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viernes, 3 de julio de 2026

"Me Niego a la Niebla" poemas de María Elizabeth Freire Campos

 

Me Niego a la Niebla
 
Vida fragmentada, dolorosa, torrentosa,
Un eco sobrevalorado, un lamento infravalorado, tormentosa.
La vida en sueños y el sueño de vida,
Se alzan alas largas de pájaros que, altísimos, vuelan,
Mientras semillas Verdes buscan su rincón de Tierra.
 
Títulos, subtítulos, rimas, versos y más versos,
De poemas que nacen, de poemas que se acaban.
En el vientre del reloj, un oasis que avanza y nos vence,
Sobre paredes rotas, un calendario caduco.
Una piel curtida, pronta a cerrar sus ojos,
Mientras la Luz se funde con las eternas nieblas,
En caminos desiertos, sin retorno, o en el humo amargo de las Drogas.
 
He aquí la vida lisonjera,
Esa que huele a frutas, a leña mojada y a café por las mañanas.
El inventario de Sabores y sin sabores.
Cortantes momentos de lucidez
Donde emerge, cruel, la ausencia:
Una Rosa marchita, que en mi jardín ya no habita.
 
Y así la vida que se apaga,
La consciencia de la vela consumida,
La fría inminencia de la sombra.
Pero al final de todo el verso y su medida,
Ante el silencio o la nada absoluta...
 
¡YO ME NIEGO A CERRAR LOS OJOS
 
 
Sombras
 
No hay invasión más sorda
ni más desbordante
que el silencio que me dejó tu vacío.
No profanaste mis templos sagrados
ni saqueaste altares;
solo arrancaste un trozo de este corazón
que hoy, por fin, se quiebra
bajo su propio peso.
No hubo sortilegios de amor que encadenaran nuestro destino,
solo susurros encantados que el viento hoy los vuelve lejanos.
Algunos salmos viejos y un par de canciones en papeles arrugados
Que ya no encuentro.
Me enamoré de ti
como se ama a la noche, a la Luna y a todo aquel astro lejano
que se desvanece
cuando el alba impone su luz fría.
Ahora en esta casa, la mía
—la que creí nuestra—,
espíritus errantes lamentan nuestro fracaso.
Hoy estas paredes sucias
y esta cama fría,
que aún conserva tu espacio,
Enérgicamente ruegan y no le temen al destierro:
ansían ser profanadas, de nuevo,
por ese corazón enemigo
que aún habita entre todas sus sombras.
 
 
Tiempo de espera
 
No, no he dejado la poesía.
Quizás ella me dejó a mí,
o simplemente nos dimos un tiempo.
Fue un puente viejo,
al borde del derrumbe;
una vela intentando encandilar
antes de que llegara la luz.
No nos hemos abandonado;
solo estamos en stand by.
Ella en su orilla, yo en la mía.
Volverá a aparecer
cuando el cuerpo la extrañe,
cuando necesite respirar a través de ella
y Ella, de nuevo,
necesite decirse
 
 
*María Elizabeth Freire Campos (Chile). Poeta y Relacionadora Pública. Su obra explora la intersección entre el desarraigo, el naturalismo y la condición humana, utilizando el paisaje como un espejo de la psique. Desde 2017 reside en Canadá, país donde ha consolidado una voz lírica que dialoga con la tradición chilena y la realidad de la diáspora. Profesional de las Relaciones Públicas con estudios en Marketing y Administración, ha logrado integrar las comunicaciones con la creación literaria. Su poesía, caracterizada por una observación minuciosa de los ciclos naturales y las tensiones del silencio, ha sido seleccionada para diversas publicaciones internacionales. En los que destacan Diversidad Literaria ( España), Converso (Chile), Komala International, Amaranth magazine ( Canada), entre otras. 

"El ave Fénix" obras de Núria Companys Castro

Nombre: Pilar 
Técnica: Acuarela sobre papel de alta calidad grano fino 300 g
Medidas: 29.7 cm x 42 cm
Año: 2022

Nombre: El ave Fénix
Técnica: Mixta con relieve sobre un ladrillo
Medidas: 60 cm x 42 cm
Año: 2022


Nombre: Mundo Caprichoso
Técnica: Acuarela sobre papel de alta calidad grano fino 300 g
Medidas: 29.7 cm x 42 cm
Año: 2022


Nombre: Guerrero enmascarado
Técnica: Mixta con un pie de baño
Medidas: 37 cm x 34 cm
Año: 2023


Nombre: Ian
Técnica: Acuarela sobre papel de alta calidad grano fino 300 g
Medidas: 29.7 cm x 42 cm
Año: 2022



Nombre: Equilibrio
Técnica: Mixta con relieve sobre una silla de madera
Medidas: 42 cm x 97 cm
Año: 2023


Nombre: Ríete de las dudas
Técnica: Acuarela sobre papel de alta calidad grano fino 300 g
Medidas: 29.7 cm x 42 cm
Año: 2022



*A lo largo de su trayectoria, Núria Companys Castro (Miralpeix, 1981) destaca por su profundo compromiso social y artístico, vinculando la creación plástica con la resiliencia y la memoria histórica. Artista transpersonal multidisciplinar y fundadora del Movimiento de Arte Resiliente RELUET, su obra es un testimonio del poder transformador de la creatividad, vinculando su formación superior en Relaciones Laborales y Recursos humanos con una profunda exploración a través de la pintura, la escultura y la ilustración. Su identidad artística nace de una "geografía sumergida": Núria es integrante de la última generación de Miralpeix, el pueblo del Prepirineo de Lleida que en 1999 quedó sepultado bajo las aguas del pantano de Rialp. Esta pérdida fundacional, sumada a un despertar creativo tras el fallecimiento de su abuelo en 2009, dio origen a Reluet —el reverso de su hogar ancestral, Teuler—, un lenguaje genuino de símbolos abstractos diseñado para transformar el "agua estancada" de la pérdida en un río que fluye libremente hacia la belleza y el propósito. Su filosofía inspirada en la metáfora de los ríos parte de la idea de que “Somos ríos singulares, no pantanos, ríos que se juntan con otros ríos y dan lugar a una hermosa confluencia.” A nivel internacional, destaca su participación en el Carrousel du Louvre en París (2024), Art3f Luxemburgo, Art Expo Algarve Portugal, Hamburgo, Dinamarca, Budapest y su masterclass en el QIAF International Art Festival en Qatar. En el ámbito nacional, fue finalista del Galardón de pintura Torres García (2023) y seleccionada en el XV Certamen Nacional Transformarte (2024).

jueves, 2 de julio de 2026

“Las Flores de la Vida” cuento de Claudia Rivarelli


Giuliana era una joven artista plástica que se encontraba en la galería de los Uffizi en Florencia, Italia, frente al cuadro “La primavera” de Botticelli. Además, estaba por recibirse de profesora de historia del arte y tenía que presentar su tesis.

Ella tenía en su mano una grabadora, con la cual registraba los detalles pictóricos de la obra.” Los colores suaves y luminosos de la pintura creaban una atmósfera luminosa y etérea, que contrastaba con el verde oscuro de la vegetación y el azulado de la figura de Céfiro.

Mientras se deleitaba admirando el cuadro y grabando detalles, las figuras empezaron a cobrar vida. Esta quedó atónita ante este magnífico acontecimiento.

Mercurio con sus ropajes rojizos y vaporosos, se acercó a ella y le dijo: “Jovencita, ¿por qué observas solo la superficie?

 Observa más detenidamente el movimiento, la danza de las Gracias, la pasión de Céfiro, la serenidad y delicadeza de Venus, la belleza de la metamorfosis de Cloris en Flora, al pequeño y travieso Cupido y toda la magnífica variedad de flores que hay. Esto no es solo un jardín, es un paraíso donde la naturaleza y los dioses conviven en perfecta armonía.

Me presento, soy Mercurio, el dios de la elocuencia, protector del ingenio y guardián de la paz. Represento la comunicación con lo divino y la aspiración humana a la unión con Dios, por eso miro hacia arriba. También soy la superación de la tristeza y la llegada de la alegría de la primavera.

Empezó a observar los diferentes personajes del cuadro con más esmero y empezó a preguntar con curiosidad y cautela: “¿Y tú por qué eres distinto de los demás?” —
preguntó curiosamente, dirigiéndose a Céfiro.

La figura de Céfiro se presenta en tonos azulados, como vaporosa, en contraste con las demás figuras.

Céfiro, un poco altanero, respondió: “Soy la fuerza que impulsa la vida, la pasión que transforma la tierra en primavera, pero sin la razón de Mercurio sería incontrolable. Soy el dios del viento asociado con la primavera.”

Giuliana se dirigió hacia las tres Gracias y les cuestionó: “¿Qué simboliza su danza?”
Las Tres Gracias, mientras danzaban en círculo sonrientes y con un aura etérea, simplemente se detenían para responder a Giuliana.

“Somos: Aglaia, Eufrósine y Talia. Es la danza del amor, querida. Representamos las diferentes facetas del amor: dar, recibir y compartir. Lo honramos con nuestro baile.
Luego se dirigió a Venus, que vestía una túnica ceñida al pecho y un manto rojo símbolo de pasión. Tiene la mano levantada con elegancia.

Le dijo: “Y tú, Venus ¿crees en el amor verdadero?”

Venus la miró y opinó serenamente:

“Soy la diosa de la belleza y el amor. El amor verdadero que da sentido a la existencia. Pero este requiere mucho cuidado y esfuerzo; no todos están dispuestos a luchar por él. Soy la mediadora entre lo terrenal y espiritual”
 Giuliana se quedó fascinada con la vestimenta de Flora, una túnica blanca vaporosa adornada con flores y semillas. Flora esparce flores de su vestido simbolizando la primavera y la fertilidad.
Giuliana le pregunta: “¿Crees en el renacer?”
“Me llamo Flora y soy la diosa de las flores y la primavera”, exclamó con tono dulce y angelical. “Soy la renovación de la belleza efímera que renace cada año en cada flor. Represento la abundancia y la fertilidad de la primavera. Soy el renacer de cada bello pimpollo.”

“¿Y tú, pequeño travieso, porque tienes los ojos vendados?”

Cupido pícaramente le dice: “Soy el dios del amor y la pasión. Porque el amor no se ve, se siente. El amor está impulsado más por las emociones y los sentimientos que por el pensamiento racional”

Giuliana entendió que la obra no es solo una representación de la naturaleza, sino una metáfora de la vida.

La primavera con su explosión de colores y vida era un reflejo del potencial humano, de la necesidad de encontrar el equilibrio entre el amor, la pasión, la razón y la belleza.
La obra de Botticelli, como la vida, era un ciclo constante de transformación y renovación constante donde la belleza y el amor se entrelazan en una danza eterna.

Mercurio, sonriendo, le dijo a Giuliana:

“Ahora, jovencita, lleva este conocimiento contigo. La primavera está en tu interior; recuerda que todo es un ciclo de renovación constante”.

Con Estas palabras las figuras se desvanecieron, dejando a Giuliana contemplando la obra, con una nueva comprensión de la belleza y la filosofía que Botticelli había plasmado en ese sublime cuadro.


*Claudia Rivarelli es una autora uruguaya de varios cuentos y diseñadora de vestimenta. Algunos de sus cuentos son: Pequeñas señales en Exequias Piadosas (Antología de duelo y pérdida), Carta a mi abuelo en Palabras que nunca llegaron (Antología epistolar), Querida mamá en Pólvora en las márgenes (Antología epistolar), El jardín de mis sueños en Entre todos Uruguay (Antología con escritores de Paraguay), El abrazo del barrio en Happy Ending (Antología solidaria), Las flores de la vida en El jardín del absurdo (Antología de ficción filosófica), Maldita guerra en A contrafoco del mundo (Antología de monólogos), Melodías prohibidas y En la mira en Lo que guarda el corazón (Antología de romance), Segundas oportunidades en el corazón de la ciudad (Antología de relatos de la calle). Secreto inconfesable en Huellas en el pavimento (Antología libre), Entre pétalos y alas (Antología de duelo y pérdida), Maldito cáncer (Antología de monólogos) y Carta a mi hermano desaparecido en la dictadura (Antología epistolar). Cursó estudios en la Facultad de Comunicación y Bellas Artes.  Autora políglota (inglés, italiano, francés, portugués). Además, es dibujante, ilustradora, fotógrafa y publicista.  En audiovisual se destaca como actriz, voiceover, vestuarista y guionista.

miércoles, 1 de julio de 2026

"El primer lucero" pinturas de Isabel Cardona Restrepo


Nombre: El primer lucero 
Técnica: Acrílico sobre lienzo 
Medidas: 30 x 40 cm 
Año: 2023



Nombre: Cosecha de soles 
 Técnica: Acrílico sobre lienzo 
Medidas: 70 x 50 cm 
Año: 2023



Nombre: Fuego en mi corazón 
Técnica: Acrílico sobre lienzo 
Medidas: 50 x 70 cm 
Año: 2023 




Nombre: Soñé que un venado blanco era mi amigo y vivía en mi casa 
Técnica: Acrílico sobre lienzo 
Medidas: 40 x 50 cm 
Año: 2025



Nombre: Mariposa de oro
Técnica: Acrílico sobre lienzo 
Medidas: 40 x 50 cm 
Medidas: 15 x 45 cm 
Año: 2025 



Nombre: La ermitaña 
Técnica: Acrílico sobre lienzo 
 Medidas: 50 x 70 cm 
Año: 2023 



Nombre: Guardiana de este corazón 
Técnica: Acrílico sobre lienzo 
Medidas: 30 x 30 cm 
Año: 2023



Nombre: Precioso silencio 
Técnica: Acrílico sobre lienzo 
Medidas: 30 x 30 cm 
Año: 2022 


*El proyecto que presento abarca aspectos relacionados con temas que vivo de forma íntima en mi cotidianidad, a través de sueños, sensaciones, mi habitar en este mundo, percepciones y experiencias que se traducen en un simbolismo que finalmente deviene en imagen. Es una obra cargada de símbolos que remiten a la infancia, la fantasía, la montaña, lo onírico y la posibilidad de jugar con las metáforas que habitan mi paisaje interior de formas, emociones y sentires. 

“La última vez que fui invisible” cuento de Yamilet Ramos Limés


La última vez que fui invisible tenía cuarenta y nueve años.

No fue algo repentino. Nadie anunció el momento. Nadie tocó una campana ni escribió un aviso en la pared.

Simplemente ocurrió.

Entré en una cafetería del centro una mañana fría de invierno. El local estaba lleno de conversaciones, cucharillas golpeando tazas, gente mirando el móvil con una prisa que parecía contagiosa.

Me acerqué al mostrador.

Esperé.

El camarero pasó tres veces delante de mí.

Tomó pedidos a dos hombres que llegaron después.

Sonrió a una chica joven que llevaba un abrigo rojo brillante.

A mí no me vio.

Y no era la primera vez.

Las mujeres sabemos reconocer ese instante extraño en el que el mundo empieza a mirarnos menos.

Sucede sin violencia, sin insultos, sin palabras.

Sucede con algo más sutil.

La indiferencia.

Antes había sido distinta.

A los veinte años parecía que todo el mundo tenía algo que decirme: cómo debía vestirme, cómo debía amar, cómo debía ser feliz.

A los treinta, las preguntas cambiaron.

—¿Cuándo te casas?

—¿Cuándo vas a tener hijos?

—¿No crees que ya deberías decidir tu vida?

A los cuarenta comenzaron otras preguntas más silenciosas.

Las preguntas que no se dicen en voz alta pero que flotan en el aire como polvo.

¿Y ahora qué?

Recuerdo el día exacto en que me divorcié. No por el trámite legal, sino por el momento en que comprendí que llevaba años viviendo una vida donde mi presencia era más útil que necesaria.

Aquella mañana en la cafetería, mientras el camarero seguía sin verme, me di cuenta de algo inesperado.

Ser invisible tenía una ventaja.

Por primera vez en muchos años… nadie esperaba nada de mí.

No tenía que ser amable.

No tenía que gustar.

No tenía que demostrar nada.

Era una mujer sola en medio de un local lleno de gente que no sabía que yo existía.

Y sin embargo, yo sí sabía que existía.

Pedí el café al fin, cuando el camarero reparó en mí casi por accidente.

—Perdona —dijo distraído—. No te había visto.

No pasa nada, pensé.

En realidad llevaba años ocurriendo.

Me senté junto a la ventana con la taza caliente entre las manos.

Miré a la gente pasar por la calle.

Un hombre arrastraba una maleta.

Una niña saltaba sobre los charcos.

Una pareja discutía en voz baja.

De pronto comprendí algo que me sorprendió.

Durante la mayor parte de mi vida había vivido intentando ser visible para los demás.

Para mi familia.

Para mi pareja.

Para el mundo.

Había buscado aprobación, reconocimiento, afecto.

Había intentado ser la versión correcta de mí misma.

Y aun así, muchas veces me había sentido sola.

Pero aquella mañana algo cambió.

Tal vez la invisibilidad no era una pérdida.

Tal vez era una libertad.

Cuando nadie te mira esperando que cumplas un papel, aparece un espacio extraño y nuevo.

Un espacio donde puedes preguntarte algo peligroso.

¿Quién soy cuando nadie me define?

Terminé el café lentamente.

Por primera vez en años no tenía prisa.

Cuando salí de la cafetería el aire estaba frío, pero me sentí curiosamente ligera.

Caminé sin rumbo durante una hora.

Entré en una librería pequeña donde nunca había estado.

Compré un cuaderno.

En la primera página escribí algo que me hizo sonreír:

“Hoy empiezo a conocer a la mujer que he sido todo este tiempo.”

No sabía exactamente qué significaba.

Pero sabía que era verdad.

Porque a veces la vida te quita un papel que ya no necesitas.

Y solo entonces descubres algo extraordinario:

no eras invisible.

Solo estabas esperando verte a ti misma.

 

*Yamilet Ramos Limés nació en Cuba, donde se formó como Licenciada en Comunicación y Periodismo. Su vida profesional comenzó entre palabras, historias y voces que buscaban ser escuchadas. Sin embargo, su camino tomó un giro profundo cuando, por motivos políticos, fue perseguida en su país y se vio obligada a exiliarse en España. Ese exilio no solo cambió su geografía: transformó su mirada, su propósito y su forma de acompañar a otros. Además de su trabajo como coach, Yamilet es autora de varios libros publicados en Amazon, entre ellos obras de autoayuda, emprendimiento, relajación emocional y la novela histórico-política “La caja del cordón rojo”, inspirada en vivencias y realidades que conoce de cerca. En estos momentos se encuentra escribiendo la colección Tu Coach en Casa que surge de su deseo de ofrecer acompañamiento a quienes no pueden —o no desean— acudir a terapias presenciales, pero necesitan orientación, contención y una voz cercana que los sostenga. Su misión es brindar herramientas sencillas, palabras que alivian y un espacio seguro donde respirar, reflexionar y reencontrarse.