jueves, 29 de octubre de 2020

"El Ocaso y la Aurora" Microrrelatos de Eduardo Laurent


O Ocaso e a Aurora

Anoitecia e o sol se punha sem demora. Depois de uma vida distante do pago, pisava o topo da coxilha em que se situava o velho rancho onde repousaria, desfrutando pitangas e amoras que havia plantado ainda menina. À luz da lua, Eudora podia avistar a opaca tapera que outrora abraçara sua infância; morada construída havia mais de um século pelo bisavô que, à memória, sempre saía ao cair da noite pela estância com uma caixa de ouro e um escravo (e uma pá) e voltava sozinho, envolto em uma aura mórbida; a antiga casa deixada à Eudora pelos gananciosos irmãos que, à partilha, dividiram entre si milhares de hectares ao redor (mas nunca encontraram moeda sequer); tapera que agora revela, à aurora, brilhos dourados por entre as eras que a cobrem, graças à desconhecida fortuna que forra, à espera de Eudora, cada parede em ruínas do âmago dessa história.

El Ocaso y la Aurora

Anochecía y el sol se ponía sin demora. Después de una vida lejos del hogar, pisó lo alto de la montaña en la que se ubicaba el antiguo rancho donde descansaría, disfrutando de las cerezas y moras que había plantado de niña. A la luz de la luna, Eudora podía ver la tapera opaca que una vez había abrazado su infancia; la habitación construida hace más de un siglo por su bisabuelo, quien, en el recuerdo, siempre salía de noche con una caja de oro y un esclavo (y una pala) y regresaba solo, envuelto en una aura morbosa; la vieja casa dejada a Eudora por los codiciosos hermanos que, compartiendo, compartieron miles de hectáreas entre sí (pero nunca encontraron una sola moneda); tapera que ahora revela, al amanecer, destellos dorados entre las enredaderas que la cubren, gracias a la fortuna desconocida que cubre, esperando a Eudora, cada muro en ruinas del corazón de esta historia.

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Baratas

China, 2015. A mulher acordou sentindo cosequinhas pelo corpo, quando abriu os olhos e viu seu corpo e a cama e o quarto todo tomado de baratas. Pulou pela janela do quinto andar.
Não era uma alucinação, ou obra do fantástico. Eram só baratas. Claro que na sua repentina agonia não havia dor, baratas não machucam. Mas a moça vivia num mundo onde medicamentos nasciam por mágica nas farmácias, um mundo onde milhões de baratas não escapavam de um criadouro para a fabricação de medicamentos chineses (criadouro que se localizava-se ao lado do seu prédio). Na realidade projetada em que ela vivia, não havia expectativa para aquele cenário que, apesar de absurdo, era perfeitamente compreensível.
Uma hora depois, especialistas foram enviados para eliminar os insetos, avisando a população para que não entrassem em pânico.

Cucarachas

China, 2015. La mujer se despertó sintiendo cosquillas por el cuerpo, cuando abrió los ojos y vio su cuerpo y la cama y toda la habitación llena de cucarachas. Saltó por la ventana del quinto piso.
No fue una alucinación, ni fue obra de lo fantástico. Eran solo cucarachas. Por supuesto, en su agonía repentina no hubo dolor, las cucarachas no duelen. Pero la niña vivía en un mundo donde las medicinas nacían por arte de magia en las farmacias, un mundo donde millones de cucarachas no escapaban de un criadero para la fabricación de medicinas chinas (criadero que se ubicaba junto a su edificio). En la realidad proyectada en la que vivía, no había expectativa para ese escenario que, aunque absurdo, era perfectamente comprensible.
Una hora después, se enviaron expertos para eliminar los insectos, advirtiendo a la población que no entrara en pánico.

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Sonhos

Desde pequeno imaginava uma pirâmide dentro da montanha que avistava de sua casa. Desde pequeno falava pra todo mundo que havia uma pirâmide naquele morro. Cresceu, formou-se arqueólogo. Convenceu um grupo de um projeto para escavar a tal montanha. Havia mesmo uma pirâmide. E mais: outras montanhas da região ocultavam pirâmides.

Sueños

Desde niño, imaginó una pirámide dentro de la montaña que podía ver desde su casa. Desde que era niño, les dije a todos que había una pirámide en esa colina. Creció, se convirtió en arqueólogo. Convenció a un grupo de un proyecto para excavar la montaña. Incluso había una pirámide. Además, otras montañas de la región escondían pirámides.


Tradución: Revista Innombrable

*Eduardo Laurent, nacido en Porto Alegre (1985), es Licenciado en Letras por la PUCRS (2015) y Master en Estudios Artísticos por la Universidad de Coimbra (2019), donde cursa el Doctorado en Estudios Clásicos. Ha sido publicado en varias revistas literarias y colecciones de concursos de cuidado, crónica, poesía y haiku. Músico, escritor y guionista, autor del libro “Contos Soturnos - Volume I” (2016), vive en Lisboa, Portugal.

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