lunes, 6 de julio de 2020

"Un 18 de julio" Pinturas de Ana María Gallón


Nombre de la Obra: Serie... Un 18 de julio
Técnica: Acrílico
Medidas: 14 * 21
Año de creación: 2019


Nombre de la Obra: Serie... Un 18 de julio
Técnica: Acrílico
Medidas: 14.8 * 21
Año de creación: 2019


Nombre de la Obra: Serie... Un 18 de julio
Técnica: Acrílico
Medidas: 14.8 * 21
Año de creación: 2020


Nombre de la Obra: Serie... Un 18 de julio
Técnica: Acrílico
Medidas: 14.8 * 21
Año de creación: 2020


Nombre de la Obra: Serie ... Un 18 de julio
Técnica: Acrílico
Medidas: 14.8 * 21
Año de creación: 2020


*Ana María Gallón, Medellín - Colombia. Hace 11 meses y medio tuve una caída en la que me fragmenté la tibia y el peroné, situación que desde un inicio estuvo llena de dolor y sufrimiento y que se convirtió en momentos traumáticos, aquellos que jamás esperé en mi vida.


Al recordar esos momentos, llegan múltiples imágenes acompañados de lágrimas y una leve agitación al respirar. Fragmentos relevantes de ese día como el dolor al colocar el cartón suplementario en mi pierna hinchada, las rejas del lugar donde caí, la sensación de no lograr moverme y un temblor que se apoderó de mi cuerpo en el momento de la caída, la patrulla, ambulancia, el rostro de mis compañeros, hospital (público), las horas insoportables en camilla y yeso en mi pierna, llegan instantáneamente haciéndome cuestionar y planteándome maneras diferentes de haber reaccionado pero, sin embargo, nuestro diario vivir, a veces nos invade de afán y tomamos decisiones, algunas veces buenas y otras no tanto. En este momento y con mucho esfuerzo y dedicación, lo he superado poco a poco. Después de estar una temporada en el hospital, me realizaron dos largas cirugías de las cuales dependería mi proceso. Con múltiples exámenes en mi pierna, me impresionó ver en las radiografías la placa dentro de mi hueso, huesos fragmentados y los tornillos, los objetos a través de la pierna el cual siento una sensación de haber perdido algo propio, como si me hubiera convertido en una persona diferente, con un rasgo particular, y me lleno de dudas acerca de cómo esto, comenzaría a crear un cambio en mi vida.

Durante estos largos meses, he sentido los dolores más intensos y los miedos se hacen presentes, remueven en mis sueños situaciones extrañas que enmarcan objetos como placas, tornillos, clavos y puntos de sutura, muletas que reemplazan mis piernas, formas abstractas de mis heridas, colores diferentes, son sueños que cada vez logro recordar con más claridad y casi siempre son referentes a mi situación.

A medida que ha transcurrido mi rehabilitación, he sentido la necesidad de plasmar esos sueños en pinturas, expresiones y necesidades que tengo que he sentido durante este tiempo, como caminar y realizar las actividades que normalmente hago. Al inicio se tiene el temor de estropear algún tornillo o hacerse más daño, por lo que evité moverlo, pero con dedicación he logrado caminar lentamente, algunas veces sin bastón o muletas, pero el dolor sigue aferrado tal como yo me aferro a mi recuperación. Después de 11 meses y medio estoy agotada, a pesar de haber tenido problemas con la cicatrización de las heridas quirúrgicas, ver mi pierna con algunos cambios físicos y sentir la hinchazón continua de mi pie, ahora estoy caminando con ayuda de una ortesis de tobillo y bastón que me sirve de apoyo, pienso que estas semanas hayan sido esa etapa llamada meseta, aquella en la que puedo evolucionar y en la que necesite dar un poco más de mi a pesar del dolor.

Sin embargo el dolor interno es algo que no siempre es tan obvio y no se puede exteriorizar, tal vez los sueños son para mí un transporte, un mecanismo en el que puedo llevar, mi dolor, mi proceso, mis angustias, mi desespero, mi tristeza, mis dudas, pero también en los que puedo gritar con todas mis fuerzas que tengo metas, que debo volver a vivir, que puedo retomar mi vida.

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