martes, 9 de marzo de 2021

"El destino de los enamorados" poemas de Antonio Di Bianco


Indeleble


Indeleble tu alma
en mi corazón,
Inigualables esas sonrisas

que llegaban derechos a mi esencia.
Intrínsecamente infinitos
y misteriosamente sin límites
nuestro hilo rojo.
Inmensamente enredado
y luego de nuevo desenredado de la noche a la mañana.
Escucho la voz que he buscado en los vacíos.
Por muchos años,
no entendí qué es el amor.
Aún no aprendí.
Cercanos, indivisibles, lejanos,
pero siempre en todos lados,
me agarro a voces y ojos 

para volverte a ver,
pero no son nunca los tuyos.
Infinitamente te he regalado todo de mí,

Escurridizo e indeleble,

el amor que siento por ti,
que ha destapado cada defensa

porque me he enamorado perdidamente de tu alma.
Indelebles,
los días que te he dedicado con todo mi ser.
No he escatimado esfuerzos.
Todo lo que he hecho ha sido espontáneo,
en la historia que me ha cambiado la vida.
En el misterio de tu voz,
Que había ya escuchado antes de conocerte.
Y que supe siempre calmarme.
Si hubiera un modo de explicar,
las energías universales,
que hacen explotar
esta luz que viene del alma
cuando te siento cerca.
Maravillosamente
apoderado por el eterno estupor,
te hubiera regalado mi vida.
No sé qué es el verdadero amor,
aún no aprendí
pero soy fuerte amándote.
Más fuerte que el tiempo,
de las circunstancias,
y de los lugares.
Sólido e indivisible.
El amor es indeleble.


La luna de Barranquilla

Una noche iré a buscarte
porque ya no serás tú.
Me verás venir desde lejos
lo suficientemente rápido como para mezclarme con la luna.
Una noche dejarás de soñar conmigo,
porque estaré justo ahí, frente a ti,
y entonces tomarás mi mano
porque ya no serás tú.
Tal vez pensarás que es un sueño,
pero será solo la luna.
Esta luna de Barranquilla
que me ha acunado tanto,
porque es mi misma luna.
Llena de secretos,
revelará la verdad de mi amor
y tú entonces las creerás.
Porque ya no serás tú.
Y yo que te he amado tanto,
con ese amor tan fuerte,
típico de películas.
Y yo que vengo de la nada,
como un volcán,
te he dado todo mi corazón,
todo mi amor,
toda mi alma,
todo de todo de mí.
Me quedaré ahí contigo, bajo la luna.
Como un guerrero que lanza el hacha, 
seguir siendo lo que es.
Me quedaré bajo la luna contigo,
todas las veces,
que la vida te traerá de nuevo a mí.
O todo el tiempo
que llenaré el espacio dentro de tu corazón.
Y sucederá, porque te conozco.
Tu solo buscas esa luna
y estaré contigo
con todo mi amor.
Siempre tuyo.
Busca siempre,
esa misma luna de Barranquilla.


El destino de los enamorados


Quisiera, 

tomarte de la mano

 y guiarte en mi corazón,

como un niño al que cuidar.

Si sólo,

pudieses sentir

lo que siento yo en realidad.

En los lánguidos suspiros que oculto,

en mis ojos luminosos. 

No son solo palabras de amor, 

sino de una felicidad,

sorda, ​

que renace,

a cada pequeña sonrisa tuya. 

Un huracán de emociones 

que me arrolla, 

que me hacen sentir vivo.

En el momento que escucho tu voz, 

me quedo quieto por un instante en la eternidad.

Y me siento acunado por un océano de cosas que no dices.

Como el sol y la luna juntos.

No solo estamos presentes, 

sino que somos futuros.

Y la esperanza 

de que te encontraré otra vez.

Que puedo sentir tu aliento,

mezclado con tu perfume

Estoy aquí, 

siempre contigo.

Darte la fuerza que falta, 

para que puedas creerme.

Siempre estás aquí conmigo, 

en cada gesto mío.

Y el corazón no quiere rendirse.

Aunque tuviese que emplear años, ​

aunque tuviese que llegar hasta el fin del mundo.

Yo te encontraré solo para amarte. 

Y si tu corazón estuviese agotado, 

mi corazón,

podrá amar por los dos.


*Antonio Di Bianco, es licenciado en psicología clínica y rehabilitación, posee además un màster en “Human Resources Management” por la universidad “N.Cusano” de Roma, Italia. Habla cuatro lenguas y escribe desde los 16 años.

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