viernes, 17 de mayo de 2019

"Cuarenta años haciendo el camino de la hormiga" Entrevista a Revista Punto Seguido



¿Qué significan 40 años de hacer poético?

La poesía nos hace, nos transforma y nos inicia. Hace cuarenta años éramos unos párvulos, buscábamos otras palabras para designar la realidad, nos cansábamos de una literatura ostentosa, llena de maquillajes, con una clara tendencia a la lisonja y al arribismo literario. Nuestra búsqueda era más libertaria, más audaz. Creo que en cuarenta años no hemos declinado, han pasado muchas cosas, angustias, desamores, pérdidas, pero con toda seguridad grandes hallazgos y nuevas complicidades siempre. 

Más que una revista, es un estado de vida, una manera de existir en el tiempo. Nuestro archivo está cruzado por innumerables revistas nacionales e internacionales, con una gran correspondencia, y una profunda amistad con artistas, poetas, fotógrafos, cineastas y músicos. Creo que el gran logro es haber pasado por un país difícil y llegar aún con ganas de seguir buscando motivos para la creación y la vida. 

¿Cómo empieza Punto Seguido y qué es lo que los ha mantenido en actividad por todo este tiempo?

Iniciamos como un grupo de jóvenes iconoclastas. Vendíamos papel reciclado para poder tener fondos para sacarla. Hacíamos recitales de taberna en taberna, vendíamos fanzines, hacíamos conciertos, casi nunca nos pagaban, era aporte voluntario y tal vez algunas cervezas. Podría decirse que éramos una fiesta, un performance continuo. Más nos unía una gran confraternidad, unas ganas de hacerla y de poder escribir y diseñar algo que nos gustara a todos. Invitábamos a poetas, ensayistas, pintores a que participaran en ella, muchas gentes nos acogió con beneplácito. Creo que eso todavía pervive, aún nos festejamos cuando sale, la celebramos y la compartimos. Sacar una nueva edición siempre es una osadía, reunir el material, discutir cómo y a quién se le puede publicar, aceptar o rechazar diseños, mantener la coherencia del grupo, todo eso cuesta esfuerzo y no siempre es lo óptimo. 

¿Quiénes conforman actualmente la Revista Punto Seguido y cuáles son sus proyectos a corto plazo?

Actualmente somos John Sosa, Oscar González, Carlos Bedoya, Pablo Carrillo y Fernando Cuartas Acosta. John poeta gestor cultural, músico, auspiciador de la elevada de cometas y las artes del viento en Medellín. Guía de caminantes, amigo de la naturaleza y un obcecado escritor de nuestra realidad desde un surrealismo que levanta las torcidas capas de lo rutinario. Oscar González, profesor universitario, crítico de arte, ensayista, poeta, conferencista, consultor y asesor de varios grupos de teatro en la ciudad. Carlos, filósofo, poeta, ensayista, traductor, con un fino e irónico sentido del humor,  un verdadero ácrata de ideas poéticas, entre el erotismo y la subversión de lo cotidiano. Fernando Cuartas, historiador, guía de patrimonio y caminante, coordinador del taller de literatura Viajes Literarios de la Universidad Nacional, coordinador del programa de radio UN Radio Taller de Luna, conocido como el Gato Cuenta Cuentos, artista de collages y actor performático. Pablo Carrillo nuestro editor desde hace muchos años. 

Ahora estamos comprometidos en una actividad que se ha llamado las Verbenas poéticas con varias revistas de la ciudad, con recitales y exposiciones. Preparamos la actividad para la próxima feria del libro en septiembre, en la ciudad de Medellín. También junto con otras revistas, queremos hacer una exposición de parte de nuestro archivo y de las publicaciones que en estos cuarenta años han circulado en nuestro medio. Hemos hecho una publicación de antología de poetas que han aparecido publicados, el libro Madame Destino. Preparamos otras publicaciones similares sobre artículos, ahora que no sólo cumplimos años sino que estamos en los cien años del surrealismo. Esperamos poder seguir  con nuestro trabajo por varios años más.


¿Cuáles han sido las principales dificultades que han podido identificar en ya casi medio siglo de creación?

La mayor parte de las personas creen que un grupo se agota por falta de dinero, un factor difícil y es evidente que pesa. Pero con mayor frecuencia son las desavenencias, la fragmentación de ideas, las rupturas del grupo, las imposiciones innecesarias, los dogmas, las prevenciones y los miedos. Por el grupo han pasado varias personas, Jesús Rubén Pasos, muy buen poeta y músico, hoy no quiere saber nada de nosotros, optó por una retirada invisible, nunca nos dijo el motivo. Pablo Lerín se dedicó al trabajo en un Banco, se lo absorbió la labor. Gustavo Zuluaga estuvo cerca, se fue exilado para Francia, creo que no volvió a escribir poesía. Wilson Frank es un buen poeta, pero tuvo desavenencias motivadas por malas interpretaciones y azuzado por gente de afuera para crear malestar. Aún nos sigue colaborando por ratos. Jorge Valencia se retiró en un exilio voluntario, su alejamiento hizo que el grupo se cerrara un  poco y continuamos con pocas personas. Luego llegaron Carlos Bedoya, filósofo anarquista y muy inteligente, traductor y poeta, Oscar González crítico de arte y un gran gestor cultural. Por un tiempo estuvo la poeta Lucia estrada, pero también salió buscando trabajos más independientes. Siempre hemos creído que los que están es por una motivación grupal y por un inmenso deseo por la poesía. No somos segregacionistas, siempre hemos creído en nuevos talentos y siempre propondremos una publicación de inclusión, diversa y digna. 

¿Cuáles creen que sean las ventajas y las  desventajas de las revistas impresas frente al creciente ámbito de las revistas y la literatura digital?

No desdeñamos la tecnología, aunque aún usemos el formato papel. Muchos de nuestros amigos tienen activos blog y páginas Web, y que son excelentes plataformas de difusión. Muchas veces de menor costo que una revista en papel. Un nuestro sentido casi intuitivo, nos hace percibir, que en la internet se escribe mucho sin mucho rigor, se hacen alianzas más que búsquedas estéticas de mayor fuerza, se promociona mucho sin mucho contenido. Esto no hace que sea un medio inadecuado, pero hay que saberlo rescatar y moderar. Fascina demasiado, pero si supiéramos de verdad su poder, haríamos cosas gigantes desde allí. Por ahora seguimos con las ediciones en papel como un símbolo de resistencia y como un acto de estética donde aún llevar una revista o un libro es un símbolo de rebeldía. 

¿Qué los impulsa a seguir creyendo en la poesía y la literatura después de tanto tiempo?

Decía un poeta, Faber Agudelo; El poeta no descansa, hay en él una actitud despierta aún en medio de la mayor adversidad. Bueno,  la revista ha creído en eso, somos parte de algunos escritores, no tan poquitos como se cree, que aún viven la poesía no como una mercancía sino como una forma de vida. No se vive de ella, se vive en ella. Así mismo la poesía continúa, siempre tendremos maravillosos hallazgos.  Y siempre regresaremos a las fuentes primigenias y clásicas sin una admiración ciega, pero si en una celebración necesaria. La poesía no debe cansarnos, nos muele la rutina, la repetición, la postración mental , el arribismo, y sobre todo el miedo a crear con un lenguaje vivo, renovador y provocador. 


¿Cómo creen que ha cambiado el ámbito literario de la ciudad y el país desde que ustedes comenzaron hasta ahora?

En Colombia siempre han excluido a los artistas que no están dentro del sistema ordenado y juicioso de las normas. Cuando iniciamos existía una gran admiración por el Nadaísmo, eran iconos de la rebeldía, o al menos así lo suponíamos. Pero también existían cenáculos, cofradías, grupos inalcanzables, una intelectualidad que miraba por el rabillo del ojo. Con nuestro ejercicio hemos podido abrir muchos espacios, ser más reconocidos, más tenidos en cuenta. Tener más alianzas y afinidades que es lo importante. Más también se ve que ha proliferado la idea de ser poeta como algo efímero, publicitario, muy afín con el espectáculo de estrellas, más se pierde en algo el verdadero sentido irreverente y una verdadera estética de rompimientos. Se ve mucha pose de poetas nuevos con odres viejos, aún con posturas decimonónicas y con un falsete de romanticismo, que no compadece con los nuevos tiempos. 

¿Qué autores que hayan pasado por Punto Seguido recuerdan con especial cariño?

Por la publicación han pasado una gran cantidad de poetas y artistas, enumerarlos seria largo, pero intentaré con algunos de los cuales tengo buen recuerdo y estima, aunque se hayan tenido contradicciones uno siempre los admirara y respetara desde su creación. Poeta como Raúl Henao, de una fuerte carga surrealista, gran aliado de muchos escritores a nivel mundial. Eugenia Sánchez Nieto, poeta y divulgadora cultural muy  importante en Colombia. Orietta Lozano, poeta que ha sido traducida a varios idiomas. Bibiana Bernal, editora y poeta. Gloria Posada artista plástica y poeta. Eduardo Peláez, profesor universitario, ensayista y poeta, Víctor Raúl Jaramillo, rockero, poeta y filósofo. Rafael Patiño, traductor, homeópata y poeta. Gabriel Jaime Caro, poeta y traductor de Medellín pero vive en Nueva York, Fernando Rendón fundador del Festival pasó alguna vez por la revista, Eufrasio Guzmán, ensayista y profesor Universitario,  Jorge Iván Grisales, ensayista, poeta y dramaturgo. Pedro Arturo y Lucia Estrada Hermanos poetas. Omar castillo poeta y traductor. Robison Quintero, Daniel Día, Liliana Mejía, Berenice Pineda, Claudia Trujillo, Mario Ángel Quintero dramaturgo, traductor y poeta performático. Daniel Jiménez Bejarano, Juan Diego Tamayo, entre otros nacionales. 

Hemos tenido presencia de poetas como Ludiwig Zeller artista plástico y poeta, Floriano Martins de Brasil, Alfonso Peña de Costa Rica, Humberto Gualde de Panamá, Ștefan Baciu, poeta Rumano nacionalizado en Brasil, poliglota editor de libros. Juan Calzadilla de Venezuela, Raquel Jodorowsky de origen ruso nacionalizada en Chile. Amirah Gazel de origen libanes, radicada en Costa rica, poeta y gestora cultural. Un enorme grupo de artistas, traductores y poetas que se me escapan en el momento han pasado por la revista. 

¿Cuál es el futuro de la revista punto seguido? ¿Cómo se ven en 40 años?

En otros cuarenta años ya no vamos a estar. Podemos seguir como la hormiga unos años más, lo más importante es dejar un legado, dejar esa semilla como bien dice la metáfora, cultivar para que otros recojan y recojan  bien. Aún no nos sentimos abatidos, pero pesa el tiempo y muchas veces la incomprensión sobre la labor realizada. Siempre le hemos apostado a encuentros de revistas, exposiciones, reunirnos con otros editores, no estar solos y más en tiempos de infortunio. La vida de una revista son también sus lectores y sus cómplices. Creemos en la juventud, es parte de nuestra apuesta, ese público ávido, renovador y que pregunta y genera acciones, que siempre será la parte de la sociedad que responde rápido a la adversidad. Creemos no en una patria, sino en un inmenso universo poético. Buscamos derribar muros, fronteras, dogmas, moralidades mutiladoras, nuestra convicción aún es y será la libertad como una acción de la imaginación y el deseo. 

¿Qué consejos nos pueden dar a otras revistas o escritores que seguimos en el camino?

Uno no procura catecismos ni campañas de seguimiento. Sólo nos basta expresar que sigan creando, que tomen nuevos aires, que lean mucho a los otros, existe una pedantería que anula conocer a los demás. Lo mejor es liberarse de miedos, prejuicios segregaciones. Abrir la capacidad de escuchar, de confraternal y hacer alianzas lúdicas y estéticas. Admitir que existe una literatura expandida que no se limita al formato escrito, están los grafitis, los videos, el performance, la música, el teatro y todo esto se cruza cada vez más. Ser abiertos a nuevas estéticas y propuestas sin detrimento de la capacidad creadora de cada cual. 


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