viernes, 29 de enero de 2021

"Minicuentos para leer de prisa" de Luis Ernesto Medina Vásquez


Minicuentos de la pandemia


Insoportable

Siguiendo las estrictas órdenes de las autoridades del Estado, ante la pandemia del Coronavirus, procedió a ponerse la  mascarilla para salir a la calle. No pudo mantener el adminículo protector por más de un minuto sobre su rostro, no se soportó en ese encierro consigo mismo.


 Automedicado

Para disminuir el riesgo de contraer el Coronavirus, ingirió cuanta sustancia o remedio escuchaba que servía para prevenir el mal. No lo aniquiló  la letal enfermedad, pero    lo mató la perversa mezcla de los menjurjes caseros recomendados por los empíricos.  


Atracador disconforme

Ayer, por primera vez, después de una larga trayectoria como atracador de rostro al descubierto, me lancé sobre mi víctima con mi respectivo tapaboca antipandémico. ¡Maldito Coronavirus! 

Igualados 

Salgo a la calle y todos los rostros son similares. Todas las caras que hay a mi alrededor son idénticas a la mía. ¡Endemoniada pandemia.!


Minicuentos para leer de prisa


Suicidio

Impresionado por las infinitas formas que tiene la muerte para aniquilar a los hombres, Justino Alvarado decidió que su muerte sería un suicidio lento y prolongado. Desde ese día se convirtió en un fumador empedernido.


Donante voluntario

Federiko Torres hizo historia por su generosidad. Compartía su patrimonio con todo aquel  que   lo necesitara. A tal extremo llegó esa  magnanimidad que se puso al servicio del banco de órganos de la  ciudad y comenzó por donar uno de sus riñones. Fueron tantas y tan frecuentes las  donaciones anatómicas que al momento de fallecer, no hubo restos que sepultar.


Crimen perfecto

Sabiéndose desahuciado e imposibilitado por sus precarias fuerzas para liquidar a su peor enemigo, diseñó una máscara tan idéntica de su rostro que cuando se suicidó frente al espejo, cometió un crimen perfecto.


Hermandad

Pretendiendo desvincularse definitivamente de sus cinco hermanos, por la disputa de una herencia familiar,  Ángel  Fuentes ordenó a su médico de cabecera, que le practicará de inmediato una exanguinotransfusión. 


Amputación

Después de sentarme en el avión, abrí el  portafolio para buscar mi celular y no estaba .Me toque el bolsillo izquierdo de la  camisa con las dos manos y tampoco lo encontré. Al confirmar que lo había dejado en casa, sentí como si me hubieran amputado una de mis extremidades. Al llegar al aeropuerto de Maiquetía, lo primero que hice fue visitar una tienda de celulares. Y a pesar de mi difícil situación económica, tarjeta de crédito en mano, esa que te hace sentir cuando compras que los objetos no tienen precio, compré el más potente celular de última generación. Era la única manera de desamputarme.


Rostro borrado

Para escapar de sus enemigos,  se dejó crecer la barba hasta ocultar el rostro casi completamente. Años después, cuando el barbero afeitó su cara y le trajo un espejo para que se viera, su rostro anterior había desaparecido. Desde ese entonces no sabe quién es.


Innombrable 

Leí, creo que en una enciclopedia borgeana, la historia de un niño que al escuchar su nombre por primera vez, decidió morirse inmediatamente para no tener que  soportar llamarse Anastacio Genovevo Cesario Crisógono Margarito Pitasio Archivaldo Méndez Conde. 


Nada

Se conformó  siempre con tan poco que se acostumbró a vivir de la nada. 


El radioyente

En sus últimos años de vida el abuelo no hizo otra cosa  que escuchar radio. Un día la radio del pueblo dejó de sonar y el abuelo más nunca despertó.


Borrachinis

A papá Justo-mi abuelo- y a tío  Álvaro, 

Allá donde estén.

Vamos a beber hoy y mañana, me dijo. Desde ese día nadie nos volvió a ver sobrios  en esta vida, mucho menos en la otra.


Políglota

A Daniel Ernesto Medina

 

Aprendió a dominar tan elevada cantidad de lenguas que, a veces, le costaba saber en cual idioma se expresaba.


El Imitador 

Se hizo imitador de las voces de los más famosos personajes de la política y la farándula nacional, logrando el aplauso del público y la aceptación de la crítica de la prensa especializada en farándula. Sin embargo, nunca volvió a recuperar el timbre natural de su verdadera voz, por más que lo intentó infinidad  de veces .No le quedó otra alternativa que vivir con múltiples voces prestadas el resto de su existencia.


Estado Civil

Cuando Sandra recibió de manos del funcionario su  nueva cédula de identidad susurró su nombre y  soltó una  carcajada que retumbó en la pequeña oficina gubernamental. Todos los presentes la miraron con asombro y el empleado que acababa de entregarle el documento, un poco enfadado, le preguntó: -  ¿Usted de qué se ríe, señora? Sandra  le respondió: -- Es que ahora sí es oficial, y elevando aún más su voz,  gritó con euforia: ¡Sandra Guerra, viuda de Rojas! Ja , ja ,ja….


Piel Fundida

Prometieron amarse con toda la piel. Ludovico ofrendó  toda su piel. La piel de Rebeca  se quedó en el camino fundida en  otra piel.


Domingo Criminal

Hay días criminales, según el titular de la  página roja de un diario citadino: “El domingo nos dejó seis muertos en la ciudad.”


Desvirginados

La virginidad ha quedado, única y exclusivamente, para las advocaciones marianas. Las otras féminas del planeta  tierra (y una no tan escasa cantidad de la población masculina) han sido satisfactoriamente PENETRADAS.


Infiel

Margoth le fue infiel a todos sus amantes con Raúl, su amor imposible.


Para saber si sí o si no 

Al ingresar  a la universidad, nos hicimos amigos. Albenis estudiaba ingeniería y Liset, medicina. Ella era rubia, de grandes ojos claros, intensos y envolventes.  En nuestro primer encuentro, fue lo único que logré captar  de su delgada y bien delineada figura. Sentir su mirada me fascinó al  instante, perdí la noción del tiempo y de la realidad. Durante muchas noches le hice el amor  y me le declaré en sueños. Todo se redujo a lo onírico.  Ensayé  mi declaración amorosa en infinidad de oportunidades, fue inútil mi esfuerzo. Nunca le hablé de mis sentimientos. Mi timidez venció al amor.

Una tarde, Liset despidió a Albenis con un beso. Cuando él se marchó, le pregunté, que desde cuándo  eran novios. “Desde que me cansé de esperar por ti”, respondió.


Inédito

No tengo protagonista, carezco de  argumento, mis personajes no han nacido, no poseo páginas. No he encontrado un autor que se comprometa a contar lo que quiero contar. Ningún tipo de narrador se ha presentado, ni en primera ni en tercera persona. No soy corto ni largo en extensión. Todas mis características están por definirse. Decídete, apreciado lector, a emprender ese extraordinario e irrepetible viaje por los vericuetos de la imaginación y la ficción. O tal vez, puedas recopilar tus vivencias y te atrevas a compartirlas con tus futuros lectores. No lo pienses  mucho, te aguardo con mis hojas en blanco. Escríbeme, conviértete en mi autor. Hazme cuento, relato, textículo, crónica o novela. Escoge un género, hazme  nacer hoy.


Biografía del autor: Luis Ernesto Medina Vásquez nació en Cabimas, Zulia, el 05 de marzo de 1954. Graduado como profesor de Idiomas Modernos de LUZ en 1954. La Editorial Novilunio publicó su  libro de poemas Cabos Sueltos en noviembre de 2014. Actualmente ejerce como  productor radial, locutor profesional  y director de la emisora Sonora 99.5 FM de Cabimas. Trabaja como docente de Inglés en Concordia Teachers, C. A. 


*Luis Ernesto Medina Vásquez nació en Cabimas, Zulia, el 05 de marzo de 1954. Graduado como profesor de Idiomas Modernos de LUZ en 1954. La Editorial Novilunio publicó su libro de poemas Cabos Sueltos en noviembre de 2014. Actualmente ejerce como productor radial, locutor profesional y director de la emisora Sonora 99.5 FM de Cabimas. Trabaja como docente de Inglés en Concordia Teachers, C. A

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