miércoles, 7 de julio de 2010
NO ME IMPORTO
la humanidad entera está naturalmente condenada.
Los sueños de petroleo y plomo
se han vuelto el único anhelo vital.
Cae acido del cielo pero nos piden estar felices
y nos atan con cadenas para pagar la felicidad.
Nos llenan la cabeza de dioses y tatuan un codigo en nuestra frente,
ponen una venda en nuestros ojos y nos llevan al rebaño.
Es facil elegir la venda, marca de la felicidad
dificil e incomodo luchar contra ella para buscar un haz de luz.
Aunque el sol esté cansado de iluminar nuestra enferma raza.
Logro quitar la venda para deslumbrarme en mi propia marginación.
Por fin me veo en el espejo oxidado y constato mi permanente agonía: la soledad.
Descubro la perfeccion en el agua fétida de un florero.
Me maravillo con las cucarachas haciendo nido en un basural.
Busco distanciarme para encontrar el caos purificado.
La estetica suprema que yace tras el asco.
La belleza latente en la rabia de saberme humana.
La angustia de sentirme ajena a mi propia especie.
Y no encuentro más solucion que mi muerte.
Cuando muera por acción de mi propia mano, ¿que quedará?
Unos huesos para abonar la tierra con su calcio.
Unas vísceras para alimentar a los gallinazos.
Una jauria de humanos aullando el placer de mi carne sobre el pavimento.
Moriré y a la larga no importa.
Da lo mismo si me creen viva o muerta
igual dá que yo me lo crea:
no existo más que en la egolatría de los otros
que en el reflejo de sí mismos en mi.
Al final nada de ésto importa, yo no me importo ni a mi misma.
Mientras tanto voy a vomitar en la plaza de mi pueblo.
Gracias. Espero que mueran de asco.
[Me parece que nacimos muertos... ]
Me parece que nacimos muertos
estoy cansada de negar lo que siempre me ha resultado obvio
es imposible tapar el asco con un dedo
es imposible ignorar la constante nausea
al menos mi placer palpita en la podredumbre,
para mi se ha vuelto lo único cierto.
Cuanta angustia y desesperanza...
¿que me ha pasado?
¿el amor? ni siquiera ésto me salva.
Me parece un encuentro egocéntrico,
un reflejo de las propias frustraciones en el otro
una curita para los egos rotos
una alabanza a la propia egolatría.
El cansancio, es una permanente, como la soledad, la angustia.
Y así estuviéramos en la misma cuadra,
creo que soy distante hasta de mi reflejo en el espejo.
Ya se me olvidó sonreír,
me violento constantemente
pues me regodeo en mi sucia existencia,
en nuestras sucias existencias,
en las sucias existencias de todos.
Te cedo mi muerte, siempre y cuando botes mis vísceras a los gallinazos
y con mi bilis riegues los rosales de un barrio burgués.
Dispongo de mi hora final
por fin reconozco que nací muerta
Amapola ya no sonríes?
Canta la muerte.
Mucha ropa... sucia
La muerte ya tiene su sinfónica.
Escúchala.