martes, 13 de octubre de 2020

¿Qué es la poesía? Poemas de Jairo Guzmán


El legado de los poetas es el tesoro que heredamos para respirar, con los pulmones del canto, la aventura que somos: el habla de la intemperie ante lo imposible, esta sed de ser a la deriva, en la espesura del día a día, a través de un mundo de fuerzas concurrentes y chispazos del sueño, coronados por un misterioso rayo de luz para danzar en el abismo. Ante la algarabía celeste nos unimos a la fiesta solar. Ante los animales, esos asustadizos seres de la vigilia, invocamos los cantos ancestrales de comunión con su inocencia y con la serenidad del bosque, frente a los desiertos que avanzan hacia la vida de las ciudades.

No sólo de versos y de prosas, está hecha la poesía. Los poemas son una de las tantas huellas que deja el paso de la poesía por nuestras vidas y aquel que dispone a que el lenguaje cante a través de él, es el poeta. Nos reúne nuestra sed de infinito ante lo efímero. Deseamos el encuentro. Somos tribu que ríe, los animales que imaginan.

 

 

El espejo negro

 

Atraído por la visión de un árbol, camino por la sabana, hasta extraviarme en su paisaje. Su tallo, abrazable por ocho hombres en círculo. Tan alto que aves migratorias se desvían de su ruta, allá lejos, imantadas por su presencia.

Palacio para pájaros. Bajo su fronda me acuesto hasta entrar en el trance del intersueño. Mi visión se desplaza como si otro llevara en su rostro mis ojos. Avanza. Una pradera. Hongos, gigantes, de un material calcáreo. Corro. Me acompañan vientos corporeizados o cuerpos huracanados. Luego, una arboleda de robles. Una pequeña laguna.

Los vientos me abandonan en la parte trasera de una casa, construida con maderas que exhalan aromas. Hay recámaras, amplísimas, de techos altos. Hay cervatillos, grabados sobre pieles; miran, perplejos, un remolino de aves. Emblemas de oro, plata y piedras pulidas.


En el espejo de ónix se ve la entrada a un recinto donde se realiza un diálogo, sin palabras, entre muchas personas. Leves corrientes de un viento atémporo ondulan, benévolamente, en el cielo de este recinto semi-elipsoidal.

Proceden de remotos parajes o tal vez siempre han estado atrapados en el espejo negro. Al atravesar ese velo, se siente que nos esperaban. Todos dicen, con mucha clarividencia, mensajes fundamentales. Es un habla que no puede ser expresada sino como un coro de briznas flotantes. Al regresar de allí se siente que esas voces, como viento que roza las espigas, nunca más nos abandonarán.

Los ojos regresan al cuerpo.

 

 

Este carnaval

 

 Este carnaval

ganó la batalla

esparció espigas

del oro del trigo intangible

que reluce entre lo que no se ve



¿Qué no se ve?


El fotógrafo


Digamos que no se ve

el sonido del verde

excepto si percibes su olor


El óleo verde huele a trementina

y el verde ¿a qué huele?


Si vamos por las rutas del verde

volvemos al carnaval

Eso es posible por la incesante necesidad

que el verde tiene del rojo


En este carnaval

el sacrificio consiste en derramar

la leche del misterio

en los pechos de los niños asesinados


A este carnaval

sólo asisten las huestes

de los Libertinos del Rayo

danzantes al ritmo

de la palabra no dicha

sólo aprehensible

por el eros de los objetos


Y la música todo lo conecta

a partir de abismos de silencio

que todo lo pueblan

para que el ruido dance

y sea el sonido

de lo que se desvanece por fricción

pero que resucita en roce universal


En este carnaval la música es médula

y el alcohol una doncellita de oro

a quien no la salpica la sangre

de los masacrados

sino el polvo solar del delirio


Para este carnaval

sus nociones son dadas

viviendo en las moradas del relámpago

donde canta la espiga de oro imposible


Serás guerrero cuando veas fluir el oro

de las lágrimas



Llegan las mujeres


Llegan las mujeres

a servir copas de lágrimas


para que mi bestia de luz

libe

para que el humor

haga estallar de risa

el océano negro de sus angustias


Sufren por los hombres

-sus hijos

es decir

sus novios

que rompen cítaras

en su amor-

y flotan con la mujer

que de mi sustraen

buscando la muñeca de su infancia


Carcajean cuando les digo

que no soy una muñeca

sino un burrito en el pesebre

de la niña velazqueña


También les digo que serán mis hijas

cuando logren que una rana cabalgue un cuervo

con placer inaudito


Si eso hicieran se convertirían

en niñas azules


Veo el oro fluir de sus lágrimas

Veo un prisma violeta

entre brumas azul de Prusia

Veo un punto blanco

donde el oscuro se diluye

Veo caballos en establos de éter


Son rayos

 

 

En el parque de Jairo Guzmán


los músicos del aire son las flores que flotantes semejan señoritas vestidas con un manto de pájaros en el parque donde la gente el domingo deambula soñando castillos de crispetas y caminan como si viajaran en alfombras de mariposas para que los poetas se inspiren mientras un caballo sacude con el rabo las moscas del aburrimiento.



*Jairo Guzmán (1961- ). Poeta colombiano, Nació en Medellín en el año de 1961. Egresado de matemáticas puras de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín). Co-fundador y co-organizador del Festival Internacional de Poesía de Medellín (fundado en 1991). Ha publicado en diversas revistas del país y del mundo.

Libros publicados: “Coro de ahorcados” (1995), “Icons of rain” (1995) [versiones en inglés por G. Leogena] y “Todo Paisaje es la elegancia del ojo” (1997)

Ha realizado dos exposiciones de poesía visual, en el contexto del III y V Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Co-autor del libro de “Preludio para una gimnasia de las percepciones” (siete parajes de

escritura inventiva y lecturas selectas). Este libro es el resultado de la experiencia con talleres de creación poética, dirigidos a estudiantes y profesores, realizados, desde 1991, en la ciudad de Medellín.

En 1995 fue invitado por la Asociación de escritores de la República Popular China para realizar lecturas de poemas e intercambios de conocimientos con escritores en Beijing, Xian, Nanjing y Shanghai

En 1997 participó, con lecturas de poemas y conversatorios, como poeta invitado a la Feria Interamericana del Libro en Curitiba, Brasil.

En 2000 participó en el Festival Eskeletra de Poesía en Quito. En ese mismo año fue invitado a Helsinki para realizar lecturas de poemas, invitado por Artistas por la paz.

Ha dirigido la Escuela de Poesía de Medellín, desde la primera versión en 1996 hasta la sexta versión en 2001.


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