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viernes, 29 de abril de 2022

"Eos rododáctila" poemas de Octavio Huesca Heredia



la soledad no es estar frente al mar escuchando las olas chocar,
no es recostarte en el césped y ver las lunas pasar
la soledad es por la madrugada, sin razón llorar
es sumergir el rostro en agua y gritar
la soledad es una frase, una melodía o un beso,
que no importa lo que suceda,
nunca podrás olvidar.

- saudade


limitado conocimiento del indómito azul mar
secretos arraigados a su espuma
gráciles nereidas me incitan
inescrutable abismo,
hay ciclones en mi corazón de vez en cuando.

- ameonna 


deseo presuroso de al Olimpo volver
doradas y rosadas nubes que buscan enternecer
del Tártaro, ni una mención. 
Se omite, de un sutil plumazo.

- eos rododáctila


*Octavio Huesca Heredia, nació en la CDMX el mayo 27 de 1989. Soy licenciado en Economía por el IPN, con afición por la lectura y la escritura. He sido publicado en algunas colaboraciones nacionales e internacionales digitales e impresas como: Crisol Acatlán (UNAM), Huraño (Colima), Revista Falsa (Chile), Revista G_olfa, La Galera Revista de arte y contracultura (UNAM-STUNAM CDMX), Revista Molino de Letras (Texcoco), Revista Melancolía Desenchufada (Puebla), Contra Molinos de Viento (Antología Internacional compilada en Argentina), Teresa Magazine (México), Periódico Poético (Guerrero), Cósmica Fanzine, Zompantle Revista Digital, Cisne Revista Digital (Guanajuato), El creacionista Revista Digital (Puebla), Revista Digital El bigote de Nietzsche, y Black Fish Magazine (Argentina). Me gusta compartir lo que pienso y siento.

jueves, 28 de abril de 2022

"La importancia del nombre" microrrelato de Manuel Arboccó de los Heros


Se llamaba Luis Alberto y su viejo le puso así por Spinetta. Aunque tenía veinte años solo escuchaba la música que ponían en la radio local. Casi todo era basura. Nada más alejado de la poesía de ese gran artista argentino que pudo con el sistema pero no con el cáncer.

Su profesor de Derecho pensó que se llamaba Luis Alberto por Sánchez, el histórico líder aprista y rector de la San Marcos. Pero él no tenía la menor idea de la obra y legado a la historia, a la política y la literatura peruana de su genial tocayo, pues a sus veinte años jamás había leído por propia cuenta algo más que sus textos escolares.

Sus amigos lo llamaban simplemente Lucho pero él prefería que lo llamaran por su segundo nombre, Alberto. O mejor aún, Beto. Solo una persona lo llamó así en toda su vida, su primera novia, su gran amor. Ella dejó de llamarlo así cuando terminaron y no quiso volver a verlo ni escribirle jamás. El engaño le había dolido mucho.

Luis Alberto tenía casi veintiún años cuando viajó en el 2009 a Montevideo para vivir un tiempo con su padre, quien se había separado de la familia luego de iniciar un romance que duró lo que dura el paso de un cometa. Luis Alberto nunca imaginó que ese era el último año junto a él y en general el último año de su existencia. La absurda explosión casera por una mala instalación del servicio de gas los arrancó literalmente de la cocina y de la vida.

En su tumba, ya en el cementerio de Lima, muy de vez en cuando aparece un geranio hermoso con un globo en forma de corazón y una nota que dice “Beto descansa en paz aquí”.


 *Manuel Arboccó de los Heros, Lima. Psicólogo clínico. Con formación psicoterapéutica humanístico existencial. Magister en Psicología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Cursa estudios de Doctorado en Psicología en la UNIFÉ. Miembro de la Asociación Peruana de Psicología Fenomenológico-Existencial (APPFE) y de la Asociación Latinoamericana de Psicoterapia Existencial (ALPE). Facebook de divulgación psicológica: Nos sobran las palabras.

miércoles, 27 de abril de 2022

"Del sentido escaso y otras ciencias" poema-ensayo de Víctor Raúl Jaramillo

Fotografía: Gruk Álvarez

El sentido común 
es difícil de encontrar
pese a su nominación. 

Debería llamarse, 
no “sentido común”, 
sino el “sentido escaso”. 

Quizá eso le dé posibilidades 
a nuestro hallazgo. 

Irse por donde nadie (antes) se animó, 
no quiere decir 
que tomar caminos impensados 
sea una herramienta 
para comprobar el paso del tiempo,
la manera en que un animal incompleto
alcanza la cima de la montaña.

Un cuenco de cerámica 
no siempre comprueba
las ventajas de levantar tierra
y permitir que los muertos 
vuelvan a sus nombres. 

Es más la afirmación 
de un impulso 
que está ligado al destello 
y que probablemente 
nada tiene que ver con la fe. 

Pues la “fe”
—ese motor de lejanías
que inspira a personas silenciosas— 
no determina que un avance científico 
o su demostración 
esté en el marco de la espiritualidad. 

Una cosa es la filiación religiosa, 
y otra la inteligencia 
de quien “descubre” los misterios del cosmos.

Así abrimos puertas
que antes hemos cerrado.

Tal vez abriendo puertas nacientes.

De tal modo
la naturaleza es cercana
pese a nuestra impuesta sospecha. 

El sentido escaso
nos lleva por caminos
poco comunes que otros llaman:
“el lugar de la intuición”.

Ir sin brújula
por extrañas geografías
que no están determinadas 
por el cálculo,
sino por un aguijón
que pica y pica 
y del cual ignoramos su porqué,
es lo que otros quieren evitar.

El sentido escaso
es un llamado que algunos
necesitan y liberan
para alcanzar la bravura
de ir en contra de los presupuestos dados,
de encontrarse con límites que abrirían fuentes
donde podrá beber el porvenir.

El conocimiento
no es estar sentados en una teoría,
ni mucho menos.

Es ir a tropezones
revelando y dando forma
a la arcilla que en nuestras manos
ofrece respuestas habituales,
señales cambiantes.

Resonancias del paso a paso
por los acontecimientos
que inauguran mundos
en la reincidencia de la voz.

Somos falibles
como el conocimiento lo es.

Para llegar a una temporal seguridad
no necesitamos métodos estrictos
ni de una mirada concluyente.

¿Suena absurdo?

Basta con caminar
y aguzar la piel que el agua roza
entre conceptos ciegos.

Una barca se hundirá al primer golpe de olas
para obligar al nado
en busca de una playa inhabitada.

Allí levantaremos una casa.

Quienes bucean en dudas
y aproximaciones, lo saben.


VÍCTOR RAÚL JARAMILLO
Del libro inédito: INCRUSTACIONES EN EL AGUA

           
*Víctor Raúl Jaramillo, PhD en Filosofía, poeta, ensayista y narrador. Tiene una veintena de libros en su haber. Es vocalista de la banda de UltraMetal ReencarnacióN, con la que lleva más de 35 años activo. Vive en Medellín.

martes, 26 de abril de 2022

"Sexting" pinturas de Angélica Molina Parral


Nombre: Retrato de Natalia
Técnica: Gises pastel
Medidas: 120*100 cm
Año: 2004
 


Nombre: Retrato De Maya
Técnica: Mixta
Medidas: 80 *100 Cm
Año: 2004



Nombre: Retrato De Elsa
Técnica: Gises Pastel
Medidas: 120*100cm 
Año: 2004



Título De Serie: Sexting 
Técnica: Acuarela E Intervención Digital
Medidas: 29.2*21cm 
Año: 2022 



Título De Serie: Sexting
Técnica: Acuarela E Intervención Digital
Medidas: 26.3*21cm
Año: 2022



Título de serie: Sexting
Técnica: acuarela e intervención digital
Medidas: 26.6*24.8 cm 
Año: 2022



*Angélica Molina Parral, Artista visual egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. He participado en exposiciones colectivas e individuales en diferentes estados de la República Mexicana. MI trabajo suele interesarse en el cuerpo de la mujer, su erotismo y sensualidad. Mi último trabajo se basa en una serie en particular. Resultado de un post en Facebook para aquellos que quisiesen compartirme una foto (s) que había sido usada como sexting y convertirla en una pintura. El sexting es una actividad mediada por internet a través de alguna red social para compartir fotografías, texto, audio o video de contenido erótico. La respuesta de algunas de mis contactos fue positiva e hice la interpretación de su fotografía a través de la acuarela. Por cuestiones de ética no utilizo sus nombres en los títulos de cada obra.

lunes, 25 de abril de 2022

"Del vuelo a la jaula" poemas de Washington Daniel Gorosito Pérez


Alzando el vuelo

Una realidad armada a pedacitos,
desplegando metáforas
letra por letra,
construyendo palabras
pulcramente
buscando las coordenadas nuevas del camino,
en una conjunción de silencios, 
rompiendo
el eco de la perpetuidad,
reflejada en una luna
roja y negra
de sombras redondas.
Desplegando brazos de pájaro,
alzando el vuelo.
Destino:
llegar al amanecer
persiguiendo a la luna
entre sueños y realidades
mirando al horizonte eterno,
engendrando versos 
entre la noche y el alba.


Desmemoria

Se rompe la geometría de la naturaleza.

La tarde se va muriendo,
desdibujando formas en tonos lapislázuli.

Los árboles,
como figuras espectrales
muestran sus brazos desnudos
por obra del viento otoñal
que esculpe las tercas piedras
vencedoras de la mano pesada
del tiempo.

La luna inflamada,
quiebra la noche.

Los grillos tristes,
con su canto lastimero
cual quena en lamento milenario
son profundas pulsaciones
bajo la ocre hojarasca.

Susurros y silencios en constante lucha.

Las estrellas como ojos
de centellas inasibles
que multiplicaron su brillo
cerrando el círculo enigmático
de la memoria
y
el olvido.

La agonía de la luna
tomando asiento en las ruinas
de la noche
se viste de presagios
destiñendo esperanzas
de recordar.


Jaula poética

Los boliches están vacíos,
sólo una sombra camina por los pasillos.

Se cierra el día inexorable,
el borrador de conciencias nocturnas
huye por las cornisas,
techos mudos y mojados.

En la tarde,
llovió a baldes
es decir a montones.

Por la calle del tiempo
vuela el polvo del olvido,
azotado por el látigo
lento y doloroso de las horas.

Todo seguirá en su lugar,
los libros ahogados en sus tintas,
ríos de letras oxidadas
de cobrizos colores.

Las palabras son testigos,
poesía eficaz eternamente
verbos conjugados a sol y luna
metáforas,
imágenes ciegas,
escritas sobre mesas chuecas.

Dócil, frágil, volátil,
como una hoja seca
acariciada por el viento.

Estás encerrado,
en tú jaula de papel,
viviendo la soledad del pétalo
como un grano
en un reloj de arena.


Pasos…

Iluminado por un golpe de luz,
el rocío cuajado en las hojas
de un bosque tupido de libros.

La noche,
huye por las murallas citadinas
mientras un aullido desgarra
el tono fraternal
del canto del viento.

Surge la multitud húmeda,
desaliñada,
de memoria esquiva
dando pasos…
entre brumas y soledades.

Con ella,
un manojo de pretextos
guiados,
por miradas de granito
glaciales metáforas de piedra.

Rostros perdidos en el abismo
del nomeimportanada.

   
*Washington Daniel Gorosito Pérez. Nace en Montevideo, Uruguay el 24 de junio de 1961. Escritor, Poeta, Ensayista, Investigador, Periodista, Conferencista. Catedrático Universitario. Autor de la columna “Encuentro con Gorosito” de temas de política internacional y culturales. Analista de Información Internacional y Defensa. Parte de su obra literaria y periodística ha sido traducida y publicada en inglés, ruso, japonés, italiano y portugués. Ha obtenido premios de poesía, ensayo, cuento y periodismo en Uruguay, México, Brasil, Chile, Argentina, Estados Unidos, España, Francia y Alemania.