miércoles, 23 de septiembre de 2020

"Si todos los días fueran jueves" Cuento de Raúl Trujillo Ospina


Anoche vino tu gato a perturbar mi noche, escuché su ronco maullido sobre el tejado. Tal vez huyó de tu casa porque aprendió a conocerte; o quizá, está vengando tu menosprecio y ahora viene a tratar de consolarme. Si entendiera mi lengua le diría que se marche, que ya no es mi problema, que aprenda a arreglárselas solo. Como siempre lo he hecho. De un tiempo para acá, no te apareces en mis sueños, como solía pasar. Para constatarlo, te haré saber cómo fue mi semana:

El lunes soñé que besaba a una misteriosa mujer cuyo rostro no podía ver, porque estábamos cubiertos con mantas; tal como en aquel cuadro de Magritte. El martes soñé que corría sin dirección sobre el Mar de la Tranquilidad, huyendo de un enjambre de abejas en forma de pupilas omnipresentes. El miércoles soñé que era un niño y visitaba un pueblo desconocido arrastrado por un hombre malo que pretendía abandonarme allá. El jueves pasé de largo. El viernes soñé que estaba atado a un poste y una multitud de chinos que enarbolaban banderas, pasaban a mi lado riendo. El sábado soñé que reposaba dentro de una concha de caracol que, al inundarse de agua, me expulsaba a un precipicio interminable sin un arriba ni un abajo. Ayer soñé que resolvía triquis sobre la palma de una mano gigante, tan fresca y perfumada como El Edén.

Hoy, una vez más, la misteriosa mujer a la que besaba trataba inútilmente de despojarse de la manta que la cubría. En un arranque de impaciencia, la rompí hasta casi descubrir su rostro y salir de la duda de que pudieras ser tú. El efecto de la tela descosiéndose desde su frente hasta la comisura de los labios, se confundió con el rasgueo de uñas de tu maldito gato sobre el tejado de nuevo, echando a perder ese instante decisivo para siempre. Sin embargo, siento pena por el pobre animal, porque seguramente, es incapaz de soñar para borrar malos recuerdos.


*Raúl Trujillo Ospina, Colombia. Ilustrador por formación en artes plásticas, le ha inquietado la escritura desde hace algún tiempo por necesidad de transmitir sentimientos, bien sea para aquellos que gusten leer sus creaciones o para sí mismo. Ha hecho parte de varios talleres de escritura en la ciudad de Medellín, de los cuales han salido publicaciones en las que ha participado. Ha colaborado también como ilustrador en periódicos y revistas de la facultad de comunicaciones de la Universidad de Antioquia y de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la misma universidad.

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