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viernes, 17 de agosto de 2018

Secretos bajo la Cama de Shara María Bueno

(Por: Daniel Acevedo)




Reseña:


Cuando nos acercamos a “Secretos bajo la cama” de Shara María Bueno nos encontramos, de entrada, con un tipo especial de sensibilidad, marcada por una profunda perdida, un desgarramiento por aquello que se fue, y no volverá. La melancolía camina por los versos de Bueno, la memoria es un reloj inestable y la ausencia es un caballo negro que galopa por las riveras de la soledad. Ante esta imposibilidad del retorno y el olvido, “Secretos bajo la cama” antepone el cuerpo. Es allí, donde marcadas en la piel, están las huellas del otro ausente: el frío en los pies, las manos que resbalan como agua, la marca de los besos. También hay una materialidad, que Bueno llama en una imagen atractiva: “El cadáver que fuiste cuando me amabas”, la muerte recae aquí sobre todo lo que representaba el amor, solo quedan vestigios que habitan ese cadáver: los discos, las fotografías, los silencios.

Se anhela la necesidad de habitar al otro, una fusión que no está marcada solo por la danza de los cuerpos sino también por las palabras. El lenguaje es el territorio que hace posible la unión, el poema devuelve lo sagrado al ritual erótico. Se postula ese encuentro de dos pieles como una forma de combate contra el olvido, para permanecer en el cuerpo del otro por siempre. Es el pacto de entrega absoluta. Un intento de escapar a la monotonía de lo cotidiano y de no perder aquellos instantes de felicidad conjunta. También es un acto de sanación. Encontrar en los entresijos, en las cavernas, en las heridas la forma de habitar al otro y recrearse en su multiplicidad que le es propia.

“Secretos bajo la cama” se constituye entonces como una memoria del cuerpo, llevada al verso, con varios registros que levitan entre los reinos de Eros y Thanatos. Porque la muerte aparece aquí como el cierre final. La vejez es el preámbulo.  “¿Qué pasará con nuestra alegría? ¿Se escurrirá como la carne en los huesos?” se pregunta Bueno. Al final de la lectura queda esa incertidumbre de no poder conservar los recuerdos, del infausto y caótico paso del tiempo, en el que incluso el cuerpo se convierte en un “Cuerpo arrugado” y a lo último solo queda el desasosiego o la desolación.

Pero curiosamente tal vez la clave del enigma este en el poema “Arena”, donde ante el olvido siempre existe la esperanza de un nuevo comienzo. Tan sólo hay que extender la mano en medio de una playa lejana. Esa arena que, a su vez, es un elemento que se vincula con los juegos del tiempo, con las olas del mar que borran toda huella y la arrastran.

Querido lector, estoy convencido que, en estas páginas, encontraras algunos poemas que aunque evoquen un tema, la ausencia, que ha sido tratado por muchos poetas a través de los siglos, tiene la marca propia de una subjetividad rica en imágenes, sentires y pensamientos. Un poemario que bien hace honor a su título y se propone contarnos unos cuantos secretos recostados sobre la almohada.



POEMA DE SHARA:

LOS VESTIGIOS DEL AMOR
  

La imagen del poeta sentado en el suelo besando la cabeza de su amada,
causó el sueño erróneo de una vejez poco anhelada.
Escribir de ti
era solo un oficio sin pago,
pocos lectores
y demasiada soledad.
La intermitencia de los dos
hizo de nuestro paisaje
una pintura oscura con raros reflejos de luz.

¿Quién estaría tan desahuciado para poner en su sala las cenizas que ni alcanzaron a ser amor?
¿Quién en su más profundo sentir permitiría clavar en su pecho el dolor de la ausencia y la incertidumbre?

Creo que la pared de la sala luce bien,
combina con la enfermedad de mi pecho.



martes, 3 de abril de 2018

"Plegarias" poemas de Shara María Bueno Ramírez



PLEGARIAS

Niña, 
ayúdame a comprender la hora en que la muerte me quiere cerca, 
en que la tierra clama por mis huesos.
Ayúdame a bajar de este cerro de angustia, 
a cerrar los ojos frente a la esperanza, 
frente a la luz de la vida.
Muéstrame el camino donde abundan los lamentos. 

Escucha mi llanto seco,
no me dejes con la desesperación del respirar constante y agitado.

No me dejes con el desconsuelo. 


NOSTALGIAS

Cómo entender que somos las esquirlas 
del sueño que se quebró 
al contemplarnos desnudos.

Cómo asimilar que en un parpadeo 
puede desaparecer la inocencia, 
sin penas 
ni dolientes, 
solo la oscuridad dando paso a un nuevo sol.

Qué hacer cuando el pecho se agite, 
el cuerpo pida gritar 
y las lágrimas como un pincel, 
recorran el lienzo que no pedimos tener pero debemos amar.

Dónde encontrarnos 
sin tantas cortesías,
sin tantas precauciones. 
Solos 
para acariciar las heridas 
y darnos el perdón por rasgar a destiempo las ilusiones, 
los sueños de infancia 
y las paredes del alma.


ENCUENTROS

Soy el niño que me mira fijamente 
esperando una caricia. 
El que corre sin saber que en cualquier momento 
las piernas le dolerán. 

Soy el niño que llora 
para que mamá venga a consolarlo,
ingenuo, 
de que un día nadie acudirá a su llamado.
Soy el niño que no siente los años y por eso,
 anhela crecer, 
sin entender que el tiempo pesa 
y que la grandeza de su ser algún día caerá como una hoja 
–marchita-.
Soy el niño que me mira fijamente
y se asusta por no reconocer el sus ojos el brillo del ayer.

Soy el viejo que mira al niño del ayer 
sin saber explicarle las arrugas del hoy. 


Breve reseña:
Shara María Buenos Ramírez Nacida en Armenia, Quindío, 1999. Poeta, actualmente estudiante de Comunicación Social - Periodismo en la Universidad del Quindío. Segundo lugar en el concurso Departamental de Poesía CASD 2014. En el 2016 fue poeta invitada a la feria del libro Armenia (FLAR) junto al taller de mujeres poetas “Melusinas”. Ha sido jurado en algunos concursos de poesía en la ciudad de Armenia. Actualmente se encuentra activa en el grupo de mujeres poetas “Melusinas” y también en el colectivo de escritura creativa “El sosiego de Sísifo”. Ha sido publicada recientemente en la revista de Arte “Fragmento”, en la revista Al poniente y en la revista Liberoamérica. Además su poema “perpetuo” fue seleccionado para la antología virtual de La Sociedad Perdida 2018.