Cielo
de primavera
Sentí
al silencio/ margen de luna lasciva/
nacer a través de la piel
como oleaje en eternidades sinuosas,
silencio, devorada torre de sudor/ al nacer/
pero
no fue tu imagen un ala amada
ni el fulgor quebrado de tu origen fue vida
sino la deshora como tristeza o perdón
porque de tu forma era la soledad cautiva
luna
o cuchillo, una cruz sin horas/ vientre/
esperanza que se oye en las campanas
esperanza, aún eres en mí el olvido,
color del amor, aún eres en mí
Noche
breve
adentro
de los párpados descienden las aves
oh mortuorio eco heme en ti en pasión
como el intenso jamás del ser
tal vez el final del corazón es un beso
que apagado en la espuma
todavía reclama un crepúsculo en desnudo
es el cansancio del alma
substancia del vacío para el socorro
es el fin que nunca nace en fin
existencia de las hojas en el alfeizar
porque vivir es una eterna caricia sin luz
luz de otoño y de soledad
El
fuego amado
se queman mis manos/
se queman
alrededor de mi esperanza
cuando mi voz no vuela en el olvido
se queman mis manos se queman
con resonancia de cielo amado
y en mi alma se deshoja el ciprés
jamás mi amor vivirá en tus labios
se quema mi corazón cerca de las estatuas de sal
los cuervos devoran mi mirada se queman
alrededor de mi esperanza
es hora de lavar mis heridas y mis pecados
se quema mi cuerpo se quema mi existencia
se reduce a ceniza mi ser se queman
crece el hambre en las espigas del sur
jamás mi amor vivirá en tus labios
y los desnudos crepúsculos me anegan
presiento en lo hondo de la piel que olvidaré
se queman mis venas se quema
mi existencia enredada en la soledad
se quema se quema se quema
nacer a través de la piel
como oleaje en eternidades sinuosas,
silencio, devorada torre de sudor/ al nacer/
ni el fulgor quebrado de tu origen fue vida
sino la deshora como tristeza o perdón
porque de tu forma era la soledad cautiva
esperanza que se oye en las campanas
esperanza, aún eres en mí el olvido,
color del amor, aún eres en mí
oh mortuorio eco heme en ti en pasión
como el intenso jamás del ser
tal vez el final del corazón es un beso
que apagado en la espuma
todavía reclama un crepúsculo en desnudo
es el cansancio del alma
substancia del vacío para el socorro
es el fin que nunca nace en fin
existencia de las hojas en el alfeizar
porque vivir es una eterna caricia sin luz
luz de otoño y de soledad
alrededor de mi esperanza
cuando mi voz no vuela en el olvido
se queman mis manos se queman
con resonancia de cielo amado
y en mi alma se deshoja el ciprés
jamás mi amor vivirá en tus labios
se quema mi corazón cerca de las estatuas de sal
los cuervos devoran mi mirada se queman
alrededor de mi esperanza
es hora de lavar mis heridas y mis pecados
se quema mi cuerpo se quema mi existencia
se reduce a ceniza mi ser se queman
crece el hambre en las espigas del sur
jamás mi amor vivirá en tus labios
y los desnudos crepúsculos me anegan
presiento en lo hondo de la piel que olvidaré
se queman mis venas se quema
mi existencia enredada en la soledad
se quema se quema se quema
*Adrián Chaurán nació en Lechería (Venezuela, 1999). Es autor de "Ala dulce y Homicida". Recibió una Mención Honorifica en el III Concurso
Internacional de Poesía J. Bernavil 2022; es ganador del IV Concurso
Internacional de Poesía J. Bernavil 2023 y obtuvo la máxima distinción del
Primer Concurso del Grupo Editorial Encontrarte.
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