Invierno
Respiro lento
Como si de esa manera fuese a durarnos más
La cuota infinitesimal de gloria que aquí nos toca
No le dura a nadie
Tampoco a nosotros
Pero si nos empeñamos en creerlo
Casi parece cierto:
Que nos vamos a abrasar con la mirada para siempre
Que me vas a desnudar susurrando estupideces en francés para siempre
Que nos vamos a tener como refugio
Como cuevita y submundo
Como esperanza de unión por encima del Afuera que es todo gritos, engaños, lenguas filosas, ojos cansados y tristes.
Casi parece cierto y sólo lo parece
porque yo sigo respirando como me enseñaste
Despacito
Aún delante de esta lápida absurda
Con tu nombre bien escrito
Con esas flores de papel y lágrimas que te dejaron los niños
Con la montaña ennegrecida que es este instante larguísimo
Empujándome con fuerza, con inclemente fuerza, al abismo.
Respiro lento
Quién quita y así nos dura un poco menos
Lo insoportable que es asomarse a la idea
De que no vuelva a abrasarme tu mirada
De que no vuelva a reírse, jamás, nunca, mi cara.
Ya no reírse como mueca de músculos contraídos:
Reírse como con dicha, como con esperanza, como estando viva.
Estando viva sé que ya no.
Sé que ya nunca.
Faltas
Tengo una perra
Quién sabe cuántos gatos
Recuerdos opacos, confusos,
de la Colonia Tovar y de Chichiriviche
Pero sobre todo tengo miedo
De que el amor no te sea suficiente
De que el dinero no sea suficiente
Para comprarte los patines, la bici, las muñecas ojalá articuladas
Para pagarte un tratamiento de dientes
Estoy cansada, muerta de sueño en insomne
Y tengo miedo de nunca ser más plena que esto
Para que, cuando juguemos, yo pueda solo jugar
Y no estar llenando la nevera imaginariamente al mismo tiempo
O poniendo persianas
O llevándote a Disney y a conocer a tus primos
Quiero dormir como tú duermes y no sobresaltarme
Por las deudas que se juntan
Por el amor que te tengo y que no sé si te alcance
Para perdonarme
Por heredarte antecedentes de cáncer y Alzheimer
Por tener que encerrarme a veces a llorar mudo en el baño
Por no tener para un colegio libre
Donde te entiendan y te dejen que aprendas a tu ritmo
sin rigidez excesiva, sin obligarte a hacer fichas
Tengo ganas de besarte la nariz y olerte el pelito
Sin que me duela la panza de imaginar lo que me va a salir arreglar el auto, las ruedas del auto, esas que necesitan aire casi a diario porque se desinflan
Qué parecidas a mi
A mí se me van los años, tus mejores años,
No jugando plenamente
Llenando la nevera imaginariamente
Y pidiéndote perdón un millón de veces
Por llorar en el baño
Y porque no haya nadie más que yo, que soy tan torpe, para llevarte a pasear y a corretear por los campos.
Porque no haya nadie más para ayudarte a dormir
Porque no haya nadie para sostenerme cuando me derrumbo.
Necesitas una mamá mejor que la que tienes.
Pero te juro que tienes la mejor que puedo.
No conocí el Orinoco
Habíamos sido silencio
silla vacía
pantalla azul, encendida
Nuevas aguas, fuentes famosas, castillos
Puentes de ensueño, hojas de otoño,
monedas fuertes, calles seguras
Espejismo. Sueños de no sé quién. De un vecino.
Habíamos sido desvelo
incertidumbre
aguacero
Habíamos hecho las paces con la injusticia
Agachamos la cabeza: "Qué tanto importa ser libre".
Claudicamos. Fingimos. Huimos.
Borramos cualquier rastro.
Copiamos acentos. Camuflamos el andar cadencioso de nuestro cuerpo. Cubrimos los poros, las canas, los miedos.
Amamos de lejos
Buscamos anclarnos, pero en el aire... es difícil.
Buscamos nuestros trocitos.
Para juntarnos
Para zurcirnos
Dijimos chao con la mano
Al horizonte, al terruño
Y años más tarde parece
Que todo aquello no existe más que en los sueños confusos
En los que vuelvo a una patria que ni murió ni me expulsa.
*Oriana Martins nació
en Caracas, Venezuela, en 1987. Motivada por la curiosidad de explorar
nuevas culturas, emigró a Argentina al alcanzar la mayoría de edad y se radicó
allí durante dos años; en los que combinó el trabajo en diversos oficios como
hostelería y atención al cliente con su afición a viajar. De esta manera pudo
conocer gran parte del país sudamericano. Después de este período regresa a su
país natal y cursa estudios universitarios en Teatro. Debido a la crisis
económica, política y social de Venezuela, decide emigrar nuevamente en el año
2017 para establecerse en España, la tierra de sus abuelos maternos. Allí ha
sido madre, ha forjado lazos de amistad y familia, y se ha especializado en la enseñanza
del yoga.
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