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viernes, 20 de julio de 2012

Violencia y Ritual en la Tragedia Griega - La Tragedia. (4-5)



IV - La Tragedia

Esta colisión de fuerzas opuestas es la génesis de la estructura dramática de la tragedia griega. Esta guerra ontológica de las oposiciones que se manifiesta en la vida humana es la que permite entender la estructura de la poética de la tragedia griega. René Girard muestra las relaciones antagónicas y la poética de la tragedia de la siguiente manera: “El debate trágico es una sustitución de la espada por la palabra en el combate individual. Que la violencia sea física o verbal, no altera el suspense trágico. Los adversarios se devuelven golpe tras golpe, el equilibrio de fuerzas nos impide predecir el resultado del conflicto.”[1]

La estructura del drama trágico se entiende como una forma transfigurada de ese impulso violento originario. La tragedia sigue siendo el mismo reconocimiento del impulso bélico de lo humanos pero transfigurado en forma poética, pero de la misma forma que el sacrificio es el rostro purificador de la violencia de procedencia sagrada, la tragedia cumple la misma función en la forma poética.

Este doble sentido de la violencia no solo habita a los seres humanos, sino que la irrupción de lo divino en la vida humana es violenta también, es un choque antagónico de dos opuestos, y la tragedia griega también nos muestra la irrupción de lo sagrado en ese espacio de la fortuna. Pero este doble juego de la violencia transfigurada de la tragedia tendrá la misma función que tuvo en su momento el sacrificio. 

Cuando el espectador se encuentra con la tragedia no se mantiene distante de ella sino que participa activamente identificándose con las peripecias del héroe que es un reflejo de lo humano inserto en el mundo de los dioses.

La preocupación de Aristóteles en La poética acerca de la forma de la tragedia, no se reduce a una cuestión crítica, por el contrario, el estagirita intenta precisar los elementos que permitan que la tragedia siga teniendo la misma función purificadora propia de la práctica sacrificial de la que procede. 

En La poética de Aristóteles puede encontrarse una preocupación por la estructura de la tragedia que no se limita a la formalidad, sino al efecto que la tragedia debe producir en el espectador. La tragedia es para el filósofo griego un elemento constitutivo de la formación cultural griega, cuyos efectos son elemento importante para la configuración de la conducta.   

Como se ha dicho, las acciones tienen un espacio entre la intención que la impulsa y el resultado de ésta, ese es el espacio que escapa a las intenciones humanas y es donde se inserta la fortuna (tyche), esto puede verse en el drama trágico en lo que Aristóteles llama peripecia cuyo sentido se refiere a: “al cambio de la acción en sentido contrario”. [2] 

La peripecia es el cambio de sentido de la acción y también, el estagirita, pone el ejemplo  de Edipo rey de Sófocles de la siguiente manera: “así, en el Edipo, el que ha llegado con la intención de alegrar a Edipo y librarle del temor relativo a su madre, al descubrir quien era, hizo lo contrario”.[3] 

La peripecia es ese espacio de irrupción de lo divino en donde el curso de acción puede modificarse radicalmente a pesar de las buenas intenciones del agente. Y en esta cadena de peripecias llega una experiencia que Aristóteles llama agnición: “Pues la agnición y peripecia suscitaran compasión y temor, y de esta clase de acciones es imitación la tragedia, según la definición. Además, también el infortunio y la dicha dependerán de tales acciones”. [4] 

La tragedia debe cumplir con funciones que no se reducen a la comprensión didáctica de ciertos problemas éticos, el espectador debe vivir la tragedia e identificarse con la travesía del héroe. Pero este proceso de agnición debe venir de la fábula, es decir de la estructura de los hechos, no del montaje escénico como lo refiere el estagirita:

Pues bien, el temor y la compasión pueden nacer del espectáculo, pero también de la estructura misma de lo hechos, lo cual es mejor y de mejor poeta. La fábula, en efecto, debe estar constituida de tal modo que, aun sin verlos, el que oiga el desarrollo de los hechos se horrorice y se compadezca por lo que acontece; que es lo que sucedería a quien oyese la fábula de Edipo. En cambio, producir esto mediante el espectáculo es menos artístico y exige gastos[5].     

Cuando el espectador tiene contacto con la tragedia ésta debe producir una purificación a través de la identificación con el héroe trágico. En las peripecias del héroe el espectador se purifica o, dicho con palabras de Aristóteles, pasa por un proceso de catharsis en donde se compadece del destino trágico del héroe. 

Este proceso catártico debe ser producido desde que se escucha el texto, no sólo por el espectáculo, o lo que ahora entenderíamos como puesta en escena. La purificación debe venir de la fábula por que la fábula, en tanto ordenamiento de los hechos, está más allá de la intencionalidad del actor, la fábula es el entrelazamiento de las peripecias que rebasan los deseos e intenciones del que realiza la acción. La fábula es el espacio de irrupción violenta de lo divino que debe purificar al héroe trágico pero también al espectador.

Werner Jaeger en su Paideia refiere los efectos de la tragedia griega en los siguientes términos: “Sacudía la tranquila y confortable comodidad de la existencia ordinaria mediante una fantasía poética de una osadía y una elevación desconocidas, que alcanzaba su más alta culminación y su dinamismo supremo son el éxtasis ditirámbico de los coros apoyados en el ritmo de la danza y la música”.[6]

Pocas veces encontraremos que la tragedia se refiere a hechos estrictamente históricos en el sentido de la modernidad, la puesta en escena del mito, es la manifestación del pólemos ontológico del mundo que se manifiesta en las peripecias del héroe trágico, y que se revela al pueblo griego purificándolo. Jaeger insiste en que: “El efecto poderoso e inmediato que ejercía la tragedia sobre el espíritu y sentimientos de los oyentes se revela al mismo tiempo en éstos como irradiación de la íntima fuerza dramática que impregna y anima el todo”.[7]

La fuerza que anima e impregna el todo, en el pensamiento trágico, no es uniforme, unánime y homogénea, sino polémica, dinámica, y en perpetuo cambio; es multiplicidad de fuerzas dramáticas por ser fuerzas en choque, pero en confrontación fecunda que permite el sostenimiento de la naturaleza y su regeneración constante. Se debe ver que esta condición dramática y conflictiva de la existencia esta lejos de ser pesimista, pues reconocer esta condición es asumir la posibilidad purificadora del conflicto. Jaeger lo señala de la siguiente manera:

Ya en esta tragedia antigua, que no era acción, sino pura pasión, sirvió la fuerza de la sympatheia, suscitando la participación sentimental de los oyentes mediante los lamentos del coro, para dirigir la atención hacia el destino que, enviado por los dioses, producía aquellas conmociones en la vida de los hombres. Sin este problema de la tyche o de la moira, que había traído a la conciencia de aquellos tiempos la lírica de los jonios, jamás se hubiera producido una verdadera tragedia a partir de los antiquísimos “ditirambos con contenido mítico”.[8]

 Es así como el pueblo griego participa en la tragedia, en esa función que fue resonancia de su nacimiento sacrificial. La tragedia aparece entonces como sustitución del sacrificio primigenio en donde la irrupción de lo violento purifica al que participa del acto trágico en su rostro poético.


[1] René Girard, La violencia y lo sagrado, pp. 51-52
[2] Aristóteles, Poética, traducción. Valentín García Yebra, Gredos, Madrid, p. 165
[3] Ibíd., p.164
[4] Ibíd., p. 165
[5] Aristóteles, Poética, traducción. Valentín García Yebra, Gredos, Madrid, p. 173
[6] Werner Jaeger, Paideia: Los ideales de la cultura griega, traducción: Joaquín Xirau, F.C.E., México, 1987, p. 232
[7] Ibíd., p. 233
[8] Ibíd., p. 234

Violencia y Ritual en la Tragedia Griega - La Tragedia de la Fragilidad Humana. (5-5)



V - La Tragedia de la Fragilidad Humana

Lo propio de toda reflexión ética, en el pensamiento trágico, no es el control sobre las pasiones si no la vulnerabilidad ante ellas, ya que detrás de las pasiones resuena la fuerza de los dioses. La vida ética es de la misma condición del héroe trágico, es decir, frágil y vulnerable pues la condición humana, en un mundo poblado por el mito y los dioses, es la inestabilidad. La fragilidad determina el terreno de la reflexión acerca de la conducta, pues el actuar se inserta entre la guerra y la pugna entre los dioses, y este conflicto ontológico se traduce en conflicto ético, en el conflicto de tendencias de la conducta, conflicto de deseos que colisionan ante las circunstancias.

La existencia humana es vulnerable ante la multiplicidad de fuerzas que colisionan entre sí, por tanto, el deseo humano nunca es unidireccional, pues nada en el mundo según el pensamiento trágico tiene una sola dirección; sino que la existencia humana se define por la confrontación de tendencias o deseos que lo configuran. Dicho de otra forma, lo propio de la existencia humana es el conflicto de multiplicidad de exigencias de procedencia divina, y que en su íntima esencia son contradictorias. Martha Nussbaum lo refiere así:

Se nos pide que veamos que una vida sin conflictos está falta de valor y belleza cuando se la compara con aquella que contiene la posibilidad del conflicto; que el calor de las exigencias que se presentan a la percepción práctica brota en parte de una distinción y separación especiales que quedarían eclipsadas por la armonización; que, en palabras de Heráclito, la justicia es lucha, o sea, que las tensiones que permiten este tipo de lucha constituyen también en parte los valores mismos. Sin la posibilidad de conflicto, la justicia cambia de naturaleza.[1]

Lo propio de la vida humana es el conflicto de fuerzas, deseos y afectos, pero principalmente la vulnerabilidad ante estas fuerzas. Es por este motivo por el que la virtud o areté es un bien tan escaso, pues florece en medio de la adversidad y del conflicto. La vida éticamente buena es al mismo tiempo una vida heroica, no por ser poderosa o invulnerable, sino por que el terreno en donde crece es demasiado precario; en el pensamiento trágico, más no pesimista, la vida virtuosa es bella justo por ser frágil.  

El problema de la vida buena, es el problema del hombre a merced de los designios de la fortuna. La vida de los hombres no está gobernada por el albedrio individual y mucho menos por la libertad. El problema de la vida virtuosa no es el problema de la libertad si no el de la fragilidad humana. Esto es lo trágico de la existencia. 

Ningún plan, ni ningún carácter, por más sabio o templado que sea, puede gobernar absolutamente su propia existencia, y ésta terrible verdad es mostrada por Sófocles en Edipo rey. El hombre se encuentra en la frontera entre el conflicto de una realidad que entra en choque consigo misma. En este sentido, las peripecias del héroe trágico no son solo las aventuras de un personaje ficticio, sino que, en la tragedia, pueden verse la vulnerabilidad del hombre frente a la violencia doble de lo sagrado que bien puede purificarlo o destruirlo.

A manera de conclusión

El pensamiento trágico transmite elementos cuya vigencia vale la pena identificar. En la noción de fortuna puede verse que, las acciones humanas están determinadas por múltiples fuerzas que separan la intencionalidad del agente, con respecto al resultado de sus acciones, por tanto, muy poco de los acontecimientos humanos es producto de sus intenciones. 

La conducta y la existencia humana en general esta atravesada por la multiplicidad y colisión de fuerzas opuestas en donde la violencia es ineludible condición de su vida pues irrumpe constantemente en el espacio de la fortuna. Sin embargo, la violencia propia de este choque de fuerzas no tiene una carga negativa de suyo, sino que, si bien es ineludible por ser propia del mundo, permite también la fecundidad y sostenimiento de la existencia. 

En este sentido, el paso del rito sacrificial a la poética y pensamiento trágico, es la transfiguración de la lucha ontológica, de su rostro terrible a su forma fecunda. Así pues, el pensamiento trágico pone en escena al hombre ante las fuerzas del mundo que no puede controlar, y en donde la virtud de la vida ética, es un bien raro y escaso que crece frágilmente en medio de la tormenta de la adversidad.   


[1] Martha C. Nussbaum, La fragilidad del bien. Fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega, p. 126

domingo, 15 de julio de 2012

La Reina



Aladino-Participante Café Literario Sin Censura BIBLIOTECA FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS de Suba

martes, 10 de julio de 2012

Fantasmas de Azul




Fantasmas de mis pasos
que hoy acompañan
mi mesa, el manto 
de mi profana memoria.

Vengo a enmendar 
las cortaduras de mi piel
a cicatrizar la herida 
de ese mantel. 

Fantasma que amas, 
en secreto te escondes 
a través de tu piel de hielo
helando sin compasión,

con tu deseo burdo y tosco
de husmear en mi recuerdo. 
Fantasma que amas 
en recelo encarnado

con las púas de 
tu corazón errado
a tu futuro tardío
de velas y espejismos. 

Fantasmas de las 
cuatro esquinas
que me siguen 
marchando en melodía,

espanten la felicidad 
de esta habitación 
tan roja y negra,
que las cortinas grises

manchen el suelo
en blanco puro.
Fantasmas 
de las siete casas

ensordezcan el ruido 
para no oír más 
sus llantos
sin sentido. 

Fantasma que amas 
en velo mis pies dormidos,
camina helando
junto a mi las huellas,

trasluce con tu manto 
de incertidumbre
mi nívea piel,
besa con tu saliva amarga

mis labios carmesí.
Fantasma que amas
a desdicha mis manos,
enfríame las arrugas 

de mis dedos.
Fantasma que caminas
en mi cuarto,
cuida estos harapos

que cubren 
mi piel ensangrentada,
viste de cascabel
azul, mis mejillas. 

Fantasma que adornas
mi cuerpo, con tu capa traslúcida,
téjeme en mi piel
escarlata

la caricia de ese 
vestido azul.
Fantasma, teje 
azul mi alusión.


‘Verónica Rodríguez’



martes, 3 de julio de 2012

El sacerdote me dijo un día...


ciencia y arte = asombro


El sacerdote me dijo un día:

"la ciencia te aleja de Dios."

Pero...

Miré a lo pequeño y la eterna dicotomía de Ser y no Ser me fue revelada por el gato de Schrödinger. abrazo ilógico de opuestos que nunca estuvieron separados.

Miré las estrellas y la Energía Oscura me revelo el Eterno poder de la Muerte, que toca hasta el universo mismo. de paso enseñando a mi razón que lo invisible existe.

Vi el aleteo de una mariposa, y la teoría del Caos desplego ante mí un universo no determinista lleno de posibilidades.

Fui al bosque y Darwin se manifestó en el desdoblamiento natural, presentándome belleza y evolución

La magia auto-organizadora de la vida me presento el hermoso juego de Amor entre todas las células que se unen en organismos, creando complejidad gloriosa.

Edwin Hubble retrocedió en el tiempo y me mostro el nacimiento del cosmos y su canción de cuna: una gran explosión. Einstein me arrulló en la curvatura espacio-tiempo y la neurociencia me mostro lo mas grande: el Alma y a Dios, en lo mas pequeño: un entramado de neuronas. Jesús tenía razón, el reino de los cielos es más pequeño que el grano de mostaza.

Neils Bohr me dijo que Dios sí jugaba a los dados con reglas que aun no conocemos, Kevin Kelly le dio Alma a las maquinas y Ray Kurzweil Espíritu a la tecnología.

La serpiente probó ser la tentadora del conocimiento cuando una espiral de ADN serpenteaba revelando la base de la vida.

Los fotones son regalados por el sol a las plantas que los capturan para alimentarse, crecer y dar a luz el alimento que comeré. recuerdo bello de que la fotosíntesis es la revelación de que la energía de las estrellas está en mi.

El Sacerdote me dijo que la ciencia me alejaba de Dios. pero en realidad... la ciencia me presentó a Dios como la vida misma.




*Glosario:

Gato de Schrödinger: famoso experimento que demostró la superposición cuántica.

Energía oscura: energía presente en todo el espacio que esta haciendo acelerar el universo y parece ser que lo hará expandir hasta el infinito. es totalmente invisible y solo puede saberse su existencia por el efecto que causa en la materia.

Teoría del Caos: rama de la matemática y física que estudia los comportamientos imprevisibles de los sistemas dinámicos

Darwin: el padre de la teoría de la evolución

Auto organización: proceso en el que la organización interna de un sistema aumenta de complejidad. puede estudiarse desde el punto de vista de la evolución de la vida.

Edwin Hubble: científico que demostró que el universo está en expansión lo cual nos da a entender que si retrocedemos en el tiempo hubo un punto inicial desde donde todo se expandió (big bang)

Einstein: no necesita presentación

Neurociencia: estudia la estructura y función del sistema nervioso

Neils Bohr: gran contribuidor de la física cuántica.

ADN: contiene la información genética usada en el desarrollo y el funcionamiento de los organismos vivos

Fotosíntesis: conversión de energía luminosa en energía química. que tesas las plantas.

Fotón: partícula elemental de la luz

Kevin Kelly: estudiante de la tecnología y la cultura digital. Escritor de "fuera de control: la nueva biología de las maquinas, sistemas sociales y el mundo económico"

Ray Kurzweil: especializado en ciencias de computación e inteligencia artificial