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jueves, 15 de febrero de 2024

"Discreto encanto" poemas de Aníbal Malaparte



Madrugadas
And me, I ain't ever gonna understand
The Strokes
 
En la madrugada te contó
que se sentía vacía y jodida
apagada, muy abajo, caída,
y no supiste que contestar
pediste otra ronda de mojitos
y trataste de ayudarle
a encontrar alguna solución,
ella no dijo nada, pero se fue,
azotó la puerta y a nadie importó,
desde entonces has estado bebiendo
y ahora eres tú quien está harto de todo
finges no saber por qué, pero lo sabes,
lo sabes demasiado bien, has caminando,
no puedes explicarlo y nadie lo entiende
la bajista de una banda indie no lo entiende,
el cuervo de Poe grazna, saturnino grita y no lo entiende,
el secretario del partido no aspira al poder del Estado y no lo entiende,
ya no finges entenderlo ni explicarlo.
 
La volviste a encontrar
ha fumado un poco de yerba,
su puño sangrante esta vendado,
cuenta que ya no se siente tan mal
y no sabes si su voz drogada
te apaga o llena de rabia,
suena un reverbero shoegaze
gritas a la banda y pides una canción
y le dices que todo saldrá bien,
la mentira sale sin dificultad,
la noche transcurre intoxicada,
nada dices y nadie te escucha,
los escritores de ciencia ficción no lo entienden,
los detectives noir y sus gabardinas beige no lo entienden,
los manifiestos y las AK´s insurgentes no lo entienden.
 
Ella te besa y convierte en papilla tu cerebro,
te dice que compres dos botellas de vino
y vayan a su departamento,
obtienes una certeza
pero aún no sabes cómo abordarla.
 

La torre de marfil
 
Existe un selecto club de intelectuales
que siempre encuentran
la forma de ser revolucionarios
sin acercarse jamás, ni remotamente,
al peligro de la revolución.
Claro, está siempre se encuentra inaccesible,
muy lejos de sus cubículos,
la encuentras en el tercer mundo,
o el tercer mundo del tercer mundo,
(tampoco es que importe dónde te encuentres
siempre puedes mencionar un sitio
donde todo está peor, mucho peor).
 
La revolución está en Rusia, España,
China, Vietnam, Argelia, Palestina,
Cuba, Angola, Nicaragua,
El Salvador, Chiapas,
Kurdistan.
 
En cierta forma tienen razón,
la revolución se encuentra en cualquier sitio
donde no estén ellos.


Discreto encanto
 
Está en el piso, inmovilizado,
tu rodilla descansa en su esternón
y has reducido su rostro
a una desolación de gemidos
y la parodia de un cuadro cubista
teñido en rojos, morados y azules.
 
Inspirado por el discreto encanto de la violencia
declamas unos versos de Shakespeare,
esperando una respuesta que no llega
(no solo disfrutarías aún más el momento
sino estarías delante de un mejor enemigo
si lograse contestar tu cita de Julio Cesar
con algún fragmento de El rey Lear)
por un momento te preguntas
si realmente consideraste que él te respondiera,
lo observas con una especie de indiferencia
como esperando la ausencia de respuestas,
lo sabes, pero no entiendes por qué,
lo sigues golpeando, quizás sin entusiasmo
pero resuelto a terminar el trabajo, él ya perdió
y también se lo pierde
el bardo no es para cualquiera.

 
La brecha entre pensamiento y ser
 
Hay toda una línea
de oscurantista filosofía idealista
que parte desde Platón
para concluir con Heidegger,
que reduce al pensamiento
como un mero reflejo del ser,
después de leer a Marx comprendiste
que la noción de pensamiento (la conciencia)
y el instante inherente al proceso del ser
(nuestra posición en del sistema productivo)
es praxis colectiva, un monumento que explota
el proceso que existe en la realidad social.
 
El hacerte consciente
de tu papel en la línea productiva
(y su potencial revolucionario)
te cambia, te cambia siendo tú mismo,
te fuerza a tomar partido, a trazar una línea,
es el proceso que te transforma,
de ser un apático asalariado
(aburrido estrato en la estructura social)
para convertirte en un proletario,
con conciencia de clase,
mejor dicho: en un sujeto revolucionario.

 
Libertad
 
Conquistar la libertad
implica, no solo
la deliberada
          violenta
                  y sistemática
destrucción del viejo mundo,
sino también aplastar
el tipo de personas
que el anciano régimen
ha producido,
y que al igual que su creador
se niegan a morir,
de cualquier otra forma
que no sea gritando.

 
*Aníbal Malaparte. Nacido el primero de mayo del 92 el autor es practicante de artes marciales y licenciado en Historia por la Universidad Veracruzana, titulado con la tesis Banderas de fuego, pechos de luz. Voluntarios mexicanos antifascistas en la Guerra Civil Española, es autor de los siguientes poemarios Escribe poesía, construye bombas caseras, Conversaciones de odio, Delirios nihilistas y La asamblea de los fantasmas, además de participante o fundador de diversas tertulias literarias tales como Adictxs a la Poesía, Vérsame Mucho, Conspiración Poética, entre otras. Ha participado también en diversos encuentros literarios nacionales e internacionales el Encuentro Babel, Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo, la Fiesta Itinerante del Libro Alternativo y el Festival Internacional Arte Ahora. Adepto a las causas perdidas, en 2008 se unió a La Otra Campaña, iniciativa del EZLN en México, desde entonces ha militado en diversas organizaciones zapatistas y marxistas leninistas como La Asamblea Estudiantil Xalapeña, Jóvenes ante la Emergencia y el Desastre Nacional, la Juventud Comunista de México y el Colectivo Ace
ro.

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