martes, 19 de octubre de 2021

"El Séptimo Día" relatos de Ronnie Camacho Barrón



Los últimos

Estoy por marcharme del único mundo que he conocido y realmente no siento nada, pocas veces he probado bocado, pero jamás he saciado mi hambre, la oscuridad de los cielos nunca me permitió ver el sol y aunque ya no hay ruidosas ciudades, nunca he podido conciliar el sueño.

Mi nombre es Elías Salas, soy el capitán del arca espacial A-001 y soy parte de la generación Z, no aquella nacida entre los finales de los noventa y principios del 2000, sino la última que nació después de la guerra “Zombi”.

Todo ocurrió en el 2180, cuando la humanidad estaba al borde de la extinción por la falta de recursos, las guerras y enfermedades sumamente infecciosas que se esparcieron por todo el globo.

En busca de preservar la vida, las mejores mentes del planeta idearon un gen que podía convertir a las personas en seres virtualmente indestructibles, en secreto lo implementaron en las zonas de mayor conflicto y enfermedad, esperando que todas sus simulaciones y experimentos funcionaran en la realidad.

Para suerte del mundo, el gen funcionó o al menos lo hizo en un principio, pronto las personas comenzaron a curarse de las distintas enfermedades, el sueño y el cansancio habían dejado de ser un problema e incluso las más potentes armas no podían hacer ni mella en los cuerpos de los humanos con el gen en su interior.

De a poco la vida volvió a prosperar, las enfermedades habían desaparecido y las guerras ya no tenían sentido si el enemigo no podía morir y justo ese fue el comienzo de los problemas.

Aunque el gen en un principio había logrado su cometido tenía un efecto curioso en quienes lo poseían, pues todos presentaban un hambre voraz que solo podía saciarse con la carne de todos aquellos que no contaban con el gen.

Fue así como la guerra Humano-Zombi se apoderó del planeta y aunque los humanos lo intentaron por años, no pudieron frenarnos.

Nosotros la generación Z somos descendientes de aquellos impregnados con el gen, nuestros padres devoraron al mundo y aunque nosotros conservamos el intelecto y la razón, también heredamos su hambre. 

El problema, es que en este mundo muerto solo quedamos nosotros, ya no hay más comida y nuestra única opción es buscarla en otros mundos.

Mi arca espacial está lista para despegar, espero que a donde sea que vayamos…encontremos comida.

 

El Séptimo Día

Apenas dan las 5:00 de la madrugada, mi pesadilla comienza, como cada noche desde hace seis días, un trió de demonios emergen del infierno con el propósito de llevarse a mí humana.

—¡No de nuevo, ya no más! —grita desesperada.

—No tengas miedo, esto terminará esta noche — prometo antes de plantarme frente a ella.

Al verme sacar las garras, los seres del averno retroceden, han aprendido que no soy cualquier enclenque, los ojos perdidos y las manos destazadas, son la prueba de que este antiguo gato callejero, se convertirá en un fiero león con tal de protegerla.

—¡Ataquen!  —ordena el líder y pronto, mordidas, zarpazos y bolas de fuego comienzan a volar.

A pesar de que me superan en número no me amedrento y hábilmente, paso entre las piernas de dos de ellos, rasguño sus pantorrillas para hacerlos caer y cuando los tengo en el suelo, los culmino con una certera mordida directo a la yugular.

—¡Dante cuidado! —ella me advierte, pero es muy tarde, el demonio líder me patea y presa de la gravedad, termino impactando de lleno contra una de las lapidas del cementerio.

Trato de incorporarme, pero me es imposible, mi boca sabe a sangre, apenas si puedo respirar y  un dolor punzante en mi costado, denota el gran número de costillas rotas.

—Pensé que ustedes siempre caían de pie —se burla mientras se acerca a mi niña.

—¡Dante ayúdame! —su voz despierta mi instinto protector y a pesar de mis heridas, ignoro el dolor y corro hacia ellos.

De un salto trepo a la cabeza del demonio y entierro mis garras en lo más profundo de sus corneas, haciéndolo gritar de dolor mientras trata de apartarme, pero yo me aferro.

Solo debo esperar un poco más, apenas llegue el amanecer del séptimo día las puertas del cielo se abrirán y el alma de mi dueña, tendrá la oportunidad de ingresar al paraíso.

Casi desfallezco, pero logro mi objetivo y cuando los primeros rayos del sol despuntan en el horizonte, las puertas aparecen frente a ella y el demonio que nos aqueja explota en mil pedazos al contacto con la luz.

—¡Dante! —trata de acercarse.

—¡No vengas, entra a las puertas!.

—Pero vas a morir y es por mi culpa... —sus ojos comienzan a humedecerse.

—Tú me diste un hogar cuando no tenía nada, aunque tuviera mil vidas, jamás me arrepentiría de morir por ti.

Al escuchar mis palabras su llanto se desborda, pero al final obedece y cruza las puertas que le darán el descanso eterno, me alegra saber que aquella bella imagen, será lo último que veré.


Memento Mori

Mi abuela solía decir que “La muerte está tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja”, nunca supo cuánta razón tenía, pues cuando ella murió, vi como el negro ángel de la muerte vino por su alma.

Fue así, que a sabiendas de que nada importaba y de que eventualmente mi destino sería el mismo, abandoné el rancho que por generaciones había pertenecido a mi familia y salí en busca de la gloría que nunca tuvimos.

A base de plomo y sangre, me hice de una reputación y pronto fui conocido como Javier “Tiro Certero” Murrieta, uno de los bandidos mexicanos más grades del Salvaje Oeste, temido e idolatrado por todos los gringos a la vez.

Durante años y a lo largo de mis atracos volví a encontrarme con la muerte, ella aparecía ante mí con cada hombre que mataba y aunque siempre intenté entablar una conversación, la parca nunca me dijo nada, hasta hoy.

Hace poco, mientras dormíamos, un coordinado grupo de Sheriffs y alguaciles se adentró sigilosamente en la guarida de mi banda y mató a todos mis hombres, yo no corrí con tanta suerte.

A mí me han aprendido y encerrado dentro de una jaula, tirada por caballos y rodeado por los cadáveres putrefactos de mis compañeros.

Llevamos horas de trayecto, apenas si resisto el aroma y desde que salimos de mi guarida, la muerte nos ha estado siguiendo sin dejar de recitar las siguientes palabras “Memento Mori, recuerda que morirás”.

Supongo que cuando lleguemos al pueblo, será el fin de mis aventuras.

                                       

*Ronnie Camacho Barrón (Matamoros, Tamaulipas, México,1994) Escritor, Lic. en comercio internacional y aduanas, y Técnico Analista Programador bilingüe. Ha publicado 2 Novelas "Las Crónicas del Quinto Sol 1: El Campeón De Xólotl" (Amazon 2019) y "Carlos Navarro y El Aprendiz Del Diablo" (Editorial Pathbooks 2020), también 10 libros infantiles por mencionar algunos "Friky Katy", "¿Tus papás son vampiros?", "El pequeño Rey", "Los Guardianes del bosque" y "Erika otra vez", todos con la editorial Pathbooks y traducidos en más de 6 idiomas, su más reciente obra una antología de cuentos titulada "Entre Nosotros” (Amazon 2021).  Colaboró en 9 antologías y muchos de sus cuentos, relatos y ensayos han sido publicados en más de 80 revistas y blogs nacionales e internacionales.

 

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