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viernes, 17 de octubre de 2025

"A Mula" obras de Rosana Schmitt

Nombre: A Mula
Técnica: Gouache sobre papel 
Medidas: A4
Año: 2025

 

Nombre: Mutação
Técnica: Gouache sobre papel 
Medidas: A4
Año: 2025


Nombre: Novilho
Técnica: Gouache sobre papel 
Medidas: A4
Año: 2025


Nombre: O Boizinho
Técnica: Gouache sobre papel 
Medidas: A4
Año: 2025


Nombre: A Llama
Técnica: Gouache sobre papel 
Medidas: A4
Año: 2025

Nombre: Vaquinha Leiteira
Técnica: Gouache sobre papel 
Medidas: A4
Año: 2025

Nombre: Novilho Domado
Técnica: Gouache sobre papel 
Medidas: A4
Año: 2025

Nombre: Cavalinho
Técnica: Gouache sobre papel 
Medidas: A4
Año: 2025




*Rosana Schmitt, nacida en 1956 en la ciudad de Río de Janeiro, en el estado de Río de Janeiro, Brasil, es artista plástica desde hace más de cincuenta años, es adepta al Mail Art, vive en Rodeio, en el Medio Valle del Itajaí, Santa Catarina, Brasil, y es madre de Anna Flávia Schmitt Wyse Baranski, quien también es artista plástica y poetisa. Como expresión artística, cultiva el estilo Expresionista Moderno, celebrando la cultura brasileña y latinoamericana siempre que tiene inspiración, coqueteando con los estilos Postmodernistas, Contemporáneos y con cierta cercanía a Fluxus.

miércoles, 15 de octubre de 2025

"Bien lo dijo Bukowski" poemas de Damián Jerónimo Andreñuk


               Almas opuestas
 
Está ahí.
Con chillona desvergüenza exhibe las escamas
                                  de su encumbramiento.
Su fingida cortesía como una trampa feroz.
La oscura tiniebla de su aura.
Sus ojos sepulcrales de reptil.
Su corazón terrible y árido.
Su insulsa máscara sin nadie dentro.
 
Está ahí.
Avivando las antorchas del amor más heroico.
Liberando su bondad como luciérnagas o colibríes.
Quemando lo falaz de toda apariencia.
Abriendo dimensiones con su arte.
Escarbando en su dolor para sacar tesoros.
Sembrando espigas luminosas en el pecho de lo irremediable.
 

        Bien lo dijo Bukowski
 
Me reconozco plenamente
en algunos sentimientos e ideas de Bukowski.
Eso de estar en una cama en silencio,
las sábanas hasta arriba, a oscuras,
a salvo de las muchedumbres.
Lo primordial de toda valentía.
Lo necesaria que se vuelve la locura.
Ciertas mujeres con magia y otras como las serpientes.
Los trabajos que envenenan el espíritu,
                        horas y horas y horas
que adormecen la vitalidad de la sangre.
O el estado de gracia al oír algo de Bach.
O el mazazo de luz al leer a Dostoievski.
O saber que la belleza aparente no perdura.
 

    La música de la femineidad
 
Una mujer como un abismo esmeralda
o la predica del sol cuando anochece
brilla sin miedo
sin yugo
sin torpes amenazas
se eleva sobre la infección
del odio que no tiene cura.
 
La música de la femineidad se perpetúa en el aire
               como un polvo de jazmines hechizados.
 
Una mujer que es puro éxtasis y luz
                       del cielo prometido
bella como el cuarzo
genuina como las cicatrices
sagrada como la libertad
salvaje como pájaros de fuego
me abraza y me despierta.
 

*Damián Jerónimo Andreñuk nació en City Bell en 1986 y reside en Villa Elisa, ambas localidades ubicadas en el partido de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Publicó once libros, todos a través de certámenes en diferentes editoriales: Omisiones (Raíz alternativa, 2010), Portales al vacío (De Los Cuatro Vientos, 2011), Formas concretas (Hespérides, 2013), Silencio de crisálidas (Literarte, 2015), Metástasis (Luz del alba, 2015), Vértigo insondable (Mis Escritos, 2017), Música del polen (Hespérides, 2021), Yamila (3K, 2021), Donde orinan los lobos (Fela, 2021), Dimensiones de lo breve (Mis Escritos, 2022) y Pelear contra la niebla (Trinando, 2023). Además, a nivel nacional e internacional, obtuvo distinciones en concursos y fue seleccionado para colaborar en revistas y antologías.

martes, 14 de octubre de 2025

"Tormento y grieta" poemas de Yuleisy Cruz Lezcano


Tormento y grieta
 
Para amarme, dame un tormento,
la majestad oculta de la ruina,
el viento incierto que se cuela,
viento que me lleva al tejado,
a ver la tormenta venir desde el este.
Estoy cansada de albas luminosas,
no sé andar por autopistas anchas,
temo los puentes colgantes,
quiero arrastrarme con el aire cortado,
por senderos de montaña,
la fatiga que marca el pulso.
No me allanes el camino,
no endulces mis oídos sordos,
no quiero palabras suaves,
no guardo en mí el plomo de lo fácil,
me acostumbro al silencio,
a la soledad con mi yo frágil.
Solo amo de ti el vértigo de la cuesta,
solo amo aquello que apenas intuyo,
haz mi vida difícil y suspendida,
sé dócil a mi tormento,
que escribo novelas en hojas frágiles,
que persigo tu imagen con mi pluma.
La grieta lenta se abre,
bajo el cuadro armonioso del día,
trae ecos de terremotos antiguos,
calma engañosa, tierra que cede,
somos balsas a la deriva,
mirando la torre, el abismo oculto.
 
 
Promesa tibia
 
Tu piel es una promesa tibia,
una lengua de luz sobre mi sombra,
y yo, incendio contenido,
me deshago donde apenas rozas.
Tus dedos —vidrio y viento—
recorren mi espalda como plegaria,
y cada poro abre la flor
de una espera largamente callada.
El aliento, ese hilo invisible,
se enreda en mis clavículas,
como si supiera leer
el temblor de mi esqueleto.
Hueles a tierra recién herida,
a noche mojada por deseo,
y en tu cuello late la luna
como un tambor secreto.
Mis muslos te buscan
como las raíces buscan agua,
y en el hueco de tu vientre
se curva mi hambre.
Allí, en el cruce sin nombre,
la sombra aprende a respirar.
 
 
En la grieta azul
 
Te mueves como si el viento
te debiera sus rutas,
con la calma exacta de quien
ha escuchado demasiadas mareas.
No dices que eres eterna,
pero hay algo en tu sombra
que no cede al óxido ni al invierno.
Llevas bajo la piel
una multitud de rostros antiguos,
pero sólo uno respira cuando hablas.
Tu voz no busca tronos,
busca grietas,
allí donde la belleza se quiebra
y aún así persiste.
Cuando escribes,
las estaciones cambian de nombre,
la piedra se vuelve pájaro,
el silencio, testigo.
Te leo y regreso
a ese lugar donde todo comienza
y nada necesita ser dicho.


*Yuleisy Cruz Lezcano nació en Cuba y posee ciudadanía italiana. Desde 1992 reside en Marzabotto, en la provincia de Bolonia. Es poeta, escritora, ensayista, periodista y activista comprometida con la defensa de los derechos de los trabajadores y la lucha contra la violencia de género. En su labor educativa, promueve modelos relacionales innovadores y utiliza el caviardage como herramienta pedagógica en escuelas, con el objetivo de transformar lo negativo en positivo. Coordina laboratorios creativos orientados al crecimiento personal y colectivo.Colabora activamente con periódicos nacionales italianos, en los que publica artículos sobre temas sociales, educativos y de actualidad. Su voz literaria y compromiso social se entrelazan en una obra extensa y reconocida tanto en Italia como en el extranjero.

Su trabajo gira en torno a temas de identidad, migración, feminismo, translingüismo y la experiencia intercultural de la mujer inmigrante. Forma parte de la redacción de distintos fanzine y blogs italianos, y colabora con revistas literarias españolas e hispanoamericanas, en las que publica tanto artículos propios como traducciones de autores italianos, con el objetivo de difundir la poesía italiana a nivel internacional. Ha escrito 18 libros.

lunes, 13 de octubre de 2025

"Laringitis" poemas de Joshua Restovich Osorio


Laringitis

Dame el humo, lo exijo,
antes de descuidar el chakra cinco.

Tardes libres para toser:
deshilachar los cables,
soltar el óxido.

Duermo en la radio;
enmohecido cojín:
llora estática, conexión,
canalizada al dial,
9–1–amor.

Libre para toser,
deshilachar los cables,
soltar la interferencia,
la indiferencia espiritual.

Dame el jarabe.
No más mutismo.
Si el silencio exige,
que lo llenen decibelios.


Se pasaron

Están medio llenas,
se pasaron las chelas.
Ya no queda espuma,
se pasaron las chelas.

Las burbujas escapan
con la brisa fininvernal 
y cayeron sobre las cuerdas 
de esa guitarra rasgá.
Se pasaron las chelas 
se me cuela en la mente, 
y cualquiera que vea que
se pasaron las chelas.

Están medio llenas,
se pasa ron las chelas.
Ya no queda epuma,
se pasaron las chhlass.

Se pasa ron las chelass
se passo lo k’á no pesa
ohhhhh esas cuerdas
uf, se pasárn las cuerdas.


Drumcoded

1. Sométase al arpegio, ascienda la vitalidad:
        a. Somatice silencio 
        b. Habite el latido
2. Sed de percusión, beban de la botella de Klein:
        a. Trascendencia del loop
        b. Sincronía irreflexiva
3. Resiste tu interior, limita desde afuera:
        a. Olvide el k-non melódico
        b. Piense en antipop
                i. Jazz mormon
                ii. Beats de recesión
                iii. Existencecore
4. ¿Cómo eliminar el miedo de no tener nada original?
        a. La música aparece
        b. La música se lee
        c. La música es 
        d. La música es gravedad
        e. La música es ADN


Business Techno


1. Escucha las instrucciones de seguridad.

2. Espera instrucciones de los medios.

3. Bebe verdad de mano del portero1.


    A. Costumbres: rockstar, collar que siga la curvatura de los oblicuos.

    B. Poleras negras, estampas de muerte bordadas a mano.

    C. Culto a la homogeneidad.


Las distinciones no son necesariamente negativas: bailar con Maria, beber con Jesús.

No toda ley es opresora, cuide de no volverla paradoja.


Las entradas son aire,

es anónima; antipersonalidad pero llena de humanización.

Llena de gravedad,

comunitaria; anticorporación pero llena de capital/es.


La música es más que herramientas,

es diferencia,

heredera del significado.



*Joshua es biólogo y escritor autodidacta. Tiene 28 años y es oriundo de Puerto Natales. Ha publicado cuento, poesía y ensayo en revistas, antologías y concursos. Actualmente es estudiante del Magíster en Edición (UDP, 2025), además de collagista y DJ ocasional.
Se ha destacado con el segundo lugar en la “V Competencia Poética Oscar Wilde 2025” de la editorial Jbernavil; obtuvo mención honrosa en la categoría poemario en el “X Concurso Literario del Cementerio Metropolitano”, organizado por la editorial Aguja Literaria en 2025; fue uno de los ganadores en la categoría microcuento en el festival “Gaia 2023”; y finalista en el concurso de cuento “Juan Bosch 2021”, organizado por la Universidad Austral de Chile.

viernes, 10 de octubre de 2025

"Un restaurant frente al Sena" relato de Miriam Susana Rodríguez Roa

 

Era el año1.887. Esteban leía la correspondencia que llegaba del otro lado del mundo. Juan tenía siete años y le fascinaba escuchar a su padre repitiendo en francés cada palabra escrita por sus familiares. Descubría las lágrimas que le humedecían los ojos y esa voz quebrada de emoción volvía más dulce el idioma de sus mayores.

La última misiva tenía como remitente Asnières, Paris y contaba que el restaurante iba muy bien, claro, estaba frente al Sena, el lugar era precioso, y los fines de semana y los veranos se llenaba de turistas.

Mucha gente de paso y también clientela fija que regresaban cada vez atraídos por los deliciosos platos que servían. Entre ellos un par de hermanos holandeses.

El pelirrojo era pintor y siempre andaba con una pequeña maleta repleta de pinceles, espátulas y pomos de colores.

“Se llama Vincent”, contaba el tío francés. “Es muy callado y amable. Fuma en pipa y a veces el humo hace que su figura se vuelva más misteriosa. Es de mis clientes favoritos, aunque habla poco, es agradable mantener una conversación con él y ya puedo considerarlo un amigo. Tiene la mirada triste. Creo que guarda dolor en algún rincón del alma. Pero no me hagas caso, pasar tantas horas detrás de una barra, sirviendo mesas y preparando platos que agraden a la gente, me lleva a creer que puedo entender a muchos de ellos, pero Vincent, es especial, ya te digo que lo considero mi amigo y me preocupa su melancolía. Me ha dicho el barquero, que lo encuentra al amanecer, solitario, observando el río y que lo hace porque le gusta apreciar la luz especial que a esa hora desprende el Sena.

¡Si vieras lo educado que es y cómo la tristeza desaparece de sus ojos, cuando la más pequeña de mis hijas le alcanza un papel para dibujar! ¡Se vuelve un niño más y juntos llenan de color y monigotes la hoja!

¿Sabes una cosa? Ahora ha comenzado a bocetar el edificio, porque me ha dicho que quiere inmortalizarlo en un lienzo.

Las cartas seguían llegando y Juan las esperaba con ansias. Cada vez le gustaba más escuchar las historias familiares, pero quien llamaba su atención y desataba su imaginación infantil, era Vincent, con su pipa, sus colores y esos libros con cientos de páginas que decían leía.

“La pintura está terminada, rezaba una misiva, ¡es tan real!, no sé cómo lo ha hecho, pero ha retratado hasta la gente que viene y va. Yo no sé de esto. Pero, mi amigo debería ser famoso y cotizar muy alta cada una de sus obras. Pero él es así, sencillo, uno más de nosotros y no tiene idea del gran artista que es.

Nuestro apellido está escrito con letras grandes en uno de los muros, en color azul, tan azul como el nombre del lugar en que vives, allí demasiado lejos en el llano argentino, tan

azul también, como las flores que me cuentas que rodean ese arroyo y que tu pequeño Juan junta para su madre.

¿Te imaginas que algún día esa pintura engalane la pared de un museo? “.

Las noticias se iban desvaneciendo mes a mes y dentro de los sobres con sello francés habitaban pocas líneas que hablaran del pelirrojo que había captado la atención del niño argentino. “Hace tiempo que Vincent ya no viene por aquí”. Y tres años más tarde, la tinta corrida de un trazo húmedo dejaba leer, me han dicho que Vincent ha decidido morir, yo no creo que así haya sido, y que sus últimas palabras fueron “la tristeza durará para siempre” y esto último, sí, hermano, es lo que me decían sus ojos.

Ese día, el pequeño Juan, no terminó de escuchar a su padre, salió y corrió hasta el arroyo, allí se arrodilló y mientras las lágrimas mojaban su cara juntó esas flores azules y mirando al cielo pensó en el hombre de la pipa y los pinceles que lo había hecho soñar mientras crecía.

Esta historia está basada en hechos reales. Juan Esteban Rispal fue mi bisabuelo. Sus padres llegaron de Francia y se afincaron en Azul, Provincia de Buenos Aires.

Vincent Van Gogh pintó el Restaurante Rispal en Asnières el año en que supuestamente comenzaron a escribirse esas cartas que nunca existieron. Y obviamente, el pequeño Juan jamás tuvo conocimiento de ningún Vincent en Paris.

El óleo actualmente se exhibe en Misuri, Kansas City, Estados Unidos, en el Museo de Arte Nelson - Atkins.

Nunca sabremos si los propietarios del restaurante fueron parientes, pero Rispal no es un apellido demasiado frecuente y saber que Van Gogh delineo esas letras con su

magnífico arte, toca intensamente cada fibra emotiva de mi ADN.




 

*Miriam Susana Rodríguez. Cuando escribe le gusta sumar su apellido materno, por eso sus textos llevan como firma Miriam Rodríguez Roa. Nació en Florencio Varela, un municipio muy cercano a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, el 29 de junio de 1963. Es Educadora Preescolar y Auxiliar Psicoterapéutica y, como tal, facilita laborterapia y arteterapia. A finales de los años 80 estuvo al frente de un jardín de infantes barrial y, a partir del 2000, trabajó en principio en un hogar de ancianos; luego, durante catorce años, coordinó un taller protegido de producción que brinda espacio laboral a jóvenes con discapacidad intelectual. Más tarde tuvo la experiencia de pasar por un consultorio de rehabilitación y ser parte de un equipo interdisciplinario, donde su labor fue la de acercar la expresión artística a niños, adolescentes y jóvenes neurodivergentes. Actualmente su tarea se desarrolla en el ámbito educativo, realizando talleres artísticos-literarios en el nivel inicial. Desde siempre le gusta escribir, pero no hace demasiado tiempo que comenzó a publicar en blogs y colaborar en revistas literarias. Un relato inédito, escrito especialmente para la ocasión y titulado Guarda la lumbre a tu lado, forma parte de El arte de ser: Mujer, arte y discapacidad, una obra literaria que suma literatura y obras pictóricas de mujeres de Cuba, Ecuador, México y Argentina.