Primera estación
Eternizo tu ausencia mientras aves al vuelo describen una
danza armónica sobre los árboles del parque. Su revuelo, eterna multitud de
colores, desplazan pensamientos empedernidamente sórdidos, brutales, ficticios.
Las aves, mansos organismos, vivifican la senectud de este momento, ambigüedad
de la alegría o los fantasmas escocidos tras las puertas del viento. Las aves,
similitud de aguas térmicas, caudal insipiente, alegoría mística, obstrucción
grácil, puente hacia tu sombra: danzan al silencio, a las hojas, a los muros, a
los besos robados, a tu ausencia.
Segunda estación
Revoco la tristeza, perpetua calma de alejamiento, a los
temores indecisos del humano hombre que me acompaña. Sus desvelos como tardes
baldías, adorable sensación, única verdad, distante lapso, reverso anegado,
lógica placidez. Revoco los despechos, sinergia vital, grácil mariposa teñida
de aséptico brebaje. A las puertas de otros puertos siembras signos, destrozas
la muerte. Revocas la tristeza, sopor de tiempos eternos, alegorías mágicas,
estertores corporales, dudas, certidumbres, anhelos.
Tercera estación
Ven, acompaña este instante de lúdica desdicha. Desborda
silencio sobre la acústica semblanza de las dunas. Atempera, instantáneamente,
las ruletas rusas, los besos rusos, los hielos de Siberia. Regresa antes de la
hora exacta, antes que el tren añore el andén, los paseantes árboles y las
siniestras miradas de hasta luego. Ven, acompaña este instante de incierta
partida. Imprime el recuerdo de postales ajenas, pájaros de Portugal y piedras
de sílex anteriores a la edad del recuerdo. Ven, despierta junto a este morador
del mutismo.
*Alexander Pascual Estrada (Puerto Padre, Cuba, 1978) es
escritor, poeta e investigador. Su obra permanece, en su mayoría, inédita. Ha
publicado textos poéticos en las revistas Letralia (2020 y 2022), Almiar
Margen Cero (2023) y Sinestesia (2024). En su ciudad natal ha
aparecido en boletines literarios y en publicaciones promocionales de la
editorial independiente Ediciones Manglar.
Ha obtenido el Premio Miguel Bruzón de poesía en los años
2022 y 2024, con los poemarios La leve gravedad de las hojas y Ciudad
imaginada, respectivamente. Asimismo, recibió el Premio Villa Azul de
décimas con el cuaderno La edad de los sueños en 2022, y el premio de
debate de talleres literarios en ese mismo año.
Cuenta además con varios estudios antropológicos sobre las
tradiciones de su comunidad de origen.
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