lunes, 13 de abril de 2026
¿Cuál es el miedo? relato de Rubén Darío Reyes
sábado, 11 de abril de 2026
"Estaciones" poemas de Alexander Pascual Estrada
Primera estación
Segunda estación
Tercera estación
*Alexander Pascual Estrada (Puerto Padre, Cuba, 1978) es
escritor, poeta e investigador. Su obra permanece, en su mayoría, inédita. Ha
publicado textos poéticos en las revistas Letralia (2020 y 2022), Almiar
Margen Cero (2023) y Sinestesia (2024). En su ciudad natal ha
aparecido en boletines literarios y en publicaciones promocionales de la
editorial independiente Ediciones Manglar.
Ha obtenido el Premio Miguel Bruzón de poesía en los años
2022 y 2024, con los poemarios La leve gravedad de las hojas y Ciudad
imaginada, respectivamente. Asimismo, recibió el Premio Villa Azul de
décimas con el cuaderno La edad de los sueños en 2022, y el premio de
debate de talleres literarios en ese mismo año.
Cuenta además con varios estudios antropológicos sobre las tradiciones de su comunidad de origen.
"Huele a peligro" poemas de Srta Ivana

huele a peligro
a sangre derramada
ese hombre la encerró
como a un insecto
con sogas
con fuego
la dejó sola
en la oscuridad
ya no hay remedio
que despierte su belleza
las sombras
bailan a su alrededor
hay veneno en su alma
en sus muslos
su cuerpo
es una lámpara rota.
***
en esta selva de gigantes
donde la locura se expande
como un veneno amarillo
y las uvas
son balas perfumadas
que hieren por dentro.
sin túnicas
siento su espesor
en mis pupilas
ya no duele
en esta lucha de especies.
Mientras todo se derrumba
las flores siguen ahí
delicadas altivas
frente al mundo
ver aplastada a una flor
o a un insecto
nos hace diminutos
aún debajo de los escombros
encontramos pétalos.
“se dispone a traducir
el idioma de las flores”
Yadi Henao
***
Las flores
¿Cómo traducen el amor?
¿Con la espesura de la lluvia?
¿Con un lenguaje místico?
¿Tendrán vocablos en sus pétalos?
¿Disfrutarán de la savia?
Sólo ellas
conocen el secreto
para sobrevivir.
viernes, 10 de abril de 2026
"El renacimiento de la Venus fértil" pinturas de María Galán
jueves, 9 de abril de 2026
Reseña del libro “Atómicos” Compilado por Mauricio Albeiro Montoya Vásquez
El arte de condensar el mundo: “Atómicos”.
Aunque el siglo XX fue testigo de las grandes narrativas, las novelas-río y las epopeyas modernas, también fue el siglo que consagró la brevedad como arte. En ese contexto, el "cuento atómico", término propuesto y desarrollado por Umberto Senegal, surge como una forma radical de condensación: relatos de hasta veinte palabras que, como un núcleo atómico, contienen la potencia suficiente para desencadenar una explosión de significados.
El origen metafórico del concepto se ancla en la historia misma de la humanidad: la bomba atómica no solo fue un hito tecnológico y destructivo, sino también un símbolo del exceso de poder concentrado en un espacio diminuto. Así, el cuento atómico traslada esa imagen al terreno literario: allí donde caben veinte palabras, puede caber un universo entero, con sus personajes, su conflicto y su resolución. Este género propone que lo esencial puede ser dicho con la economía extrema del lenguaje y con una confianza absoluta en la inteligencia y sensibilidad del lector.
Senegal reconoce una genealogía para el cuento atómico que incluye piezas paradigmáticas como "El dinosaurio" de Augusto Monterroso —“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”— y el haiku japonés, especialmente "El viejo estanque" de Matsuo Basho. Ambos textos, con siete palabras y diecisiete sílabas respectivamente, demuestran que la brevedad no es un límite sino una invitación a la interpretación infinita. A este linaje también pertenece "Luis XIV" de Juan Pedro Aparicio, donde la elipsis alcanza su máxima expresión, convirtiéndose en lo que se denomina "literatura cuántica": la parte oculta, implícita, que sostiene el sentido de lo narrado, como la materia oscura sostiene al universo visible.
Esta
apuesta formal exige un lector atento, participativo, que complete los vacíos
con su imaginación y cultura. Como señala Montoya, en un cuento atómico los
protones son la imaginación y la contundencia narrativa; los neutrones son los
lectores, y los electrones, las herramientas interpretativas —entre ellas la
intertextualidad— que permiten que esos pocos vocablos desplieguen su sentido
en la mente de quien los lee.
En la compilación Atómicos (Altazor, 2025), se recoge este espíritu, multiplicado por las voces de autores de distintas latitudes y generaciones. Allí aparecen microrrelatos que, en una o dos líneas, pueden provocar risa, inquietud, ternura o reflexión filosófica. Este efecto se logra gracias a la capacidad del cuento atómico para saltarse las convenciones del cuento clásico —exposición, desarrollo, clímax, desenlace— y confiar en el poder de la sugerencia y la elipsis como mecanismos narrativos.
Pero no hay que engañarse: la brevedad no es un camino fácil. Requiere precisión extrema y dominio del ritmo, la sintaxis y la carga semántica de cada palabra. Escribir un cuento atómico es, en cierto modo, enfrentarse al desafío de decir mucho con casi nada, de sostener un relato completo en la ingravidez de una frase.
Por eso, la lectura de estos relatos —como los compilados en Atómicos— es también una pedagogía del asombro: nos obliga a detenernos en cada detalle, a explorar los pliegues del silencio y a reconocer que el lenguaje tiene la capacidad de contener, en un puñado de palabras, la vastedad de la experiencia humana.
Así, en un mundo cada vez más saturado de información, donde el tiempo de atención se fragmenta y las narrativas largas luchan por sobrevivir, el cuento atómico no es solo una respuesta estética sino también ética: valora el tiempo del lector, le otorga autonomía interpretativa y le recuerda que lo más breve puede ser también lo más profundo.
En palabras de Baltasar Gracián, recogidas en la presentación del libro: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y aun lo malo, si poco, no tan malo”. El cuento atómico confirma esta máxima y la lleva un paso más allá: lo breve puede ser, además, eterno.
*Mauricio Albeiro Montoya Vásquez. Estudios de Filosofía e Historia en universidades nacionales e internacionales (UPB – UNLP). Fue reconocido en 2012 con la beca Jóvenes Investigadores de la universidad de Valencia (España). Ha sido docente de diferentes universidades de Medellín – Colombia (UPB – IUSH – EAFIT) e invitado como conferencista tanto en Colombia como en el extranjero (Guatemala – España – Argentina). Entre sus últimas publicaciones se encuentra el texto “100 preguntas y respuestas para comprender el conflicto colombiano” (Tomo I y II), proyecto del que es coordinador. Entre sus temas de especialización e investigación se encuentran: la memoria histórica y la historia social y política de América Latina. Coordinador y director de la serie radial “100 preguntas y respuestas para comprender el conflicto colombiano” - Programa emitido en UN Radio Medellín.
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