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lunes, 20 de octubre de 2025

Caldas exalta el talento regional en el XXII Salón Municipal de Artistas 2025


La Alcaldía de Caldas celebró con gran éxito el XXII Salón Municipal de Artistas 2025, un evento que año tras año, se consolida como uno de los escenarios más importantes para la promoción, circulación y proyección del talento artístico regional.

En esta edición, el certamen reunió más de 240 obras que reflejaron la diversidad de miradas, técnicas y discursos que caracterizan el arte contemporáneo del departamento. La convocatoria, de temática libre, incluyó disciplinas como dibujo, pintura, escultura, grabado, técnicas mixtas y fotografía, conformando un panorama vibrante y plural de la creación actual.

En la categoría de Adultos, el jurado destacó la excelencia técnica, conceptual y estética de las obras de Berta Quiroz, Maribel Chaves Roldán, Jesús Harvey Vélez, Luis Arias y Elena Escudero Ortiz, todos ellos integrantes del Taller del Maestro Dorian Flórez. Este espacio, con más de 25 años de trayectoria en la enseñanza y formación artística, se ha consolidado como un referente de creación, disciplina y sensibilidad plástica en el municipio. Que todos los ganadores de la categoría provengan de este taller resalta no solo la solidez pedagógica y la coherencia estética de su propuesta, sino también el papel transformador de la formación artística como motor de desarrollo cultural en la región.

El jurado subrayó el carácter innovador de las obras seleccionadas, valorando el uso creativo de materiales, soportes y composiciones. En palabras del comité evaluador. “Estas artistas logran construir universos visuales donde la técnica se convierte en vehículo de pensamiento y emoción”.

De esta manera, el Salón Municipal de Artistas 2025 reafirma su compromiso con el fortalecimiento del sector cultural de Caldas y su papel como plataforma de encuentro, visibilidad y crecimiento para los creadores locales y regionales.

Premiación:


Primer Lugar: Berta Quiroz 
Obra: “Florecer”

La obra se destaca por su impecable factura técnica y su capacidad evocadora. A través del motivo del manto, la figura femenina y las flores, la artista logra una pieza de profunda sensibilidad estética que conjuga equilibrio, delicadeza y fuerza pictórica.




Segundo Lugar: Maribel Chaves Roldán 
Obra “Conejos De-Mentes”

Una propuesta contemporánea que explora iconos y composiciones particulares, con un notable manejo de superficies y soportes. La artista sobresale por su capacidad para reinterpretar lo cotidiano y transformar lo visual en reflexión simbólica.




Tercer Lugar: Jesús Harvey Vélez López 
Obra “Mi segundo hogar, ayer educación, hoy inspiración”

Realizada en técnica de óleo sobre lienzo, esta obra rinde tributo a la escuela como espacio formador y refugio de memorias. El artista evoca, con sensibilidad y oficio, la transformación del aula en símbolo de inspiración y continuidad, destacándose por su composición armónica y su carga emocional.





Menciones de Honor: 

Mención de Honor: 
Luis Arias

Serie “Baristas de mi tierra”
Esta serie rinde homenaje a los oficios y tradiciones del café, símbolo identitario de la región. Con una mirada sensible y técnica cuidada, el artista captura la esencia de quienes hacen posible esta labor cotidiana, transformando lo común en un relato visual de orgullo y pertenencia.





María Elena Escudero Ortiz 
Obra: “Siesta”

Reconocida por la calidad en la ejecución técnica y la originalidad de su planteamiento plástico. Su obra transmite serenidad y una poética intimidad que cautivó al jurado.


domingo, 31 de agosto de 2014

¡Ay, ni te salió sangre!


Tengo que escribirlo…

Mis piernas punzan, las gotas de sudor caen sobre el teclado y la tos no se detiene. Continúo con la agitación por el evento tan efusivo y dinámico que acabo de vivir. Pero para esto necesito ir al principio.

Resulta que hace unas semanas decidí comenzar mi preparación para correr el Maratón de la Ciudad de México, para quien tenga duda, son 42 kilómetros y 195 metros. Me cansé de sólo darle vueltas a una pista, cancha o deportivo, así que opté porque las calles fueran mi pista de entrenamiento.

Todos los días corro un aproximado de 20 kilómetros, hago gimnasio y lo complemento con la bicicleta y un poco de futbol. Regularmente esa rutina la hago en las mañanas, o al menos cuando aún haya luz.

Hoy no. Hoy la desidia, las ganas, la remodelación de mi casa, mi perro y mil pretextos más indujeron a que saliera a trotar hasta las 19:45 hrs. Hoy agarré una llave y emprendí el recorrido a cualquier lugar.

Apenas llevaba unos metros cuando salió Pablito, mi vecino y amigo de tan solo 5 años, quien me cuestionó sobre el costo del balón que le presté la semana pasada. Se le ponchó. Quiere pagarlo de alguna manera. Le dije que así lo dejara. Me acompañó un tramo y luego lo perdí.

Mientras más avanzaba sentía mi trote seguro, ligero, fuerte, imparable. La zancada estaba mejor que nunca y no importó que ayer dedicara todo mi día a pintar mi recámara y no hiciera ejercicio. Siempre con la mirada al frente hacia el objetivo: el cruce entre Fuerte de Loreto y Avenida Guelatao. Sólo hasta ahí llegué y regresé.

La “vuelta” esta vez sería alrededor de la universidad ya que la subida exige un gran esfuerzo, y por lo mismo, aporta bastante a la condición física.

Un dolor en el estómago parecía decirme: “¡Párate! ¡Ya es noche! ¡Comiste mucho! ¡Mañana corres! ¡Regresa a tu casa!”. Pero la necedad es uno de mis defectos (que a veces se convierte en virtud) y sólo bajé un poco el ritmo, pero continué.

De nuevo el límite estaba marcado entre Loreto y Guelatao. Di varios pasos chiquitos en curva y la banqueta era cómplice de la fluidez de mi andar.

En ese momento me percato de que, en la otra acera, un joven, de mi edad o menos, con chaleco y gorra blancos, corre cual velocista en el carril de los autos para después subirse a la banqueta. Fue tan rápido que mi ritmo fue un poco más lento para (ad)mirar su habilidad.   

Al voltear mi rostro al frente observo que hay otros dos sujetos, muy torpes en comparación con el primero, corriendo detrás de éste. Al notar que no podrían alcanzarlo abordan un taxi guinda con dorado y, eso no lo escuché pero por su forma de señalar supongo que gritaron enérgicamente al chofer “¡Sígalo!”…

De pronto he perdido la concentración en lo que estaba haciendo y ya no sé si en ese tiempo corrí, caminé o simplemente me quedé petrificado en esos segundos de acción.

Sólo dos calles después miro a más jóvenes, los cuales, al verme correr, me señalan.

Un instante. Un segundo. Un parpadeo.

Una fuerte contradicción pasa por mi mente: al mismo tiempo quiero echar mano de mi entrenamiento y correr lo más rápido posible; por el contrario, puedo mostrar calma y continuar con un trote suave.

¿Por qué hoy justamente estaba sucio mi short favorito y usé bermuda? ¿Por qué no traje una de esas playeras deportivas como las que acostumbro? ¿Por qué hoy no traje mi celular para medir el tiempo y mantenerme comunicado si algo sucede? ¿Por qué ahora que llevo varios días sin rasurarme y mi aspecto no es nada agradable? Ya de por sí tengo no tengo buena facha y ahora me confunden con un ratero, un buscapleitos, un criminal, un traicionero o un yoquesé. ¿Por qué?

La noche cayó y forma el ambiente perfecto para la escena. Todos los actuantes están en sus posiciones. Elijo la segunda opción: mostrar calma y trotar suavemente. De reojo vigilo que ninguno de los sujetos venga de sorpresa y me propine un golpe que me haga caer (en el mejor de los escenarios), sino es que con un arma blanca, roja, negra o de cualquier color.

En la total oscuridad de mi barrio, noto que, no sé cómo, pero libré aquel conflicto. Entro a mi calle. Alcanzo a escuchar a lo lejos que un niño, en forma de juego, levanta a otro y lo consuela “¡Ay, ni te salió sangre!”


Tengo que escribirlo…