lo que le pasa a una, les pasa a todas
así sean los latigazos del marido…
se vuelve paisaje,
si ella se aguanta, yo también
para que arriesgarme a perder a un hombre.
Huellas rojas y moradas en la piel
se tapan con maquillaje,
se borran con el tiempo
huellas interiores, sin color, sí con dolor
no hay pintura que las cubra
se ocultan en el cuerpo, en las células
se camufla el sentimiento…
tapar, y tapar, y ocultar,
las enfermedades las descubren.
Si una deja de pisar la misma alfombra
de tomar las mismas fotos,
se zarandea ante el maltrato propio o ajeno
y renuncia a recibir golpes…
las otras mujeres perpetúan su ejemplo.
Sacudirse, salirse de la fila, cambiar de ruedo
trazar la senda de la libertad
la alfombra que se pisa ya es propia
se puede empezar a ver y a reparar
y marcar con sello propio el camino de la liberación.
la mañana desciende lentamente
parece que nunca fuera a ser viejo
ríe y llora a la vez que pide
juega consigo, con su cuerpo, con su madre
todo es tan fresco, tan atrevido, tan dinámico…
El medio día le estremece, le sacude
hace erupción el volcán
es capaz de nadar en su lava,
qué atrevido puede ser
qué intransigente es su vida
reclama, ordena, exige, es capaz de todo.
La tarde le sorprende
le hace pisar tierra firme
le lleva a contar el tiempo pasado
los hechos, las pérdidas, los avatares,
le sienta a hacer balances,
a recordar heridas,
a mirar atrás muchas veces
recapitula cada acción
endereza sus pasos como si fueran elásticos;
es preciso hacer lo que le falta, con riesgo.
Porque llega la noche
y no hay espacio para lamentarse.
Se acerca,
sin darse cuenta su cabeza se ilumina
ya no recuerda cuando amaneció…
ahora sí se confunde,
¿Cuándo pasó esto? Se pregunta
Qué hice con mi vida,
con mi tiempo, con mi todo.
a la lozana niña llama Caro Cristal
desde ese día, río de los dioses,
tomas su nombre cuan exótico venero.
Tu embrujo tinte es rosado
verde, café, amarillo, azul y rojo flamean
y cantan en el paisaje de riscos milenarios.
La exuberancia foral que en tu lecho nace,
la Macarenia Clavígera a extasiar convida.
Al contemplar con asombro las marmitas de gigante
desde tu cauce tapizado con inmensas rocas
hasta la frágil cima de sedosas flores,
en tus limpias aguas los colores se traslucen.
Cauto el visitante baja la mirada
besa con su pupila la sonrosada corriente
la vuelve al infinito por instinto
agradecido por tu singular ropaje.
Insectos, vegetación, pájaros y gentes
se recrean en excelso paraíso
comparado con la cuna soberana
como natura y cielo en amplio espectro.
Agua, brisa, sol y luna se arrullan
con la música de tu paso armonioso
sinfonías, matices y tu audaz geometría
se conjugan cual octava imposible de igualar.
*Lucía de los Dolores Correa Correa nació en Belmira, Antioquia, el 12 de abril de 1957. Es Licenciada en Educación Tecnología, Administradora de Empresas y docente pensionada. Ha encontrado en la poesía un medio para comunicarse con su entorno y compartir sus reflexiones, así como una herramienta para escribir cuentos y relatos orientados a recuperar la herencia ancestral. Su trayectoria literaria incluye las obras La casa de la noche (1995), Verano en el alma (2000), Estrategias formativas (2000) y Yo con Yo. Si me amo te amo (2022). En 1997 obtuvo el Premio del Concurso Andrés Bello en el municipio de Bello con su poemario Liberación, consolidando así una destacada trayectoria en la creación literaria.
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