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domingo, 20 de diciembre de 2009

II



El sueño del infinito
en que aparecen los rostros con el soplo del dragón ¨x¨,
engullendo, o escupiendo almas masticadas.
remoliendo encuentros y desencuentros
amistades y relaciones; trabajo de Sísifo,
esferas con falsos reflejos.


Vivo en piso treinta y nueve,
pero siempre estoy abajo.
Cuidad grande, calles largas amistades cortas.
Llevo tres horas en el coche,
te extraño, pero necesitaría tres horas más para verte,
será mejor un beso virtual, acariciando el teclado de la computadora,
que el estrés.


La ciudad es una hidra de millones de cabezas
carentes de agua.... aunque sin agua ya se están ahogando.
Cada quien lucha por su vida,
aferrándose a un salvavidas creado por su alucinación,
escasas de alimento y oxígeno.
Monstruo cuyos pies son serpientes que se devoran a sí mismas,
que en su cuerpo concentra la sangre en su corazón,
olvidando las venas de sus extremidades.


Mi sueño de fantasía, se volvió una pesadilla.
Veo ojos sin luz,
indigentes en las calles,
ladrones orgullosos,
ruidos estruendosos,
árboles negros,
hierbas que se aferran a grietas
extrañando su color original.

La Mano pecadora


-->Encaminar una mano sudorosa
encaminar mis dedos
bajo mi vientre
y descubrir con ellos cada pliegue
cada centímetro de espeso paraíso,
de carne hirviendo,
el deseo incontenible creando un sudor lento,
explorando agitada ese recinto
entre las pálidas piernas
con la respiración resumiendo en un gemido
que atraviesa los labios culpable y clandestino.

Hacer ese sonido mudo de alguien
que entre las sábanas y sus dedos
se está gozando el cielo
y se lo traga entero en retenidos suspiros,
en gemidos detenidos.

Y esta misma mano pecadora
que mi entrepierna explora
dejando actuar dentro y fuera mi demasía lujuria
humedeciendo la entrada al abismo,
es con la que mi demencia escribo.

Y palpar…el lugar que urge un frote
donde todos hemos alguna vez perdido el juicio
apuñalando con los dedos,
de mujer, mi instinto
y con tal perversión
abrirme paso al delirio.

Cerrar los ojos para no encontrar
algún orgasmo maldito
sino a mis fantasías apretarlo,
pegarlo al pijama y a las sábanas
dejando mi olor a sexo
sobre el colchón tendido.

Desquiciado


Estoy aquí esperando que se agote toda la pacien­cia de estar solo y escuchando otras soledades inesperadas.

Escucha como lames tus pensamientos distorsionados, creo que la lo­cura empieza por soledades despiadadas que acaban fabricando neuro­nas desorbitadas y carcomidas, como si fueran muebles rústicos y sucios.

Pero eso sólo lo pienso así, no sé si sea la verdad ni me interesa la cali­dad del razonamiento o el grado de desorden mental que contenga.

No comparto la idea de ser un acompañado inútil que estará siempre cumpliendo con un rol social que nadie quiere cumplir sin ser forzado.

Así empieza esta historia que no espero que sea leída por nadie sensato, pues ellos son los que han construido un supuesto mundo de reglas que llevaron a la insensatez y a la imbecilidad disfrazada de buena voluntad.

Tampoco quiero que estas notas desordenadas, sean interpreta­das por los eruditos personajes de escritorios de caoba o de met­al oxidado que creen descifrar hasta los sueños más profun­dos, los temores más lejanos, los ruidos más distorsionados o bellos y, hasta lo que los perros piensan antes de morir atropellados.

Sé que cualquiera que lea esto descifrará mi estado mental y se dará cuenta que evidentemente estoy desquiciado, pero si la locura fuera mala, los momentos más intensos de mi vida no los hubiera pasado de una manera despreocupada y fingiendo la cordura sin problemas.

La locura es brillantez y sueños desarticulados pero famélicos y escudriña­dos de una manera en que los que son cuerdos no lo podrán hacer jamás.

Estaré algún día bien y no caminaré más en las cornisas, ya no más sueños de ave silenciosa e inmóvil, por eso escribo con desorden, pues siempre alguien indica lo que debes hacer y hoy sólo quiero demostrar que no pasa absolutamente nada si escribo lo que en el momento vaya saliendo al paso de mi mente. Los críticos de quién sabe qué, jamás se enteran de ello y entonces me río de todo aquel que escribe, sueña, tra­baja, come, viste, actúa y finalmente muere para que los críticos y la gente sensata hable bien de ellos y pasen con perfecta estupidez a ser los es­túpidos más famosos de la historia… hagámosles pues un monumento.

Progreso

Gracias, cielos maquinales,
bestia inmensa, sórdida y cruel.

Hemos entrado dulcemente en tu pulmón,
como vida para la muerte,
como sangre para el vampiro.

Somos figurillas casi invisibles e insignificantes,
ante tu gran y único ojo maligno,
sabemos morir pacientemente,
en tu lecho de metal oxidado,
como gangrena que roe la carne,
como ciegos que van al abismo.

Culpable


“Desafío la perfección, la simetría de lo absoluto,

vio el reino del rebelde de las virtudes inversas….”



Extraño e incomprendido.
¡Eres culpable!

Te arrastra un abismo de indecible tristeza.
¡Eres culpable!

Caminas taciturno marcado por Plutón.
¡Eres culpable!

Duermes sobre la primigenia asimetría.
¡Eres culpable!

Sigues esperando por el coro sagrado, el dulce cuerpo
Y el exótico desfile arrebatador.
¡Eres culpable!

Ocioso.
¡Eres culpable!

Ejerces con excelencia la pereza y la lujuria,
levitas sobre la acción.
¡Eres culpable!

El amor te culpa, el odio te culpa,
los pequeños ojos te culpan,
el mundo te culpa,
tu mismo te culpas,
Eres una culpa.

Anciano, joven, mosco, rata,
Padre, academia,
ciudades, ríos, valles,
beso esperado,
semen flotante entre el mar,
santo, demonio, amante,
amor que me aflige,
vida trémula.

¡Todos son culpables!