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viernes, 16 de octubre de 2026

"Ábrete sésamo" poemas de Martina Nimcowicz


La vida
 
la vida -me digo-        
            es algo que se lleva
algo que debe saber usarse
                        como esas piezas arrojadas a la calle
            enroscadas en los postes
que se encuentran por casualidad
                                    y se llevan
como una bolsa de pan
            o un periódico bajo el brazo
 
la vida es una prenda
            -prenda mía-
(mi prenda)
            ya no sé si alargar tu uso unos años más
o librarte a la suerte de otros ojos
 
vida
hoy quiero que tu tejido sea el poema
y usarte
y usarte
así sé que nunca
te vas a gastar
 

Concepto de persona
 
sí, me gusta cómo me veo en ti
de voz bien chiquita, vos
háblame de las estaciones y de los complejos
del sol invisible a las cuatro de la tarde del día domingo
y del espectro de frecuencias de los niños
jugando en un patio inalcanzable
sí, me gusta no verme, gigante
y volver a la madrugada de la mano de la brisa húmeda
y sentir los llamadores de ángeles a lo lejos y un vacío profundo
bien adentro, en el centro, y no saber qué es
y volver a la cama
y agradecer las sábanas
y tener en mi mente una idea del amor
que no es nadie
ni casa
ni mundo
ni nada
 
 
Ábrete sésamo
 
en mis manos vi
reverdecer la nieve
y las palabras              líquido
no vital
no
flujo
algo de lluvia tiembla
si miro en tus ojos
apenas un árbol de invierno
en mis manos
siento la textura
de lo imberbe
 
 
*Martina Nimcowicz nació el 13 de mayo de 1995 en el barrio de Balvanera, Buenos Aires. Es poeta, artista plástica y profesora de Lengua y Literatura. En 2015 publicó su primer libro, Gestación (Textos intrusos). Luego formó parte de la antología Mujeres colectivas 2 (Ediciones Croupier) y en 2017 salió a la luz su segundo poemario, Días Púrpuras (Puntos suspensivos Ediciones). En 2020 publicó La noche permanece (Ruinas Circulares). Participó en distintas revistas literarias y exposiciones de pintura. Actualmente finaliza la Maestría en Cultura y Literatura Inglesa en la UNSAM, donde desarrolla una tesis sobre narrativas algorítmicas. Continúa explorando la poesía y la pintura.

sábado, 10 de octubre de 2026

"El patio de mi casa" poemas de María Elizabeth Freire Campos


El patio de mi casa

Marzo desata su lluvia,
un peso sordo.
El patio se rinde bajo el agua.
En la estrechez
de la cocina,
la tetera exhala
un vapor de hierro.
Cuerpo contra muro,
el calor se hereda con el mate
y la respiración es colectiva.
El aire no entra;
la vajilla amontona el silencio.
El pan de ayer, aún blando,
recibe el tinte de tomates
que ya olvidan el verano.
Afuera, el lodo se lo traga todo.
Las gotas, densas,
sellan la ventana.
El agua sube.
El frío se bebe en el mate.


Ballet

Me escondo entre las grietas.
Invisible; visible solo para mí,
para mis propios ojos.
Juego entre la niebla,
salto,
y me escondo entre cortinas aún blancas.
Un ballet silencioso, itinerante,
diminuta entre sábanas aún blancas.
Brazos abiertos, manos en alto;
caigo, respiro, sigo.
Entre murmullos que lento me abrazan,
me agito.
Respiro, descanso
Brazos abiertos, manos en alto.
Caigo. Respiro. Sigo.
Entre murmullos que, lento, me abrazan,
me agito.
Respiro... descanso.


Inexistente

Tu nombre nace del silencio,
de la sílaba contenida en el sabor
de una palabra suspendida.
Las vocales brotan del oleaje
y se rompen contra piedras muertas.
Ante el rigor de nombrarte, el abecedario se rinde.
Mientras traduzco a latido tu pulso,
escribo en el margen de tus grietas:
tu nombre no se pronuncia, se declama.
Es el rastro de una forma ignorada,
herida por el rigor del mutismo.
Letras vacías que se acumulan
en el envés de una plegaria sorda.
Tu nombre no se pronuncia:
habita un idioma que aún no existe


*María Elizabeth Freire Campos (Chile) es poeta y relacionadora pública. Su obra explora la intersección entre el desarraigo y la naturaleza, construyendo una lírica que dialoga con la tradición chilena y la realidad de la diáspora. A través de una mirada minuciosa sobre los ciclos naturales y las tensiones del silencio, ha convertido la escritura en una bitácora de su viaje personal. Sus versos han sido publicados en diversas plataformas internacionales, destacando en Amaranth Magazine (Canadá), Diversidad Literaria (España), Letras Negras y Converso (Chile).

viernes, 9 de octubre de 2026

"Mi amado despeluquin" pinturas de Aída Borrero Carvajal

Nombre: Mi amado despeluquin
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 50 x 70 x 4 cms
Año: 2025


Nombre: Entre la espada y la Pared
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 50 x 70 x 4 cms
Año: 2025



Nombre: Me importa un carajo
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 60 x 80 x 4 cms
Año: 2025


Nombre: Anhelo Conectivo
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 50 x 70 x 4 cms
Año: 2025


Nombre: Entre Maras
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 60 x 70 x 4 cms
Año: 2025


Nombre: En la Mira
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 60 x 70 x 4 cms
Año: 2025


Nombre:Complicidad
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 70 x 50 x 4 cms
Año: 2025


Nombre: Reencuentro
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 50 x 70 x 4 cms
Año: 2025



* Aída Borrero Carvajal. Nacida en Bogotá, Artista Plástica. Toma inicialmente cursos libres de escultura y pintura en la Universidad del bosque y Universidad de la Sabana respectivamente. Luego se gradúa como técnica en Artes Plásticas de la Academia Fábula de Bogotá (2010). Ha expuesto su trabajo en la Cámara de Comercio de Bogotá, Restaurante Manya en Bogotá, en la Academia Fábula en el 2010, en Art Latin American Museum de Miami, taller virtual de designalter.com, en Premio Arte Anima Latina de Perugia-Italia 2024 y 2025, Galeria Goya México exposición virtual 2025 y Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Cajica en Colombia en el 2025, TOSCANA- Italia 2025. Su obra la desarrolla sobre lienzo, utilizando la gama cromática de primarios y secundarios especialmente, dando fuerza, vibración y luminosidad a las formas y expresiones de la obra. Su lema, es capturar circunstancias que llevan a la sociedad a tener ciertos comportamientos con los demás.  Personajes que marcados por dichas experiencias, reflejan sus emociones, preocupaciones, intereses y como estos pueden ser una gran influencia favorable o no, hacia otros.

martes, 6 de octubre de 2026

"Mi angustia" poemas de Sebastián Jiménez Lozano

 

Mi angustia


    Me defiendo de la incertidumbre 
con enfermedad.

    Mis manos tienen el tamaño justo 
de lo que pueden sostener.

    Persiste inalterable, 
en mi memoria,
la imagen
de lo nuestro.

    Mi amor solo es un síntoma; 
evidencia de que existe la muerte.

    Mi quietud es vocación 
mientras pelecho en la tierra.

    Y no entiendo 
cómo el mundo 
duerme tan tranquilo.
En cambio, a mí
no me alcanza la angustia 
para sufrirte bien.


Tómame

    Tómame
con esas manos tuyas 
que vuelven incendio 
todo lo que tocan.

    Atráeme hacia ti 
como si supieras 
que mi cuerpo
lleva años esperándote, 
que basta un gesto tuyo 
para desarmarme.

    Hazme sentir
la presión de tu deseo;
tu boca acercándose lenta, 
tu ardiente respiro 
rompiéndome la calma.

    Tómame
con la fuerza justa
para no soltarme, 
como si al tenerme
no hubiera en el mundo 
otro lugar.


Insostenible

Esa magia tan tuya 
de convertir en miel 
lo que tocabas.
Hasta la noche 
pareció menos sola 
cuando dormía 
bajo tu mano.

Quizás por eso 
no aprendí
a soltarte del todo.

Morir es lo simple,
lo difícil fue vivir 
un día sin tocarte.

Después de ti 
todo lo demás 
supo a ausencia.
Y esa ausencia
no cupo entre mis manos.



*Sebastián Jiménez Lozano es un poeta colombiano con estudios en filosofía, artes e ingeniería. Su obra explora el amor, la memoria, la ausencia y la experiencia humana mediante escritura de imágenes simbólicas y una mirada contemplativa. Es autor de Sobre el cuerpo (2026) y actualmente desarrolla nuevos proyectos poéticos que profundizan en la relación entre el lenguaje, la sensibilidad y la condición humana.

"M de tomatera" cuento de María Nebura

 

La tarde de ayer, por la única carretera de mi barrio pasó un carro repartiendo bolsadas y bolsadas de tomates.

Amanece y ya es hora de hacer el desayuno, abro la bolsa que en mi buena suerte alcancé, los tomates apretujados entre sí, algo de tierra aun los cubre, como sembrados en el plástico se niegan a ser sacados. Como esa tarde en que la familia de don Jesús apretujada en un camión, salió a toda velocidad del pueblo, después que el jefe de Policía le informara que la terraza de su casa era un punto estratégico para defenderse de los ataques de la guerrilla, por tanto, tenían veinticuatro horas para desocupar la casa o los desocupaban a ellos.

Llevo los tomates al lavadero, al fin llegó un poco de agua, enjuago lo poco que queda de la tierra que los vio nacer, reviso sus marcas y entonces me doy cuenta que las gotas que se les escurren son iguales a los lagrimones que doña Gabriela derramó cuando me contó de esa madrugada en que un grupo de guerrilleros llegó a la finca en su pueblo: mataron al padre, se llevaron al hijo, enmudecieron en vida a la hija…
Coloco los tomates sobre la mesa que con retazos de la basura hizo mi Pedro antes que lo desaparecieran, tomo el cuchillo con la derecha conservadora, mientras con la izquierda revolucionaria sostengo ese pequeño recipiente de espesura roja. Inserto la punta, destajo con el filo, lo trozo en pequeñas formas irregulares, irreconocibles, trozos y trozos de carnosidad, hechos Rastrojos[1] deshaciéndose perdidos en el fondo de la paila.
Sirvo el oga´o humeante sobre las arepas y se las doy a mis hijos, no es mucho, pero huele rico y es lo que hay.

Recuerdo un programa que vi en la televisión, un tal Levisstrauss se perdió en unos trópicos que eran muy tristes, cuando apareció contó que a inicios del siglo pasado, al sur de este continente, un grupo de hombres hijosdelacodicia, además de todas las maneras que ya habían utilizado durante siglos para deshacerse de los habitantes originales de las tierras, sumaron el pasatiempo de dejar comida y ropa en los caminos poco transitados por donde se escapaban los indios.

Los desterrados hambrientos en sus huidas, encontraban los regalos, celebraban la bondad y agradecían la ayuda caída del cielo. Bendito dios, ellos no sabían que esos regalos habían sido contagiados con enfermedades mortales.


*María Nebura es investigadora social, lectora y escritora. Su trabajo transita entre la reflexión académica y la creación literaria, con especial interés en las narrativas de las mujeres, la etnicidad y los territorios. También desarrolla proyectos de difusión literaria. Para conocer más sobre su trabajo, pueden visitar su proyecto en Instagram, @laspitonisaslibros, y consultar sus publicaciones en su sitio web: marianebura.wixsite.com/inicio.