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martes, 27 de octubre de 2026

"Nuestro espacio limitado" poemas de Laura Vega


Nuestro espacio limitado
 
Hay cadenas auto impuestas
de las que es difícil escapar
y tal vez es porque no son
tan impuestas por nosotros
como lo creemos.
 
los limites no nacen de nosotros,
sino de la necedad de nuestros padres
de no dejarnos ser como somos,
límites gritados, e impuestos.
 
El miedo al todo,
y la esperanza a nada,
asi fuimos criados y por ello
cortamos en círculo radicalizado.
 
Un niño no debe trepar un árbol,
o moverse, o hablar de más,
porque es un niño y se puede lastimar,
porque es un niño y debe respetar.
 
el decirle inutil a un infante esta normalizado,
el decirle inutil a alguien mas es castigado,
la vida sigue y corre
y el niño crece, y entra a un mundo que lo retuerce.
 
El niño ahora es un adulto,
que miedo a todo heredó de sus difuntos,
el niño quiere escalar el árbol,
y naciendo mono terminó creyéndose pescado.
 
el niño se ha abandonado,
se a limitado y se ha despreciado,
pero el niño no era eso,
a el niño, lo han encadenado.
 
 
 
Las ganas que me tienes
 
Tengo muchas ganas de ti,
pero parece que tu no las tienes,
o que no las tienes en la misma medida,
y eso me asfixia.
 
Me lleva al incontrolable
torbellino de mi mente,
y me lleva a preguntarme
porque no soy suficiente.
 
Cuando hablamos, tus dulces labios,
me dicen que me deseas descontroladamente,
cuando estamos juntos,
el descontrol se siente.
 
Pero en la intermitencia de la vida,
los afanes y los peros,
parece que nada se acomoda,
y cuando nada lo hace,
siento que te pierdo,
siento que no me buscas,
y no intentas atraparme.
 
Cuando no todo se acomoda,
siento que no tienes ganas de mi,
dejó de percibir tu deseo,
y creo que tus palabras descontroladas,
son solo frases calientes,
que no buscan llegar a la verdad de tu anhelo.
 
Cuando el universo no está a nuestro favor,
dejo de sentir tu calor,
tus frases dejan de atravesarme,
e incluso desaparecen,
tu desapareces,
y me dejas en la penumbra,
 
Tu imagen idealizada,
no atraviesa la pantalla,
tus imágenes de recuerdo,
se quedan entre mis manos,
tus manos no me tocan,
tus pies no se mueven hacia mi.
 
Y en medio de las incesantes,
apuestas,
y de las incesantes dudas,
creo que no me deseas.
 
No te mueves por mi,
no vienes a mi,
no te esfuerzas,
y me dejas evaporarme,
en medio de tu mente,
desaparezco,
hasta que vuelvas a ver mis mensajes
y desees mis besos.
 
 
El beso
 
Que difícil es besar en la mejilla,
cuando los labios se conocen,
la cercanía de la piel,
se enciende,
se enfurece, y busca romper la distancia.
 
Pero así va la vida,
con miles de mejillas
que se acercan,
y que al acercarse,
sienten el calor de un cuerpo,
que alguna vez les perteneció.
 
Ese beso para saludar,
ese beso para despedir,
ese que no siente los labios,
que se aleja sin veranos de pasión.
 
Ese beso es el que tenemos tu y yo,
ese que tantas ex parejas tienen,
que desean evitar
por el dolor que deja el residuo del momento,
o que desean realizar por los recuerdos,
que el olor, del amado pueda despertar.
 
Ese beso post relación
que da cuenta
del gran desamor,
la desilusión, y la ruptura del romance,
como nos gustaría que fuera.
 
Ese beso.
que se desea,
que arde,
y que busca estar más cerca de lo hablado,
de lo habitado,
y de lo poseído
que no se poseerá más.

 
*Laura Vega tiene 22 años, reside en Colombia y estudió Artes Plásticas. Ha encontrado en las letras una forma de comprenderse profundamente, organizar sus pensamientos y expresar aquello que le preocupa, le apasiona o transita por su mente. En este proceso, ha descubierto que lo personal, al convertirse en público, puede conectar con otras personas y brindarles la posibilidad de reconocerse y comprenderse a sí mismas.

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