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lunes, 31 de agosto de 2026

"Tristeza" pinturas de Elsa Valenzuela


Nombre: Tristeza
Técnica: Tinta, marcadores, lápices de colores, acrílico,
tempera y acuarela sobre papel
Medidas: 33x25cms
Año: 2026

 

Nombre: Conmoción
Técnica: Tinta, marcadores, lápices de colores, acrílico,
tempera y acuarela sobre papel
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Nostalgia
Técnica: Grafito, tinta, marcadores, lápices de colores, 
acrílico y tempera sobre papel
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Desengaño
Técnica: Lápiz blanco, acrílico y 
tempera sobre papel.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Asombro
Técnica: Grafito, tinta, lápices de cera, lápices de colores, 
acrilico y tempera sobre cartulina.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Esperanza
Técnica: Lápices de colores, acrílico, 
tempera y óleo pastel sobre papel.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Inquietud
Técnica: Lápices de colores, acrílico y tempera sobre papel.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Tranquilidad
Técnica: Lápices de colores, acrilico y tempera sobre papel.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



*Elsa Valenzuela, oriunda de Lima, Perú, es bachiller en Artes Plásticas y Visuales, con especialidad en Pintura, y cuenta con formación en Derecho y Ciencias Políticas, así como estudios de especialización en Educación Artística, Cultura y Ciudadanía.  Durante gran parte de su trayectoria se dedicó a la enseñanza del arte y a la proyección social mediante el desarrollo de proyectos artístico-educativos en los campos de las artes plásticas y visuales, vinculados con la cultura y la ciudadanía. Actualmente desarrolla su práctica artística en su taller personal, donde explora principalmente el dibujo y la pintura a través de medios mixtos y múltiples, además del collage, el arte textil y los ensamblajes. Los árboles constituyen uno de los elementos recurrentes en su obra y funcionan como una forma de expresar emociones, sentimientos y experiencias personales. Un ejemplo de ello es la serie Arboleda, que nació como una especie de diario visual, construido poco a poco, día tras día. La obra permaneció en reposo durante un largo período y fue retomada y concluida recientemente, en un proceso similar a la revisión de un texto: eliminando, incorporando, transformando o conservando elementos tal como habían surgido originalmente. Su práctica artística se caracteriza así por un proceso íntimo y reflexivo, en el que la experimentación con diferentes técnicas y materiales se convierte en un medio para explorar la memoria, las emociones y las experiencias que atraviesan su vida. 

viernes, 28 de agosto de 2026

"La Furia que Me Devolvió el Nombre" Cuento Janneth Guarin Ayala


Estaba dentro de mi camioneta cuando empezó a agredirme.

En medio de la discusión, escuché una orden: bájese.

Era mi esposo quien me golpeaba para obligarme a bajar del carro.

Los golpes llegaron primero desde adentro, cerrados, urgentes, como si mi cuerpo fuera un obstáculo que había que sacar.

Yo no me bajé.

Entonces él descendió del vehículo. Desde la puerta del conductor, sosteniéndose del techo, comenzó a darme patadas. Una tras otra. El metal vibraba. Mi cuerpo recibía. Yo seguía ahí, atrapada, sin espacio para moverme, sin tiempo para pensar. No estaba discutiendo. Estaba sobreviviendo.

Al ver que no lograba sacarme, rodeó la camioneta. Abrió la puerta de mi lado y volvió a golpearme. Después me jaló del brazo con fuerza y mi cabeza se golpeó contra el carro. Ese sonido seco, brutal, todavía resuena en mi cuerpo.

Y entonces escuché el grito.

—¡Para! No le pegues a mi mamá.

No fue un ruego, sino un mandato desesperado que rompió la burbuja de la agresión. La voz de mi hijo. Al mismo tiempo, mi hijo menor lo golpeó por la espalda con una vara de madera. Una vez. Y otra. Y otra. No por rabia. Por protección.

Ese acto fue lo que detuvo la agresión. No porque el hombre entendiera. Sino porque un niño cruzó una línea que ningún niño debería cruzar jamás.

En ese instante algo se rompió definitivamente dentro de mí. No fue solo el dolor físico. Fue la comprensión brutal de que mi hijo había tenido que convertirse en adulto para defenderme. De que mi silencio lo había empujado a ocupar un lugar que no le correspondía. De que yo estaba enseñándole, sin querer, que la violencia era un idioma posible.

Ahí nació la furia. No como un grito. No como un ataque. Sino como una certeza clara, fría, irrevocable: esto no puede continuar ni un día más. No como la chispa que incendia, sino como la corriente subterránea que socava los cimientos.

No me fui al día siguiente. La furia tardó en volverse estrategia, pero se quedó un tiempo más, con el cuerpo adolorido y el alma en estado de alerta permanente. La casa se volvió un territorio extraño. Nada había cambiado afuera, pero yo ya no era la misma. Miraba a mis hijos distinto. Con una mezcla de amor feroz y culpa muda. Cada gesto cotidiano estaba atravesado por una pregunta que no me dejaba en paz: ¿cómo llegamos hasta aquí?

Durante años me habían dicho que la rabia era peligrosa. Que una mujer rabiosa es exagerada, conflictiva, inestable. Pero mi rabia no me destruyó. Me ordenó. Fue ella la que me impidió volver a justificar. La que no me dejó olvidar. La que se quedó despierta cuando el miedo quería convencerme de quedarme.

Empecé a escuchar mi cuerpo. El cansancio extremo. El nudo permanente en el estómago. La tensión que no se iba. Mi cuerpo no quería sanar para seguir igual. Quería salir. Ahí entendí algo que nadie me había enseñado: mi rabia no era solo mía. Era heredada. Venía de mi madre. De mi abuela. De tantas mujeres que se quedaron porque no había opción. Yo sí tenía una. Aunque me aterrara.

La migración no fue un sueño. Fue una huida. No una huida cobarde, sino necesaria. El acto más radical de amor que pude ofrecerles a mis hijos y a mí misma.

Me fui tiempo después, cuando pude. Cuando el cuerpo aguantó lo suficiente. Cuando la furia dejó de arder y se volvió dirección.

Irme fue perderlo todo: la identidad, la seguridad, la historia conocida. Pero quedarme era perderme yo. Y eso ya no estaba dispuesta a negociarlo.

El exilio no fue romántico. Fue silencioso. Solitario. Duro. Ahí no era esposa. No era víctima. No era nada reconocible. Pero en ese no-ser, algo empezó a nacer. La furia ya no gritaba. Se había convertido en una certeza: el silencio se había acabado. Ya no había herencia que proteger, solo una vida que reclamar.


*Janneth Guarin Ayala escribe desde el cuerpo y la experiencia del exilio y la reinvención. Su narrativa cuestiona las estructuras del silencio y el mandato de la violencia. Seleccionada en antologías de narrativa hispanoamericana por la Editorial Tres Gatas, su trabajo busca transformar la historia personal en una herramienta de claridad estratégica para otras mujeres. Es, ante todo, una arquitecta de su propia historia.

jueves, 27 de agosto de 2026

"El último romántico" pinturas de Shanelli Barraza Solano


Nombre: El último romántico
Técnica: Pintura acrílica sobre lienzo
Medidas: 40 cm x50 cm
Año: 2025
 


Nombre: Cuando ví a la sombra como hermana de la luz.
Técnica: Pintura acrílica sobre papel acuarela
Medidas: 30 cm x 40 cm
Año: 2026



Nombre: Enamorado de una desconocida .
Técnica: Pintura acrílica sobre papel acuarela
Medidas: 30cm x 40 cm
Año: 2026



Nombre: El día que la muerte llegó.
Técnica: Pintura acrílica sobre lienzo
Medidas: 30 cm x 40 cm
Año: 2025



Nombre: El rojo más puro.
Técnica: Pintura acrílicas sobre lienzo.
Medidas: 30 cmx 40 cm
Año: 2026



Nombre: Aprende a decir adiós ante la inmensidad del río .
Técnica: Pintura acrílicas sobre lienzo.
Medidas: 30 cmx 40 cm
Año: 2026


Nombre: Conmigo mismo
Técnica: Pintura acrílica sobre lienzo
Medidas: 40cm x 60cm
Año: 2025

*Estudiante de Artes Plásticas, docente y gestora cultural. Especializada en pintura, escultura y dibujo, con interés en la escritura creativa y la música. Mi obra plástica se enfoca en motivos surrealistas y estética primitiva. En constante búsqueda de nuevos conocimientos para enriquecer mi práctica artística, con especial interés en la experimentación, el trabajo colectivo y la difusión de conocimientos.

miércoles, 26 de agosto de 2026

"Después de la muerte, el amor" poemas de María Fernanda Morales


Después de la muerte, el amor
 
Cada día sospecho más de mí mente,
ese majestuoso lugar en el que puedo...
puedo ser el hada de tus versos de amor,
puedo darte besos de dulce sabor,
el sabor de la miel de mis labios y los tuyos.
 
Cada día puedo imaginar lo que puede ser
la fórmula exacta de la realidad,
¿podrías creerme cuando te digo
que te quiero de verdad?
 
El miedo comienza a gobernar las
ataduras de mi lengua muerta de sed,
sed de incertidumbre, sed de tu amor,
quiero ser un pensamiento infinito a tu lado
dibujando nuestros nombres sobre el suelo.
 
El mar sería nuestro testigo eterno
dejaríamos ir nuestro aliento con las olas,
y nuestras sonrisas serían el estruendo
que ellas provocan.
 
Cada día comprendo menos nuestro andar,
solo no dejes que el viento arruine las hojas
de la inmensa historia que creamos
al permanecer juntos y amarnos sin lugar.
 
Ninguna medida de tiempo es suficiente
para poder expresar lo que mi corazón siente
y si aún no es suficiente,
te lo podría demostrar después de la muerte.
 
 
 
Nuestro Mundo
 
Quiero escapar de este mundo
Al mundo que creó mi mente
La primera vez que vi tus ojos
Aquellos que brillaban
Como una llama ardiente
Que ilumina la noche oscura.
 
El mundo que creó mi piel
Al sentir la primera caricia
Que vino de ti, suave,
Delicada como el roce de la
Hoja que cae del árbol en otoño.
 
El mundo que crearon mis labios
La primera vez que acariciaron los tuyos
En una sintonía perfecta y envolvente
Que podría repetir una y otra vez.
 
Que hermoso mundo estamos
Creando juntos de la mano,
Por ti creo aún más
Que la vida es llevadera
Si existe el amor en ella.
 
 
El Pétalo y La Flor
 
Siendo un sedoso pétalo de rosa
En una tarde de verano,
Caí en picada de aquella flor,
La caída más lacerante la sentí,
En ese momento supe que
Mi vida había terminado.
 
Vi transcurrir mis
Últimos segundos,
Vi evaporar mi
Último aliento,
Dejando detrás a mi creadora.
 
En el momento en que toqué
La humedad de la tierra
Suspiré y dije: “Gracias vida por todo”
Mientras aquella mujercita
Me colocaba detrás de su oreja.


*Originaria de Villahermosa, Tabasco, María Fernanda Morales Castañeda encuentra en el alma tropical y el intenso calor de su tierra una fuente inagotable de inspiración. Graduada en 2024 como Ingeniera en Mantenimiento Industrial, equilibra su perfil técnico con una pasión literaria que cultiva desde los quince años. Lo que comenzó como un pasatiempo se ha transformado en un universo poético subjetivo que abraza desde la naturaleza hasta la introspección emocional. Entre tazas de café frío, música y lecturas románticas, construye versos que fluyen con la versatilidad de sus vivencias. Bajo el seudónimo de Fer Fresita, comparte su sensibilidad y estética visual en redes sociales, consolidando su comunidad creativa a través de su cuenta de Instagram @fresitaentrelineas.
 

martes, 25 de agosto de 2026

"Molusco" obras de Marta Schneider

Nombre: Molusco
Técnica: tinta china y bolígrafo de gel
Medidas: 30×30cm
Año: 2025

 

Nombre: Cardume
Técnica: tinta china y bolígrafo de gel
Medidas: 39 × 30 cm
Año: 2024

Nombre: Touro
Técnica: tinta china y bolígrafo de gel
Medidas: A3
Año: 2024


Sereia Grávida 
Técnica: tinta china y bolígrafo de gel
Dimensiones: A3
Año: 2024

Nombre: Pinto
Técnica: tinta china y bolígrafo de gel
Medidas: A3
Año: 2024


Nombre: Vôo
Técnica: tinta china y bolígrafo de gel
Medidas: A3
Año: 2024


*Marta Schneider da Silva nació en 1958, en la ciudad de Porto Alegre, Brasil. Se dedica al dibujo, el collage y la escritura, disciplinas artísticas que se entrelazan en su trabajo. Su formación académica es en el área de Ciencias Farmacéuticas, profesión que ejerció hasta su jubilación. Desde 2016 se dedica a las artes. Participa en el Atelier Livre de la Alcaldía de Porto Alegre, Rio Grande do Sul, Brasil; pertenece a la comunidad Urban Sketchers y al grupo de collage CollagePoA. Para esta participación, ha seleccionado dibujos realizados durante los años 2024 y 2025.

lunes, 24 de agosto de 2026

"Pospretérito marino" poemas de Paola Badilla Vargas

 

Pospretérito marino
 
¡Ojalá fuera lo que dices!
Aunque no estoy segura de saber lo que haría si lo fuera
(¡Claro que tengo ideas!)
 
Te haría visitarme por las noches
Y prepararme panqueques de menta y dulce de almendra por la mañana
Te besaría siempre que quisiera
y sobre todo te cantaría una oda
para que sucumbieras perdidamente a mi voz.
 
Si venturosamente fuera una sirena
Tú serías mi canto                                                                      
Y nos sumergiríamos juntos en aguas cálidas
cada vez que hiciéramos el amor. 
                                                                                                                                                                     
 
La promesa
 
Cuando lo haga
será con lo que enhorabuena no sos vos.
Será con el amor, con la verdad
con valentía
con la deliciosa valentía.
 
Cuando decida hacerlo
seguiré tu consejo:
Lo haré con la devoción
que anhele mis versos
y proclame a viva voz
que su corazón
me pertenece.
 
Al casarme
Lo haré de manera hereje:
susurrando fuerte al oído
entre corazones
sin odiosas pretensiones
acariciando hombros izquierdos
con cálidos labios
(diabólicamente hermosos)
entre corazones
anclando pelvis a muslos.
 
Cuando lo haga
será con lo que enhorabuena no sos vos.
Será con el amor, con la verdad
con valentía
con deliciosa valentía.
 
“Ya cásate”, me dices entre risas.
Obedezco
(Me lo prometo)
porque ahora
después de reconocerte a plena luz
tu consejo es lo único
que quiero guardar de vos.
De la valentía
(con deliciosa valentía)
anhelo
todo lo demás.
 
 
Mujer

En pleno inicio del día
recapitulo una tarde pasajera
fría y distante.
Un saludo no me hubiera robado
la hermosura, ni mi secreto.
Por eso nunca escapo:
esta monotonía frecuente
me detiene.
 
Entre mis ojos la voz de las imágenes
se hace tridimensional
no trato de entender
este mundo
mi creación
más bien quiero vivir y no morir
en mi propia mierda
en la renuncia
después de todo
ésta soy:
mujer humana
en fin
criatura cotidiana.
 
 
*Paola Badilla Vargas. Nace en San José en 1979. En 2000, participa en el certamen literario Letra Joven y obtiene el tercer lugar en la categoría Ensayo. Se egresa de la Escuela de Lenguas Modernas en 2004 y de la Escuela de Antropología en 2010, ambas de la Universidad de Costa Rica. Espacios donde desarrolló amor por la literatura y una conciencia crítica. Durante estos años, hizo de la escritura en verso un hábito para expresar sus emociones más íntimas y recurrentes. Ha publicado algunos artículos en línea y prensa escrita, los cuales se sitúan en preocupaciones sobre el devenir del país y temas relacionados con asuntos de índole social. Cuenta con un poemario inédito “Noctámbulas” (2014), cuya compilación y edición expresa la forma en la que culmina una etapa muy aguda en su vida y que desea compartir con las personas lectoras, quienes puedan sentirse identificadas. Su segundo poemario “Cantos de sirena” sigue aún en compilación. 

viernes, 21 de agosto de 2026

"Despedida que (des)conforta" relato de Martina Del Pópolo

 

Querido extraño:

Al escribir esto me encuentro en cama, pensando en cómo, poco a poco, tu nombre y tu presencia se volvieron desconocidos para mí. Recuerdo perfectamente cómo nos (des)enamoramos.


En mi memoria puedo encontrar cada una de las palabras dulces que solías decirme; palabras que me reconfortaban cuando más te necesitaba. Palabras que se tornaron oscuras cada vez que estabas en desacuerdo, sin sentido en cada situación que creías poco favorable para tu rol de víctima.

Todavía hay flashbacks de los chistes que hacíamos, nuestros planes a futuro; planes que, luego de pensarlos un poco más me pedías que dejara de mencionar porque te daban pesadillas. Para mí, esas pesadillas eran mi más preciado sueño. ¡Qué ilusa que fui! Me gustaba pensar que disfrutabas de mi compañía, mis charlas y mis caricias, pero luego me di cuenta que solo te gustaba demostrar que tenías poder. Lo único que importaban eras vos y tu prestigio, todo lo mío quedaba en decimoquinto plano.

Me pedías que abriera mi corazón, pero no por interés, sino para demostrarme que eras mejor que yo, incluso en lo sentimental. Jugábamos a contarnos nuestros dolores, nuestras heridas más profundas, y te juro que intenté ayudarte con todo lo que podía y tenía. Me prometiste ser mi refugio, pero se supone que tu refugio no te destruye, y vos lo hiciste.
Me quedé petrificada mil y una veces y vos lo único que hiciste fue golpearme con tus dichos hasta quebrarme; rota y todo, me unía con el mismo amor con el que te miré la primera vez que nos besamos. ¿Para qué? Para salvarte, obvio. Yo dije que iba a protegerte y cuidarte contra todo pronóstico.
¿Te acordás cuando hablábamos de nuestra conexión? Qué mágico se sentía todo… Aunque aparentemente era una mentira. A vos te gustaba no estar solo, quienquiera que fuera la compañía te daba igual; tu objetivo era destacar y hacer del otro una mascota en quién descargar tus broncas y temores para sentirte libre, aunque fuera atormentando a quien estaba a tu lado.
¡Pobre mente atormentada! Me pregunto quién te dañó tanto como para que esa fuera tu forma de amar. ¿Acaso amaste en serio alguna vez? Lo dudo, a pesar de que digas lo contrario e incluso con todas tus historias de desamor. En serio dudo que hayas querido a alguien aparte de vos mismo.
Anoche soñé con vos. En otro momento te lo habría contado cara a cara, mientras mi mano tocaba tus mejillas y mi boca besaba tu rostro, pensando en lo hermoso que es compartir mi vida con vos; ahora solo te beso en viejos pensamientos. ¿El sueño? Algo tonto: nosotros dos, nadie ni nada más, nuestra canción de fondo, nuestras promesas de amor eterno revoloteando por el aire. ¿Y ahora qué? Ahora esa canción se escucha con eco; a pesar de estar a todo volumen al lado mío, se escucha lejana. Mis buenos deseos la acompañan, esperando encontrarte de nuevo por algún lugar, donde sea que estés.

¿Sabes qué es lo que más risa me da mientras escribo esto? Las lágrimas no dejan de caer, no las puedo retener, simplemente siento que el corazón me explota en mil partes. Y aun así, sigo encontrando algún “porqué” que no tiene lógica para defender tus idioteces. Eso hice siempre: defenderte ante todo porque eras la luz de mis ojos, aunque, por supuesto, el resto sabía que eras un agujero negro, no una estrella.

Pero mira que loco: los agujeros negros fueron estrellas alguna vez, y yo me perdí buscando muy adentro tuyo esa estrella que quizás seguía titilando. ¡Eureka! Pensé que había encontrado esa bola de fuego, pero era yo misma reflejándome en tu nada. Esa nada insulsa que te caracterizaba y que para mi era LA nada: la inexistencia misma que lo era todo para mí.

Día a día intento hacer mis deberes, pero lo único que hago es esperar esa llamada espontánea tuya que tanto me gustaba y tanto me molestaba. No conocías los límites y, cuando te los mostraba, mirabas a otro lado y volvías a lo mismo de siempre. Te quejabas si yo opinaba; nunca te gustó que pensara por mi cuenta, solo querías moldearme para ser como vos. Creo que eso te alejó y por eso nos encontramos en esta situación: no supiste qué hacer ante la rebeldía.

En este momento, todo se siente como un VHS viejo rebobinándose, pasando cada detalle y cada espina que clavaste en los huecos que dejaban mis pedazos trizados y que vos te llevabas sin preguntar. Ahora todo cierra; el dolor tiene sentido porque vos lo llenaste con tu presencia. ¡Maldita sea tu presencia-ausencia que todo llena de oscuridad!

Pero bueno, como solía decirte: “shit happens”. Ahora te despido, con un final abrupto y con todo el dolor del mundo, recordando algún poema que me habrás hecho leerte alguna vez, sabiendo que mi cama es dolor, pero también es quietud. Al fin puedo dormir en paz, sabiendo que te perdí y, a su vez, recuperando lo mucho que te llevaste de mí. Espero no encontrarte nunca más porque, si lo hago, temo desencontrarme otra vez.

 

Con amor,

Una extraña que alguna vez te amó.


*Martina Del Pópolo es oriunda de Mendoza, Argentina. Es estudiante de Geología y profesora de inglés. Encuentra en el arte un espacio de refugio y expresión, especialmente a través de la escritura y el cine, sus grandes pasiones. Su trabajo creativo parte de una mirada que busca reflejar su identidad y explorar la profundidad de sus sentimientos. En su proceso artístico articula la curiosidad científica con la sensibilidad, utilizando la palabra como principal medio para comprender el mundo y profundizar en el conocimiento de sí misma.

jueves, 20 de agosto de 2026

"Mi niña" poema de Lilén Sartore


 
Vení, sentate conmigo,
vas a ver cómo hablando vas a entender,
cómo la paciencia va llegando de a poco,
cómo vas a comprender todo.
Si, era necesario. Va a ser necesario.
Tal vez ahora no sepas de qué hablo,
pero ya lo vas a ver.
 
Es necesario caerse, tropezar, golpearse,
porque todo eso nos dejará heridas,
cicatrices, pero también anécdotas y aprendizaje.
Es necesario estar arriba, ganar,
que todo nos salga bien,
porque vamos a poder disfrutar la vida
estando en la cima de la montaña,
porque ya algo aprendimos de las caídas.
 
Es necesario también estar abajo,
que las cosas no nos salgan,
sentir que no podemos, creernos impotentes,
perder y doler,
porque en esos detalles,
más que en ningún otro, vas a aprender.
Es necesario padecer la indiferencia,
la discriminación, el no ser comprendidas,
porque ninguna de sus respuestas son nuestras verdades.
 
Tranquila, todo va a llegar a su tiempo
pero mientras tanto...
todo esto es necesario.
Para valorar lo bueno pero también lo malo,
porque el vaso no siempre va a estar medio vacío,
al contrario, vamos a tener esa filosofía
de que siempre está medio lleno,
y está bien que así lo sea, que nada lo apure.
 
No te inquietes, quédate un ratito ahí,
sentada frente a mí,
juguemos a este juego que es la vida,
juguemos juntas porque soy esa persona
que siempre vas a tener,
la que te va a acompañar,
con quién vas a aprender,
vivir, sufrir, amar,
y siempre te voy a estar esperando
para la próxima lección.
 
Ahora escúchame bien…
Es necesario padecer
porque vas a ser una mujer valiente.
Es necesario sufrir
porque vas a ser más fuerte.
Es necesario tropezar y demorarse
porque de todas formas vas a llegar.
Es necesario que nos rompan el corazón
porque juntas lo vamos a curar
y también va a aparecer alguien
que lo va a saber cuidar.
Es necesario sentirte sola
porque siempre va a haber alguien con quién contar. 
Es necesario todo el ruido
para que podamos escucharnos en el silencio,
así como ahora, que nos sentemos a hablar.
 
Ahora también,
hay cosas que soñas que no vamos a poder cumplir,
porque después de todo no eran tan necesarias
para poder crecer.
Es necesario pedir perdón por ellas,
dolerlas porque no se hicieron realidad
pero no es obligación detenerse por ellas,
porque vos y yo sabemos
que solo avanzamos hacia adelante.
 
Así que niña, mi niña,
es necesario el miedo al futuro
porque ya sabrás que siempre voy a estar a tu lado,
caminando contigo,
con toda tu esencia dentro mío,
pero nunca va a ser necesario dejar de creer.
 
Así que vamos,
sigamos jugando este juego llamado vida
que lo venimos haciendo bastante bien.

 
*Lilén Sartore nació el 10 diciembre de 1993 en la ciudad de Rosario, Argentina. Concibió el apellido de su abuela materna para sentir la fuerza de ella en sus escritos, y hacer un poco de justicia con el legado femenino de su familia. Es licenciada en periodismo integral, graduada en la Universidad Nacional de Rosario (2017). Cuenta con participaciones en libros de la editorial chilena Matecito Amargo, asi también como varias publicaciones en las revistas digitales de la revista chilena Jauja, de la editorial letra suelta. Actualmente se encuentra trabajando en la publicación de su primer poemario, denominado “Todos mis fuegos”, que podrán encontrarlo en la editorial rosarina Carpe Literario.
 

miércoles, 19 de agosto de 2026

"Tres vidas" poemas de Carolina Gulfo

 

Tres vidas

Suspendida en el limbo se balancea la esperanza de tres almas tristemente destinadas al deicidio.
La violencia anfitriona En la fiesta de sus vidas
Las destruye, las diseca Como seca hierba mala.
convidados a esta fiesta armas, Líneas invisibles, Balas, drogas e insensatos, Que desatan el infierno.
Yo, el miedo, invitado
En virtud de predecir cómo mueren por la guerra Sueños de la juventud Le suplico a la verdad El honor de estas tres piezas.
La primera se deshace En la prisa que trae el vicio Drogas que sin previo aviso Destruyeron su niñez.
Otra muere inocente Inconsciente de su daño Solo un día de nubes grises Paso la línea de muerte.
Una última sin suerte Cuyo cuerpo nadie vio sin testigos, ni culpables Solo el llanto de la duda De la duda de su fin.
La velada, sin piedades Cede el paso al mismo cuento Tres encuentros con la muerte En un vals que eternamente Nos invita a ver la suerte De estas almas condenadas.
 

Mi abuela

Mi abuela es
Una mirada de olvido
Que se asoma para
Recordarte la antipatía de
La memoria cuando se
Niega a recordar quien eres.
 
Es la expresión de la belleza
Marcada en el trazo de sus
Arrugas y pensada en la retrospectiva
De ese camino.
 
Frunce el ceño cuando
La curiosidad de no saber quién eres
Te acusa y responde con la
Tenues de su voz a tu duda de su duda.
—¿Será que si me recuerda?
— ¿Será que si lo recuerdo?
 
Miedo, es lo que entonan sus palabras
Cuando no puede recordar su sangre.
 
Mi abuela es...
 

¿Qué pasa si te Quiero?
 
Te acercas y te hiero
Me alejo y te recuerdo
Recuerdo que te quiero
Me quieres y me duele
Te alejas y me muero.

 
*Carolina Gulfo. Profesora de Matemáticas y Física, escritora y artista digital. Desde hace cinco años es miembro activo de la Corporación Poetas al Viento, espacio en el que ha desarrollado su sensibilidad literaria a través de la poesía y el cuento. Su obra nace del sentimiento, la pasión y la verdad, y busca expresar con sinceridad aquello que percibe del entorno y de la experiencia humana. Sus relatos establecen una conexión profunda con la naturaleza y con su belleza sobrenatural y mágica, invitando a observarla, comprenderla y compartirla a través de la literatura. Su escritura también representa una búsqueda de esperanza: una manera de encontrar, en medio de la oscuridad, una luz y una posibilidad de salida. Con sus palabras procura que otros puedan reconocer, sentir y contemplar aquello que muchas veces permanece oculto ante la mirada cotidiana.

martes, 18 de agosto de 2026

"Certezas" cuento de María Teresa Canelones Fernández

 

Son las tres de la mañana y tengo dos certezas.

La primera, que estoy contagiada de Covid, y la segunda que respiro con dificultad.

Enfermarme no está bien, pero el no poder respirar fluidamente es perfecto porque descubro que tengo pulmones, que llevo treinta y nueve años respirando, que pese al virus aún respiro, y que mi ritmo respiratorio deberá normalizarse en los próximos días para continuar sumando las certezas que se comerá algún hambriento reloj.

No uso reloj, pero sé que son las tres de la mañana porque todas las tres de la mañana en esta habitación uno se despierta y le da por rezar el Padre Nuestro y mirar por la minúscula ventana que da al lavandero que utilizamos las nueve inquilinas, mujeres de provincia y extranjeras.

Por cierto, hace unos días me enteré por una de las chicas que en la habitación que ahora ocupo, murió sentada la anterior inquilina con quien comparto el nombre y el oficio de cuidadora y de doméstica.

Me cuentan que no tenía familia, que era muy trabajadora y que empinaba el codo con frecuencia. Este cuarto parece estar lleno de certezas.

Para Teresa, es decir, para la otra Teresa, para esa señora que murió sentada en este mismo cuarto donde ahora escribo acostada sobre mis certezas, parece que su mayor certeza era la soledad, que bien supo acompañar con vino y cerveza.

Me pregunto que estaría pensando esa Teresa minutos antes de morir sentada en este cuarto donde se habla en diminutivo porque apenas entra una cama y una silla al estilo Blanca Nieves. Jamás sabré lo que pensaba, pero podría suponer que quizás pensaba que la diversión se le había evaporado, y que le faltaban las fuerzas, y no la voluntad, de ir hasta un bar de Palermo Viejo, o puede que no estuviera pensando en nada, sino que más bien se quedó dormida para no volver porque su sangre estaba hasta las metras de alcohol, y su serenidad vencida por las resacas.

Puede que sea un prejuicio mío pensar en que la borrachera rondara las últimas horas de esa Teresa, que siempre será mi tocaya, y que jamás conoceré. Pero prefiero pensar eso, antes de creer que Teresa padecía su soledad.

Un día antes de saber que el virus circulaba por mi cuerpo me asaltó el temor de morir con la ropa interior sucia. Como si fuera una certeza y descartando toda ocurrencia o premonición me metí al baño, higienicé mis partes íntimas incluyendo uñas, cabello y dientes, y luego me senté en la cama.

Como la puerta del cuarto estaba abierta me percaté del montón de hojas secas de verano que reposaban y volaban por el patio, caminé unos metros y curioseé con la alegría de un niño una de las tantas hojitas tostadas por el sol, y la descubrí tan llena de vida y luz como el cuarto que habitaba y donde seguramente Teresa me esperaba para invitarme un tequila.

¡Salud, tocaya del más acá¡ La única vecina que no tiene miedo que la contagie de Coronavirus!


*María Teresa Canelones Fernández. Guanare, Portuguesa, Venezuela (1982). Es Comunicadora Social, con mención en Periodismo Impreso por la Universidad Fermín Toro, Barquisimeto, Lara, Venezuela (UFT, 2006). Es Magíster en Comunicología por la Universidad Central de Venezuela (UCV, 2015). Realizó el Diplomado en Narrativa Contemporánea en la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, Venezuela (UCAB, 2015). Cursó el Diplomado en Periodismo Narrativo Latinoamericano en la Universidad de Periodismo Portátil, Buenos Aires, Argentina (2019). Es autora de *Historias Domésticas*, publicado por la Editorial Giraluna en 2022, Venezuela. Es autora de cuentos publicados por Gold Editorial en Colombia durante los años 2023 y 2024. Es autora de *Mi historia como migrante por Suramérica. Rompiendo las fronteras del corazón*, publicado en inglés por la Universidad de Austin, Estados Unidos, en 2022, y en español por la Editorial Giraluna, Venezuela, en 2024. Es autora de *Reflexiones de una insensata*, publicado por la Editorial Giraluna, Venezuela, en 2025. Es creadora de *Retazos Dislocados*, micros de opinión sobre diversos temas publicados en YouTube e Instagram desde 2023, y en iVoox desde 2025. En YouTube pueden escucharse sus textos, grabados por la misma autora, en el canal "Audiolibros María Teresa Canelones Fernández". Es estudiosa del periodismo literario.