Muerto en vida
No recuerdo nada.
Pasó el primer día
y así el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto,
el veintitrés mil doscientos ochenta y tres.
No ha pasado nada;
todo es olvido.
Conozco el recuerdo
Conozco el recuerdo
que todavía mi infancia cobija:
un ataúd gris,
una mujer
sin amor,
sin habla,
sin sentimientos habita en él.
Ella sostiene
la gravedad de la muerte.
Y vos, mamá,
ya no tenés nada que decir:
sólo ignorar mis lágrimas.
El llamado
De todo silencio
alguno abruptamente puebla su palabra
en la antesala de una invocada luz.
El poeta se yergue sobre el pálpito de su verbo.
El silencio de los árboles es más agudo y profundo
en el crepitar de sus hojas.
Cada poema ha contemplado para sí
el tiempo de la divinidad,
porque un hombre, de la nada, recreó con palabras
las gestaciones de lo imposible.
En su misterioso equipaje
palpita el polvo de los imperios,
el latido táctil del vacío
y la noche que junta sus dos orillas.
Mateo
(Homenaje a Mateo Pérez, periodista, secuestrado y asesinado en el municipio de Briceño).
Esta noche he visto
la vasta oquedad
crecer en tus palabras-
Y contra ella,
crecer también
la vida misma.
Y el miedo.
Bastó un segundo
y tendida quedó
la muerte.
Calle monótona
En una calle monótona, la colisión de las sombras.
No entiendo; no puedo evitar el espectáculo.
Sin aliento, pude devolverme por el mismo camino.
Los paseantes y sus rostros transformados por la rutina.
Desde la ventana se puede ver la esquina
en la opacidad de la travesía y la reverberación.
Y observo a un hombre recién venido que vomita ron.
La calle gris: hace tiempo que nadie camina su memoria.
Sus aldabas plateadas en las puertas que se cierran lentamente
no conocerán la noche.
Monótona y sin recuerdo.
Solo el silencio revuelve otra época,
el instante donde habitan esos pasados del mundo.
Una larga agonía que no tiene fin,
tal vez por las costumbres repetidas.
Rastros,
gestos.
Los visitantes de la calle monótona no existen.
Hay sombras colisionadas.
Vaya uno a saber a quiénes pertenecen.
*Juan Mauricio Ochoa Gallego llegó a las tierras del Bajo Cauca en los años 90, un hombre 4, para establecerse en la riveras del río Cauca y su cultura playonera... Su amor por la letras fueron influenciadas por los genes intelectuales de sus padres y abuelos.
Gestor cultural, actor de teatro, jurado de encuentros poéticos en instituciones educativas, tallerista de actividades de lector escritura, invitado a los talleres de escritura creativa por el ICPA, invitado a varios encuentros de festivales de poesía, pedagogo infantil de la universidad de Antioquia.
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