“Aunque corras, no llegarás lejos si vas en la dirección
equivocada”
-Epicteto
Me gustaría comenzar definiendo lo que es el miedo, según
la psicología el miedo es una emoción básica y natural que se
caracteriza por experimentar sensaciones desagradables y relativamente intensas
ante la percepción de un peligro o daño, ya sea real o imaginario. En muchas ocasiones esta
emoción natural y básica intrínseca en todos los humanos se genera a partir de
la inexperiencia, es decir, del no accionar, no arriesgarnos frente a un nuevo
y desconocido reto o desafió que represente movernos de nuestra zona de
comodidad.
Por momentos resulta más
rentable y seguro el no hacer nada y dejar las cosas como están. Por tanto, no
es la incapacidad de hacerlo si no la inexperiencia que tenemos frente a
determina situación. En ese sentido, tenemos miedo porque no lo hemos hecho aún,
no porque seamos incapaces de hacerlo. Debemos de encontrar el valor para
resolver este problema de la inexperiencia y determinarnos a actuar. Dejar de
negarnos a enfrentar nuestros miedos solo por evitar sentirnos vulnerables.
El miedo al ser una
emoción no podemos elegir tenerlo o no tenerlo, pero si podemos pensar en que
hacer con él. En la medida que voy conociéndome, en la medida que me dispongo a
escuchar mi voz interior, reconocer las situaciones y circunstancias que pueden
generarlo tengo mas posibilidades de poder direccionarlo. El permitirle a esta
emoción superarme y controlarme puede mantenerme en un estado de ansiedad y así, limitar
mis capacidades para llevar a cabo actividades de la cotidianidad. Por eso
resulta tan importante decidirnos a afrontar y superar estos miedos para lograr
alcanzar una mayor sensación de control y autoconfianza. Porque si esta sensación que surge ante una amenaza, real o imaginaria, física o emocional me excede
hasta el punto de dejarme inmóvil, caer una y mil veces en ese ciclo angustioso
de autoconmiseración, entonces creo que debo hallar esa fuerza interna que me
da el valor necesario para arriesgarme y simplemente saltar a vivir la
experiencia.
Así que
confiar en esa fuerza interna me llena de valor para lograr: analizar mis pensamientos, es decir, discernir entre las ideas
irracionales sobre la situación temida y reemplázalos con pensamientos más sensatos, visualizar una escena o momento que me genera angustia o temor e imaginarme
dirigiéndola con éxito y sobre todo prepararme para afrontaras una situación temida,
teniendo en cuenta qué hacer en caso de peligro.
*El profesor Rubén Darío Reyes manifiesta su interés por la escritura y por fomentar actividades artísticas y culturales. Además de su labor docente y de escribir artículos para medios alternativos y culturales, ha participado en la realización de tres cortometrajes independientes. Esta experiencia actoral le ha permitido ampliar su visión de mundo y combinar distintas formas artísticas para llevarlas al aula de clase y a diversos proyectos educativos. Cuenta con más de 20 años de experiencia como profesor de lengua castellana y literatura en colegios con niños, niñas y jóvenes. Asimismo, ha trabajado en programas educativos con adultos para la validación del nivel de básica secundaria. Es director del club de lectura internacional Las Palabras No Muerden y también dirige los eventos académicos del Instituto Cultural Iberoamericano (ICI). Se desempeña como conductor y productor de los programas radiales “Domingos de café con el profesor Rubén Darío” para Trilce Radio (Perú) y “Conversando con el profesor Rubén Darío” para Radio Satélitevisión y Américavisión de Chile. Además, conduce el ciclo de charlas y conferencias magistrales para la fanpage del ICI. De igual manera, escribe artículos sobre educación y didáctica de la literatura para revistas y diarios internacionales. Se destaca como gestor cultural y promotor de lectura infantil y juvenil.
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