La Hiedra que sembraste en el jardín
creció resplandeciente
sus copiosas hojas verdes
cubrieron la cerca de nuestra casa
querías evitar
las miradas curiosas de los transeúntes
Un día al tocarla
sentiste que algo te quemaba
su savia
su energía vigorosa
su origen dionisíaco
Se cuenta que las Ménades
llevaban coronas de Hiedra
y que Dionisio portaba en su cabeza
una corona trenzada de sus hojas
su báculo
y carro
estaban adornados con hojas de Hiedra
La eternidad se reflejaba en esa planta
Pronto
llegará el otoño
el frío y el viento
hará caer las hojas de los árboles
y de los arbustos
pero ella no se marchitará
Sobrevivirá al otoño
al invierno
como sus antecesoras
que permanecieron vigorosas
sobrevivieron al embate de las frías estaciones
en medio de los ritos
las danzas
y cantos sagrados de las Ménades.
La Hiedra que un día sembraste en jardín
conoce los misterios de la eternidad.
Aquí estoy
escribiéndote
por aquella arena húmeda
que embadurnaba tus pies
por aquel día de verano
por tu boca rosada
y tu pelo de oro
por tu gracia
y tus grandes ojos
que como luces de faros
me observaban en aquella playa semioscura
Por
todos los recuerdos que me inundan
heme aquí
con el corazón palpitante
con las venas hinchadas de sangre
donde viajan mis vidas anteriores
mis lazos kármicos
Sigo
escribiéndote
Mi
copa está rebosando
nado dentro de ella
tumbada boca arriba
observando las estrellas
¿A dónde se va el alma de un animal cuando muere?
¿Qué sucede con el cariño
con el que cuidaron y protegieron a sus crías
con la fidelidad de los perros
y el afecto que demostraron
cuando frotaron sus lomos sobre nuestras piernas?
¿Acaso no hay algo elevado en su ternura?
¿Quién puede negar que sintieron amor?
que sintieron pena al sentirse solos
abandonados
¿Quién puede negar que mientras dormían
no soñaron con un hogar feliz?
Me pregunto
a dónde van sus almas
o sus chispas de conciencia cuando mueren.
Quizás vuelvan a su origen de alma grupo
para llevar sus experiencias
y un Deva las espere
para guiarlas
asignarles una mejor vida
en su camino evolutivo.
*Laura Nieves (Ecuador, 1984) obtuvo un Máster en Formación e Investigación Literaria en el Contexto Europeo por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha publicado los poemarios Animales de luz (2018), El macho de los 4 vientos (2019) y El olor de la canela (2022). Sus poemas han sido traducidos al alemán, francés, italiano, portugués y mandarín. Ha participado en diversos encuentros literarios, festivales de poesía, conferencias y ferias del libro. Actualmente cursa un programa de doctorado y reside en Suiza, donde dirige el proyecto cultural Poetas en Suiza, dedicado a fomentar el diálogo artístico entre la cultura suiza y la cultura hispánica. Recibió una Mención de Honor en el IV Premio Nacional de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño, organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana y El Quirófano Ediciones.
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