Homenaje a José Saramago
El hambre de mi espíritu,
buscaba tu puerta,
y Lanzarote era un destino,
donde buscar tus huellas.
Entre en tu casa,
buscando respuestas,
Con mi corazón de niño y de poeta.
bailaban tus palabras, por todas las paredes,
y desde el mar, llegaba una lágrima,
colgada de las estrellas.
Sentado en tu escritorio,
Atravesabas esferas.
Era tu voz un dardo,
crítico con la explotación ajena.
Era tu corazón una voz,
fuerte y firme contra las hienas,
que buscan con sus multinacionales,
dominar nuestra tierra.
El café de tu cocina,
acariciaba mis manos,
y alimentaba mi alma.
El Arcángel Gabriel,
defendía tu sala,
mientras yo acariciaba todos tus libros,
que conversaban en tu estancia.
Los relojes de tu casa,
Serán testigos cada alba.
Su corazón hecho latidos,
a las cuatro siempre cantan,
para hablar de un amor,
que siempre será llama.
Cuando llego a tu alcoba,
no puedo con mi alma.
Mi corazón sube por mis ojos,
para llorar una lágrima.
Busco tu presencia…
Tu muerte es una herida,
que nos duele a todos.
Sin ti nos falta la vida,
nos hemos quedado tan solos.
Afuera, te llora el olivo, a fuera te llora el olmo,
la silla, la piedra, el recodo.
Afuera te llora el mar,
con un luto de sombras.
Afuera te lloramos todos.
buscaba tu puerta,
y Lanzarote era un destino,
donde buscar tus huellas.
Entre en tu casa,
buscando respuestas,
Con mi corazón de niño y de poeta.
bailaban tus palabras, por todas las paredes,
y desde el mar, llegaba una lágrima,
colgada de las estrellas.
Sentado en tu escritorio,
Atravesabas esferas.
Era tu voz un dardo,
crítico con la explotación ajena.
Era tu corazón una voz,
fuerte y firme contra las hienas,
que buscan con sus multinacionales,
dominar nuestra tierra.
El café de tu cocina,
acariciaba mis manos,
y alimentaba mi alma.
El Arcángel Gabriel,
defendía tu sala,
mientras yo acariciaba todos tus libros,
que conversaban en tu estancia.
Los relojes de tu casa,
Serán testigos cada alba.
Su corazón hecho latidos,
a las cuatro siempre cantan,
para hablar de un amor,
que siempre será llama.
Cuando llego a tu alcoba,
no puedo con mi alma.
Mi corazón sube por mis ojos,
para llorar una lágrima.
Busco tu presencia…
Tu muerte es una herida,
que nos duele a todos.
Sin ti nos falta la vida,
nos hemos quedado tan solos.
Afuera, te llora el olivo, a fuera te llora el olmo,
la silla, la piedra, el recodo.
Afuera te llora el mar,
con un luto de sombras.
Afuera te lloramos todos.
Hoy he visitado tu casa,
donde se mecía tu barba,
en el frescor dulce de la hierba.
Me acompañaba mi musa,
también tus palabras.
No todos los días
se visita la casa de un poeta.
Abrí la puerta, de tu casa.
Una nube de gorriones,
bailaban por las ramas,
y trinaban tus versos,
sonriendo sobre sus patas.
La imprenta con sus dedos de hierro,
Atrapaban tus cartas.
Un murmullo de versos,
protestaban en la sala.
Abrí la puerta…
Abrí tu alma…
Me saludaste a la entrada.
Me condujiste a la sala, donde la partida de cartas,
poetizaba la estancia.
Donde te sentabas, con Rubén Darío,
José Martí, te abrazaba,
y León Felipe sufría,
por la humanidad vacía.
Mientras, yo callado observaba,
las sillas y las camas,
donde dormía el silencio,
que buscaba su almohada.
Salimos buscando la brisa,
Sobre tu tierra mojada.
Subimos las escaleras hacia la parte más alta,
donde estaban las camas,
despertando tus sueños,
dormidos en tus sabanas.
Los cristales de las ventanas,
atravesaban las miradas,
mientras las chimeneas, todas,
que calentaban nuestras palabras.
Nuestro lenguaje era la hierba.
La hierba, nuestra mirada.
Nuestra despedida de hierba.
Hojas de hierba que cantan.
que te habla desde el monte,
con mi solidaridad sana.
con las olas en mis labios,
dispuesto siempre para amar.
esclava de mis desvaríos,
ni como enemigo me veas.
todo el amor que yo tengo,
y vivir en ti lo vivido.
sino tu alma gemela,
y vivir en mi amor herido.
tú eres mi pasión diaria,
donde pongo toda mi vida.
nadie lo podrá decir,
somos ostias de nuestro sagrario.
cruzar tu cuerpo y el mío,
sabiendo que ahí estamos.
no es un desvarío,
son dos llantos en una sola boca.
te lloro sin desencanto,
y es tu vida mi reclamo.
y tu corazón va al río,
donde podrá desembocar.
en ti esta mi felicidad,
que cada día vuelve a resurgir.
ni poseer otros cuerpos, ni besar otros labios,
Como los tuyos divinos.
siempre al cincuenta por ciento,
y brindemos hoy con vino.
Ver una entrada al azar
No hay comentarios:
Publicar un comentario