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lunes, 6 de julio de 2026

"No estar todavía manca" poemas de Ana Valín

 

No estar todavía manca
 
Se apagó la luz de la buhardilla,
la buhardilla que hay en esos fondos
 de niña asustada.
Nunca te empeñaste en poner claraboyas
dentro de tu inmensa
oscuridad.
 
El iris soporta ahora el peso
de tus errores,
acrecentando la factura de la luz
y la insensatez de estas patas de gallo
con sonido incorporado,
de vejez.
 
Una estrella no llegaría a ser suficiente
para hacer chisporrotear la valentía.
Es imposible tejer un tapiz luminoso
con tan solo esa ranura de lúgrubre intensidad.
Simplemente puedo verte al trasluz
y con el paso de los años subiendo por tu espalda.
 
Te han trepado las madreselvas.
Te han atrapado las cegueras de esos sueños rotos.
Los añicos no merece la pena que los barras
con esa escoba tosca y marchita.
Pon la fe mejor en otras ilusiones renovadas.
Pon la fe en tu poesía.
 
¡Qué te salven los versos,
disolvente universal
contra todo pronóstico de fallo!
¡Qué te salven las estrofas
aún sin musicalizar!
Esa es tu suerte; no estar todavía manca.
 
 
La favorita
 
Nunca he sido tu favorita,
la favorita de nadie,
esa que se adapta con la franqueza
de saberse infiel, a las cosas comunes.
 
Nunca he sido más que esta vulgar poeta
que solo se concibe a sí misma
en la soledad de unos susurros
que siempre derivan en versos.
 
Y te quejarás porque no soy la perfecta hija,
ni la perfecta madre,
ni la perfecta ex-esposa,
ni la perfecta ex-ella misma.
 
Mas yo seguiré acrecentando este desvelo
que supone abrirme las rejas que tú me has impuesto
con esas exigencias inalcanzables
y siempre te diré lo mismo,
que mi secreto solo consiste en seguir... rebelándome.
 
 
Sutileza terminológica
 
Roto y corrompido son sinónimos para mí.
Los dos habitan en las mismas líneas,
de las mismas páginas,
del mismo diccionario.
 
A pesar de ello, hay una sutileza que distingue a ambos términos.
Rota está la cuerda nº3 de la guitarra
y la nº2 de la garganta.
Corrompido, en cambio, está el canto del sapo al borde del estanque
sin atreverse a tocar el agua
por si se vuelve ceniza.
 
Inútil y mancillado, por otro lado, me resultan antónimos.
Inútil es la rotonda en la que doy tantas vueltas de carrusel
como los ángeles intentando bajar del cielo para tomar un poco de sopa caliente.
Mancillado está ese gesto triste y elocuente
que me fabricaste durante años diciéndome siempre,
que toda la culpa de lo nuestro era mía.
 
En el tejado de mi casa verde
 no habitan aves capaces de querer quedarse,
capaces de poner huevos como las gallinas de corral.
¿Para qué pensar entonces en una descendencia
incapaz de cuidarse a sí misma,
incapaz de procurarse sola un poco de amor?
 
Mi pelo pronto estará gris y encanecido.
El temblor de mi estómago habrá desaparecido.
El sol en lo alto dejará de ser tibio para volverse frío
y este lápiz, casi sin punta, no querrá escribir ni un solo día más.
¡Hay tantas ganas de llorar en mí como rizos de horizonte haciendo nuevos mañanas!
 
 
*Ana Valín (Mirlo Blanco) nace en Lugo en 1980, Galicia. Desde niña está ligada a la escritura como elemento terapéutico, tras ser diagnosticada de TDHA y altas capacidades. Ana estudia primero periodistmo y posteriormente magisterio. Actualmente ejerce de maestra, compaginando su labor con las letras. En 2016 publica la novela surrealista El vals de las hormigas y en 2023 el poemario La muerte de Alicia (o el ocaso), un homenaje a las imperfecciones de la maternidad. Ese mismo año Ana recibe el segundo premio de poesía María Mariño. En 2025 surge En las latitudes de un miedo políglota,su segundo poemario, que hace alusión al dolor de separación tras su ruptura sentimental con el padre de sus hijos. En esta nueva propuesta se reivindican valores como la feminidad, la necesidad de la soledad como recurso de autodescubrimiento y el empoderamiento como mujer. 

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