Poema sin título
He habitado
muy lejos
de aquello
que llevo por dentro,
Y desde ese abismo
se han abierto
un torrente de versos,
a la intemperie.
A esta hora,
escucho la lluvia
correr trasegada.
Y sí alguna vez,
intente
anudarlos a aquello.
Al final preferí
sembrarlos, y
ver el bosque
en su espesura.
Cargar con mi sombra
cuelga
sobre mis sentidos
copada de poesía.
“Atardeceres de una tierra”
Herede una mirada
silba con sus memorias
en los pasos de las noches
bordadas del sendero.
L.G.C
Era una tarde de soledad
ventisca y vivaces nubes
cuando tus ojos se despertaron
en mi atardecer.
Cuando la grieta silente de las voces
entraron con sus halos de luces
como hijos correteaban
los pasillos
y el paisaje circundaba se abría
frente a los pasos perdidos.
Eran las luces del camino silbando
por sus laderas los versos de aquella
silueta tórrida como un fantasma
seguía empinada en sus copas y besos
en la garganta marga.
Como una brasa lenta
hamacada en la memoria
el pastizal teñido de notas
y sus agujas pintadas de horizonte
columpiaba el sendero ciénagas.
Cuando la noche guiaba el recuerdo
y ese mirar eclipsado de estrellas
adultero intentaba el reposo
con una mirada vacua
y alargada de trenes imaginarios
llenos de sueños y alforjas.
No había amanecido aún
y el olor filtraba la ventana con un
canto de erguidas propuestas
con las manos sujetas en la sabana
el respirar hondo cargaba
en su trozos y el latir saltaba
temblando el pulso
al cargar la dulzura de tus ojos
en la piel de la mañana.
No hubo espacio
donde no estuvieran
sembrando el amanecer.
Otro poema sin título
Me conmueve el paso del poeta,
al hilar en el reverso de las sílabas
Me conmueve el amor
indolente en su voz, su voz tránsfuga
Me conmueve la cicatriz de su almíbar en exilio,
el soñador de mundos y cárceles solitarias
El espíritu del ser incierto
Intenta adivinar el corazón de la noche
enhebrar su exhalación, su voz tránsfuga
La lluvia tórrida
impertérrita,
su soledad, carencias,
al gotear huérfana en las ventanas, la tierra,
hierbas al crecer,
al elevarse como bailarinas secretas
y alzar su templo
Los faros incandescentes que brotan a cualquier hora
como navíos, sublimes de esperanza en riscos
Lo insalvable del mundo,
Lo insólito de habitar en el que necesita una palabra cálida
me conmueve el amor desde su iris
la luz que enceguece su iluminación.
Hay un puente en el túnel
ya al final,
y mientras tanto
no queremos la muerte
Se desea alzar el verso, su voz tránsfuga
Se desea amar el oleaje
la nieve, la ventisca íntima
La luz que se acaricia en la intemperie
Me conmueve el soñador de puertos
capaz
de encender la miseria
y hacerle un poema a la vida.
Me conmueve el amor
la vida del poeta,
la flor al desprender sus pétalos rojos
y aromas enceguecer el alma.
Pasar por una plaza
mirar en los ojos de sus visitantes
los versos de la noche.
Abrir el paso
y que nos ilumine el viaje
ese mundo inextinguible.
*Luis Gilberto Caraballo es un poeta y artista plástico con más de cuatro décadas de trayectoria. Entre sus poemarios publicados están Encuentros con el Sur (Venezuela, 2007), El árbol de las casas vacías (España, 2008), Los caminos del tiempo (España, 2009), Poemas de números y series infinitas (Portugal, 2012), Arpa Invisible (Letras Salvajes, Puerto Rico, 2020); Es tiempo de volver destellos de un regreso (Del Sur a Sur Editores, España, 2021) y La Gruta del Ávila (Letras Salvajes, 2021). Su libro Celajes de noche salió en febrero de 2022. Y sus libros Rafagas y Poemas, retazos y mares de un poema salieron en Venezuela a finales de ese año.. Este año publicó su libro, Iluminaciones de un lienzo para la editorial De Sur a Sur de España. Luis Gilberto tiene alrededor de 35 libros más no publicados. Incluidos libros de poesía en prosa, poesía de verso libre y libros de aforismos.
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