejan del frío
La luna s
e disolvió en nubes
Una pelota rosada yace entre los arbustos.
Corra que se desbordó la noche
                 se desbordó la noche
                 se desbordó la noche
Corra que se desbordó la noche
¡Se posa el turpial
y se acrecienta la marea!
El mar
La montaña
Se hablan a través del río.
El río es un caballo.
 
 
Caída Libre

Tu ausencia hendirá la noche.
Tu falta partirá el cielo,
desde el grito de la lechuza
al relámpago sobre el desvelo.
Los senderos devastados y gélidos.
La oscuridad extraviada en sus pieles.
¿Los ángeles dónde dormirán?
Los vástagos se agachan
y vuelven hacia el pantano.
Los sueños vagan sin mirar por dónde van.
El firmamento es de hielo negro y liso
que se opaca con el viento
crespo de enredos y remolinos.
Todo esto a razón de un vacío,
un hueco en la médula del día.
Nuevamente a través de una vida.


*Mario Angel Quintero. Participa en las siguientes exhibiciones, Contextos (grupo, MACLA, 1994), Cirugía (solo, Galería Exfanfarria Teatro, 2008), Amnistía (grupo, El Museo de Arte Moderno de Medellín, 2009), Prueba de sobrevivencia (solo, Casa DeAmbulantes, 2011), brotes y pegotes (solo, Cafe Ateneo Porfirio Barba Jacob, 2024), restos (solo, Galeria Ateneo Porfirio Barba Jacob, 2025).Su trabajo pictórico se ha publicado en los siguientes periódicos y revistas, Miniature Forests 2/3 (2010), LAKEVIEW INTERNATIONAL (2013), AL ARABY (2018, 2019, 2020), y Revista Innombrable (2023). Ilustra las portadas de las siguientes publicaciones, Interregno (revista, 1997, 2008, 2010), Muestra (libro de sus poemas, 1998), Tentenelaire (libro de sus poemas, 2006), Poema de Nueva York (libro de Omar Castillo, 2007), Los años iniciales en el vacío (libro de Omar Castillo, 2008), La alegría de decir (libro de Luis Iván Bedoya, 2009), Como morir en un solar ajeno (libro de sus dramaturgias, 2009), El escritor y sus lecturas (antología, Editorial Ateneo, 2010), La sabiduría de los limones (libro de sus dramaturgias, 2013), Mapa de las palabras (libro de sus poemas, 2014), On the Voice (libro de sus poemas escritos en inglés, 2016)
Calamidad Doméstica (libro de sus dramaturgias, 2016), Closer (novela en inglés, 2018), A Cuddle (novela en inglés, 2018), la materialidad (libro de sus poemas, 2020), y Diventa l'Albero (libro de sus poemas traducidos al italiano, 2020).

martes, 10 de febrero de 2026

"Incertidumbre" obras de Mario Angel Quintero

 

Nombre: ¿también seré feliz después?
Técnica: Acuarela, acrílico y óleo sobre papel editorial
Medidas: 28x21cm
Año: 2026


Nombre:  ¿pero sí se parece?
Técnica: Acuarela, acrílico y óleo sobre papel editorial
Medidas:28x21cm
Año: 2026


Nombre: ¿por qué la gente se aburre de vivir?
Técnica: Acuarela, acrílico y óleo sobre papel editorial
Medidas: 28x21cm
Año: 2026


Nombre: ¿nos atrevemos?
Técnica: Acuarela, acrílico y óleo sobre papel editorial
Medidas: 28x21cm
Año: 2026


Nombre: ¿cómo hago para que las burbujas queden intactas?
Técnica: Acuarela, acrílico y óleo sobre papel editorial
Medidas: 28x21cm
Año: 2026


Nombre: ¿será hora de volvernos?
Técnica: Acuarela, acrílico y óleo sobre papel editorial
Medidas: 28x21cm
Año: 2026


Nombre: ¿desde cuándo flotas?
Técnica: Acuarela, acrílico y óleo sobre papel editorial
Medidas: 28x21cm
Año: 2026



*Mario Angel Quintero. Participa en las siguientes exhibiciones, Contextos (grupo, MACLA, 1994), Cirugía  (solo, Galería Exfanfarria Teatro, 2008), Amnistía (grupo, El Museo de Arte Moderno de Medellín, 2009), Prueba de sobrevivencia (solo, Casa DeAmbulantes, 2011), brotes y pegotes (solo, Cafe Ateneo Porfirio Barba Jacob, 2024), restos (solo, Galeria Ateneo Porfirio Barba Jacob, 2025).Su trabajo pictórico se ha publicado en los siguientes periódicos y revistas, Miniature Forests 2/3 (2010), LAKEVIEW INTERNATIONAL (2013), AL ARABY (2018, 2019, 2020),  y Revista Innombrable (2023).  Ilustra las portadas de las siguientes publicaciones, Interregno (revista, 1997, 2008, 2010), Muestra (libro de sus poemas, 1998), Tentenelaire (libro de sus poemas, 2006), Poema de Nueva York (libro de Omar Castillo, 2007), Los años iniciales en el vacío (libro de Omar Castillo, 2008), La alegría de decir (libro de Luis Iván Bedoya, 2009), Como morir en un solar ajeno (libro de sus dramaturgias, 2009), El escritor y sus lecturas (antología, Editorial Ateneo, 2010), La sabiduría de los limones (libro de sus dramaturgias, 2013), Mapa de las palabras (libro de sus poemas, 2014), On the Voice  (libro de sus poemas escritos en inglés, 2016)
Calamidad Doméstica (libro de sus dramaturgias, 2016), Closer (novela en inglés, 2018), A Cuddle (novela en inglés, 2018), la materialidad (libro de sus poemas, 2020), y Diventa l'Albero (libro de sus poemas traducidos al italiano, 2020).

viernes, 10 de noviembre de 2023

"Melodía flotante" pinturas de Mario Angel Quintero

Nombre de la obra: Climate
Técnica: tiza, lápiz de color, cera, sobre papel
Medidas: 21 x 13,5”
Año de creación: 2004


Nombre: Moment of contact
Técnica: óleo sobre lienzo
Medidas: 30 x 45”
Año: 2010


 

Nombre: Breathe (Cirugía)
Técnica: oleo, cera, sobre papel
Medidas: 25 x 15”
Año: 2007


Nombre: Sabor
Técnica: óleo, acrílico, collage sobre papel
Medidas: 13,5 x 21”
Año: 1998


Nombre de la obra: Melodía flotante
Técnica: óleo, trementina, acrílico, sobre papel
Medidas: 10 x 15”
Año: 2012


Nombre de la obra: Solfeo
Técnica: óleo y cera sobre lienzo
Medidas: 50 x 91”
Año de creación: 2010



*Mario Angel Quintero, elabora ilustraciones para Revista Interregno (1997), Poema de Nueva York (Omar Castillo, 2007), La alegría de decir (Luis Iván Bedoya, 2009), El escritor y sus lecturas (Editorial Ateneo, 2010), entre otros. Exhibición grupal: Amnistía (MAMM, 2009). Exhibiciones individuales: Cirugía (Galería Exfanfarria Teatro, 2008) y Prueba de sobrevivencia (Casa DeAmbulantes, 2011). Su trabajo plástico se destaca en las siguientes revistas y periódicos internacionales: Miniature Forests 2/3 (2010), LAKEVIEW INTERNATIONAL (2013), ALARABY (2018), y Revista Innombrable (2021).

martes, 12 de septiembre de 2023

"El buen hijo" cuento de Mario Ángel Quintero



Veo la dificultad con que se despierta cada día. Él se levanta, aún con el cansancio del día anterior. Su voluntad lo impulsa a atravesar los deberes de la mañana. Se pone su uniforme de celador. Sale de la casa para cumplirle al mundo. Es de un pueblo errante, de una tribu aporreada por las circunstancias, despreciada por sus vecinos. El desafío que se le ve en la mirada no es orgullo, sino el peso de las expectativas de su pueblo de llegar a mejores días. Aun así, sus hombros son otra joroba cualquiera entre las filas de miles que entran a las fábricas en la madrugada

De repente los árboles, las nubes, las piedras, todos dicen: Heme aquí.

A la orden. Cuando digo estas palabras, es con la certidumbre de mi oficio. Sé cuál es mi papel en este texto épico. Esta es la dirección que toma mi vida hacia cumplir con su propósito. No sé si usted se acuerda cuál soy. Soy el mayor, el primogénito. No es falta de respeto. Usted como patriarca asume todo nuestro pueblo como sus hijos.

No lo promueven. Es favorito de nadie. Lo castigan por lo que hace y por lo que no hace. Cada interacción con la autoridad es una oportunidad para humillarlo, para hacerlo parecer ridículo. Las condiciones más adversas, estar listo para que lo llamen en cualquier momento, todas sus decisiones cuestionadas; la culpa, los malentendidos, las sanciones, las cartas de censura, una cascada de agresión y mala fe. Se buscan razones para multarlo y así pagarle menos. Siempre el sueldo se demora, se cometen errores administrativos. Saben que controlarlo es controlar todo un pueblo.

Esto lo ha decidido usted. Me quedo mudo frente a semejante determinación. Niños masacrados no significan nada al lado del respeto que le tengo a usted. Me mira con ternura, me dice que esta decisión le ha sido impuesta desde arriba. Ya me había enseñado hace mucho tiempo que la inacción interviene más que la acción. Es más, si la voluntad viene desde más arriba, de alturas inimaginables para mí, esa voluntad tiene que ser parte de su misma identidad, en el mismo sentido que, por haberme creado, usted siempre ha cargado también con la posible responsabilidad de tener que consignarme de nuevo al vacío.

Era un hombre profundo, sin embargo tenía necesidades; se mostró fuerte y también débil. Sabía cuándo pactar y cuando obedecer. Aunque era un hombre de paz, la rabia lo volvía un tirano. Mentía para salvar su vida pero también tuvo la valentía de rescatar a otros.

Que mi padre me sacrifique a dios es tan buena idea que no la entiendo siquiera. Lo intuitivo, lo racional, quedan en pedazos al ascender a esas alturas de fe y austera redención. Yo aspiro a sentirme partícipe en este gran ritual. Como otro enano espiritual más de esta corte, capto solo fragmentos de conversaciones susurradas que he escuchado a duras penas por puertas y ventanas. Mi conocimiento lo voy armando sílaba por sílaba, pasos de una danza hacia la pronta prueba de mi mortalidad.

Mientras más misterioso, más alabado. Abrazo con entusiasmo el rito de mi liberación. Mi corazón se rebosa con gratitud hacia usted, mi padre y guía en todo asunto mundano y espiritual.

 

Está sentado en la plancha donde todavía no ha podido construir. La utiliza de balcón donde disfruta la fresca por las tarde-noches. Está reclinado en una silla playera y hay una lata de cerveza a medias sobre el concreto a su lado. La luna, borrosa e inquieta, lentamente busca su lugar en el cielo.

Es un gran alivio poder cumplir con mi esencia sin tener que planear toda una vida adulta y luchar para ser un éxito en ella. Esta debe ser la dicha rebosante que dicen que surge en uno cuando se entrega a la fe y a la obediencia.

Toda la tribu somos una conciencia, un solo latido, un sentir en armonía, generación tras generación. Yo moriré, pero todos viviremos mi dolor y sacrificio, todos sabremos reconocer ese momento de exultación en la tradición.

Su maldición era ser amigo de Dios en una ciudad de muchos dioses. Esas caminadas largas y esas conversaciones, aparentemente con sí mismo, lo convirtieron en un objetivo militar. No se admitía su reverencia, no se soportaba su humildad frente a sus creencias. Mientras que su dios se mantuviera en el cielo, el pagaría por su piedad.


Siento una lástima profunda por usted, padre. Usted tendrá que seguir viviendo, logrando su destino de prueba en prueba por muchos años todavía. Lo esperaré con los ángeles en la meta eterna de todo esfuerzo y sacrificio.

Habla quién ha sido el tanto amado. Habla quien ha escuchado susurros de ser ofrecido en holocausto.

Madrugamos. Ese es nuestro hábito, ese es nuestro deber. Viajamos con un asno y dos mozos. Partimos la leña para el holocausto. Viajamos por tres días como bestias perdidas en el bosque. El tercer día, entre las copas de los árboles, se veía una altura en la lejanía. En ese momento nos apartamos de los mozos y del asno. Nosotros solos, padre e hijo, iremos a adorar.

Cargo la leña. Usted lleva el fuego y el cuchillo. Pregunto:

--Pero padre, la res para el holocausto ¿dónde está?

Usted responde:

--Dios proveerá.

No le alcanzaba el sueldo. Siempre nos veíamos alcanzados. Me criaron para entender que el sacrificio es parte de la vida. Me enseñaron a dejar para mañana. A veces pasábamos la noche esperando el desayuno. Una madrugada, un temblor rajó un muro de la cocina. Pasaron meses sin tener con qué arreglarlo. Nos cortaban el agua, y él seguía rezando. Llegaban a la casa a cobrar, y él los recibía amablemente. Su fe era algo intuitivo que no correspondía a nuestra vida cotidiana. A él se le iluminaban estrategias para prosperar más allá de la escasez. Siempre tenía algún negocio que estaba a punto de salir.

Llegamos al lugar. Alzamos juntos el altar.

Veo la esperanza, la confianza, el orgullo en sus ojos cuando me ata al altar. Parece una explosión, como se expande la certidumbre del instante en que sube la mano con el cuchillo, para degollarme y adornar el altar con mi sangre.

¡Qué momento! ¡Ser el instrumento mismo de la adoración!

Una tarde, mi padre llegó a la casa con tres señores desconocidos. Los había conocido en un paradero de buses. Le habían dicho que eran viajeros, que venían de, e iban a, sitios muy lejanos. Les tocaba pasar la noche en nuestra ciudad, pero no tenían dónde dormir. Mi padre les ofreció nuestra casa. Esa noche en la cena comimos de a media porción para que los señores pudieran comer. Todos los de la casa dormimos en una pieza para que los viajeros tuvieran pieza propia. Él les dio cobijas y almohadas. En la mañana, desayunaron y se fueron. Mi padre estaba feliz que les había podido ayudar. Yo luchaba contra el tedio de los días. Él veía un universo que para mí era invisible.

Luego, inexplicablemente, se detiene. Cae la cortina oscura de la confusión.

Susurra: Heme aquí.

Mira hacia arriba. Decepcionado, suelta mis ataduras. La fe sin las obras es muerta.

Ese día ya es un recuerdo. Usted vio un carnero enredado por los cuernos en la espesura. Este lo ofrecimos en holocausto. Pero me sentí menos, mucho menos que ese carnero. Ese humilde animal cruzó el puente de luz hacia sus antepasados, pasó por ese umbral de liberación que solo la ofrenda conoce.

En cambio ahora ¿qué me queda? Servidumbre anónima con una lista sin fin de tareas para mantener la tribu y su influencia, que algunos siempre le dirán ilegitima. Retomar batallas y luchar para mantener la falsa gloria de este mundo.

Pudimos llegar tan cerca a ser eternamente mucho más que reyes o caciques, a estar por encima de todo ese miedo que empolva al mundo.

Pero llegó la duda, y el gesto limpio se quebró en pedazos para siempre. Ahora caminamos en la penumbra, la ceguera de lo terrenal nos ancla, padre mío, y, abandonados por la gracia divina, usted no me ve ni yo lo veo. Solos nos movemos entre las sombras efímeras de un relato.

 

¡Heme aquí! ¡Heme aquí!

 

*Mario Angel Quintero. Hijo de padres colombianos, George Mario Angel Quintero nace en 1964 en San Francisco, California. Estudia literatura en la Universidad de California y es becado en creación literaria en la Universidad de Stanford. Como George Angel, publica poemas y prosas en revistas literarias estadounidenses y canadienses; también publica los libros en inglés: Globo (1996), The Fifth Season (1996), On the Voice (2016) , A Sheaf of Feathers (2022), y gossamer buttresses (2023). Desde 1995 reside en Medellín, Colombia, donde, como Mario Angel Quintero, publica los libros de poesía Mapa de lo claro (1996), Muestra (1998), Tentenelaire (2006), El desvanecimiento del alma en camino al limbo (2009), Keselazboga (2014), Mapa de las palabras (2014), la materialidad (2020), y Cardos (2020), los libros de dramaturgia Cómo morir en un solar ajeno (2009), La sabiduría de los limones (2013), y Calamidad Doméstica (2016),  y el libro de cuentos Siete Retablos (2022). Su obra ha sido traducida al macedonio, portugués, sueco, croata, búlgaro, francés, italiano, albanés y árabe. También se publicó, en Italia un libro de sus poemas al italiano, Diventa l’albero (Samuele Editores, 2020), en Croacia un libro de sus poemas al croata, Moje svjetlo i druge pjesme (Druga priča, 2020), y en Líbano un libro de su novela al árabe, Aqrab (Dar Al-Rafidain, 2020).

viernes, 10 de febrero de 2023

"La zarigüeya en el tejado" cuento de Mario Angel Quintero


Ella interviene. El sonido de su movimiento interrumpe una conversación, interrumpe el sueño, interrumpe una comida. Siempre produce esa misma sensación de escalofrío que sube por la columna vertebral.

Me entrego al capricho de atribuirle todo tipo de motivaciones malignas hacia mí, la doto con una imaginación estratégica que planea sin cesar la manera más sutil de llevarme a una locura sin fondo.

Por el momento, está en silencio. Pero yo sé que está ahí, esperando que me olvide de su existencia para manifestarse de nuevo.

En mis conversaciones internas, me digo que su presencia no me importa. Pero estas son solo palabras. Dentro de mis días, dentro de mis horas, dentro de mis minutos, ella ha llegado a ser la contrincante.

Nuestra relación se vuelve más compleja, más articulada. Hay amenazas inexplícitas, treguas momentáneas, advertencias de lado y lado. Al comienzo, me confío que me queda el último recurso del veneno o del exterminador. Pero a medida que voy conociendo el filo de su inteligencia, empiezo a entender que nuestras interacciones nunca podrán cesarse con una maniobra tan primitiva.

Antes, cuando apenas me acomodaba en este tugurio, pensaba que existía la opción de escaparme, de trasladarme a otra coordenada de ciudad, a otro vivir gris, ni mejor ni peor, pero sí diferente, al fin todo siendo más o menos igual. Solo con el tiempo, al ver como mis sueños y mis decepciones se fueron arraigando a esta habitación, a esta cocina, a este baño, me di cuenta que vivir es un acto recalcitrante, y que mudarme ya no sería posible.

Tenerla a ella encima es como cargar con un sueño. Amargura, depresión, y locura eventualmente se meten desde el tejado como una lluvia de goteras, como un peligro en el aire.

A veces sueño que se está cayendo el techo, que me aplasta y que aplana todo lo mío. Queda como si este tugurio nunca hubiera existido. Despierto y oigo que ella está escarbando, está ruñendo. ¿Será que la zarigüeya está tratando de meterse en mi casa? ¿Llegará el momento en que abre un agujero y su cría empieza a entrar, rebotando sobre el piso en montones? A veces siento que su saliva se filtra por los agujeros del cielorraso y me salpica el rostro cuando me acuesto en la cama a dormir.

Esa mueca histérica que tiene, como la sonrisa falsa de una madre preocupada. Camina para allá y para acá, nerviosa, exhausta, ya muy vieja para proteger a nadie. Ni a ella misma. Está expuesta. Estoy expuesta. Tengo que llamar a alguien que venga a cambiar las tablas del cielorraso en la pieza.

El destino cae desde arriba, y quema como los rayos brillantes del sol. Otra razón por la cual no me gusta salir. Pero la más importante es que alguien se tiene que quedar para vigilarla. Si abandono el campo de batalla lo tendré que conquistar de nuevo cuando vuelva. Y eso es si vuelvo, porque fácilmente puedo ser otro animal tieso al lado de la carretera, después de ser pisado por un carro cualquiera. Quienes solo quieren pasar desapercibidos siempre terminan siendo carne de cañón.

¿Cuándo llegará el día en que podremos hacer las paces y cada una vivir por su lado? Sé que su ansiedad no es conmigo. Es el frio, el hambre, es estar expuesta a lo que sea. Por eso, ella me da miedo.  Porque no tiene nada que perder. Trato de inventarme días en que el cielo deja de llover y las nubes se alejan, días en que el mundo es un nido gigante para todos y no un arrume de fauna muerta desintegrándose. Sin embargo, cada hora otra se desliza en las escalas, o se queda dormida del cansancio en la poceta y se ahoga sin darse cuenta entre burbujitas.

Es una buena noche cuando no me acuerdo lo que he soñado. Solo queda el borrón nebuloso de las horas que han pasado. Cuando eso ocurre, es casi como empezar a vivir de nuevo.

Otras veces sueño que algo ha ocurrido y ya yo estoy afuera y es ella la que está adentro. La veo hojeando sus álbumes de fotos y llorando. ¡No es justo! No recuerdo nada de mi vida. Me siento hinchar de la ira. Me pasó la noche gritando para que no pueda dormir. Unto mis heces en las tejas para que el olor fétido baje y se quede atrapado en su habitación. De repente, despierto en mi cama asfixiada.

Cuando toca encerrarse, vivir se vuelve un sueño oscuro. Sin pensar más en salir, hay que asegurar los sitios por donde entran aire y luz. Porque por ahí también se mete la bulla, llena el tugurio de agite y fiebre ajena. Es como si me tiraran un baldado del sudor de alguien más. Vivir es entonces esconderse del contacto.

El obstáculo, la barrera que voy creando, la amontono con trozos de mi miedo. Mis gritos se han coagulado, y es con estas masas que aumento el grosor de la membrana que me aísla de todo afuera, bregando a crear otra obstrucción más allá del taco de cera en mis oídos.

Sin embargo, esa pesadilla, ese ruido de maquinaria y voces, sigue espesando el aire externo con sus tramas balbuceadas, como si el gran molino solo pudiera funcionar a punta de choques mortales que aplastan almas y astillan huesos.

Así se enrosca y se extiende en la penumbra de mi tugurio, como los tentáculos de un animal gigante en busca de una presa escondida en un recoveco. Siento como sus susurros me acarician con el vocabulario de un miedo tan prevalente que traspasa muros e identidades.

Por eso le temo a ella, porque se mantiene en semejante tormenta, ella tiene que haber aprendido a derrumbar después de respirar tanta devastación por tanto tiempo. Ni en mi más veneno alcanzo a ser más que su sombra, plana y abstracta. Ella vive con la posibilidad que cualquier lechuza, cualquier gato la arrebate y se la lleve al frio final.

Mis rumiaciones no tienen límites y me pierdo en el tiempo como en el espacio vacío. Es probable que ella que escarba allá arriba, y con quien celebro todos mis aniversarios, no sea la misma, sino la hija o incluso la nieta de mi acompañante original.



* George Mario Angel Quintero. Hijo de padres colombianos, George Mario Angel Quintero nace en 1964 en San Francisco, California. Estudia literatura en la Universidad de California y es becado en creación literaria en la Universidad de Stanford. Como George Angel, publica poemas y prosas en revistas literarias estadounidenses y canadienses; también publica los libros en inglés: Globo (1996), The Fifth Season (1996), On the Voice (2016) y A Sheaf of Feathers (2022). Desde 1995 reside en Medellín, Colombia, donde, como Mario Angel Quintero, publica los libros de poesía Mapa de lo claro (1996), Muestra (1998), Tentenelaire (2006), El desvanecimiento del alma en camino al limbo (2009), Keselazboga (2014), Mapa de las palabras (2014), la materialidad (2020), Cardos (2020), los libros de dramaturgia Cómo morir en un solar ajeno (2009), La sabiduría de los limones (2013), y Calamidad Doméstica (2016),  y el libro de cuentos Siete Retablos (2022). Su obra ha sido traducida al macedonio, portugués, sueco, croata, búlgaro, francés, italiano, albanés y árabe. También se publicó, en Italia un libro de sus poemas al italiano, Diventa l’albero (Samuele Editores, 2020), en Croacia un libro de sus poemas al croata, Moje svjetlo i druge pjesme (Druga priča, 2020), y en Líbano un libro de su novela al árabe, Aqrab (Dar Al-Rafidain, 2020).


miércoles, 21 de abril de 2021

"El Edén a cierta distancia" pinturas de Mario Angel Quintero


Nombre: Esquema de la francesca
     Técnica: Tiza y lápiz de color sobre papel
      Medidas: 13*9cm
       Año: 2001



Nombre: Prevent Lorenzo
    Técnica: Mixta (collage, lápiz de color, material encontrado, óleo)
     Medidas: 20*28cm
     Año: 1997



Nombre: Encuentro
     Técnica: óleo y trementina sobre madera
      Medidas: 34*30cm
      Año: 2007



Nombre:  Resultados iniciales (Cirugía)
      Técnica: Óleo y trementina sobre papel 
      Medidas: 20*28cm
       Año: 2003



Título: El Edén a cierta distancia
   Técnica: Óleo y acrílico sobre papel
    Medidas:  13*9cm
     Año: 2010



Nombre: Visita
    Técnica: Lápiz de color sobre papel
     Medidas: 20*28cm
      Año: 2021


Nombre: Ramaje
    Técnica: Lápiz de color sobre papel
     Medidas: 20*28cm
      Año: 2021




*Mario Angel Quintero, elabora ilustraciones para Revista Interregno (1997), Poema de Nueva York (Omar Castillo, 2007), La alegría de decir (Luis Iván Bedoya, 2009), El escritor y sus lecturas (Editorial Ateneo, 2010), entre otros. Exhibición grupal: Amnistía (MAMM, 2009). Exhibiciones individuales: Cirugía (Galería Exfanfarria Teatro, 2008) y Prueba de sobrevivencia (Casa DeAmbulantes, 2011). Su trabajo plástico se destaca en las siguientes revistas y periódicos internacionales: Miniature Forests 2/3 (2010), LAKEVIEW INTERNATIONAL (2013), y ALARABY (2018).


viernes, 19 de marzo de 2021

"Aires del acercamiento y de la lejanía" poemas de George Mario Angel Quintero


Quiero olerte, 

sentir el ya del roce 

de tu piel. 


A diferencia

de tu sabor, 

la huella

que dejaste

se desvanece. 


Estamos presentes

entre parpadeos

de mariposa, 

aleteos

de miradas. 


El tacto

se posa y

se desprende. 


**


Amarrados

al muelle, 

los botes

se juntan y

se encuentran. 


La sal y

el sol

ruñen

sus ataduras. 


Después, 

boca abajo

sobre las rocas, 

recuerdan meses

a la deriva,

antes de

astillarse. 


Girar

sobre el ancla

de un afecto. 


**


Una nube, 

opaca e

insustancial, 

nunca pudo

acariciar

el cielo. 


Un aliento, 

caliente y

transparente, 

siempre quiso volver

al cuerpo

que lo expulsó. 


Las añoranzas 

de la brisa

entre las hojas

a comienzos 

de año, 

huelen a musgo

y flores. 



**


Vivimos

a ambos lados

de la piel

del tambor. 

Pero

insistimos

en sonar. 


Las almas

vibran. 

Las almas

bailan

juntas en la tela

del biombo

entre camillas. 


**


¿Para qué 

mencionarte 

si te has ido? 

un resplandor

sobre la

superficie

del tiempo. 


El calor

que emana

el susurro

del oleaje, 

se abre

a territorios

más allá

de donde

alcanza

el sonido, 

un abrigo

vuelto parches 

flotantes

sobre la

oscuridad. 


**


El eco

de un solo latido

se refracta. 


Una figura

se disuelve

en una columna

de luz. 


Retraerse

rasguea

la cuerda. 


**


¿A qué

suena

no estar? 


Pasar

de ser

un signo de

puntuación 

en el

horizonte, 

a no ser

ni el

separador 

caído

del libro

del tiempo. 


¿Cuál es

la esencia

de la

ausencia?



*Hijo de padres colombianos, George Mario Angel Quintero nace en 1964 en San Francisco, California, donde vive sus primeros treinta años. Estudia literatura en la Universidad de California y es becado en creación literaria en la Universidad de Stanford. Como George Angel, publica poemas, prosas y ensayos en revistas literarias estadounidenses y canadienses; también publica los libros en inglés: Globo (1996), The Fifth Season (1996), y On the Voice (2016). Desde 1995 reside en Medellín, Colombia, donde, bajo el nombre Mario Angel Quintero, publica los libros de poesía Mapa de lo claro (1996), Muestra (1998), Tentenelaire (2006), El desvanecimiento del alma en camino al limbo (2009), Keselazboga (2014), Mapa de las palabras (2014), la materialidad (2020), Cardos (2020), y los libros de dramaturgia Cómo morir en un solar ajeno (2009), La sabiduría de los limones (2013), y Calamidad Doméstica (2016). Porciones de su obra han sido traducidas al macedonio, portugués, sueco, croata, búlgaro, francés, italiano, albanés y árabe. Este año pasado, también se publicaron, en Italia un libro de traducciones de sus poemas al italiano, Diventa l’albero (Samuele Editores, 2020), en Croacia un libro de traducciones de sus poemas al Croata, Moje svjetlo i druge pjesme (Druga priča, 2020), y en árabe la traducción de su novela corta, Aqrab (Dar Al-Rafidain, 2020).