jueves, 16 de julio de 2020

"A Euterpe" Poemas de Marcela Robledo Aguilar


Poeta enamorada

Aquélla a quien me ciño
en lo hondo de mi memoria
fuera luz, también olvido,
fuera autora de mi zozobra.

Manos que llaman paz
a quien habita mis carnes
son manos que ignoran, ya,
a su dueña deleznable

y el candor habitable
amenaza con convertirse
en cosa menos amable
que un parco corazón triste

¡Ay, de mis alientos!
propulsados por la tibia
sábana digna del amor
y del dolor que les incita

mirada parda tiene el viento,
con tal color el aire grita
que ya no escuezan las heridas
de aquél amor, desvelo y riña

solo quedan unos cuantos
esfuerzos de mi decoro
para amar el devaneo
que solo apuesta a mi desdoro

hízome  rica el poseer
los ojos en carne ajena,
mas me hizo burda el no tener
conmigo a quien merece la pena.

A Euterpe

Melodías músicas
las de los antiguos,
que forman el grito
más noble de los mitos

melodías que silban
desde tiempos de Clío
y a través de la historia
son poco conocidos

que nacen de los labios
de la muy placentera,
o bien, de su arpa
al son de la blanca esfera.

Aquélla es genio
al hacer sonar su arpa,
sus violines o su flauta
y que anima el ingenio

esa doncella, pues,
que los sentidos idolatra
ha de llamarse Euterpe,
la Musa acancionada.

 A las alas

Parecieran llevar alas
los versos con estupor
que nacen de las entrañas
de la poeta en su inspiración

parecieran inmutables
por su impacto y su perfección
aquéllos vocablos que imparten
brisa alabable por su furor

sus alas son la casa
de su riqueza gualda
y su ferviente emancipación

lo loable de la fiel causa
es el pasmo que emana
aquél versar: ¡pulido su resplandor!

Mujer – casa

Torrencial que anega
las buhardas y vientos
con firme destreza,
no cesa su movimiento

la mujer es ello:
es rauda llovizna,
que hace deprisa
una huerta con su riego

no requiere bosquejo
de una casa encantada
o materiales en forma

ya hay casa en su cuerpo;
en sus ojos, la cama,
y en su mano, la alcoba.

A la luna, de nuevo

¡Oh, benedicta lumbre!
me permito hoy un ruego,
que esta pesadumbre
se convierte en fuego y devaneo.

Quitadme de mi espalda
la sortija o las espadas
que clavándose en el alba
me provocan sangre en la mirada

luna que ves
las lagunas y los velos
ven y abrázame otra vez
como si fuere solo ensueño

que tu lumbre haga en mí
lo que tu nombre en el deseo,
que aborrezca en mí
mis fútiles desvelos.
Feneciste tu labor imperiosa
como el astro de los cielos
y  quitaste, escandalosa,
lo que me hería hasta mis adentros.

Así como tu lumbre gloriosa
avanza en la negrura
con velocidad dificultosa,

heme de quedar con ella
pues tu esfera luminosa
imparte aplomo que conmigo roza.

A la montaña

Sinuosa beldad
la que le ciñe en su cumbre,
soy dichosa de amar
su inmensa mansedumbre

de sus picos renace
la más firme espesura
que con digna hermosura
hartas miradas complace

en estos tiempos carentes
de aplomo y escape
el gigante dormido
podría despertarse

podríase advertir
valiente su alcance,
mas no ha de serlo
por su cansado semblante.

Ya la montaña
guarda en su espesura
la más calma
de todas las fermosuras

su necio coraje
llenose de mesura
al recordarse, sin duda,
de su majestuoso follaje.

*Marcela Robledo Aguilar nació el 08 de octubre de 1999 en Medellín. Actualmente es estudiante de Trabajo Social de la Universidad Pontificia Bolivariana, cursó todos los niveles de inglés en la universidad EAFIT, ha trabajado atendiendo en la tienda de ropa Colors S.A y participado activamente en talleres relacionados al arte y la cultura en Casa Teatro El Poblado, Fiesta del Libro y la Cultura y varias convocatorias nacionales de poesía, asimismo, ha asistido como poeta invitada al festival de poesía de la Cooperativa de Yarumal 2019 en Yarumal, Antioquia, en el mismo municipio hizo parte del conversatorio La mujer en la literatura, en el marco del mencionado festival. Ha asistido como poeta invitada a eventos literarios gestionados por la organización cultural Poetas al viento; y ha participado, también, en las primeras etapas de concursos de poesía organizados por la Universidad de Atlántico, Fallidos Editores, y la Fundación Gloria Fuertes. En el mismo año, fue evaluadora auxiliar de los proyectos de grado de los estudiantes de décimo y undécimo del colegio San Marcos de Envigado.

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