domingo, 27 de septiembre de 2020

"Sonata de luz de luna" Pinturas de Vesna V. Maksimovic


Nombre de la obra: El tablero de la vida
Técnica: seda cruda pintada a mano, batik
Medidas: 910*890mm
Año de creación: 2018



Nombre de la Obra: Las caras del mundo (LUZ)
Técnica: seda cruda pintada a mano, batik
Medidas: 900*900 mm
Año de creación: 2018



Nombre de la obra: Espacio (PAZ)
Técnica: seda cruda pintada a mano, batik
Medidas: 910*890mm
Año de creación: 2019



Nombre de la obra: Diente de león
Técnica: seda cruda pintada a mano, batik
Medidas: 435*710mm
Año de creación: 2019



Nombre de la obra: Sonata de luz de luna
Técnica: seda cruda pintada a mano, tripa
Medidas: 900*900 mm
Año de creación: 2019



Nombre de la obra: Milica
(el personaje está de acuerdo con
el modelo que data de 1900,
el trabajo de Vladislav Titelbah
(1847-1925), el adorno de
el monasterio de Ljubostinja
Técnica: seda cruda pintada a mano, batik
Medidas: 1800*440 mm
Año de creación: 2019



Nombre del trabajo: Paciencia
Técnica: seda cruda pintada a mano, batik
Medidas: 915*905mm
Año de creación: 2018



Nombre de la obra: Contraste
Técnica: seda cruda pintada a mano, batik
Medidas: 870*870mm
Año de creación: 2020




*Vesna V. Maksimovic, Pintora y poeta, nació en 1972 en Kragujevac. Es autora de cuatro colecciones de poesía: Vanilla Scent 2010, In the Passage 2016, Walls 2019, On the Other Side of the Wall 2020.
Se ha presentado desde el principio. Imaginario, cuya puerta abrió al mundo, llama la atención con autenticidad y color. Pinta sobre seda. Hay muchos pañuelos únicos, pintados a mano, que preceden a su primera exposición individual de pinturas. Fue la primera en la ciudad en organizar una exposición individual de pintura en la Galería del Museo Nacional, en diciembre de 2019.
El pintor ruso Boris Indrikov sobre sus pinturas sobre seda: “En las obras de Vesna
Maksimovic one siente energía y deseo de transmitir su comprensión del universo al espectador".
El sentido de la perspectiva, la ilusión y el color, junto con el impulso creativo y el compromiso, dan como resultado una integridad artística llena de detalles, en pinturas únicas dentro de una pintura.
Vesna ha participado en varias exposiciones internacionales colectivas.
Es miembro de la Asociación de Artistas Plásticos "K.U.L.T.", Kragujevac, Serbia.

"Letter, Letra" Poemas de Marija Najthefer Popov


I am writing this letter, Darling,
(which is unexpected result of some uneasiness in me,
some black foreboding. I could not resist fear and temptation…)
I hope you are well, thanks to God.
For many years, the aorta of life
poured into my heart
ink of sadness,
which hurts and lasts…
(and they say that time works wonders)
That ink overflows with strength of endurance 
and was not spent on letters,
that should have arrived much earlier
as confession, plea, regret…
whatever, Darling,
and smooth our misunderstandings in time…
So, year after year,
all chances were missed and heart,
heart suffered an attack!

**

I tried to explain to them
that it was fatigue 
caused by pain, longing, sorrow because of you,
us, my Darling,
but,
who still believes in eternal love?
…and while they were performing open heart surgery on me,
I held you firmly
so they wouldn’t accidentally 
rip you out of my chest,
where you live since I know you
and forever,
my Darling.
There you abide, rein, cause pain, suffocate…
but, it is OK!
They did bypass and regulated my blood flow
saying: only one blood cloth 
but caused hundred percent blockage! 
They have no idea, my Darling,
that you abide there forever.  
There you swell like water
at the Djerdap, 
like Fake healing crystals
which triples overnight in the water…
They don’t know, my Darling,
that you are always 
blocked passage of my life
(every love boat you stop and sink…)


**

Darling, I wrote selfishly, so much
about me. How are you? 
(I heard you waiting for heart transplant.)
To be honest, that news broke me.
I decided to write this letter to you, my Darling,
and let you know,
this morning in the transplant center 
I wrote and signed:
I donate my heart to you, exclusively!
(You know, my Darling,
when they cut our breasts open
you out of mine…
and I will jump out of yours…)
Then hug me tight 
and we will fly…!
The clouds are so soft!
Heaven is endless eternity!
So much for now.
Stay mine!
Me, definitely yours!
Until our flight into eternity!
Yours forever, me!
**

Written: with ink from my heart-with bloody ink of my life.
On the day: quiet ordinary.
Important: the day of the meeting of the final and eternal!


Letra

Estoy escribiendo esta carta, cariño,
(que es resultado inesperado de un malestar en mí,
algún mal presentimiento. No pude resistir el miedo y la tentación ...)
Espero que estés bien, gracias a Dios.
Durante muchos años, la aorta de la vida
vertido en mi corazón
tinta de tristeza,
que duele y dura ...
(y dicen que el tiempo hace maravillas)
Que la tinta se desborda con fuerza de resistencia
y no se gastó en letras,
que debería haber llegado mucho antes
como confesión, súplica, arrepentimiento ...
lo que sea, cariño,
y suavizar nuestros malentendidos a tiempo ...
Entonces, año tras año,
todas las oportunidades se perdieron y el corazón,
corazón sufrió un ataque!

**

Traté de explicarles
que fue fatiga
causado por el dolor, el anhelo, la tristeza por ti,
nosotros, mi querida,
pero,
¿Quién todavía cree en el amor eterno?
... y mientras me operaban a corazón abierto,
Te abracé firmemente
para que no accidentalmente
arrancarte de mi pecho
donde vives desde que te conozco
y para siempre,
Querida.
Allí permaneces, riendas, causas dolor, asfixias ...
¡pero esta bien!
Hicieron bypass y regularon mi flujo sanguíneo
diciendo: solo un paño de sangre
¡pero causó un bloqueo del cien por cien!
No tienen ni idea, cariño,
que te quedes ahí para siempre.
Ahí te hinchas como agua
en el Djerdap,
como cristales curativos falsos
que se triplica durante la noche en el agua ...
Ellos no lo saben, cariño,
que tu eres siempre
paso bloqueado de mi vida
(cada barco del amor que para y hunde ...

**


Cariño, escribí egoístamente, tanto
sobre mí. ¿Cómo estás?
(Te escuché esperando el trasplante de corazón).
Para ser honesto, esa noticia me dio a conocer.
Decidí escribirte esta carta, querida,
y dejarte saber
esta mañana en el centro de trasplantes
Escribí y firmé:
¡Te doy mi corazón, en exclusiva!
(Sabes, cariño,
cuando nos abren los pechos
tú fuera de la mía ...
y saltaré de la tuya ...)
Entonces abrázame fuerte
y volaremos…!

**
¡Las nubes son tan suaves!
¡El cielo es una eternidad sin fin!

**
Demasiado por ahora.
¡Quédate mía!
¡Yo, definitivamente tuyo!
¡Hasta nuestro vuelo a la eternidad!
¡Tuya para siempre, yo!

**
Escrito: con tinta de mi corazón, con tinta sangrienta de mi vida.
En el día: tranquilo ordinario.
Importante: ¡el día del encuentro de los finales y eternos!


Traducción: Revista Innombrabe

*Marija Najthefer Popov. Nació en Sivac (Backa, Vojvodina, Serbia) el 11 de marzo de 1958, donde conoció una hermosa palabra escrita. Desde 1996 vive y crea en Zrenjanin. Hasta ahora, ha sido publicada en más de un centenar de colecciones poéticas conjuntas, nacionales e internacionales; publicado en varias revistas nacionales y extranjeras; traducido a varios idiomas.
Su primera colección de poemas en solitario, " I WRITE A WOMAN ", fue lanzada en 2018. El motivo detrás de su poesía es Rose, y la mujer en toda su belleza y esplendor ... ¡El amor es el iniciador de todo!

sábado, 26 de septiembre de 2020

"Grupo de riesgo" Poemas de Lúcio Autran


Grupo de risco

Último ato de Fausto, de Goethe. Meia-noite, 
as ‘quatro mulheres grisalhas’ que atormentam a velhice surgem:
 a Penúria e a Insolvência, a Privação e a irmã das três: a Morte.
Fausto: “Cruéis fantasmas, eis como tratais / 
As míseras humanas criaturas”

De modo algum ele se sentia velho, muito pelo contrário, e todos diziam que não estava, espelho talvez turvo e turva vista. Entretanto, súbita e arbitrariamente o atiraram à velhice e o agruparam como risco, que por vezes ele sente como dele, porém, o aterroriza saber-se visto como se o risco fosse ele.

Ele sabia da cáustica realidade que nem os seus espelhos ousavam,
porém, tentava evitar a fáustica visão das quatro mulheres grisalhas.
Mentia sobre seus medos da miséria e da morte, e do medo que tem
dos seus próprios medos, uma última pecúnia que se paga pelo risco
de estar vivo. Não bastassem esses riscos que correm pelo seu rosto,
rastros dos seus prantos, com espanto ele sente escorrer um escarro 
pela face, sem disfarces o agridem, parecem gritar, entre fobia e asco:
“risco!” e, pior, como um ridículo gregário. E a esperança que sobrara,
a parca ventura de espreitar num cais imaginário, construído de solidão
e silêncio com a madeira do tempo, a barca de Caronte para o Nada,
ele viu diluir-se num grupo, o condenaram a embarcar com a multidão.
E sequer morrer morrerá sozinho, será apenas mais um na estatística,
a alíquota da mísera merda de ser outro número na manada da Morte.


Grupo de riesgo


El último acto de Goethe de Fausto. Media noche,
surgen las "cuatro mujeres canas" que plagan la vejez:
 Penuria e Insolvencia, Privación y la hermana de las tres: Muerte.
Fausto: “Fantasmas crueles, así es como tratas /
Las miserables criaturas humanas ”

De ninguna manera se sentía viejo, al contrario, y todos decían que no, quizás un espejo nublado y una vista borrosa. Sin embargo, repentina y arbitrariamente lo arrojaron a la vejez y lo agruparon como un riesgo, que a veces siente como suyo, pero le aterra verse a sí mismo como si él fuera el riesgo.

Conocía la cáustica realidad que ni sus espejos se atrevían,
sin embargo, trató de evitar la visión fáctica de las cuatro mujeres grises.
Mentiste sobre tus miedos a la miseria y la muerte, y el miedo que tienes
de sus propios miedos, último pecuniario que se paga con el riesgo
estar vivo. Si estos riesgos que atraviesan su rostro no fueran suficientes,
rastros de sus lágrimas, con asombro siente un esputo
en la cara, sin disimular, lo atacan, parecen gritar, entre fobia y asco:
"¡riesgo!" y, peor aún, como un ridículo gregario. Y la esperanza que quedaba
la escasa felicidad de asomarse a un muelle imaginario, construido de soledad
y silencio con la madera del tiempo, el barco de Caronte a la nada,
se vio diluido en un grupo, lo condenó a embarcarse con la multitud.
E incluso muriendo morirá solo, será solo otro en las estadísticas,
el ritmo de la miserable mierda de ser un número más en la manada de la Muerte.


**


Réquiem 
Para todos que não puderam enterrar seus mortos
Morrer sempre foi o mais silencioso dos gestos
das gentes: o compartilhar a solidão e o silêncio,
cujo único eco era a certeza improvável do fim,
assim, lentamente despetalar um tempo de dor
nas cores de uma flor tão inútil quanto urgente.

Hoje ecoam entre nós ainda maiores silêncios,
ecos de um Coro surdo, um Réquiem composto
para voz alguma, sem Agnus Dei e sem adeus, 
ou mesmo Deus, choro sem o consolo do Coro,
cuja a soma das vozes nos iludia humanidades.

Ficam uns braços pendidos na noite, e as mãos
que procuramos no escuro as sentimos buscar
nossos flancos, entretanto, elas tocam apenas
os flancos da nossa dor. Sem a certeza do corpo,
quem pranteará nossos mortos? Os seus olhos

nos buscam, sucede tocar-nos, não os fechamos,
vagam e velam por nós, que os sabemos lacrados.
Sem o beijo vazio na pele fria, só nos resta o difícil
odor de flores imaginárias que despetalamos no ar,
e atiramos na noite do silêncio do alto dos edifícios.

Enquanto isso, esse rei demente, que só por existir
nos violenta, incita Incitatus, gargalha galopa várzeas
de flores não colhidas para dores intocadas. Calígula,
canibal, cavalga ódio enquanto come carne humana
e cospe o sangue na taça profana da boca dos filhos.


Réquiem

Para todos los que no pudieron enterrar a sus muertos

Morir siempre ha sido el más silencioso de los gestos
del pueblo: compartiendo soledad y silencio,
cuyo único eco fue la improbable certeza del fin,
así, poco a poco desplegando un tiempo de dolor
en los colores de una flor tan inútil como urgente.

Hoy resuenan silencios aún mayores entre nosotros,
ecos de un coro sordo, un Réquiem compuesto
sin voz, sin Agnus Dei y sin adiós,
o incluso Dios, lloro sin el consuelo del Coro,
cuya suma de voces nos eludía las humanidades.

Hay brazos colgando en la noche y las manos
que buscamos en la oscuridad sentimos que buscan
nuestros flancos, sin embargo, solo tocan
los lados de nuestro dolor. Sin la certeza del cuerpo,
¿Quién llorará a nuestros muertos? Tus ojos

nos buscan, pasa a tocarnos, no los cerramos,
vagan y nos vigilan, que sabemos que estamos sellados.
Sin el beso vacío sobre la piel fría, todo lo que queda es lo difícil
olor de flores imaginarias que desplegamos en el aire,
y rodamos en la noche del silencio desde lo alto de los edificios.

Mientras tanto, este rey demente, que solo porque existe
nosotros violentos, incita Incitatus, ríe galopa las llanuras aluviales
desde flores sin cosechar hasta dolor intacto. Calígula,
caníbal, cabalga el odio mientras come carne humana
y escupe la sangre del tazón profano de la boca de los niños.


**

A conta do cão iii
                                        A cobranças a seus avalistas

Como esqueceram as exaltações à tortura?
Todos viram, não neguem, o elogio cínico
da dor deixado em seu rastro, seu vestígio

No entanto, foram tantos que o afiançaram,
médicos, engenheiros, doutores, analfabetos,
e alguns tão qualificados idiotas diplomados,

Até os jovens estudantes (e estes, confesso,
que me davam mais medo), todos firmaram
no verso garantias, sem que vissem no título

a sua falsidade, fiaram fiéis dos mais variados
credos, cegos de ódio avalizaram os créditos
podres, num penhor dos previsíveis horrores.

Soube até que padres e pastores, sob a Palavra,
firmaram essa promissória. E a esses, pergunto,
em nome de que deus o aval? Em que contrato

apuseram, sem a procuração, o crédito Divino?
Ah, vocês pregavam, ele parece ter boa intenção
(e a tinha, como o pavimento do caminho do Cão)

Ele é apenas um homem inculto! Não, reverendos,
era um notório cultor da Morte, nós todos sabemos
que não se deve contratar alianças com o Oculto 

...

E hoje, temo que um pouco tarde, talvez tenham
descoberto que a tortura é apenas outro vestíbulo,
dentre os muitos que nos conduzem ao genocídio.


La cuenta del perro iii
                                            Cobrando a sus garantes

¿Cómo olvidaron las exaltaciones de la tortura?
Todos vieron, no lo niegues, el elogio cínico
del dolor que dejó a su paso, su huella

Sin embargo, hubo tantos que lo consiguieron,
médicos, ingenieros, médicos, analfabetos,
y algunos idiotas graduados tan calificados,

Incluso los estudiantes jóvenes (y estos, lo confieso,
eso me dio más miedo), todo firmado
en la espalda garantiza, sin ver en el titulo

su falsedad, hilada fiel de los mas variados
credos, ciegos de odio avalaron los créditos
podrido, en una promesa de horrores predecibles.

Incluso supe que sacerdotes y pastores, bajo la Palabra,
firmó este pagaré. Y a estos les pregunto
en nombre de que dios te respalda? Bajo cual contrato

¿Tenían ellos, sin poder notarial, crédito Divino?
Ah, predicaste, parece tener buena intención
(y lo tenía, como el pavimento del camino del Perro)

¡Es solo un hombre sin educación! No, reverendos,
era un notorio adorador de la muerte, todos sabemos
que no debes contraer alianzas con los ocultos

                                    ...

Y hoy, me temo que un poco tarde, pueden tener
descubrió que la tortura es solo otro vestíbulo,
entre los muchos que nos llevan al genocídio.

Traducción: Revista Innombrable

*Lúcio Autran nació en 1957, en Río de Janeiro. Es autor de nueve libros de poesía, el último de los cuales es “SODA CÁUSTICA SODA” (Editora Patuá - 2019), además de un libro de ensayos. También colaboró con varios periódicos y revistas de poesía y artes plásticas. Su poesía se caracteriza por una búsqueda incesante de la palabra exacta y otras cuestiones estéticas que implican la realización poética, pero siempre conscientes de que somos, gassetianos, nuestras propias circunstancias y nuestro tiempo. Así, este año, debido a la pandemia, en un momento en que peligrosas circunstancias políticas, tanto en Brasil como en otros países, atemorizan a todos, su producción ha girado en torno a estos dos temas, sin olvidar, sin embargo, que, sin la palabra , la poesía no se hace. Esta serie, de la que forman parte estos tres poemas, le dio el nombre (provisional) de "La demencia del tiempo" (poesía para no volverse loco o manual de supervivencia - un diario poético de la cuarentena bajo el signo de un Poder demente)

"Si tu cuerpo fuera frontera" Poemas de Eduardo Enrique León Rodríguez


Como un caudal

Usted que está desprevenida
sedúzcame con su mirada. 
Mire atenta al intruso
que llega alborotar su calma. 
Usted con labios huérfanos
he venido para besarlos,  
disculpe la interrupción abrupta
pero a su vida quiero darle significado. 
Usted, una aguja en un pajar, 
concédame una oportunidad
para envolverla desde lo intelectual
y que tu cuerpo fluya como un caudal.


Si tu cuerpo fuera frontera

Si tu cuerpo fuera una frontera, 
yo le declararía la guerra. 
Quisiera invadir tu sendero
hoy serías mi prisionera. 
Espero con ansias el enfrentamiento. 
Piensa en el desarme, piensa en la propuesta, 
te invito a que te rindas.
¿Para qué la violencia?
¿Para qué la muerte, para que la arenga?
Atracaré con fuerza y encontraré tu trinchera, 
te despojare de todo, usurparé tu inocencia. 
Si tu cuerpo fuera una frontera
Yo te declararía mil veces la guerra.


Puntos suspensivos

Entre versos y palabras sueltas, 
el diálogo seduce a la inteligencia. 
Entre la piel y tu cabello vanidoso,
no hay cordura, me vuelvo ambicioso. 
Entre la fuerza y la dulzura extrema,
hay puntos suspensivos, mujer extranjera. 
Entre el fiasco y la revelación genuina,
todo toma forma, como la curva de tu sonrisa.
Entre la reserva y la irremediable omisión,
estas tú, vestida con signos de puntuación.
Entre el poeta y la brutal tentación,
ya no está el miedo, solo tú y yo.


*Eduardo Enrique León Rodríguez (Guayaquil, 1977). Autor del poemario Censurado y Manzana para mi boca, publicados en el año 2018 y 2019.  Formó parte de la Feria Internacional del Libro Guayaquil 2018, en la que presentó su primer trabajo poético, con el cual inició su camino por la literatura.
Sus poemas figuran además en la antología de poesía del XI Encuentro Internacional de Poetas en Ecuador 2019 - Paralelo Cero.  Así también, parte de sus versos han sido musicalizados y aparecen en el proyecto literario versoTRASverso, de la Radio Cultura FM, que pertenece a la Casa de la Cultura Ecuatoriana. 
Uno de sus ensayos se encuentra en el listado de ganadores en el concurso organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Guayas: Textos de la Peste (Anales del Covid-19)

viernes, 25 de septiembre de 2020

"Zona gris" Poema de María Alejandra Saldarriaga Agudelo


“¿[…] si son las células las que se 
asocian en organismo o si es el organismo el
 que se disocia en
células?”

H. Bergson
 

I

¿Quién responder pudiera, a quién la verdad no dejaría ciego?

Tras la niebla

las figuras enemigas se confunden. 
Una mano —por fuerza— amiga 
agita el viento a latigazos.
Acaso el sueño del esclavo

el agotamiento o la desesperanza.

II

Los empobrecidos 
en espíritu reducidos 
famélicos sedientos. 
Por una moneda deslumbrados.
Los renunciados.
 
III

En este campo

de pronombres disueltos.

Entre ellos y nosotros

la impersonalidad desaparece. 
Casi sangre y ceniza les queda, 
nos queda entre las uñas.

IV

Qué castigo puede ser

el olor a colonia aún en las ropas,
la dentadura completa,
las manos limpias pulcras 
y el cabello sin cortar,
en las miradas desvividas de los reclusos
ya sin luz, despojadas.
 
V

Un llamado al instinto.

De las entrañas:

el hambre el cansancio 
del cuerpo, del espíritu. 
Consumida en la razón 
ya la palabra humanidad. 
Poco más que huesos c
aminan a las cámaras.

VI

Un día más

en los pulmones el aire. 
Desdibujada la conciencia 
en el suplicio de la carne.
La culpa perece.
La elección se aniquila.

VII

En el juego del espejo 
con las manos sucias
y los pies cansados.
Condenados a la impiedad. 
Cómplices.


*María Alejandra Saldarriaga Agudelo. Nacida en 1996 en el municipio de El Carmen de Viboral, Antioquia. Estudiante de Filosofía de la Universidad de Antioquia. Intenta el cuento, la poesía y el ensayo, desde hace algunos años.

¿Qué es la poesía? Poemas de Gabriel Jaime Franco



Creo que fue Octavio Paz quien dijo en alguno de sus lúcidos ensayos que “poeta es aquel que ve”. Como toda definición, sobre el poeta y la poesía, también esta es cierta, pero incompleta. A este aserto, yo añado entonces: poeta es aquel que nos dona nuestros propios ojos. En efecto, creo en la poesía está renovando de modo permanente nuestra mirada, haciéndola más limpia, más generosa y más abarcante; sin ella, sin la poesía, no es posible cambiar el mundo, pues ella la que nos muestra lo real desde la perspectiva que no excluye ninguno de los componentes de nuestra consciencia: pensamiento analógico, sí, pero también aristotélico: silogismo y lunas, nupcias del aire con los hábitos, fórmula y juego. 
Ya lo dije en un poema, pero lo repito aquí: “Lo que mis ojos no vieron/ lo vieron otros ojos/ Donde mi corazón no estuvo/ otro se exaltó de dicha o de dolor/ de donde no extrajo nada/ mi razón ofuscada por su obsesión de soles/ otro trajo una porción de luz”. Sin la poesía somos incompletos o, como dijo Aldo Pellegrini, mutilados. 


Poética

Toda poética excluye e
intenta
construir su onanista paraíso.
Lo que mis ojos no vieron
lo vieron otros ojos.
Donde mi corazón no estuvo
otro se exaltó de dicha o de dolor.
Toda poética se ciega a sí misma,
despedaza su sextante,
a sí se siega.
De allí de donde no extrajo nada
mi razón ofuscada por su obsesión de soles,
otro trajo su porción de luz.
Toda poética construye su casa
con ladrillos que también son míos.
¿Por qué (pues) hacerla sin ventanas?
Lo que no alcancé a soñar otros lo soñaron,
y mi pasión no fue más alta ni más baja,
sino tan sólo mi pasión.
Toda poética es orín de perro,
límite,
miedo de ser lo que ya se era.
De donde no penetró mi ojo limitado
otros trajeron su fulguración, su chispa.
Yo nunca miré solo. Yo nunca miré solo.
Cuando la muerte se te acerque
no verás sino
tu ojo,
tu ojo,
tu ojo.


¿Leyendo a Fernando Pessoa?

1

Puesto que se es un hombre
no se es grande.
Mas es haber venido aquí tan grande
que haber creído ser un día
es haber sido.

2

Ahora hago en verdad esto o aquello,
mas no entiendo muy bien
por qué no soy un hombre que embetuna o hace fila,
quien ofrece cursos de inglés o enciclopedias,
algo así,
por qué no soy quien ora,
quien ahora muere,
quien intenta ser en esto
o en esto
o en aquello,
Porqué sólo soy quien se pregunta,
quien se deshalla y se descentra,
sólo quien intenta no sabe muy bien qué.
Por qué soy al fin quien soy, si fuera.
Mas fue creer haber sido tan grande,
que sólo haberlo creído es haber sido.

3

Haber sido un hombre,
haber creído serlo un día
es tan grande y triste y bello y solo,
que toda verdad por mí intentada
es tonta y grande,
pues ser es quien embetuna y quien ora y hace fila.
quien mastica esparto
quien se acoda en un balcón en Porto o Pernambuco.
Uno es en verdad un ser allí o aquí,
pobre y rica y maravillosa cosa siendo en el tiempo,
pobre y rica e innombrable cosa que se piensa.
Alguien muere, todo el tiempo, de verdad,
alguien está muriendo,
todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo,
todo el tiempo alguien está muriendo
en gerundio, ahora y todo el tiempo,
en gerundio, en gerundio ahora,
y soy siempre yo,
siempre yo,
de todas formas.
Es una cosa triste y maravillosa.
¡Es tan bello! Es casi insoportable.
Es tan bello.
¡Oh Dios, es tan bello y triste!


*Gabriel Jaime Franco (Medellín, 1956). Miembro del Consejo Editorial de la Revista Prometeo y del equipo organizador del Festival Internacional de Poesía de Medellín. Libros de poesía: “En la ruta del día” (1989), “La tierra de la sal”, “Reaprendizaje del alfabeto” (Premio nacional de poesía Fuego en las Palabras, 1997) y “Las voces escindidas” (Beca de creación del Ministerio de Cultura, 1998). Ha sido incluido en las antologías “Cinco poetas jóvenes”, “Disidencia del Limbo”, “Conozcámonos mejor” (Brasil-Colombia), “Postal de fin de siglo” y “Quién es quién en la poesía colombiana”.

jueves, 24 de septiembre de 2020

"Borborema colorida" Pinturas de Laís Correia


Nombre de la Obra:  Óleo sobre infância
Técnica: Óleo sobre papel
Medidas: 40*30cm
Año de creación: 2020



Nombre de la Obra: Cariri em flor
Técnica: Óleo sobre papel
Medidas: 20*30cm
Año de creación: 2020



Nombre de la Obra:  Jesus Armorial
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 30*40cm
Año de creación: 2017



Nombre de la Obra: Moinhos
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 30x20 cm
Año de creación: 2020



Nombre de la Obra: Persona
Técnica: Óleo sobre papel
Medidas: 20*30cm
Año de creación: 2020



Nombre de la Obra:  Borborema colorida
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 20*30cm
Año de creación: 2020



Nombre de la Obra: Alma
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 60*50cm
Año de creación: 2017




*Laís Correia, nacida en João Pessoa - Paraíba es Licenciada en Letras Clásicas por la Universidad Federal de Paraíba. Apasionada por las artes, ha publicado cuentos y poemas en revistas y antologías literarias y, además, ha pintado lienzos y acuarelas desde la adolescencia. Su estética mezcla psicodelia y elementos del movimiento artístico armorial, influenciado por artistas como Beatriz Milhazes y Romero de Andrade Lima. Sus obras buscan traducir sentimientos y retratar elementos del noreste de Brasil.

"Ojo huracán" Poemas de Paulo Ismar Mota Florindo


Choveu
 
Caiu um aguaceiro
de entupir a alma

dos dias molhados
guardo úmida lembrança:
naveguei barcos de papel
quando criança.


Llovió
 
Caía un fuerte aguacero
como a empapar el alma

De los días lluviosos
mantengo húmedos recuerdos:
Barcos de papel navegados
despiertan mi niñez.

**

Queima!
 
Arde!
Peito carvão
Em brasa morna

Sorve!
Peito amargo
A dor que te contorna

Dissipa esta brisa cínica
Que invade alma
Que corrói peito são

Deixa teus rastros
Da luz partida ao parir
Infinitas ilusões tardias

Segue esta chama!
Que teima

Seja quem chama!
A queima!


¡Quema!
 
¡Arde!
Pecho carbón
Em tibia brasa

¡Absorbe!
Pecho amargo
El dolor a tu alrededor

Disipa esta brisa cínica
Que invade el alma
Que corroe el pecho sano

Deja tus huellas
De la luz rota a parir
Ilusiones tardías sin fin

¡Sigue este ardor!
Con fervor

¡Sé quien llama!
La flama.

**

Ojo huracán

En el ojo del huracán
Una vaca es paja
Una lanza es una espina
En el ojo del huracán
Tu mirada no es nada
Tu suspiro es una tormenta.


Olho tufão
 
No olho do furacão
Uma vaca é cisco
Uma lança é espinho
No olho do furacão
Teu olhar é nada
Teu suspiro é tempestade.


*Paulo Ismar Mota Florindo, nacido en Alegrete, RS donde aún vive. Estudió Economía, especializándose en Marketing y RRHH. Trabaja en lo que le gusta, pero escribir es una de sus pasiones. En 52 años de vida, la literatura ha estado con él recientemente. Una década de poesía, unos años de cuentos. Novela, por ahora, solo la vida.

"Mata - desenfoque" Poemas de Francisco Leandro Costa




Litania 

Como era

Da existência 
A primogênita 
Da consciência 
Filha mais nova.

Ponta do fio
Ponto de corte
Hora do homem 
Ontologia
Sala de Janus
Som do silêncio
Vai na chegada 
Vem no partir
Casa ou relento
Pena e prêmio
Medo do ser
Depuração
Rosa do nada
Flor do princípio 
Dor singular 
Inevitável
Toque de espinho 

,agora e sempre

Nas volutas da solidão 
Encontra-se o homem consigo:

Guerra, paz ou armistício?


Letanía

Como era

De existencia
El primogénito
De conciencia
Hija menor.

Punta de alambre
Punto de corte
Hora hombre
Ontología
La habitación de Janus
Sonido de silencio
Ir a la llegada
Vamos dejar
Casa o al aire libre
Pluma y premio
Miedo a ser
depurar
Se levantó de la nada
Flor temprana
Dolor singular
Inevitable
Toque de espina

,ahora y siempre

En las volutas de la soledad
El hombre está contigo:

¿Guerra, paz o armisticio?

**

Mata – borrão

Um mato de fim de era
Fechou o caminho velho
De rua não transitada
De nome já esquecido

Mata-pasto, mato grosso, mato alto
Mato rua, nome velho e memória 
Ainda apago da lembrança a história 
Do perjuro que me fez morrer à míngua 

Virou a história lenda
A lenda tornou-se mito
E o mito morto o Estado
Do “nada havia antes"

Mata-pasto, mato grosso, mato alto
Mata a rua que morria devagar
E a foice e a enxada que matou
Marmeleiro que sequer disse um ai

Parede virou tijolo
Tijolo voltou a barro
E o barro assentado solo
Do limbo que nada lembra.

Sepultei a casa velha cuja alma
Já havia desabado para o sul
Onde a alma do negócio se mantém 
Do vintém que aliena o homem nu.


Mata - desenfoque

Un arbusto del fin de la era
Cerrado a la antigua
Calle no llevada
Nombre olvidado

Asesino de pastos, arbusto espeso, arbusto alto
Mato rua, antiguo nombre y memoria
Aun borro la memoria de la historia
Del perjurio que me hizo morir de hambre

Convertida en leyenda de la historia
La leyenda se ha convertido en mito
Y el mito mató al Estado
"No había nada antes"

Asesino de pastos, arbusto espeso, arbusto alto
Mata la calle que muere lentamente
Y la guadaña y la azada que mató
Quince que ni siquiera dijo un ai

Pared torneada de ladrillo
El ladrillo volvió a la arcilla
Y la arcilla se posó en el suelo
El limbo que no recuerda nada.

Enterré la vieja casa cuya alma
Ya se había derrumbado hacia el sur
Donde queda el alma del negocio
Los celos que alejan al hombre desnudo.

**

Cacoema

Precisa alcunha me deram
Chamo-me boca do inferno
Um inclemente juiz
Sem capa, toga e terno.

Se me encontrares no espelho
Não te assalte o medo
De ver-te como a mim veem

Para a alegria de todos
Sou amarrado cachorro
Pagando pena de caco
Que a ferida me coça

Sabujo velho banido
Á Ilha do esquecido
Para a saúde da ordem.


Cacoema

Necesito apodo que me dieron
Mi nombre es boca del infierno
Un juez implacable
Sin capa, toga y traje.

Si me encuentras en el espejo
No asaltes tu miedo
Para verte como ellos me ven

Para alegría de todos
Estoy atado perro
Pagando fragmento
Que me pica la herida

Viejo sabueso prohibido
La isla olvidada
Por la salud del pedido.


Traducción: Revista Innombrable

*Francisco Leandro Costa, enfermero y escritor brasileño de Santana do Acaraú, tierra del poeta maldito José Alcides Pinto, es autor de poemas y cuentos presentes en varias revistas y antologías. Sus textos están marcados por la descripción simbólica de los dramas interiores y exteriores de sus personajes además de las historias, recuerdos y folclore de su tierra.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

"Hutukara" Cuento de Íris Cavalcante


Os reflexos lunares alumiam o espelho de um rio. Espelho de água morta. Uma criatura não identificada agoniza em algum lugar de uma terra devastada. Lamentos rebentam a magnitude do silêncio. Eram ruínas, cadáveres, odores.

 Componentes abióticos infectados inibem qualquer possibilidade de vida. A velocidade do som confronta a da luz e as leis da Física, todas inalteráveis naquele cenário de destruição e morte.

 Mr. Thompson segue em passadas lentas, efeito bullet time, atraído pela voz. Não sabia se de humanos, aves, répteis ou qualquer outra espécie animal. Teorias, estudos científicos e toda uma tecnologia de ponta do satélite Eternity preparou-o para o que podia encontrar no planeta Terra. Em suas piores projeções, não imaginava confrontar-se com uma terra desolada, que chorava sua dor, iluminada somente pela luz mortiça da lua. Um cenário de medo.

 Sim, mas seres intergalácticos desconhecem o que é medo. Do pequeno planeta de onde vinha, ele reinava absoluto. Agora estava só, no entanto.

 Não havia árvores, nem luz, o ar — se havia — era irrespirável. Rios mortos. Partículas de meteoros, rejeitos de minérios, fragmentos de ouro e pedras preciosas, aço, ferro, metais os mais diversos, casas destruídas, taperas, palafitas, ocas, imensas crateras no solo, corpos de humanos e animais carbonizados ou desaparecidos na imensidão das águas e da floresta. Entulhados tal como pedra sobre pedra. Nem as pedras resistiram à voracidade do fogo da gente branca, a selva queimada era vista de todo o sistema solar, como um imenso cogumelo cor-de-crepúsculo.

 Da superfície terrestre, Mr. Thompson fitava o infinito, usava uma submetralhadora do tipo Al Capone, para proteger-se. Percebia-se minúsculo apesar de seus mais de dois metros de altura, o antagônico reconhecimento da pequenez de uma máquina que pouco sabia de humanos, nem de suas cores, tribos ou etnias, o que dirá sentimentos. Apenas que podiam ser úteis às pesquisas. Julgava-se uma máquina de fazer humanos, caso fosse necessário para a sobrevivência da espécie.

 Imaginou estar próximo à lua, apesar de anos-luz de distância. Reconhecia cada cratera do Mare Tranquillitatis, até arriscou que vira o tal Jorge, espada em punho. Sempre habitou um corpo celeste próximo à lua, mas tão-somente agora era capaz de compreender que um infinito espaço interestelar os separava. Nunca mais voltaria a outro lugar do sistema solar. Era somente um anônimo na Amazônia, um dos biomas mais ricos em biodiversidade do planeta, reduzido ao caos.

 Pois ali era seu novo habitat e havia de encontrar uma forma de subsistência. Seu tempo era contado diferente e pelas estatísticas ainda durava alguns milhares de anos terrestres. Dali em diante, havia toda uma vastidão a ser desbravada. O cobiçado planeta azul não tinha mais habitantes, nem orbitava mais em torno do sol porque não havia sol, toda a luz vinha do satélite lunar. 

 Planos de iniciar um reinado, mas não sabia que espécie de súditos encontraria naquela terra inóspita, nem que tipo de vida ainda havia ali. Microbiana? Bacteriana? Binários? Não-binários? Havia seres vivos invisíveis a olho nu? Todas as informações capturadas pelo Eternity perderam-se no grande fogo, amostras de rocha, solo, árvores, DNA.

A voz ainda gemia numa outra extremidade da terra devastada, como se travasse um duelo vida versus morte. Mr. Thompson atravessou os gemidos até o murmúrio além deles, seus passos agora eram longos. Jamais vira humanos antes e contemplou letárgico e indiferente, o primeiro que conhecia. Por baixo da pele curtida marrom do sol ardia uma selva inteira. Rosto em tintura de urucum, braços riscados em vida vegetal, um comprido nos cabelos pretos e lisos, seios intumescidos e nus, um elevado no abdômen e o ventre ensanguentado. Uma Yanomami. Dona da terra, não um animal de caça, não uma estrangeira em seu planeta. Dentre as pernas, apontava uma miniatura, em meio a líquidos e dores lacerantes. Uma quase inaudível ternura.

 Mr. Thompson atualizou a programação de seus comandos. Ele reconheceu quem reinava naquela terra. Tudo bem que ele não emitiu reações ou sentimentos, afinal era uma máquina. Deu meia volta e seguiu em meio às ruínas, alheio à dor humana. A empatia será sempre a diferença entre alguns homens e mulheres e máquinas e árvores e bichos e homens.

 A mulher puxou para si a cria que acabara de nascer, símbolo da continuidade de uma raça. Com um objeto pontiagudo, ela rompeu o cordão umbilical que faziam mãe e filha, uma só. Os componentes abióticos passaram por um incompreensível processo de purificação, não explicável no campo das ciências, convocado pelos espíritos dos xamãs. A mãe levou a criança ao peito que vazava vida, a criança começou a sugá-la com uma fome secular. Olhos bem abertos faziam o reconhecimento do território de seus ancestrais. Agora eram em duas, sobreviventes da selva morta pelo fogo amarelo, vermelho e branco. Um Big Bang que nem Stephen Hawking foi capaz de prever, mas os xamãs alertaram a raça humana.

 Eram em duas, mãe e filha, e dali em diante, não há mais quem duvide que o futuro da humanidade é o feminino. De uma parte mulher e terra, renasce um planeta. Hutukara.

 

**

 Los reflejos lunares iluminan el espejo de un río. Espejo de agua muerta. Una criatura no identificada está muriendo en algún lugar de un páramo. Las lamentaciones rompen la magnitud del silencio. Eran ruinas, cadáveres, olores.

 Los componentes abióticos infectados inhiben cualquier posibilidad de vida. La velocidad del sonido se enfrenta a la luz y las leyes de la física, todo lo cuál no cambia en ese escenario de destrucción y muerte.

 El Sr. Thompson lo sigue a pasos lentos, efecto de tiempo de bala, atraído por la voz. No sabía si eran humanos, pájaros, reptiles o cualquier otra especie animal. Las teorías, los estudios científicos y toda la tecnología de punta del satélite Eternity lo prepararon para lo que podría encontrar en el planeta Tierra. En sus peores proyecciones, no podía imaginarse enfrentado a una tierra desolada, llorando su dolor, iluminada solo por la tenue luz de la luna. Un escenario de miedo.

 Sí, pero los seres intergalácticos no saben qué es el miedo. Desde el pequeño planeta del que vino, reinó absoluto. Sin embargo, ahora estaba solo.

 No había árboles, no había luz, el aire, si lo había, era irrespirable. Ríos muertos. Partículas de meteorito, relaves de mineral, fragmentos de oro y piedras preciosas, acero, hierro, los más diversos metales, casas destruidas, taperas, pilotes, huecos, cráteres inmensos en el suelo, cuerpos de humanos y animales carbonizados o desaparecidos en la inmensidad de las aguas. y el bosque. Relleno como piedra sobre piedra. Ni siquiera las piedras resistieron la voracidad del fuego de los blancos, la jungla quemada se veía desde todo el sistema solar, como un enorme hongo crepuscular.

 Desde la superficie de la tierra, el Sr. Thompson miró al infinito, usando una metralleta Al Capone para protegerse. Se percibía minúscula a pesar de sus más de dos metros de altura, el reconocimiento antagónico de la pequeñez de una máquina que sabía poco de los humanos, ni de sus colores, tribus o etnias, que dirán sentimientos. Solo que podrían ser útiles para la investigación. Se pensaba que era una máquina creadora de seres humanos, si era necesario para la supervivencia de la especie.

 Imaginó estar cerca de la luna, a pesar de estar a años luz de distancia. Reconoció todos los cráteres del Mare Tranquillitatis, incluso se arriesgó a haber visto a ese Jorge con la espada desenvainada. Siempre habitó un cuerpo celeste cerca de la luna, pero solo ahora pudo entender que un espacio interestelar infinito los separaba. Nunca volvería a otro lugar del sistema solar. Solo era anónimo en la Amazonía, uno de los biomas con mayor biodiversidad del planeta, reducido al caos.

 Porque este era su nuevo hábitat y tenía que encontrar una forma de subsistencia. Su tiempo se contaba de manera diferente y, según las estadísticas, todavía duró unos pocos miles de años terrestres. A partir de entonces, hubo una vasta extensión por explorar. El codiciado planeta azul no tenía más habitantes, ni orbitaba más alrededor del sol porque no había sol, toda la luz venía del satélite lunar.

 Planea comenzar un reinado, pero no sabía qué tipo de sujetos me encontraría en esa tierra inhóspita, ni qué tipo de vida quedaba allí. ¿Microbiano? ¿Bacteriano? Binarios? ¿No binario? ¿Había seres vivos invisibles a simple vista? Toda la información capturada por Eternity se perdió en el gran incendio, muestras de roca, suelo, árboles, ADN.

 La voz aún gemía en el otro extremo de la tierra devastada, como si estuviera luchando en un duelo de vida contra muerte. El Sr. Thompson pasó por los gemidos hasta que el murmullo más allá de ellos, sus pasos ahora eran largos. Nunca antes había visto humanos y parecía letárgico e indiferente, el primero que supo. Debajo de la piel morena bronceada del sol ardía toda una jungla. Rostro en tinte de achiote, brazos veteados de plantas, uno largo de pelo negro y liso, pechos hinchados y desnudos, uno levantado en el abdomen y vientre ensangrentado. Un yanomami. Dueño de la tierra, no un animal de caza, no un extranjero en su planeta. Entre las piernas, señaló una miniatura, en medio de líquidos y dolores lacerantes. Una ternura casi inaudible.

 El Sr. Thompson actualizó su línea de comandos. Reconoció quién reinaba en esa tierra. Está bien, no emitió reacciones ni sentimientos, después de todo era una máquina. Se volvió y atravesó las ruinas, ajeno al dolor humano. La empatía siempre será la diferencia entre algunos hombres y mujeres y máquinas y árboles y animales y hombres.

 La mujer sacó a su cría recién nacida, símbolo de la continuidad de una raza. Con un objeto punzante, rompió el cordón umbilical que formaba a madre e hija, una. Los componentes abióticos pasaron por un incomprensible proceso de purificación, inexplicable en el campo de las ciencias, convocados por los espíritus de los chamanes. La madre llevó al niño al pecho que goteaba, el niño comenzó a succionarlo con un hambre secular. Los ojos bien abiertos reconocieron el territorio de sus antepasados. Ahora eran dos, supervivientes de la selva asesinados por fuego amarillo, rojo y blanco. Un Big Bang que ni siquiera Stephen Hawking pudo predecir, pero los chamanes advirtieron a la raza humana.

 Eran dos, madre e hija, y desde entonces, ya no hay nadie que dude de que el futuro de la humanidad es el femenino. De una parte mujer y tierra, renace un planeta. Hutukara.

 

Traducción: Revista Innombrable

  

* Íris Cavalcante, escritora independiente, nacida en Baturité-Ceará-Brasil. Debutó en la literatura en 2003, participó en colecciones de cuentos, crónicas y poemas y publicaciones en revistas literarias. Fue finalista del Premio Jabuti 2018 en la categoría de poesía con la obra Vento do 8º andar.