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sábado, 27 de junio de 2026

"Murmullo " poemas de María Bernarda Doria Romero



Murmullo 

Ojalá.
Deseo escondido.
Perpetuo.
Hambriento el sueño de ser almohada,
deseosa el agua de saberse ola,
el fuego lejano resopla.
Ojalá.
 Deseo tortuoso.
Cubras los versos sin hablar,
quisiera ser bruma rozando
tu tan lejano singular.
Eco sin retorno, 
sombra desvelada,
respirando en tu nombre.
Ojalá.
Deseo oblicuo,
latido en niebla ahogado,
que tu hondura me vuelva
un murmullo con lugar.
Ojalá..
Ojala..


Hambre

Tengo hambre.
una bestia ruge bajo piel,
muerde costillas,
lame aire buscando migas,
 como y sigo vacía.
Trago,
mastico,
la carne se vuelve sombra,
el pan, arena,
el estómago arde,
se retuerce, suplica,
siento la saliva correr,
acida, espesa,
queriendo engullir el mundo,
pero no basta.
Ni el agua, ni el amor, ni la culpa.
Todo cae en el cuerpo,
sin huella.
Hay un hueco que respira,
un pozo sin fondo,
cada palabra que pronuncio
se pudre antes de tocar el aire.
Tengo hambre,
y el hambre tiene mi nombre entre sus dientes


Sin Nido

Hueso sin piel,
vacía de esperanza,
en círculos danzo,
buscando un sol que no recuerda su muerte.
Ojalá no hubiera nacido en carne,
quisiera ser pájaro,
vuelo sin nido,
desplegar las alas,
volar libremente en cielo,
sin cuerpo,
sin nombre.
 Solo viento.
 Solo canto.


*María Bernarda Doria Romero es una escritora colombiana. Economista de formación, y escritora por necesidad, que convierte la palabra en refugio y resistencia. En su obra convierte la ausencia en poesía, explorando la fragilidad humana y la fuerza de la imaginación. Su voz busca abrir caminos de reflexión y esperanza, defendiendo la vida desde la trinchera de la escritura.

viernes, 26 de junio de 2026

"Conservatorio de un gesto" fotografías de Manuela Uribe


Nombre: Conservatorio de un gesto
Técnica: Fotografía Digital (Blanco y negro)
Medidas: Aspecto 3:4 (3456 px X 3791) (Varía en cada imagen)
Año: 2024



Nombre: Conservatorio de un gesto
Técnica: Fotografía Digital (Blanco y negro)
Medidas: Aspecto 3:4 (3456 px X 3791) (Varía en cada imagen)
Año: 2024



Nombre: Conservatorio de un gesto
Técnica: Fotografía Digital (Blanco y negro)
Medidas: Aspecto 3:4 (3456 px X 3791) (Varía en cada imagen)
Año: 2024



Nombre: Conservatorio de un gesto
Técnica: Fotografía Digital (Blanco y negro)
Medidas: Aspecto 3:4 (3456 px X 3791) (Varía en cada imagen)
Año: 2024



Nombre: Conservatorio de un gesto
Técnica: Fotografía Digital (Blanco y negro)
Medidas: Aspecto 3:4 (3456 px X 3791) (Varía en cada imagen)
Año: 2024



Nombre: Conservatorio de un gesto
Técnica: Fotografía Digital (Blanco y negro)
Medidas: Aspecto 3:4 (3456 px X 3791) (Varía en cada imagen)
Año: 2024



*Manuela Uribe. Nacida en Bello, Antioquia. 21 años. Soy estudiante de la Licenciatura en Artes plásticas de la Universidad de Antioquia. Mi énfasis está en el trabajo fotográfico, donde se explora la relación entre memoria, territorio y vida cotidiana. Me interesa observar cómo los espacios cercanos, como la casa familiar, el paisaje o los gestos de quienes habitan esos lugares, se convierten en portadores de historias y formas de identidad. A través de la fotografía me detengo en los gestos repetidos de la vida doméstica, los oficios y las atmósferas del paisaje. Busco nombrar de nuevo estos espacios y relaciones, desplazando miradas reduccionistas y proponiendo lecturas distintas a los discursos legitimados. Busco que mis imágenes funcionen como pequeños archivos donde el gesto, el paisaje y la memoria se entrelazan, intentando preservar aquello que, con el paso del tiempo, corre el riesgo a desaparecer, lo que nos deja en un interminable duelo. 

jueves, 25 de junio de 2026

“Poesía y la memoria de la palabra” ensayo de Laura Jaramillo Mazo

Desde la cuna del hombre primigenio, desde la primera pregunta planteada  y el intento de responderla, desde los primeros sueños y los primeros recuerdos, desde la necesidad de exteriorizar estos, para comunicarlos al resto del mundo, para denominar y apropiarse de lo externo. La palabra siempre ha sido una de las formas más acertadas, para lograr la comunicación entre seres humanos. La poesía en cambio, es el arte por excelencia de la palabra, convierte a la palabra en una obra que viaja de boca en boca, para describir acontecimientos, internos o externos, es como ha sido a lo largo de la historia, desde la antigua Babilonia, hasta nuestros días.

La poesía, nace entonces, con la evolución de la palabra y la necesidad de trasmitir a través de ella, la descripción de fenómenos, sociales y naturales, desde la percepción subjetiva del autor y su interacción con el exterior, de sus maneras de ver y percibir el mundo que habita. Es así el autor logra dejar una marca en la memoria colectiva con respecto a lo que acontece, donde prevalece la búsqueda del sentido individual, que es al fin lo que crea el sentido colectivo de todas las cosas.

Es de entonces así, que la poesía, va por el mundo, buscando y dando sentido, por medio de su propia lógica, desde la multiplicidad de enfoques subjetivos de los autores, lo que va determinando el desarrollo de la poesía como referente histórico, desde el poema del Gilgamesh, pasando por las grandes obras de  Homero, hasta “Los cuatro cuartetos” de Thomas S. Eliot, donde nos muestran desde diferentes perspectivas los horrores de la guerra, desde las figuras poéticas, dejando una marca indeleble en la memoria histórica de los pueblos, que luego se convirtieran en grandes referentes.

Desde siempre la guerra ha sido una de las mayores fuentes de inspiración y un referente para escribirse, los más bellos y terribles poemas, poemas que hablan de los horrores y desgracia causados por los bandos, llámense religiones, partidos o ambos,  en esa rueda interminable de encontrar la causa más “noble” para cometer horrores sin nombre. Y sin embargo, es ahí, en los más recónditos y escabrosos pasajes que ha creado la guerra, donde surge un atisbo humanidad, que pide a gritos ser escuchada, que se resiste a desaparecer, un trozo de papel encontrado

en una mazmorra, un poema en la pared, escrito por un preso condenado a muerte o una carta de un soldado despidiéndose de su amor, es la poesía llamando a la memoria.

En Colombia, la guerra ha sido una constante por más de medio siglo, pero la violencia siempre ha estado y con cada recrudecimiento del conflicto armado, con cada masacre, tras cada genocidio, tras la devastación y muerte que estos dejan a su paso, ahí en medio de los horrores, siempre ha estado la palabra. Es así, como el dolor, se convierte en una trágica musa, que inspira y crea esa necesidad implícita de retratar de alguna forma la guerra, quizá para buscar memoria, como forma de reparación o simplemente para aflorar sentimientos que no encuentran otra válvula de escape más que la poesía, que es ya, una reparadora del tejido social, todo por medio de la palabra.

Un país marcado por el dolor, es un país que necesita crear memoria, y así, cuando el pos conflicto al fin llegue, todos tengan la conciencia, del porqué no se debe retornar al conflicto, para no recaer en los patrones preexistentes. Colombia es un país que necesita sanarse y repararse y que mejor manera que la poesía, como cura, es así como aparecen grandes autores como; María Mercedes Carranza, William Ospina, José Manuel Arango, Piedad Bonnett, entre otros poetas que escriben a la memoria. Aparecen también los festivales y eventos poéticos, que llaman a la reconciliación y la memoria. Es así, como los poetas, más que poetas son unos comprometidos guardianes del legado histórico de la guerra de las anteriores y las nuevas, comprometidos también, con trasmitir por medio de la palabra, este constante dolor, que  aún nos flagela y pesa a todos, de la que pocos quieren hablar y oír, pero que es necesario saber y recordar, para así un día poder sanar.

 

La poesía es entonces, una necesidad, que se crea desde la parte más interna del ser, que sirve no solo para la memoria individual, sino que se crea como una gran red de memorias colectivas en torno a los grandes acontecimientos de la historia, formando así, un inmenso tejido que trasciende lo físico y se convierte casi en un fenómeno metafísico, para trasmitir lo indecible o inimaginable, lo que solo puede decirse e imaginarse a través de la poesía, de la palabra convertida en arte, un arte a veces ilógica, pero esencial, para explicar fenómenos complejos, que crean circunstancias adversas y buscan ser manifestados por medio de un compendio de palabras, que nos envuelve en un contexto histórico o geográfico, que nos hace sentir muchas veces, lo que su creador buscaba trasmitir, como lo es en el caso de Colombia la poesía desde el dolor que pide a gritos memoria para la no repetición.

De esta forma es quizás el poeta una especie de creador todo poderoso, sobre el que recae muchas veces el poder hacedor de la historia, un trasmutador de circunstancias, de realidades, de pensamientos y fenómenos, que convierte en palabras que describen todos ellos, es el poeta, quien crea el mundo desde su percepción y alcance individual, para convertirlo en un rastro de memoria donde público y lectores se convierten en la obra cúspide de su creación.

La poesía, ha sido, es y será un eje fundamental en la memoria colectiva de los pueblos, cumple ese papel necesario de conservar y trasmitir un legado, de mantener viva la palabra y la memoria, de cultivar y cosechar las palabras para seguir denominado, para seguir trasmutando los sentimientos, para de alguna forma mantener viva la memoria y tener una idea de los acontecimientos que van determinando el desarrollo de las civilizaciones y sociedades, muchas veces desde un entorno bélico o catastrófico, que es lo que crea el legado cultural de los pueblos, la poesía como remedio contra el olvido.

 Es también la poesía un ideal, subjetivo o colectivo, un ideal que trasciende las fronteras, no solamente físicas, sino, las fronteras etérea de la palabra y lo que va más allá de ella, es la idea y lo que la trasciende, es lo tangible e intangible, lo imaginable y lo inimaginable, la representación de la belleza y de la fealdad del mundo, lo moral y lo inmoral, lo sacro y lo profano, la poesía es todo, pero también ha buscado ser nada, sin lograrlo, pues siempre será queriendo o sin querer poesía, para recordar, una evocación a la memoria.

 

*Laura Jaramillo Mazo nació en Carolina, Colombia en 1989, es abogada especialista en derecho penal e investigadora, activista social, defensora de los derechos humanos, gestora cultural y artista polivalente. Aficionada a la escritura y la poesía, participó en la antología literaria ¿Quieres ver mis lunares? de la editorial mexicana Bisconverso en 2018, Memor morti, poemario 2019, Anatomía del placer 2020 y cartografía del deseo publicada por Diversidad literaria en el 2025. Laura ha participado en diversos eventos literarios internacionales y actualmente es miembro de la junta directiva del colectivo Ataecina en España, dónde sigue realizando eventos culturales.

"Bella durmiente" obras de Helena Klemenc


Nombre: Bella durmiente
Técnica: mixta (bolígrafo y acrílico sobre papel Fabriano)
Medidas: 35cm x 25cm
Año: 2018

 

Nombre: Palabras de ensueño
Técnica: mixta (bolígrafo y acrílico sobre papel Fabriano)
Medidas: 30cm x 40cm
Año: 2017


Nombre: Tranquilidad
Técnica: mixta (bolígrafo y acrílico sobre papel Fabriano)
Medidas: 34cm x 24cm
Año: 2018

Nombre: Sombras nada más
Técnica: mixta (bolígrafo y acrílico sobre papel Fabriano)
Medidas: 35cm x 25cm
Año: 2025


Nombre: Figura alada
Técnica: mixta (bolígrafo y acrílico sobre papel Fabriano)
Medidas: 20cm x 27cm
Año: 2022


Nombre: Vuelta a casa
Técnica: mixta (bolígrafo y acrílico sobre papel Fabriano)
Medidas: 25 cm x 35 cm
Año: 2019



Nombre: Manzanas verdes y rojas"
Técnica: mixta (bolígrafo y acrílico sobre papel Fabriano)
Medidas: 25 cm x 35 cm
Año: 2022


Nombre: Tiempos de cambios
Técnica: Bolígrafo sobre papel Fabriano
Medidas: 35cm x 25cm
Año: 2020



*Helena Klemenc (Buenos Aires, Argentina, 1965) es artista visual y profesora de Dibujo y Pintura, egresada del Instituto Superior del Profesorado del CONSUDEC. Ha desarrollado una extensa trayectoria en la docencia artística en instituciones educativas de Buenos Aires y en talleres para niños. Su formación incluye estudios con destacados maestros como Helios Gagliardi y Nicolás Menza, así como una Diplomatura en Ilustración de Libro Álbum de la Universidad Nacional de las Artes.
Ha realizado exposiciones individuales en Argentina y Eslovenia, y participado en numerosas muestras colectivas en espacios como el Centro Cultural Borges, el Palais de Glace, el Museo Carnacini, la UCEMA y la Embajada de la República de Eslovenia. Su obra ha recibido premios y menciones en diversos salones de arte, consolidando una trayectoria que integra creación, enseñanza e intercambio cultural.

miércoles, 24 de junio de 2026

"Piquito sucio" poemas de Cynthia Rodríguez


Piquito sucio

piquito sucio lengua de trapo
tarro con piedra lengua estirada
lengua/lame/babea/chupa
vieja loca -le grité a mamá-
me encerró en el baño
cuidado con lo que me decís, pico sucio, lengua larga
mi lengua se ahoga, se dobla en sí misma
el habla es un oficio sacrificado, cuesta
de vocación docente,
fue la primera vez que supe de mi lengua
cuando tuve que hacerme un lugar,
me miraban y se reían
ustedes que hablan difícil
vos no sabés quién soy yo
una mujer que viste polleras de estilo medieval
un tipo que usa campera de cuero, chupín ajustado
la camisa no le cierra, se le ve el ombligo
un tipo que pone en el escritorio
un crucifijo de madera gigante
porque no puede mostrarme su pene.
Me amenazaron en el rectorado,
como el narco del barrio al que le debés guita
¿cuál es el rostro de la violencia?
¿qué tono de voz usa?
en la mesa el chuker el mate de lata y le daban
chuker-agua-sorbo, chuker-agua-sorbo
con ruido baboso al final
quisieron dejarme muda, mi lengua es finita
quedé con la lágrima flotando, la lengua enllagada y encerrada
no dije nada
ahora tengo el piquito sucio de poesía.
 
 
Tránsito

un atado de achicoria rúcula espinaca
el tajo justo
para que no se achicharre,
los huevos debajo del tinglado
precario como tus pasos
manos curtidas de lavar pañales
a mano de rodillas
ante dios y el mundo
todo cabe
en tú canasta de
urdimbre rota y transparente.
 

Desgarro
 
menstruo hace un mes seguido
me siento en el baño, espero
a que salga el resto de sangre
me enceguece la luz blanca,
un coágulo baila como gelatina,
sacude mis pensamientos
la sangre corre y corre
¿es como una canilla que no para? -pregunta mi hija
 
no todas las sangres son iguales,
cuando te raspás es menos espesa
cuando parís la sangre se amarrona
¿la sangre del genocidio en gaza
de qué color será?
tengo miedo a morirme, no quiero
sangrar por dentro
tiro la cadena, agua y sangre
se unen y disuelven.
 

*Cynthia Rodríguez. Nació en Crespo, Entre Ríos, Argentina en septiembre del año 1984. Actualmente reside en la ciudad de Paraná. Es madre, docente y poeta. Ha participado en distintas Antologías publicadas por la editorial independiente Camalote: Campo (2022), Fe (2024) Hogar (2025) y Breve (2025). Ganadora del Premio “Entre Orillas (2025)” otorgado por el municipio de la ciudad de Paraná en la sección poesía. También, participó en la Revista N° 6 Ligeia y en el libro literario Antología de feminismo entrelazados: Matorral editada por Flor de Ceibo.