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miércoles, 2 de septiembre de 2026

"Bosques y follaje tropicales " obras de Marina Comas

Nombre: Bosques y follaje tropicales 
Técnica: marcadores sobre papel
Medidas: A3
Año: 2025 - 2026


Nombre: Bosques y follaje tropicales 
Técnica: marcadores sobre papel
Medidas: A3
Año: 2025 - 2026


Nombre: Bosques y follaje tropicales 
Técnica: marcadores sobre papel
Medidas: A3
Año: 2025 - 2026


Nombre: Bosques y follaje tropicales 
Técnica: marcadores sobre papel
Medidas: A3
Año: 2025 - 2026


Nombre: Bosques y follaje tropicales 
Técnica: marcadores sobre papel
Medidas: A3
Año: 2025 - 2026


Nombre: Bosques y follaje tropicales 
Técnica: marcadores sobre papel
Medidas: A3
Año: 2025 - 2026

 



*Marina Comas es artista plástica con una trayectoria vinculada a la pintura y a la formación académica en artes visuales. Entre 1981 y 1984 realizó estudios de pintura en el taller de la artista Básica Kuperman. En 1986 ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y posteriormente cursó estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, donde profundizó su formación artística. En el área de extensión cultural en pintura, continuó su preparación con reconocidos maestros, entre ellos Pablo Renzi, en 1987, y Jorge Dermijian, en 1988. Su trayectoria artística se ha desarrollado también a través de diversas muestras individuales en espacios culturales y galerías de arte. Entre ellas se destacan Ángelus, presentada en una galería de arte en 1988; exposiciones realizadas en 1989 y 1991 en galerías y espacios de arte; así como muestras en el Centro Cultural San Martín (1993) y el Centro Cultural Recoleta (1996). En 2026 continúa vinculada a la actividad artística y presenta su obra en el Centro Cultural Resurgimiento, reafirmando una trayectoria construida a lo largo de varias décadas de dedicación a la pintura y a las artes visuales.

martes, 1 de septiembre de 2026

"La muerte y las lobas" poemas de Nideska Suárez

La muerte y las lobas
 
La muerte como algo cotidiano
sin dientes a la orilla de un río
con el corazón fuera del pecho.
¿Quién se lo habrá arrancado?
Seguramente el opio del deseo
las alas desplumadas
el alma envenenada
la salvación inoculada en las venas.
 
¿Y la belleza?
¿Dónde está la belleza?
Siempre intocable y lejana
en las lágrimas de los miserables
ausente del lodo y los conjuros.
 
Hoy dejo aflorar mi propia sombra
en este nenúfar del pasado.
 
Palpita un aullido en mis entrañas
viene a mí el olor de otras lobas solitarias
perdidas bajo el desierto de mi carne.
Ellas ya no huyen de la muerte
la saben como algo cotidiano
sin dientes a la orilla de un río
con el corazón descosido en el pecho.
 
 
Tan grande como una perla
 
A veces la luz es la propia sombra
cual alfiler clavado
en la tierna carne de la ostra.
De ese dolor nace la perla
lágrima ciega enclaustrada
entre conchas de nácar
ignorante del vasto océano que la rodea.
Así de pequeño es nuestro gran dolor:
el mar continuará existiendo
aun cuando la ostra se haya ido.
 
 
Ni una lágrima
 
No hay quien llore a los condenados del mundo.
No hay quien los llore
o riegue sus marchitas raíces.
Somos nosotros los condenados
y andamos por el mundo
sin saber llorar como los árboles.

 
*Nideska Suárez Nació en Caracas, Venezuela. Es licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela, cursante de la Maestría en Estudios Literarios, en esa misma casa de estudios. Es novelista, cuentista y poeta. Ha ganado varios concursos literarios a nivel nacional e internacional. Con su novela El huevo del mundo ganó el Premio de Narrativa Francisco García Pavón, en España (2002), siendo la primera escritora latinoamericana en obtener dicho galardón. En el género de literatura infantil publicó, con el Grupo Editorial Norma, el cuento Lo que encontró Makuna, en la Colección “Torre de papel” (2008). En el año 2018 publicó la plaquette de poesía La línea de mi cuerpo y en el 2023 publicó el poemario Desde mi útero, el cual está disponible en Amazon.

lunes, 31 de agosto de 2026

"Tristeza" pinturas de Elsa Valenzuela


Nombre: Tristeza
Técnica: Tinta, marcadores, lápices de colores, acrílico,
tempera y acuarela sobre papel
Medidas: 33x25cms
Año: 2026

 

Nombre: Conmoción
Técnica: Tinta, marcadores, lápices de colores, acrílico,
tempera y acuarela sobre papel
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Nostalgia
Técnica: Grafito, tinta, marcadores, lápices de colores, 
acrílico y tempera sobre papel
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Desengaño
Técnica: Lápiz blanco, acrílico y 
tempera sobre papel.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Asombro
Técnica: Grafito, tinta, lápices de cera, lápices de colores, 
acrilico y tempera sobre cartulina.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Esperanza
Técnica: Lápices de colores, acrílico, 
tempera y óleo pastel sobre papel.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Inquietud
Técnica: Lápices de colores, acrílico y tempera sobre papel.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



Nombre: Tranquilidad
Técnica: Lápices de colores, acrilico y tempera sobre papel.
Medidas: 33x25cms
Año: 2026



*Elsa Valenzuela, oriunda de Lima, Perú, es bachiller en Artes Plásticas y Visuales, con especialidad en Pintura, y cuenta con formación en Derecho y Ciencias Políticas, así como estudios de especialización en Educación Artística, Cultura y Ciudadanía.  Durante gran parte de su trayectoria se dedicó a la enseñanza del arte y a la proyección social mediante el desarrollo de proyectos artístico-educativos en los campos de las artes plásticas y visuales, vinculados con la cultura y la ciudadanía. Actualmente desarrolla su práctica artística en su taller personal, donde explora principalmente el dibujo y la pintura a través de medios mixtos y múltiples, además del collage, el arte textil y los ensamblajes. Los árboles constituyen uno de los elementos recurrentes en su obra y funcionan como una forma de expresar emociones, sentimientos y experiencias personales. Un ejemplo de ello es la serie Arboleda, que nació como una especie de diario visual, construido poco a poco, día tras día. La obra permaneció en reposo durante un largo período y fue retomada y concluida recientemente, en un proceso similar a la revisión de un texto: eliminando, incorporando, transformando o conservando elementos tal como habían surgido originalmente. Su práctica artística se caracteriza así por un proceso íntimo y reflexivo, en el que la experimentación con diferentes técnicas y materiales se convierte en un medio para explorar la memoria, las emociones y las experiencias que atraviesan su vida. 

viernes, 28 de agosto de 2026

"La Furia que Me Devolvió el Nombre" Cuento Janneth Guarin Ayala


Estaba dentro de mi camioneta cuando empezó a agredirme.

En medio de la discusión, escuché una orden: bájese.

Era mi esposo quien me golpeaba para obligarme a bajar del carro.

Los golpes llegaron primero desde adentro, cerrados, urgentes, como si mi cuerpo fuera un obstáculo que había que sacar.

Yo no me bajé.

Entonces él descendió del vehículo. Desde la puerta del conductor, sosteniéndose del techo, comenzó a darme patadas. Una tras otra. El metal vibraba. Mi cuerpo recibía. Yo seguía ahí, atrapada, sin espacio para moverme, sin tiempo para pensar. No estaba discutiendo. Estaba sobreviviendo.

Al ver que no lograba sacarme, rodeó la camioneta. Abrió la puerta de mi lado y volvió a golpearme. Después me jaló del brazo con fuerza y mi cabeza se golpeó contra el carro. Ese sonido seco, brutal, todavía resuena en mi cuerpo.

Y entonces escuché el grito.

—¡Para! No le pegues a mi mamá.

No fue un ruego, sino un mandato desesperado que rompió la burbuja de la agresión. La voz de mi hijo. Al mismo tiempo, mi hijo menor lo golpeó por la espalda con una vara de madera. Una vez. Y otra. Y otra. No por rabia. Por protección.

Ese acto fue lo que detuvo la agresión. No porque el hombre entendiera. Sino porque un niño cruzó una línea que ningún niño debería cruzar jamás.

En ese instante algo se rompió definitivamente dentro de mí. No fue solo el dolor físico. Fue la comprensión brutal de que mi hijo había tenido que convertirse en adulto para defenderme. De que mi silencio lo había empujado a ocupar un lugar que no le correspondía. De que yo estaba enseñándole, sin querer, que la violencia era un idioma posible.

Ahí nació la furia. No como un grito. No como un ataque. Sino como una certeza clara, fría, irrevocable: esto no puede continuar ni un día más. No como la chispa que incendia, sino como la corriente subterránea que socava los cimientos.

No me fui al día siguiente. La furia tardó en volverse estrategia, pero se quedó un tiempo más, con el cuerpo adolorido y el alma en estado de alerta permanente. La casa se volvió un territorio extraño. Nada había cambiado afuera, pero yo ya no era la misma. Miraba a mis hijos distinto. Con una mezcla de amor feroz y culpa muda. Cada gesto cotidiano estaba atravesado por una pregunta que no me dejaba en paz: ¿cómo llegamos hasta aquí?

Durante años me habían dicho que la rabia era peligrosa. Que una mujer rabiosa es exagerada, conflictiva, inestable. Pero mi rabia no me destruyó. Me ordenó. Fue ella la que me impidió volver a justificar. La que no me dejó olvidar. La que se quedó despierta cuando el miedo quería convencerme de quedarme.

Empecé a escuchar mi cuerpo. El cansancio extremo. El nudo permanente en el estómago. La tensión que no se iba. Mi cuerpo no quería sanar para seguir igual. Quería salir. Ahí entendí algo que nadie me había enseñado: mi rabia no era solo mía. Era heredada. Venía de mi madre. De mi abuela. De tantas mujeres que se quedaron porque no había opción. Yo sí tenía una. Aunque me aterrara.

La migración no fue un sueño. Fue una huida. No una huida cobarde, sino necesaria. El acto más radical de amor que pude ofrecerles a mis hijos y a mí misma.

Me fui tiempo después, cuando pude. Cuando el cuerpo aguantó lo suficiente. Cuando la furia dejó de arder y se volvió dirección.

Irme fue perderlo todo: la identidad, la seguridad, la historia conocida. Pero quedarme era perderme yo. Y eso ya no estaba dispuesta a negociarlo.

El exilio no fue romántico. Fue silencioso. Solitario. Duro. Ahí no era esposa. No era víctima. No era nada reconocible. Pero en ese no-ser, algo empezó a nacer. La furia ya no gritaba. Se había convertido en una certeza: el silencio se había acabado. Ya no había herencia que proteger, solo una vida que reclamar.


*Janneth Guarin Ayala escribe desde el cuerpo y la experiencia del exilio y la reinvención. Su narrativa cuestiona las estructuras del silencio y el mandato de la violencia. Seleccionada en antologías de narrativa hispanoamericana por la Editorial Tres Gatas, su trabajo busca transformar la historia personal en una herramienta de claridad estratégica para otras mujeres. Es, ante todo, una arquitecta de su propia historia.

jueves, 27 de agosto de 2026

"El último romántico" pinturas de Shanelli Barraza Solano


Nombre: El último romántico
Técnica: Pintura acrílica sobre lienzo
Medidas: 40 cm x50 cm
Año: 2025
 


Nombre: Cuando ví a la sombra como hermana de la luz.
Técnica: Pintura acrílica sobre papel acuarela
Medidas: 30 cm x 40 cm
Año: 2026



Nombre: Enamorado de una desconocida .
Técnica: Pintura acrílica sobre papel acuarela
Medidas: 30cm x 40 cm
Año: 2026



Nombre: El día que la muerte llegó.
Técnica: Pintura acrílica sobre lienzo
Medidas: 30 cm x 40 cm
Año: 2025



Nombre: El rojo más puro.
Técnica: Pintura acrílicas sobre lienzo.
Medidas: 30 cmx 40 cm
Año: 2026



Nombre: Aprende a decir adiós ante la inmensidad del río .
Técnica: Pintura acrílicas sobre lienzo.
Medidas: 30 cmx 40 cm
Año: 2026


Nombre: Conmigo mismo
Técnica: Pintura acrílica sobre lienzo
Medidas: 40cm x 60cm
Año: 2025

*Estudiante de Artes Plásticas, docente y gestora cultural. Especializada en pintura, escultura y dibujo, con interés en la escritura creativa y la música. Mi obra plástica se enfoca en motivos surrealistas y estética primitiva. En constante búsqueda de nuevos conocimientos para enriquecer mi práctica artística, con especial interés en la experimentación, el trabajo colectivo y la difusión de conocimientos.