viernes, 17 de octubre de 2025
"A Mula" obras de Rosana Schmitt
miércoles, 15 de octubre de 2025
"Bien lo dijo Bukowski" poemas de Damián Jerónimo Andreñuk
Está ahí.
Con chillona desvergüenza exhibe las escamas
de su encumbramiento.
Su fingida cortesía como una trampa feroz.
La oscura tiniebla de su aura.
Sus ojos sepulcrales de reptil.
Su corazón terrible y árido.
Su insulsa máscara sin nadie dentro.
Está ahí.
Avivando las antorchas del amor más heroico.
Liberando su bondad como luciérnagas o colibríes.
Quemando lo falaz de toda apariencia.
Abriendo dimensiones con su arte.
Escarbando en su dolor para sacar tesoros.
Sembrando espigas luminosas en el pecho de lo irremediable.
Bien lo dijo Bukowski
Me reconozco plenamente
en algunos sentimientos e ideas de Bukowski.
Eso de estar en una cama en silencio,
las sábanas hasta arriba, a oscuras,
a salvo de las muchedumbres.
Lo primordial de toda valentía.
Lo necesaria que se vuelve la locura.
Ciertas mujeres con magia y otras como las serpientes.
Los trabajos que envenenan el espíritu,
horas y horas y horas
que adormecen la vitalidad de la sangre.
O el estado de gracia al oír algo de Bach.
O el mazazo de luz al leer a Dostoievski.
O saber que la belleza aparente no perdura.
La música de la femineidad
Una mujer como un abismo esmeralda
o la predica del sol cuando anochece
brilla sin miedo
sin yugo
sin torpes amenazas
se eleva sobre la infección
del odio que no tiene cura.
La música de la femineidad se perpetúa en el aire
como un polvo de jazmines hechizados.
Una mujer que es puro éxtasis y luz
del cielo prometido
bella como el cuarzo
genuina como las cicatrices
sagrada como la libertad
salvaje como pájaros de fuego
me abraza y me despierta.
*Damián Jerónimo Andreñuk nació en
City Bell en 1986 y reside en Villa Elisa, ambas localidades ubicadas en el
partido de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Publicó once libros, todos a
través de certámenes en diferentes editoriales: Omisiones (Raíz alternativa, 2010),
Portales al vacío (De Los Cuatro Vientos, 2011), Formas concretas (Hespérides, 2013),
Silencio de crisálidas (Literarte, 2015), Metástasis (Luz del alba, 2015),
Vértigo insondable (Mis Escritos, 2017), Música del polen (Hespérides, 2021),
Yamila (3K, 2021), Donde orinan los lobos (Fela, 2021), Dimensiones de lo breve
(Mis Escritos, 2022) y Pelear contra la niebla (Trinando, 2023). Además, a
nivel nacional e internacional, obtuvo distinciones en concursos y fue
seleccionado para colaborar en revistas y antologías.
martes, 14 de octubre de 2025
"Tormento y grieta" poemas de Yuleisy Cruz Lezcano
Para amarme, dame un tormento,
la majestad oculta de la ruina,
el viento incierto que se cuela,
viento que me lleva al tejado,
a ver la tormenta venir desde el este.
Estoy cansada de albas luminosas,
no sé andar por autopistas anchas,
temo los puentes colgantes,
quiero arrastrarme con el aire cortado,
por senderos de montaña,
la fatiga que marca el pulso.
No me allanes el camino,
no endulces mis oídos sordos,
no quiero palabras suaves,
no guardo en mí el plomo de lo fácil,
me acostumbro al silencio,
a la soledad con mi yo frágil.
Solo amo de ti el vértigo de la cuesta,
solo amo aquello que apenas intuyo,
haz mi vida difícil y suspendida,
sé dócil a mi tormento,
que escribo novelas en hojas frágiles,
que persigo tu imagen con mi pluma.
La grieta lenta se abre,
bajo el cuadro armonioso del día,
trae ecos de terremotos antiguos,
calma engañosa, tierra que cede,
somos balsas a la deriva,
mirando la torre, el abismo oculto.
Promesa tibia
Tu piel es una promesa tibia,
una lengua de luz sobre mi sombra,
y yo, incendio contenido,
me deshago donde apenas rozas.
Tus dedos —vidrio y viento—
recorren mi espalda como plegaria,
y cada poro abre la flor
de una espera largamente callada.
El aliento, ese hilo invisible,
se enreda en mis clavículas,
como si supiera leer
el temblor de mi esqueleto.
Hueles a tierra recién herida,
a noche mojada por deseo,
y en tu cuello late la luna
como un tambor secreto.
Mis muslos te buscan
como las raíces buscan agua,
y en el hueco de tu vientre
se curva mi hambre.
Allí, en el cruce sin nombre,
la sombra aprende a respirar.
En la grieta azul
Te mueves como si el viento
te debiera sus rutas,
con la calma exacta de quien
ha escuchado demasiadas mareas.
No dices que eres eterna,
pero hay algo en tu sombra
que no cede al óxido ni al invierno.
Llevas bajo la piel
una multitud de rostros antiguos,
pero sólo uno respira cuando hablas.
Tu voz no busca tronos,
busca grietas,
allí donde la belleza se quiebra
y aún así persiste.
Cuando escribes,
las estaciones cambian de nombre,
la piedra se vuelve pájaro,
el silencio, testigo.
Te leo y regreso
a ese lugar donde todo comienza
y nada necesita ser dicho.
lunes, 13 de octubre de 2025
"Laringitis" poemas de Joshua Restovich Osorio
Business Techno
1. Escucha las
instrucciones de seguridad.
2. Espera
instrucciones de los medios.
3. Bebe verdad de
mano del portero1.
A. Costumbres: rockstar, collar que siga la curvatura de los oblicuos.
B. Poleras negras, estampas de muerte bordadas a mano.
C. Culto a la
homogeneidad.
Las distinciones
no son necesariamente negativas: bailar con Maria, beber con Jesús.
No toda ley es
opresora, cuide de no volverla paradoja.
Las entradas son
aire,
es anónima;
antipersonalidad pero llena de humanización.
Llena de gravedad,
comunitaria;
anticorporación pero llena de capital/es.
La música es más
que herramientas,
es diferencia,
heredera del
significado.
viernes, 10 de octubre de 2025
"Un restaurant frente al Sena" relato de Miriam Susana Rodríguez Roa
Era el año1.887. Esteban leía la
correspondencia que llegaba del otro lado del mundo. Juan tenía siete años y le
fascinaba escuchar a su padre repitiendo en francés cada palabra escrita por
sus familiares. Descubría las lágrimas que le humedecían los ojos y esa voz
quebrada de emoción volvía más dulce el idioma de sus mayores.
La última misiva tenía como remitente Asnières, Paris y contaba que el restaurante iba muy bien, claro, estaba frente al Sena, el lugar era precioso, y los fines de semana y los veranos se llenaba de turistas.
Mucha gente de paso y también
clientela fija que regresaban cada vez atraídos por los deliciosos platos que
servían. Entre ellos un par de hermanos holandeses.
El pelirrojo era pintor y siempre
andaba con una pequeña maleta repleta de pinceles, espátulas y pomos de
colores.
“Se llama Vincent”, contaba el tío
francés. “Es muy callado y amable. Fuma en pipa y a veces el humo hace que su
figura se vuelva más misteriosa. Es de mis clientes favoritos, aunque habla
poco, es agradable mantener una conversación con él y ya puedo considerarlo un
amigo. Tiene la mirada triste. Creo que guarda dolor en algún rincón del alma.
Pero no me hagas caso, pasar tantas horas detrás de una barra, sirviendo mesas
y preparando platos que agraden a la gente, me lleva a creer que puedo entender
a muchos de ellos, pero Vincent, es especial, ya te digo que lo considero mi
amigo y me preocupa su melancolía. Me ha dicho el barquero, que lo encuentra al
amanecer, solitario, observando el río y que lo hace porque le gusta apreciar
la luz especial que a esa hora desprende el Sena.
¡Si vieras lo educado que es y cómo
la tristeza desaparece de sus ojos, cuando la más pequeña de mis hijas le
alcanza un papel para dibujar! ¡Se vuelve un niño más y juntos llenan de color
y monigotes la hoja!
¿Sabes una cosa? Ahora ha comenzado
a bocetar el edificio, porque me ha dicho que quiere inmortalizarlo en un
lienzo.
Las cartas seguían llegando y Juan
las esperaba con ansias. Cada vez le gustaba más escuchar las historias
familiares, pero quien llamaba su atención y desataba su imaginación infantil,
era Vincent, con su pipa, sus colores y esos libros con cientos de páginas que
decían leía.
“La pintura está terminada, rezaba
una misiva, ¡es tan real!, no sé cómo lo ha hecho, pero ha retratado hasta la
gente que viene y va. Yo no sé de esto. Pero, mi amigo debería ser famoso y
cotizar muy alta cada una de sus obras. Pero él es así, sencillo, uno más de
nosotros y no tiene idea del gran artista que es.
Nuestro apellido está escrito con
letras grandes en uno de los muros, en color azul, tan azul como el nombre del
lugar en que vives, allí demasiado lejos en el llano argentino, tan
azul también, como las flores que
me cuentas que rodean ese arroyo y que tu pequeño Juan junta para su madre.
¿Te imaginas que algún día esa
pintura engalane la pared de un museo? “.
Las noticias se iban desvaneciendo
mes a mes y dentro de los sobres con sello francés habitaban pocas líneas que
hablaran del pelirrojo que había captado la atención del niño argentino. “Hace
tiempo que Vincent ya no viene por aquí”. Y tres años más tarde, la tinta
corrida de un trazo húmedo dejaba leer, me han dicho que Vincent ha decidido
morir, yo no creo que así haya sido, y que sus últimas palabras fueron “la tristeza durará para siempre” y esto último, sí,
hermano, es lo que me decían sus ojos.
Ese día, el
pequeño Juan, no terminó de escuchar a su padre, salió y corrió hasta el
arroyo, allí se arrodilló y mientras las lágrimas mojaban su cara juntó esas
flores azules y mirando al cielo pensó en el hombre de la pipa y los pinceles
que lo había hecho soñar mientras crecía.
Esta historia está basada en hechos
reales. Juan Esteban Rispal fue mi bisabuelo. Sus padres llegaron de Francia y
se afincaron en Azul, Provincia de Buenos Aires.
Vincent Van Gogh pintó el Restaurante
Rispal en Asnières el año en que supuestamente comenzaron a escribirse esas
cartas que nunca existieron. Y obviamente, el pequeño Juan jamás tuvo
conocimiento de ningún Vincent en Paris.
El óleo actualmente se exhibe en Misuri,
Kansas City, Estados Unidos, en el Museo de Arte Nelson - Atkins.
Nunca sabremos si los propietarios del
restaurante fueron parientes, pero Rispal no es un apellido demasiado frecuente
y saber que Van Gogh delineo esas letras con su
magnífico arte, toca intensamente cada
fibra emotiva de mi ADN.
*Miriam Susana Rodríguez. Cuando escribe le gusta sumar su
apellido materno, por eso sus textos llevan como firma Miriam
Rodríguez Roa. Nació en Florencio Varela, un municipio muy
cercano a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, el 29 de junio de 1963.
Es Educadora Preescolar y Auxiliar Psicoterapéutica y, como tal, facilita
laborterapia y arteterapia. A finales de los años 80 estuvo al frente de un
jardín de infantes barrial y, a partir del 2000, trabajó en principio en un
hogar de ancianos; luego, durante catorce años, coordinó un taller protegido de
producción que brinda espacio laboral a jóvenes con discapacidad intelectual. Más
tarde tuvo la experiencia de pasar por un consultorio de rehabilitación y ser
parte de un equipo interdisciplinario, donde su labor fue la de acercar la
expresión artística a niños, adolescentes y jóvenes neurodivergentes. Actualmente
su tarea se desarrolla en el ámbito educativo, realizando talleres
artísticos-literarios en el nivel inicial. Desde siempre le gusta escribir,
pero no hace demasiado tiempo que comenzó a publicar en blogs y colaborar en
revistas literarias. Un relato inédito, escrito especialmente para la ocasión y
titulado Guarda la lumbre a tu lado,
forma parte de El arte de ser: Mujer, arte y
discapacidad, una obra literaria que suma literatura y obras pictóricas de
mujeres de Cuba, Ecuador, México y Argentina.
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