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jueves, 29 de octubre de 2026

“Tanto me has dado y tanto me quitas” poemas de Luz Stella Salazar López

 

Tanto me has dado y tanto me quitas
 
Gracias por el abrazo infinito que me niega tu frío.
Gracias por el beso sentido que se quedó en el olvido.
Gracias por las caricias perdidas, en un rincón escondidas.
Gracias por la magia extraviada que anida en tu mirada.
Gracias por la brasa encendida que apagas día a día.
Gracias por entregarme lo que yace en tu guarida.
Gracias por las mañanas heridas y las tardes vacías.
Gracias por las noches heladas y los amaneceres en agonía.
Gracias por estar, aunque no estás.
Gracias por resistirte a un nuevo despertar.
Gracias por lo que me quitas y por lo que me das.
Gracias por el engaño que sepultó a la lealtad.
Gracias por la mentira y por la verdad.
Gracias por enseñarme que, al amor, el orgullo lo puede derribar.
Gracias por las lecciones aprendidas y los fugaces momentos de eternidad.
 
 
Nostalgia y esperanza
 
Aunque ya tu alma no vibre con la mía y las rosas rojas se hayan marchitado.
Aunque el árbol recio se encuentre deshojado y sus frutos hayan madurado.
Aunque ya tu cuerpo no se estremezca con el mío y algunos sueños se hayan esfumado.
Aunque la llama en ti se haya apagado, quedan raíces profundas y recuerdos anclados.
Tronco elevado y ramas generosas que apuntan prestas hacia el olvido.
Eres flor que renace cada día. Que renueva sus colores, sus pétalos y sus espinas.
Eres flor que reluce fuerte y bella, bajo el Sol, y entre las estrellas.
 
 
Frío en mis entrañas
 
El frío de tu ausencia en mi cama, en mis poros y en mi almohada.
En mi centro y en mi alma.
Caricias que se quedan suspendidas en el aire y en el tiempo.
Que no vuelven a encenderme y ni siquiera a rozarme.
Besos que brotan hacia tus labios y no encuentran dónde anclarse.
Recuerdos que se clavan como espadas en la esperanza desahuciada.
Lágrimas enrojecidas que se secan al caer en el abismo desoladas.
¡Hielo que resquebraja a paso firme el corazón!
Y a ti ni te inmuta ni te toca. Ni te conmueve ni te empaña.
Y a mí me hiere y me desgarra… ¡Me consume y me devora las entrañas!
 
 
*Luz Stella Salazar López (Cali, Colombia, 14 de enero de 1970) es una comunicadora social-periodista, técnica laboral en Música y artista polifacética que se desenvuelve como cantautora, poeta, escritora, performer, declamadora, modelo y emprendedora cultural. Desde 2019 lidera su plataforma y marca registrada Pluma, verso y canción®, bajo la cual ha desarrollado una destacada producción literaria y musical que incluye el poemario Cambios, renacimiento y música de alas (2024), el EP Buenos vientos (2025) y diversas colaboraciones en antologías poéticas de Colombia, Ecuador, España y Chile. Asimismo, impulsa iniciativas digitales y culturales como su blog en WordPress (2015), el podcast Pluma Luz (2023), la serie de lives Voces, luz y poesía (2024), la propuesta poética colaborativa Diálogos con Luz (2019) y el encuentro multidisciplinario Momentos de Pluma, verso y canción® (2025). Su visión artística proyecta la creación de espectáculos interdisciplinarios en formatos presenciales y virtuales a nivel local e internacional, sustentada en una filosofía de vida orientada por la resiliencia, el arte y la consecución de los sueños.

miércoles, 28 de octubre de 2026

“Nosotras, las que abrimos la boca” ensayo de Francis Ferris Duart


Recuerdo cuando, de niña, mi madre cerró la boca. Abrirla habría sido un récord, pero también una herejía contra el mundo que construyó junto a mi padre; el mismo mundo que heredó de mi abuelo. Un mundo que hoy alimenta a mi hermano y a mí.

A veces imagino cómo habrían sido las cosas si su boca se hubiera abierto. Tal vez mi estómago no se cerraría ante el hambre que constriñe mi carne.

Imagino a mi madre dejando salir un chorro de enojo. Ese enojo que nos enseñaron a ocultar desde la vergüenza.

El enojo que afirma la vida.
El que delimita.
El que establece fronteras.
El que crea espacios donde solo entran quienes son bienvenidos.

Espacios donde la soledad es elegida para ser una misma. Donde una puede moverse a su propio ritmo: orgánico, profundo e imperecedero.

Pero el enojo —nos dijeron— era cosa de hombres. Una emoción reservada al varón.

A las mujeres nos negaron la palabra. Nos cerraron la boca. O, mejor dicho, nos cerraron las bocas.

Todavía hoy nos quieren dóciles. Dulces. Serenas.
Con voz de niña y gestos contenidos. Con movimientos pequeños que ocupen poco espacio en el mundo.

A las mujeres no se nos permite molestar. Ni incomodar. Ni opinar demasiado.

Se espera de nosotras que seamos las grandes cuidadoras de la humanidad: por amor a los hijos, por amor a la pareja, por amor a los padres.

El sacrificio está permitido. El sistema lo necesita para la supervivencia.

Por eso mi madre cerró la boca. Abrirla habría sido un atentado contra el orden heredado. Y, al cerrar la suya, me enseñó a cerrar la mía.

Así, la maldición de mi linaje se perpetúa: una serpiente se enrosca en mi cuello. Succiona palabras, gestos, sabores. Todo aquello que me llena de libertad.

Desciende a mi profundidad y siembra esterilidad, porque solo se nos permite una forma de ser mujer.

Me soborna con un fruto aparentemente apetitoso. Pero, al morderlo, descubro la podredumbre.

La podredumbre se revela cuando la jaula heredada te empuja al lugar de víctima y tú te niegas a ocuparlo. Entonces las puertas se cierran y, de pronto, ya no recuerdas el camino de regreso al paraíso.

Ese paraíso que dice saberlo todo. El que escribió un decálogo de principios y valores que muchos incumplen, pero que todos exigen.

Ahora, en tierra yerma, aunque el frío muerde la piel, levanto mi propio paraíso.

Un paraíso que no es solo mío: es de todas las mujeres que buscan —como yo— una habitación propia. Un espacio donde existir no implique sacrificar ni exiliar al ser.

Una comunidad donde ser mujer signifique abrir la cremallera que selló nuestra voz. Donde las voces vuelvan a ser fértiles y germinen en palabras. Palabras que —como madre nutricia— caben en un único aliento.

El hambre deja de ser el grito de nuestra carne ante el silencio impuesto. Comer deja de ser un voto de obediencia: se convierte en un acto de afirmación, un gesto que devuelve soberanía a nuestro cuerpo.

Abro mi boca y elijo la plenitud. Dejamos de flirtear con la nada. Nuestros cuerpos dejan de ser sacrificio.

Sujetas con identidad propia, habitamos el espacio desde el vínculo y la presencia. Con mi boca abierta sano lo que mis ancestras no pudieron: la fuerza del enojo como acto de autoafirmación.

El enojo que nos devuelve a la carne es el fuego de la voz que dice:
Este es mi cuerpo. Esta soy yo. Aquí están mis fronteras. Yo decido.

El enojo nos devuelve la palabra y el territorio. En el pecho, cuerpo y alma resuenan como un tambor. El no renace en la intimidad del pecho, atraviesa el tiempo y se convierte en semilla.

Una semilla que germina en todas las mujeres que antepusieron las vidas ajenas a la propia.

Recupero la memoria de mi linaje. La memoria de aquellas mujeres que se tragaron sus palabras para no ser expulsadas del mundo.

Ya no somos mártires. Somos mujeres plenas. Mujeres con marcas. Y nuestras marcas —por fin— son perfectas.

 

*Francis Ferris Duart es abogada, escritora y practicante del linaje de la Tigresa Blanca. Su obra transita entre el ensayo y la narrativa poética, explorando la memoria del cuerpo y los silencios heredados que atraviesan a las mujeres. En su escritura, el lenguaje se vuelve un acto de recuperación y resistencia: un espacio donde la fuerza femenina se encarna y el enojo como potencen su versión originaria es potencia transformadora. Sus textos iluminan genealogías invisibles y buscan devolver al cuerpo una soberanía negada durante generaciones.

martes, 27 de octubre de 2026

"Nuestro espacio limitado" poemas de Laura Vega


Nuestro espacio limitado
 
Hay cadenas auto impuestas
de las que es difícil escapar
y tal vez es porque no son
tan impuestas por nosotros
como lo creemos.
 
los limites no nacen de nosotros,
sino de la necedad de nuestros padres
de no dejarnos ser como somos,
límites gritados, e impuestos.
 
El miedo al todo,
y la esperanza a nada,
asi fuimos criados y por ello
cortamos en círculo radicalizado.
 
Un niño no debe trepar un árbol,
o moverse, o hablar de más,
porque es un niño y se puede lastimar,
porque es un niño y debe respetar.
 
el decirle inutil a un infante esta normalizado,
el decirle inutil a alguien mas es castigado,
la vida sigue y corre
y el niño crece, y entra a un mundo que lo retuerce.
 
El niño ahora es un adulto,
que miedo a todo heredó de sus difuntos,
el niño quiere escalar el árbol,
y naciendo mono terminó creyéndose pescado.
 
el niño se ha abandonado,
se a limitado y se ha despreciado,
pero el niño no era eso,
a el niño, lo han encadenado.
 
 
 
Las ganas que me tienes
 
Tengo muchas ganas de ti,
pero parece que tu no las tienes,
o que no las tienes en la misma medida,
y eso me asfixia.
 
Me lleva al incontrolable
torbellino de mi mente,
y me lleva a preguntarme
porque no soy suficiente.
 
Cuando hablamos, tus dulces labios,
me dicen que me deseas descontroladamente,
cuando estamos juntos,
el descontrol se siente.
 
Pero en la intermitencia de la vida,
los afanes y los peros,
parece que nada se acomoda,
y cuando nada lo hace,
siento que te pierdo,
siento que no me buscas,
y no intentas atraparme.
 
Cuando no todo se acomoda,
siento que no tienes ganas de mi,
dejó de percibir tu deseo,
y creo que tus palabras descontroladas,
son solo frases calientes,
que no buscan llegar a la verdad de tu anhelo.
 
Cuando el universo no está a nuestro favor,
dejo de sentir tu calor,
tus frases dejan de atravesarme,
e incluso desaparecen,
tu desapareces,
y me dejas en la penumbra,
 
Tu imagen idealizada,
no atraviesa la pantalla,
tus imágenes de recuerdo,
se quedan entre mis manos,
tus manos no me tocan,
tus pies no se mueven hacia mi.
 
Y en medio de las incesantes,
apuestas,
y de las incesantes dudas,
creo que no me deseas.
 
No te mueves por mi,
no vienes a mi,
no te esfuerzas,
y me dejas evaporarme,
en medio de tu mente,
desaparezco,
hasta que vuelvas a ver mis mensajes
y desees mis besos.
 
 
El beso
 
Que difícil es besar en la mejilla,
cuando los labios se conocen,
la cercanía de la piel,
se enciende,
se enfurece, y busca romper la distancia.
 
Pero así va la vida,
con miles de mejillas
que se acercan,
y que al acercarse,
sienten el calor de un cuerpo,
que alguna vez les perteneció.
 
Ese beso para saludar,
ese beso para despedir,
ese que no siente los labios,
que se aleja sin veranos de pasión.
 
Ese beso es el que tenemos tu y yo,
ese que tantas ex parejas tienen,
que desean evitar
por el dolor que deja el residuo del momento,
o que desean realizar por los recuerdos,
que el olor, del amado pueda despertar.
 
Ese beso post relación
que da cuenta
del gran desamor,
la desilusión, y la ruptura del romance,
como nos gustaría que fuera.
 
Ese beso.
que se desea,
que arde,
y que busca estar más cerca de lo hablado,
de lo habitado,
y de lo poseído
que no se poseerá más.

 
*Laura Vega tiene 22 años, reside en Colombia y estudió Artes Plásticas. Ha encontrado en las letras una forma de comprenderse profundamente, organizar sus pensamientos y expresar aquello que le preocupa, le apasiona o transita por su mente. En este proceso, ha descubierto que lo personal, al convertirse en público, puede conectar con otras personas y brindarles la posibilidad de reconocerse y comprenderse a sí mismas.

lunes, 26 de octubre de 2026

"Del amor interno y externo" pinturas de Sara Sol RR


Nombre: Del amor interno y externo
Técnica: Acrílico sobre panel
Medidas: 45x40 cm
Año: 2026



Nombre: Pray
Técnica: Acrílico con scratch sobre panel
Medidas: 40x50 cm
Año: 2022


 

Nombre: De la transformación
Técnica: Acrílico sobre panel
Medidas: 50x45 cm
Año: 2026



Nombre: Oroborus
Técnica: Acrílico y óleo con scratch sobre panel
Medidas: 40x50 cm
Año: 2022



Nombre: De la creación
Técnica: Acrílico sobre panel
Medidas: 50x45 cm
Año: 2026



Nombre: De la autorrealización
Técnica: Acrílico sobre panel
Medidas: 45x50 cm
Año: 2026



Nombre: De la abundancia
Técnica: Acrílico sobre lienzo
Medidas: 45x 60 cm
Año: 2026


 

*Sara Ramírez Rodas. Bello, 1995. Maestra en artes plásticas de la UdeA. Mi obra tiene a la Muerte como punto de partida, y a partir de allí exploro los paisajes interiores que componen las partes más inaccesibles del Ser. Haciendo uso de símbolos de diversas cosmogonías, busco darle un lenguaje al inconsciente y llegar a un proceso de creación intuitiva y racional al mismo tiempo, que me permita contar historias con la pintura como medio principal.​ Muestra pictórica con el proyecto "Amor Fati" en Candela Casa cultural, Santa Fé de Antioquia, 2025 .Ganadora proyecto Paramento de la galería del Colombo Americano de Medellín Paul Bardwell y la Colección oliveros con el proyecto Ut Pictura Vitae, 2023. Participante de la exposición Cartografías de una grieta, realizada por la Revista universitaria Ojo de Pez, 2022. Ganadora de la beca de Residencias Artísticas Nacionales del Ministerio de Cultura, en Manusdea Antropología Escénica, Choachí, 2019. Muestra de grado “En el principio todo era Ruido” facultad de artes, mayo de 2019.

sábado, 24 de octubre de 2026

"Rechazo" poemas de Clarissa Macedo

 
Rechazo
 
Tu mirada ginecológica
habita mi acuario
de usuras y miedos.
 
Profesional, aséptico y vidrioso,
el desplazarse de tus ojos
ofende a mi útero,
cansado de la espera.
 
Mientras me curo de tu ausencia,
de tu rostro clínico y distante,
que nunca arranca el llamado de mi súplica,
bordo la falsa flor,
coronada de trampas,
clandestina
como la aguja que no supe usar
y que clavé en la casa más alta de tu corazón.
 

Consanguínea
 
Soy una nómada azotada por el viento,
una película que no sabe de dónde viene
     ni adónde va.
 
Una capa encarnada que celebra
y duerme.
 
Mi liturgia es el germen, la roca,
el brote de arrecifes en la esquina,
una caricia, un rostro, el perdón.
 
Una viajera
descuartizada por los genes,
por el crepúsculo, esa detracción.
 

Inapropiada
 
Fui una mujer por la mitad.
Desnuda y expuesta por completo en la cama,
no fui más que el agujero de tu deseo
mientras pronunciabas los nombres de otras
al ritmo de las manecillas del reloj.
 
Cada vez que me acostaba contigo,
una infección se apoderaba de mí desde la boca al principio,
y me debilitaba en vigor y en palabra
en presencia de una enorme contrición.
 
Hoy, que ya ni siquiera sirvo
para tus arrebatos de hombre con hambre,
soy un mueble con la pata rota
en el cuarto de las inconstancias.
Y cuanto más me alejo,
más se agranda
tu felicidad de clase acomodada
ante mi debilidad de mujer que ama.

 
*Clarissa Macedo. Doctora en Literatura y Cultura. Escritora, revisora de textos, agente cultural, investigadora y profesora. Presenta su trabajo en eventos en Brasil y en el exterior. Participa en antologías, revistas y sitios web. Ha publicado O trem vermelho que partiu das cinzas, Na pata do cavalo há sete abismos (Premio Nacional de Academia de Letras de Bahía) traducido al español y publicado en España y Perú, En la pata del caballo hay siete abismos, O nome do mapa e outros mitos de um tempo chamado aflição, A casa mais alta do teu coração (Premio Biblioteca del Paraná) y Misal o el libro de las falenas. Ha participado del Circuito de los Autores, del Sesc. Es la idealizadora de la Feria de Autoras Bahianas y del Sarao Cartografías. Edita la revista bangüê.