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viernes, 17 de marzo de 2023

"Souvenir" poemas de Juan Carlos Vásquez


Souvenir

Fastidiado por 
el eterno sentimentalismo
de fondo rosa
al que se ve sometido
prescinde de su necesidad 
de afecto,
ahora la nueva serenidad
le aporta ganas 
de una inmoralidad abierta.
 Al saberse acabado
deja de flotar,
desentraña, finca algo 
diametralmente sucio y perturbador
mientras rivaliza
abiertamente contra todo.


Todo cuanto pensabas y más

 La representación se prolongara,
corra, está usted siendo atrapado
por descarte,
se le dio de probar
y ahora padece 
de  palpos  letárgicos,
quiere repetir para 
mitigar sus ganas,
quiere más de lo que puede.
 Está usted
entrando en peligro 
sabiéndolo y no se para,
usted ve de forma graciosa
a la multitud,
dribla, 
           ladea,
 esquivando  
                     desenfunda.
  Hoy, apenas si se mueve,
no recuerda,
 ha mentido por el souvenir 
ahora todo es rareza
por congraciarse
con la trampa
pero inevitablemente
 obtendrá lo que 
se merece,
el día resbala, 
tiembla,
el peligro abunda. 


Cansancio de poesía

 No hay en la poesía
ni en mis mecanismos
formas,
puedo suponer cosas
pensar en el azar
esperando una sorpresa
o un milagro,
decir lo dicho
crear importunando
y aun así no dejara el ciclo
de seguir con su desgaste,
qué te puedo decir
para dejar de gritar
en el absurdo.
 Creo aburrirte susurrando hechos,
agitando moscas,
estoy flaco y floto
repitiendo
aun que incendiare las conexiones,
las mismas cárceles y yo incursionando.
 Y es que observo el mensaje
sobre la planicie
con mi oleada de toques,
yo quisiera
haber prolongado en su cara
la razón
pero los murmullos me colocaron
frente a las antiguas incógnitas
de la superficie.


Formas

 Al saltar, 
pensaría en volver, 
cayendo,
               al caer,

un látigo partiría 
mi espina dorsal,

todo lo que fue vida
tras una silueta marcada 
con tiza.

¿Y si fuese un disparo?

el índice en la profundidad
sintiendo todo el peso,
esos espasmos
como descargas de miedo
para apagar la luz
en una noche 
de vísceras.

 ¿Y si fuesen sogas?
el aire perdiéndose, 
los ojos saltando,
la sangre desviándose de la cabeza.

 Para el último viaje,
rastreando con esfuerzo
la más frágil combinación de nervios,
yéndose en un oleaje 
de espasmos
en las coordenadas exactas.

 Para el último viaje
la lengua serpenteando,

un químico en la falange,

las venas llenas de vidrio
viajando todo el universo.
 Para dormir soñando con vida
una noche sorda y oscura
siempre llega 
masacrando
un cuerpo lleno 
de amor.


*Juan Carlos Vásquez nació en Valencia, Venezuela. Participó en los volúmenes colectivos y antologías: Paseo en Versos (Pasos en la Azotea, Df México 2006); Hemiparesias (Visceralia Ediciones, Santiago de Chile 2006); Poesías y aparte el Libro y su Autor, Creaciones Literarias, selección de Betty Goldman y Enrique Epelbon; Estados Unidos 2007. Y en el proyecto artístico Mirages from an Unreal World by Laura Orvieto, Author house (New Jersey, 2010).  Fue seleccionado para formar parte de la Antología The World's Greatest Letters 2021. Bilingual Anthology English - Spanish. Integrante del grupo cultural Spanic Attack (Nueva York, 2004); The Hall (Miami, 2001). Es autor de los libros de relatos Pedazos de familia (Ediciones Estival, 2000); Vulnerables (Amazon Media EU S.à r.l… Ed. Filatel 2019; Ward 's Island, historia autobiográfica de su vida en Nueva York (2001-2006); Colapso. Poesía reunida (1999-2022). Reflexiones nocturnas y otras consideraciones.  Ha publicado en revistas como Barcelona Review, Babab, El coloquio de los perros, Canibaal, Almiar (margen cero), Letralia, en los diarios La Razón y el Impulso. Obtuvo distinciones en los Concursos de poesía pro lingüístico y multimedia Premio Nosside (Calabria, Italia), ediciones 2005 y 2006. Finalista del concurso de microrrelato «Guka» Buenos Aires, 2018.  Vásquez se trasladó a la Florida en 1999. Desde entonces ha vivido en Tampa Bay, San Francisco, Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos y España. Actualmente reside entre Barcelona y Alicante.  
 

jueves, 10 de junio de 2021

"Lo normal (rarezas del encierro)" cuento de Juan Carlos Vásquez



 1

… Que inventaran una especie de historia donde el denunciante es el culpable con informes y pruebas de dudosa procedencia, y ahí queda detallado un total estado de deterioro, físico, mental. Y si él protesta le clavaban un cuchillo. Yo vi a la autoridad pagar a un yonqui para hacerlo, primero evitó las cámaras de seguridad para llegar a él y ante la negativa lo hostigó con una orden de arresto… yo vi a otro agente de civil aparecer, salir de la nada para dar apoyo, con un cigarro en la mano y una navaja en la otra. «Esta es mi zona» y no nos va a involucrar… «Ponlo fuera de circulación o habrá sangre». Y preguntó: ¿Yonqui estás conmigo o no lo estás? 


A Yonqui no le quedó más remedio que hacer el trabajo sucio y cargarse al denunciante… después el policía le quitó el cuchillo y borró las pruebas. El trabajo estaba hecho, ahora Yonqui podría seguir divirtiéndose en el parque, el denunciante que testificaría contra el funcionario por tráfico de influencias estaba muerto. Aquella pequeña curiosidad era una anécdota, más entre los miles de sucesos que pasan inadvertidos delante de los ojos de la muchedumbre… 


2


A un año del coronavirus, el silencio, la soledad y la bruma siguen intermitente reinando por esta zona. Una zona donde las muertes las anuncia un lento y característico repicar de campanas. Un lugar que ya contabiliza bastantes suicidios por la quiebra de su zona comercial y la ruina de los propietarios, para otros es simplemente una fiesta a puerta cerrada. Ver pasar la carroza fúnebre frente a las terrazas llenas de personas, vinos y tapas, es raro. Pero cuando todo es raro es mejor entretenerse con algo… y ese algo era mi nueva relación con Patricia. Patricia «según cuenta» está casada y tiene un hijo, pero está aburrida y lo que haría, no lo había hecho antes, ser infiel. Después de largas semanas de conversaciones de índole sexual se decidió a cruzar la puerta del hotel del que siempre hablamos, pero antes de dar el último paso preparó un cuestionario, y yo al tanto, las respuestas.

¿Qué es lo peor de tu carácter?

¿Por qué terminaste con tu última pareja?

¿Tienes algo que confirme que de verdad trabajes dónde dices que trabajas?

¿Has tenido en estos últimos años alguna enfermedad de trasmisión sexual?


… «No soy quien piensas» insistió... Aunque en realidad yo no pensaba nada.


«Pero si eso ya me lo has preguntado», le dije… 


 Sin vacilar me respondió que deseaba confirmar antes de dar el último paso que mis respuestas coincidían con las anteriores, en ese momento di media vuelta y me fui. Así transcurre en la ciudad la vida. Los funcionarios, los amantes, los barrenderos, los arrestos, los correteos nocturnos de los carteristas. Muchos de los que apuestan a sentarse en los bancos de los parques a esperar el amor de su vida y cuando anochece ya no pueden ni incorporarse por tanto tiempo de inmovilidad.



3


Después de muchos años llegas a donde querías llegar y solo falta que tu hipocresía se desarrolle lo suficiente para lograr lo pactado con tus adentros, pero es tal el nivel de estupidez que encuentras, que surge el debate… Ver a aquel hombre de gabardina debatir sobre la funcionalidad del poema en la carnicería antes de entrar a la editorial que, llena de espectadores aplauden mientras esconden un bocata fue extraño. De todas formas mi seriedad deja mucho que desear y la risa me delató ante el señalamiento de todos. Desde muy temprano había llenado la petaca de whisky y todo me hacía gracia. De todas formas, quizá las carnicerías eran lugares poéticos y los bocatas un abrebocas en la antesala de la lírica. De lo que sí estaba seguro es que la literatura marca un sello en sus autores y en sus espacios y la falta de credibilidad pululaba por todas partes, pero qué más da (pensé). Si había que salirse de los contenidos y marujear con los vecinos del barrio, ¡ea! Hasta que llegaran los catedráticos y pusieran orden. Y finalmente llegaron. Todo se silenció por arte de magia y comenzó el discurso.

»Este libro que hoy presentamos es una dimensión inherente a la historia de los máximos logros literarios de este siglo. La cultura europea continúa enriqueciéndose con las referencias transmitidas por sus antepasados: documentos históricos, religiosos, literarios (la Biblia). ¡La Biblia muy a pesar de los ateos! «Gritó», y todos nos vimos. Aquello estaba lleno de ateos, anarquistas y señoras del Mercadona que vivían maldiciendo constantemente a Dios. Y continuó:


»El libro de las maravillas de Ferre Ferre, leído hoy también se halla firmemente arraigado en la literatura española, única en el mundo. Y una vez que lo dijo me miró. Inmediatamente volteé como si la cosa no fuese conmigo, aunque era el único extranjero en sala y todos lo sabían.


Mientras el catedrático hablaba abrí el manuscrito de mis textos recientemente impreso. Estaba arrugado, húmedo por el whisky derramado. Y me di cuenta de que cuanto mucho mis historias tenían el argumento de Keith, de Sahin, Riina, Alexandre, y no, no eran personajes históricos. Eran borrachos, prostitutas, viajantes compulsivos que encontré por el camino. También había unos cuantos escritores, antropólogos y escultores que renegaba de sus profesiones. Cerré aquello y me levanté para ir al baño entre una maraña de sillas que parecían obstáculos. 


Antes de entrar a los aseos vi una mesa y sobre la mesa una gran cantidad de libros donde destacaba uno… En su portada la imagen de una jirafa simpatiquísima que me llamó la atención… «Es mío» inmediatamente escuché. Era una chica muy jovencita que al ver mis canas pensó que era un especialista. Seguí, entre, salí, regresé a mi silla y esperé el final. Una vez concluida la presentación me marché. No podía sacarme de la cabeza aquellos lugares que alguna vez funcionaron como organizaciones culturales, The hall, en Miami, Spanic Attack, en el Bronx. No eran comparativas, era nostalgia.



4


Cómo debe ser regla en todo tipo de esfuerzo, el cuestionamiento por más repetitivo que sea constituye un requisito previo para impulsarse. Comencé a leer una serie de ensayos sobre contemplación, cansancio, silencio, tiempo y teorías de viaje. A este encierro lo acompañó el frío, la lluvia, la bruma y un indivisible horizonte al abrir la ventana… que mejor que estudiar tus propias agonías e intentar comprenderlas para sacar provecho. Para entender conviene callar cuando alguien te explica, pero para entender en la soledad y en el silencio mientras lees y reflexionas hay que rellenar los espacios de melancolía, y qué mejor forma que descubrir la estructura y el mecanismo de esos espacios, que entendiendo sus contenidos.


Hay que imponer silencio al trajín del propio pensamiento, eliminar toda clase de distracción. No hay nada como descubrirte en la angustia y dejar testimonio. Dar un gran salto requiere de un gran esfuerzo. 



*Juan Carlos Vásquez, Valencia, Venezuela. Ha participado en volúmenes colectivos y antologías en México, Chile, Estados Unidos, y España. Formó parte del grupo cultural Spanic Attack (Nueva York, 2004); The Hall (Miami, 2001) y del proyecto literario y artístico Mirages from an Unreal World by Laura Orvieto, Author house (New Jersey, 2010). Es autor del libro de relatos Pedazos de familia (Ediciones Estival, 2000). Responsable de HD Kaos. Obtuvo distinciones en los Concursos de poesía pro lingüístico y multimedia Premio Nosside (Calabria, Italia), ediciones 2005 y 2006. Finalista del concurso de microrrelato «Guka» Buenos Aires, 2018. Fue seleccionado para formar parte de la Antología The World's Greatest Letters 2021. Bilingual Anthology English - Spanish. Actualmente trabaja en el libro,“Invulnerables”, una selección de relatos escritos en diversas ciudades a través de los últimos años. Vásquez se trasladó a la Florida en 1999. Desde entonces ha vivido en Tampa, San Francisco, Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos y España.