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martes, 4 de septiembre de 2012

Diario de un Alcohólico



Despierto a las 2:07am en un sillón, mi boca seca se siente a Vodka, tal vez Vodka del centro de la ciudad, cuyo valor es igual a su contenido de alcohol puro; cuarenta y tres o cuarenta y cinco por ciento se muestra en la etiqueta de la botella, sesenta o setenta por ciento se siente al pasar como un trago ardiente, que te rasca la garganta, como si pasaran miles de vidrios por ella, vidrio ardiendo en llamas como la noche pasada, donde las luces, los gritos, las carcajadas, los licores se mezclaban entre la algarabía, los chascarrillos, el humor negro y el humo profundo.

Decido tomar rumbo incierto, caminar por las calles sin tener recorrido alguno, saberme como ningún otro, pensar los grados del alcohol y que cada uno me dé una nota musical diferente, tener una reacción diferente al mismo acto, hoy, mañana, pasado mañana y dentro de un año más; adorar mil deidades creadas por mi conciencia infinita, infinita como cada acto que he de cometer en días y devenires futuros.

Doy vuelta a la primer esquina y me topo con un grupo de personas que no conozco, decido seguir sin conocerlas, pues el éxtasis producto del alicoramiento me lleva por mi camino; simplemente un ser alado, metafísica pura y etherna, súper-conciencia individual, respuestas que resultan simples, verdad particular, como todas en esencia.

Llego a un parque, me siento en una de las bancas para ver pasar el silencio mientras hablo entre pensamientos, mientras me desligo de todo lo que se ha creado como moral y amoral; decido no militar en ningún bando, tomo mi camino y soy yo, ese alcohólico que deambula las calles, buscando una respuesta más entre ese ser que separa la imaginación, la deidad y lo real; la respuesta a toda moral civilizada. Decido vestirme y mimetizarme con el paisaje, para luego explicar como el consumidor se hace drogadicto a sí mismo, el observador, el alcohólico, el navegante de internet, el fumador, el sexo-mano, la ninfómana, el paranoico, el político, el más corrupto de todos: el hombre como el animal enfermo por excelencia, el vicioso, el ser corrupto por naturaleza.

Saltan las leyes naturales, las verdades individuales, soy alcohólico de pre-nacimiento, ya desde mis antepasados estaba ebrio y feliz de gozar un buen momento acompañado de aguardiente casero, hecho para recrear, para distensionar el cuerpo, la mente y el espíritu; lleno de ritual, de magia, de felicidad infinita desde un remoto paraje geográfico, donde los visitantes eran bien recibidos y ellos bien llegados.

Tomo un trago mas de vodka, en realidad desearía un trago de tequila con limón y sal, tal vez una cerveza o un aguardiente, pero esta noche tocará vodka, ese que no se congela por más frio que esté el alma. Observo de reojo mientras tomo mi trago, hoy no lo quiero compartir más que con migo mismo, hoy no soy un hombre social, un hombre para intercambiar palabras nocturnas y errantes, hoy no soy un político mas de la noche de sábado, aunque no se bien qué día es hoy realmente. No comparto un trago con nadie, pues hoy no merece nadie debatir pensamientos sagrados como los de un buen bebedor. - ¡¡Pongo en alto al alcohólico y hago de abogado del diablo de este en una noche transitoria como esta, pongo en alto al bebedor filosofo, político, romántico y querendón, ese que siente la vida durante cada segundo como si fuera el último momento antes de morir!! -.

El amanecer se asoma espantando los últimos ebrios, unos dan pasos lentos, otros con sus manos en los bolsillos para calentarlas, otros van cantando el himno nacional, la más nefasta de las letras que en mi vida pude escuchar, un patriotismo envuelto en el dolor y la sangre de muchos, miserables unos, héroes otros, próceres unos pocos, importantes unos pocos menos que reconfiguraron el territorio a su conveniencia, a la plebe la llenaron de días de fiesta para que esta no se sublevara y a los esclavos les cambiaron el nombre por técnicos, tecnólogos y mano de obra especializada. Yo me levanto y canto a mil voces “que orgulloso me siento de ser un buen colombiano”.  Me declaro bueno de principio a fin, antes y después de mi nacimiento. – Y ahora como ciudadano del estado mundo me nombro emperador único e irrevocable del estado perteneciente al callejón del infinito -. Luego de mi posesión como emperador decido marchar hacia el lugar más alto de la ciudad para condecorarme ante la deidad naciente en la mañana.

Al llegar a la cumbre, me doy cuenta que no había sido el único emperador de la noche, habían otros ilustres, entre esos uno que tarareaba una canción. Le ofrecí un trago, no tenía nada más que ofrecer; hoy las palabras eran innecesarias, por lo tanto he decidido seguir en mi silencio, con migo mismo a pesar de los visitantes de la cumbre.

El vodka daba sus últimos sorbos de vida; la amargura y la realidad se hacen presentes en tal momento, donde la impaciencia de saber que pronto será el fin de tan grato compañero, me hace pensar de nuevo en la realidad general, la cotidianidad, el hombre referente a una hormiga.

Desciendo antes de terminar con mi querido amigo, haciendo las paces y el duelo digno del momento, hallando una caneca de basura y dando sepelio al difunto, cuya sangre derramada fue poca.

Meto mis manos a los bolsillos en busca de buenas noticias. La única buena  que encuentro es que ha llegado a nuestro país la absenta y a buen precio en el mercado negro. La mala es el alza a todos los productos, entre ellos el aguardiente, la cerveza, el ron, hasta a la chicha le subieron el precio. Ah… que calamidad pensaba yo, mientras la mañana traía tras de sí un pequeño rocío, un sol caluroso y un carajillo entre manos.

Recuerdo que hoy es el cumpleaños de la tierra; año cero, día cero y apocalipsis de boca en boca. Las puertas cerradas, las ventanas aseguradas con tablas y una mancha en forma de X en cada casa. Me pregunto si saldrá Moisés en la esquina siguiente, gritando como un loco (otro mas), que el hijo del emperador morirá esta noche. Sonrío pensando en que no tengo ningún tipo de descendencia, no me preocupa y sigo mi camino.

Adelante me hallé entre una marcha fúnebre, caras pálidas, vestidos negros, cabezas cabizbajas, tristeza en el aíre. Me resultó cómico escuchar dos frases que decían así: “quien en Cristo cree no morirá para siempre”; me producía algo de temor pensar en muertos vivientes por las calles, podridas las carnes, huesudos, compartiendo un trago mas por la vida; Qué ironía. La otra frase que escuché mientras marchaban era: “… dale el descanso eterno”, no se sabe si quieren estar allá, en el mas allá o en el más acá.

Hay momentos para escapar del mundo, donde el mundo es el centro de ese escape; euforias que se escapan entre las mieles del alcohol, entre el aguamiel y los alcoholes refinados de la contemporaneidad. El alcohólico no quiere escaparle al mundo por medio de unos tragos, quiere repensarlo de otra forma, no siempre común, no siempre corriente, pero muchas veces practica para salir con otro tipo de respuestas, inesperadas, o totalmente esperadas. No es despreocuparse, son estilos de vida de acuerdo con el tiempo-espacio en que se encuentra situado el ser, son las diferentes respuestas a las vivencias, y no, no siempre son escapes, a veces son epifanías en medio del alcohol.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Delirios

Esperar a una conversación
anhelada, pero sorpresiva,
Sea el Cosmos, sea el Universo
entero, sea lo invisible,
lo no visto e inexistente por lo tanto.

Venga el caos,
venga a nosotros el infierno,
el averno, la nada de la que nacimos,
sea blanca, negra, roja o profunda.

Doblen el Universo, quiebren los días,
las noches...
todo sea la noche, expresada en luces tenues,
para poder bailar al son del miedo general.

Desciendan los azules, los blancos,
los grises…
bajen y entreguen la verdad, la vida,
la muerte, el instinto, el fuego
a los ciegos y muertos.

Se abren los ojos,
la mayoría prefiere colgarse,
los otros rezan, el miedo fluye,
el telón sube, no hay nada,
no es nada; todo y nada,
lo más grande...

El hombre, su propia mascota,
desdichada, con fiebre a mas
de cuarenta; delirio imaginario:
Dios…

martes, 15 de noviembre de 2011

Del hombre y otros animales

Señalándose… por millares de años, si se puede decir, el hombre se señala; sea para compararse, alegar algo, en pocas palabras para la simple excusa de un crecimiento “lineal”, se podría ver así desde una visión positivista. A veces, simplemente se hace el señalamiento por simplemente hacerlo, sirva o no para algo. Entonces agregamos a esta insignificante masa, un sin número de subgrupos: estos son amarillos, doctores, ladrones, o politólogos, y muchos otros más. Categorización de clases “necesaria” para el juzgamiento del individuo en masa. Entre estos más, entran los profesionales universitarios, sean de universidades públicas, o privadas, las cuales, estas últimas omitiré por lo inaportante que son en esta discusión.

Los que culminan sus estudios en universidades públicas están marcados, lo cual no importa. Lo importante es lo que recae en estos: - según pensamientos del común, cuando se hable de los estudiosos de las ciencias humanas (inexactas, llamadas generalmente; lo cual las hace más bonitas, superiormente poéticas) tienen una deuda con la humanidad, el pueblo, no sé… a la gente, por el hecho de recibir un estudio pagado con los impuestos de los mencionados anteriormente -. A estos (el común), deben saber que el que realiza tales estudios, los hace desde sí, para sí, sin deberle nada a un ente externo, sin devolver nada a nadie. En pocas palabras tal persona es desde ese punto superior a todo otro que lo rodea que no logro tal hazaña.

Una visión diferente rodea a este ente, que más allá de situarse en este mundo, lo observa, lo aprehende y aprende de este, siendo su crítica parcial y totalitaria, cambiante como toda verdad inexistente, basada en comportamientos infieles al hombre y al tiempo. Con todo el derecho toma la palabra y la exhibe en el mostrador al lado de la puta de babilonia y la razón. Su palabra no es como una verdad de tantas, sino la verdad, destructiva y venenosa en su efecto, y tronadora para dogma o visión errada de los caminos del espacio-tiempo del hombre y la razón.

Se pone en duda a sí mismo en su estado de Homosapiensapien. Por momentos su ser se vuelve líquido, otras veces gaseoso o sólido, dependiendo de la gravedad del bipolarismo en esta, causa-efecto de la sociedad misma y su reflejo de ser capaz de ser sí mismo, y otro, y otro… y otro más. Sus datos son tan importantes como la vida de las prostitutas en la antigüedad y el efecto sensual de estas en los hombres y su libido para la guerra y la discusión.

Su creencia se basa en el Lucifer de los Iluminatis y no en patrañas inverosímiles y sin sentido de pasión actual. La autocomplacencia y el ego están para superarse y el único regalo al exterior es su presencia y su estulticia. Su sorpresa se da más por el llamado del cosmos, que por la muerte de mil hombres; en tal caso sólo estaría allí para documentar los comportamientos de los ganadores y de los vencedores.

La belleza se hace infinita, a tal grado de encontrarse hasta en lo antiestético. Valor moral de cada cosa vista o no, pero impuesta por cada uno… todo es bello, hasta lo más horroroso…
Su reacción está sujeta no al impulso, sino al estudio preliminar. Documentaria el fin del mundo, lo observaría y viviría antes de huir despavorido sin dirección alguna.

Se ve observando, pero se encuentra en todo…

domingo, 28 de agosto de 2011

Olvido en Re menor


Nos sentamos a observar el tiempo, así sin más ni más… que contaminado y espantoso se vuelve este en el vacío instante de esta vida trágica. Unos alzan las manos y miran al cielo. Su espera llega en bocanadas de agua, truenos, ahogados, lodo, muerte.
Me observo sentado, mirando, mirando… Por momentos el tiempo pasa solo en tal acto. Invoco sueños, recuerdos. Pasan, bailan, me gritan en la cara. Los escupo, los despedazo… soy yo.
Decido hacer de maromero, me amarro un Salami y lo uso como corbata. Luego llego a una reunión de gentes extravagantes; me paseo tranquilamente por todo el salón, mientras galanteo petulante mi nuevo accesorio. Mujeres se babean al verlo, otras se mojan; uno que otro conde me mira y me hace ojitos. Sigo mi camino, encuentro una bella mujer, me dirijo hacia ella y la golpeo en la cara con mi gran Salami.
Se desbarata el cuadro, los ojos saltan, las comuniones se quiebran, los monjes mueren, y el papa se ahorca con la soga de su sotana. Dios festeja tal acto con Baco, Loki y Lucifer, mientras se celebra el baile de las mil putas.
Se despeja el cielo, brotando sangre a diestra y siniestra… pinta ésta todo lo visto alrededor, mientras los lugareños recogen lo que pueden en baldes, cocas y todo recipiente a mano… “es la sangre derramada por la madre tierra, está en celo y todos debemos joderla por el bien nuestro”, decía una persona para sus hijos, los cuales veían tal espectáculo por vez primera en sus vidas.
Los arboles se adornaban en rojo y verde; parecía una navidad, una navidad sangrienta. Los hombres bailaban entre la sangre, se bañaban en ella, felices. Recogían un poco y graciosamente se la tiraban entre ellos. Era momento de fiesta, de gozo ilimitado, donde todo era permitido: los golpes, las riñas, los insultos, todo hacía parte de este gran momento… unos hacían el amor entre la sangre. Era como si todos hubieran tomado éxtasis o una gran dosis de algo dulce y soñado, todos hipnotizados jugando entre si, en la sangre, sus cuerpos, los moretones; pérdida de la cordura cotidiana y entrada a la estulticia total y mundana, hija de la nada, del caos.
No era una fiesta con fines políticos, ni religiosos… era el momento donde todos volvían a la realidad instintiva, animal. Era una dionisiada, un bacanal en sus mil actos, era el día donde todo muere en su acto reciproco de creación de la madre tierra misma. Era un acto de olvido desde la primera gota de sangre, hasta el despertar; era un olvido total, un tiempo baldío en la estructura cotidiana que llamamos días, calendario y todas aquellas cosas que el hombre tiene para recordarse hombre.
Llovía sangre a cantaros, era un fin del mundo sin sentido, sin sentirlo. No había hombres, solo seres vívidos en su existencia. Estaban sujetos al éxtasis más incontrolable posible: tal conciencia de este momento solo devendría en la locura misma. Se olvidaba el yo y todo otro interior; se olvidaba la carne, el pensamiento y todo dios in-existente. No había nada, porque no hay hechos, ni momentos, ni espacio-tiempo… no había nombres en ese estado, tan perpetuo que ni la vida se llamaba.
Al día siguiente se despertaba sin recuerdo alguno. Volveremos a ser los extraños de siempre, los desconocidos del mundo. Así, simple y llanamente volveremos a ser los extranjeros diarios, los caminantes, los gitanos, trotamundos, cabalgantes que devenimos de un mono en hombre, solo porque a un depravado ser “superior” se le subió la sangre a la cabeza y se folló a un simio. Despertamos en nomadismo puro y necesario. Recordamos que la quietud es la némesis del hombre, de su curiosidad, de su inacabada mente.
Es silencio al despertar, se logra el objetivo ¿Cuál? El no saber que pasó, un día de infinita inconsciencia, bella desde su nacimiento hasta su despertar. Solo se escucha el sonido del filosofem… al fondo “Rungang um die transzendentale säuler der singularität”… Es momento de sentarse, observarse, lentamente y caminar a través de nosotros mismos. Es vérselas con la soledad desnudo, sin una manta, ni un taparrabos; ni Jesús se decidiría a un reencarnamiento, pues vería la soledad armada con millones de soldados y nuestro único batallón es intangible e incontable. Solo soy yo desnudo y desterritorializado de toda creencia, en pocas palabras descreído o incrédulo del poder “divino”. No podría hacer nada multiplicando panes, pescado o vino, aunque la última se hace tentadora. La soledad frente a nosotros ¿y nuestras armas. Para que armas. Pelear, luchar? Solo porqué hacerlo… doy la espalda y sigo mi camino entre notas tristes y acorraladoras de hombres viejos. La respuesta solo se resume en sentarse y contemplar el tiempo en habla, palabras, notas voces, pobres, días, amigos, gente y el regreso al yo nuevamente.

lunes, 6 de junio de 2011

Simple

Tan simple como un beso
En la mañana, en la tarde,
En la noche o a las 12:30 AM

Tan simple que cierras los ojos
Y el mundo se voltea;
El cuerpo deja de ser;
Los labios se olvidan;
La oscuridad se olvida;
Los colores se inexplican;
Los gestos se transforman;
El yo es el vos;
El nos, es indistinguible;
El infinito se hace palpable;
Los dioses entendibles;
La existencia se olvida a sí misma;
Los olores hipnóticos;
El imposible transmuta;
El yo, el dios;
El dios es descreado;
Puedo tocarlo todo y darle
Nombre a cada cosa;
Mi sombra toma vida y me agita;
Mi vida toma mi sombra y le recuerda
Que soy su dueño;
Mi dueño hace un acuerdo y
Me deja en calidad de liberto;
La Libertad se muere por atraparme;
Mis pasos se hacen rápidos;
El espacio se hace lejano;
Mi voz muere en tu vos;
Tu voz tiembla al oír mi voz apagarse;
La muerte me ofrece su mano;
Yo desisto al sentir tu vos;
El silencio ensordece el apagado ser;
Los temores toman vida;
Las pesadillas de color amarillo;
Las prostitutas juegan a ser éticas;
La estética se afea;
El infierno retorna a su estado juvenil;
Los viejos apuestan carreras antes
Del amanecer;
La muerte hace de su juez;
Los jueces siguen igual;
Lo igual sale de si para saberse
Y cambiar;
El cambio se torna aburridor;
Los caminos regresan al principio;
El principio se piensa y se olvida
A sí mismo;
Sí mismo deja de ser uno;
La vida se arrulla en sangre;
La sangre se vuelve dulce;
Lo dulce deja de ser satisfacción;
La insatisfacción se vuelve hombre;
Los libertadores siguen su dictadura;
Los godos velan su moral;
Los comunistas su utopía;
La utopía se hace del dolor;
Tus ojos se cristalizan;
Los golpes toman voz propia
Y hacen huelga;
La huelga sé hecha por la triste
Incoherencia de sus significados;
El alcohol inunda la vida;
La esquizofrenia sale a danzar por las calles;
Las calles se deforman en baile;
Lo crudo vuelve a la vida;
El dolor suda en su alegre gozo;
Las risas toman el control;
La depresión inunda la risa;
Esta se vuelve nervios y se quiebra;
Gonzalo Arango no hizo nada;
La nada acaricia mi cuello;
Un beso deja de ser tiempo;
El Tiempo se riega;
Dalí se empelota grita y corre;
Mi epitafio corre por temor a represalias;
El edén se vuelve lágrimas;
El amor se suicida;
Los suicidas se cuelgan de alegría;
La alegría muere a carcajadas;
Encuentro un lobo y le hablo;
Lloro porque no me entiende;
Mi poesía se vuelve bonita;
Muere 3 segundos después;
Los orgasmos sangran;
El éxtasis es soportable;
Al hombre se le olvida su inacabamiento;
La lluvia ya no refleja tristeza;
La tristeza se disfraza de payaso;
Los payasos hablan en Re menor;
La música altera el tiempo;
El Tiempo se cansa de correr, se sirve
Un Vodka y aplaza su muerte;
Me vuelvo serpentoso;
Me ahogo en mi veneno;
No voy a mi entierro;
Prefiero irme a beber.
Fin del beso…

domingo, 15 de mayo de 2011

Mundana ebriedad

Se borra el pasado
en medio del éxtasis...
se agotan las llamas,
se extingue todo.

Se alucina un mundo alineal,
mientras se desbarata
un cuadro perfecto.

Un escalofrió recorre el cerebro,
ruborizándose y gritando
a discreción.

Despierta todo ser
que despavorido corre
y se esconde...

Se despierta la demencia
y toma camino hacia la nada.

Recorre un camino
que segundos después se olvida.

Al llegar halla al hombre
desnudo en posición fetal,
sollozando y temiendo
ser despertado.

Ecos del Ser

Esos rostros que veo,
descripción de nada
en ellos tal vez...
en ellos tal vez...!

Que dicen, quien habla,
por que corren de su
propia voz, de si mismo?

Como esconderse, estar seguro,
o simplemente deshacer
el yo interior-parlante...
o simplemente ¿para qué?

Quien no sobreviva a si
mismo está condenado a
ser parte de los marchantes...

Miedo o terror; miedo y terror...
de sí y por sí mismo...

Los caminos siempre son
los errados, tanto el bueno y el malo,
del mártir o del paranoico...

Vuelve el miedo, ese que se
siente a sí mismo. Por eso
huye, huye de todo, marcha
al rio y nada en este,
déjate llevar, así sobrevivirás
y el único temor será no tener un peso para llenar
tu avaro pensamiento...

Resuenan tus palabras con
el eco del miedo en ellas...

Miedo de hablar, por ser acción-reacción, por la misma reciprocidad de los actos: hablo, me respondo y me responden.

La respuesta como transformación del opuesto o de la afirmación, siendo el opuesto la incomodidad de palabras no deseadas.

Opuesto al ego, por lo tanto molesto... (A veces creo que escribir con la mano izquierda embellecería mi caligrafía).

Me hallo en mi babilonia,
aquí mi voz es la dueña de todo pensamiento
y de toda inconsciencia devenida en acto,
sean besos, caricias, golpes, odio,
muerte y caos contenido.

Acto alguno: un paso y un pensamiento.

viernes, 15 de abril de 2011

Un Llamado

Sólo se escucha un respirar,
Un sonido profundo, que significa
Que aún duerme,
Que aún toma su siesta.

Así, inconsciente no se da cuenta
Que entre más tiempo pase,
Su vida se extingue,
Se hunde más en mí, en sí,
Pero no para sí.

Aún no sabe, no se siente como
Es de necesario… como a gritos toco su féretro,
Donde duerme.
Muerto o vivo, cansado, desesperado,
No atiende… mientras, todo se carcome lo poco que queda,
Los huesos pálidos de memorias, de recuerdos…

No llamo a los recuerdos,
Te llamo a ti, ser insaciable,
Corrupto, corruptor a los ojos ajenos;
Te llamo, oH! Monstruo de lo profundo,
Demonio pálido,
Ser de los mil actos,
De los mil hechos sin momento;
Te llamo para no morir, para volver
A gritar en aquel balcón,
Para hacer y deshacer;
Para mirar y solo seguir;
Sentir más que nada, más que todo;
Volver para sí, para mí,
Y ser odiado por odiar...

sábado, 26 de marzo de 2011

MANIFIESTO FRUTO DE UNA HEMORRAGIA VERBAL EN CAÍDA LIBRE. II Gravedad 0.0

II Gravedad 0.0

Sostengo, por medio de este mango,
la espada del libertador,
ósea yo
¿O será una linterna?

Me hago a la poesía,
como esta se ha de mi.
Declaro solemnemente que
lo que plasmo es una
injuria al hombre mismo.

Porque soy el arcángel de la discordia,
soy el odiador de la dificultad del hombre
para deshacerse de este mismo.

Soy el creado, para crear insatisfacción
y odio a un ser supremo.
Aburrido de una obra teatral sin emoción,
ni drama interesante.

La incoherencia, fruto de mi nacimiento,
execra al hombre,
pues me cago en los judíos,
y demás animales religiosos existentes.

Soy yo, el perdido en la multitud,
quien defiende la palabra y la poesía,
pues estas son la arquitectura del rito satánico
al cual me entrego.

Nosotros, los pregoneros de Satán,
no fuimos energía del Big Bang,
sino poesía. Como lo es la materia oscura,
in entendible a toda visión humana.

A diferencia del hombre,
la poesía no cae, pues la gravedad no la afecta.

Por eso soy poeta, o vomito palabras de un momento a otro,
Luego de una embriaguez de la mente, de los pensamientos,
y dejo de ser un homosapiensapien,
para ser un perfecto zumbido de energía inagotable
para el ser que se acerca.

Soy el punto de fuga,
soy el cosmos pregonero de la palabra.

Y esta es mi palabra

¡Bien aventuradas las que mueren en mi!

Basta por hoy…

martes, 9 de noviembre de 2010

Hemisferios

I

Tarde desteñida,

Aun mejor; opaca era ésta.

Alimento de ese insaciable

Y desconocido caminante sin dirección.

Gritaba para sus adentros:

¡¡¡Born again, Born again!!!

Sabor rojo, gris,

Como el metal oxidado,

Como la sangre hirviente.

II

Tormentas estaban cerca,

Mientras salía de otras,

Más recias, mas calmas

Quizás…

III

Regresando a ese lugar

Poco descriptivo;

Sea este hemisferio derecho:

El sentir.

Que momentos cuando esa

Parte esta cerca,

Es como estar, pero sin tocar madera,

Suelo, tierra, o algo mundano

Visto por todo hombre

IV

De nuevo Regresa…

¿Será que solo así me puedo

Hallar extasiado,

Más allá del simple deseo,

Honor o autocomplacencia?

¡¡¡AHH…!!!

Ese yo que no me deja,

Ese que esta en el lado izquierdo,

Siendo el derecho y por lo tanto

El lógico, moral y predecible…

Ahh…!!!

Ese que me ata…

miércoles, 18 de agosto de 2010

¡Ah Tormentoso nacimiento!

Que tormentoso Ah padecer.
Incontrolable solo la insignificante tragedia
Del hombre,
Que cogitabundo, pensativo;
Karma solo el hecho de ser.

Inérgica pesadez,
Estática púa.
Mil aguijones, Mil oraciones,
Millares de pensamientos.
Difícil el llevar,
Luego de este
Destello de luz
El gran tamaño,
Ese agotamiento.

¿Y esa explosión,
Ese lugar que todo
Lo explica?
¿Ese momento, hecho
Desatante de los mil caos
Que tienen mi alma pensante;
Que corrompe la materia
Con la no-materia,
Dejando nada y creando todo?


In entendible sea pues
Esta ruptura, que nada cura
Y entorpece todo:
¡Ah… la locura!

¿Quien en su locura
Añora la muerte?
¡OH… Cioran, caballero
De los mil caos!;
¡Grita! ¡Grita!!
Porque hoy los vivos
Lloran...
Lloran en afán de su nacimiento,
Que dulce tormento,
El de nacer, más que acontecimiento;
Volquemos Ah…! maldito el día
De tu encarnamiento....

¡Ah… muerte como fin!
Y como todo buen hecho,
Mil gozos, éxtasis insaciable,
El calor corriente por tu cuerpo,
Sea rojo, sea, solo sea...
Quien lo halla, no lo deja;
Su placer infinito,
Su jugoso dolor,
Como el acorde del diablo,
¡Ah… séase la perfección…!

miércoles, 4 de agosto de 2010

Nocturno errante y sin vos para parlotear

(Corre esto)A la infinidad del momento

Sara

Ensayando montes,
Bajo los senderos de licores espesos,
Decentes, baratos - Algunas veces -.


Brincando sobre los
Destierros mortales de los
Profetas fumívoros y revoloteantes.
Hallando rastros de
In vacuos rostros transitantes


Hiriente la voz llamante,
Y el vos marchante


Echando madres,
Pasando hechos,
Hechos desmadre,
Calida y dolorosa,
Agónica triturante,
Tu voz temblorosa.


Armónica Melodía,
Injuriosa y desvaída,
Desatando golpes,
Mi precaria vida.
Agarrada de bordes,
Bordes costureros,
Relatores, insultantes y acompasados.
Ahí va sin más ni más,
Ni menos menos.


Sollozos respiros,
Frágiles, quebrantosos,
Terrenales y espantosos,
Eh aquí una vida mísera,
Buscando su partir.
Vacíos Oh! espacios cosmogónicos.
Lentos y desesperantes,
No sabes lo escalofriantes.


In vacua mirada, llena de por ques.
Llenos los ojos, vacíos los cuerpos,
Dolorosas las mentes,
Furias titánicas,
Manos temblorosas.
Desenvainados los temores,
Los tiempos serán mejores.
OH terrena vívida,
Desconsolante aritmética,
Con sus cálculos altisonantes.
Ah! vida poética.
Ah, Caricias eternas,
Manos sudorosas,
Pulso incontrolable,
Mamotreto de cosas.

Actos ingobernables,
Ingobernable querer.
Las mentes desviadas,
Las miradas profundas,
Los caminos hechos,
Hechas las rutas.
El silencio estático,
Imagen eterna... la tuya

martes, 22 de junio de 2010

Fundamentos para la transferencia de calor


Teniendo en cuenta que el hombre es de sangre caliente, se debe frotar suave y a no exponer a charlas, ni discusiones sin fin ni razón.


No se debe exponer a un cráter hacia el infinito, pues le volverá loco, y pensará....

no deberá acercarse a otro ser, pues copulará y enfermará, volviéndose un sexomano u ninfómana, y vivirá.


En situaciones de extremo calor, exprimir hasta enfriar, luego dejar pensar coherentemente, para encontrar el centro de él mismo con el todo, desatando su cólera y recibiéndola con suma pasión.


Dejad volar, dejad que nos de calor la vida, la vida solitaria, que nos de calor la soledad, para dejarla como mujer amada. Que su calor nos deje ver la dedición del todo con nosotros, y porqué se fue. Que nos lleve a la nada, para saber donde estar, para conocer a los hombres con calor infinito. Que se mude con nosotros, para saber que la realidad son mil cosas, mil cosas incontables.


Que explote, para vivir nada, saber nada, y nada. Así soñaríamos que alguien está soñando con nosotros, mientras sueña que estoy soñando que alguien me está soñando. Sabríamos el lugar y porque regresar, para no pensar, pues el pensar solo deja lo terrorífico de la realidad....



domingo, 7 de marzo de 2010

Epitafio: Nocturno

Iba la luna extrañando la noche;
Iba la luna en su hilo de muerte;
En silencio, acompañada sola, a su suerte.

Extrañaba la noche, extrañaba a los seres invisibles,
Mientras su autopista solo era guiada por hilos,
Y su fin, acompañar a los insanos vivientes.

La luna de locos, la luna de nadie.
La luna de locos, OH! Pobres infames
Dueña de la insania, dueña del mar,
Posee OH, todo este basto lugar.

Llévanos al averno, y quema toda conciencia,
Guía todo hacia los límites de la razón,
Abre las puertas a la inconciencia.

Desinhibe todo ser, despójalos del ropaje,
Descubre su profundidad, descúbrelos a la muerte,
Dale fin al tiempo, al azar y a toda su suerte.

domingo, 20 de diciembre de 2009

XII

Yo que nací entre los hombres, me declaro ajeno a todo lo de ellos, a pesar de mis rasgos físicos, soy un alma en constante caída al precipicio de la desesperación, de la inmensa inmiscuida de los seres humanos, en esa gran masa de seres voluptuosos y fáciles, con una prostituta como razón.
Soy el alma perdida entre ustedes que no me ven, entre ustedes que ocul¬tan todo tras los mantos de las risas y las carcajadas falsas, tras las corti¬nas de la tristeza inmutable del ser. Yo, ese ser, minúscula parte del sol, sol de pensamientos, me declaro en contra de mi amiga: la muerte, pues yo decido mi hora y decido no morir más que de desprecio por sentirme como un ser despavorido por el vació que conlleva existir sin respuesta a un para qué hacerlo.

OH!! Señora muerte,
yo que te reclamo en este momento
ven y hazte presente.

Laberinto del ser, infinito vacío,
porque yo aquí vine,
y como hombre de palabras
siento este gran hastío.

Harto del mundo y su perorata
harto del hombre,
quien a su vez parece más una rata.

De suma impaciencia me creé
ahora me descreo de toda creencia,
para poder asirme a mí mismo
y tirar al lodo esta impotencia.

Tiempo después de estar aquí,
viviendo entre moradores de tiempo,
viendo todo lo que perdí
y todo lo que no encuentro…

Quien me dará la razón,
razón de estar, razón de ser.
porque no hay más que miseria
para entregar a montón…

XI


Éramos siete, pero en realidad fuimos cuatro los que vivimos, los que sentimos la intima conexión con el ser, los que se embriagaron de ella. Mientras la madre tierra hacia de las suyas nosotros solo éramos cuatro borrachos, felices de la vida, de la realidad que vivíamos en ese momento infinito, donde el elixir de la vida recorría y hervía en nuestros cuerpos.

Nuestras carcajadas servían para arrullar los muertos del cementerio próximo a nosotros, donde el que mejor la pasó fue el difunto reciente, el cual todavía era dueño de su cuerpo y disfrutó con nosotros de la mágica velada. Pudo ser el calor de la muerte, tan cerca, tan hermosa, la que nos guió esa noche y nos enseñó el camino al sentir el mundo, a la inanición del hombre mismo, a la embriaguez de la mente, al desapego de la razón y la aprehensión de lo mundano con el yo propio.

Te volví a ver, OH Muerte, te volví a ver espiándome entre los pinos, decidiendo mi hora, decidiendo porque lo harías y como; preguntando la causa de mi felicidad momentánea en el infinito. Te vi mientras te retor­cías a carcajadas por los actos inexplicables en los que nos habías en­contrado; no solo estábamos muertos, estábamos tan vivos que decidiste colarte en nuestro juego, decidiste ser parte del acto y sentirte viva. Yo solo sentía tu abrazo en mi inconsciencia, solo sentí que me guiaste hasta que mi cuerpo se derrumbó entre gritos, fuego, magia, estulticia y lujuria, lujuria a la vida, a la locura, a la implacabilidad de lo bello.

Tú, hermosa Muerte, a quien doy regalo de todo lo bello, doy regalo de lo bueno y lo malo inexistente, esperaré tu llamado, esperaré aquí sen­tado, sabiendo que algún día me necesitaras para guiar a otros, como lo has hecho hasta ahora. Mientras eso llega, yo estoy.

Yo estaré entre murallas de la ceguera del hombre, mientras me llamas yo estaré con mi bastón, acompañado solo por el silencio, la soledad y el vacío de la sociedad.