domingo, 26 de mayo de 2019

"Re-nacimiento" poemas de Alejandra Herrera Jaramillo



Re-nacimiento

Cuan semilla fatua, bajo tu endeble cuerpo
me perfilo negra y rota.
Hambrienta de paz,
harta de ahogo y ansias.
Bajo tu cuerpo tendido, estoy yo;
boca lánguida que te come la sombra ida.

Todo pronóstico es vano,
nada cose espacio con espacio;
solo el hueco y sus pedazos ven sin ver.

Mi útero devorado en su pena silente,
clama tu lengua anímica,
se acomoda entre tus ángulos de luz.
Blancura del consuelo infértil.

Esta rota mujer sin llama,
esta seca mujer sin flor y sin ganas,
esta mujer, ojo de dios que resbala
ojo cortado, desprendido de alba.

Mujer, una vez hecha,
Mujer, desecha tantas veces,
pintada y borrada.

Aquí estoy, toda mi frondosa maraña se tiende
colcha de ceniza, bajo tus llagas,
te cubro en mi frío,
toda mi tempestad es tuya,
cada demonio mío duerme en ti,
soy yo, lago profundo, agua sucia que te baña.

Mujer-cofre y jarra, eco eterno,
Bulto displicente del amor dicho.
Mis senos obreros, lamen sin leche, tus dulces dedos
Mi espina te besa con su fervor de sangre.

Me he sembrado en tu músculo para nacer algún día.
Brotar. Rama verde, cicuta, maleza y más maleza
ni fruta, ni flor… solo maleza.

-18/dic/2018-



Uni- Verso

Capitán silencio:
-Se ha hecho un hueco en tu aire.

Mi vientre roto estalló sus lentes,
pesada luz dulce, ojo luno y destemplado
laguna perforada de hombres.
Un nubarrón de voz rocosa
llenó de babas el desierto.

El infinito dormir,
el descanso que aplaca la conciencia.

Desnuda hilera roja del alba.
La bala-hombre abrió la garganta,
chorro de voz que se escapa del cuello,
flauta de hueso y carne
puente al aire.

Tubo denso, conducto turbio.
Toda tu sanación es inútil.
Tu quemadura no le basta al prójimo,
tu hilo oloroso de la dicha se perdió.

Lame las venas por dentro.
Brotaré, espejo en mis ojos
pechos bellos de mi cara.

¿Qué pena sufriremos hoy?

Las ratas trepan la espalda de la noche
dibujándole ojos y garras,
luces dispersas, puñal vital del alma.

Dic 2018



Pro-fe-tas

¿Quién los adorará ahora?
¡nadie comerá su baba como una salsa!

Inflen su sien hasta reventarla;
aplaudan,
hinquen ante ustedes la benévola palabra.

Roten su lira al vagabundo de ansia.
No hinchen más su argamasa,
ni lustren ya sus gafas.

¡Oh! ¿Quién, después de ustedes, les hará venia?
¿Quién a su desgracia le dirá poema?
¿Qué brazos estrecharán su pompa lila?
¿Qué harán con su garbo y su elegancia?
Laven ya la gabardina,
boten su pie de lucha,
donen sombrero y barba,
rieguen sus desnudas pulgas mansas.

El cubo guardador, no honrará su pena,
nadie abrirá los ojos para admirar su queja.

Bailen ahora su pública congoja
                                                          Su vergüenza versada
                                                          Su orgullosa prosa.



Naci-miento

¿Qué demonios son estos?
¿De qué tiempos hablan?

No estamos sordos.
No estamos.
Sordos...
Los golpes que provienen de otra parte,
                                                                        son anuncios,
                                                                                                 llamados.

El misterio, todo entero, dado a pedazos…
                                                                está sonando:
Es el polvo que roe,
la dulce voz hambrienta,
el longevo crujir de la madera.
la llegada roja, hembra que también suena.
sus timbres son:
                             gatos trepando el hueco-noche del aire
                             siete vidas rodando en poca carne.

No estamos sordos, es el misterio,
todo-entero, dado-a-pedazos, que suena:

Es el perro que lame,
el quejido furioso,
el vaivén también sonando
el hombre-padre que nace,
un llamado más,
otro grito que se aumenta,
una espera sumada al insomne vigía,
un rostro, flujo vivo del vértice, ojo que por fin germina.

los ecos babosos del día,
son insectos mal-tratados por el color del vidrio, que no se encuentra.

Es el misterio que suena,
sordos…

No estamos.
No estamos sordos.

¿De qué tiempos hablan?
¿Qué demonios son estos?

31 dic 2018





“mis sueños de sepulcros
bordados de cipreses!”
Abel Farina


Al romper la vena.
Viene la sangre revuelta de la madre-sola.

Es el sol naciendo en la tierra seca,
tanto sopor, tanto brillo
hermanos del vapor ya ido.

Dentro de sí, Magnolias…
Vasijas llenas de flores no nacidas,
de flores hechas, no vivas,
ni hambrientas, ni sedientas…
Ramo de polvo, lagrima quieta.


Alejandra Herrera Jaramillo. Ipiales, Nariño, octubre 1993. Licenciada en lengua castellana y literatura, sus trabajos literarios son “Naufragio”: obra en verso y prosa poética, y “De-lirando”. Actualmente se encuentra sumergida en “re-posos” y “rela-tos” obra poética y narrativa respectivamente. Sus textos sumamente íntimos han sido divulgados más que en escenarios reconocidos, en calles y bares nocturnos. No ha ganado ningún premio ni reconocimiento, pues no ha aspirado a alguno. Sus publicaciones son escasas, su recorrido literario es largo, dado que su vida se guarda toda en mera memoria escrita, lo único constante en ella es su terrible inclinación hacia la metáfora.

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