viernes, 25 de mayo de 2018

Las Revistas Literarias, re-vistas, publicaciones vigentes y recién desaparecidas en la ciudad de Medellín.



Sobre las revistas siempre habrá algo nuevo que decir, siempre un inesperado asombro, una ardua persistencia, un hallazgo de alguna edición perdida, un formato no visto, un nuevo grupo en ciernes. 

Todas esas variables y muchas más se nos podrían presentar, objetos díscolos, poco permanentes unos, inclasificables otros, academicistas unos más, sorprendentes   o chatos, domésticos o abiertos, fascinantes o acartonados, son seres para ser re-vistos. 

Quedan pocos a comparación de las que conocimos en décadas pasadas que circulaban con fricción, como el roce de cuerpos que crean combustión y enardecían grupos, discusiones,  proyectos, acciones dinámicas sobre nuestra ciudad. 

Hoy queda una revista de corte ambientalista, entre la severidad académica, cierto goce poético, algunos ensayos sobre nuestras convulsionada vida urbana, que es la revista Ciudad, de un persistente luchador Guillermo Álvarez. 

La Revista Babel con sus entrevistas, ensayos, a ratos poca regularidad, se mantiene viva gracias al tesón de Victor Bustamante.

La Bisagra una propuesta más joven, arriesgada y con un formato ágil, con intervenciones plásticas y con la exploración de nuevas voces de ciudad. 

Fabián Castaño ha experimentado con editoriales independientes, construyendo un legado en periódicos y libros donde circula poesía, ensayo, con una alta calidad estética en sus ediciones. 

Queda la Revista Quitasol, del municipio de Bello, como una aventura con mucho esfuerzo por costos y persistencia, alrededor de dicha publicación se ha creado un nutrido grupo de poetas, con fuerte actividad cultural en tertulias, emisoras, recitales, promoción de artistas plásticos y eventos nacionales e internacionales. 

El Gaviero es ya casi una misteriosa publicación que a ratos se vuelve sombra, donde se han movido escritores con una relativa permanencia en el medio. 

Transeúnte hace mucho dejó de transitar. 

Existen fanzines en algunos grupos culturales de barrio, con irreverencia, impulso y creatividad pero de poca duración. 

Hoy existe un  grupo con publicación propia que se llama el Yurumo Negro, un pequeño grupo de escritores de cuentos por entregas. 

Citibundas en Pedregal que tiene publicación y mueven un buen número de artistas de dicha comuna. 

Prometeo es ahora algo diferente a una revista como tal, es una antología de poetas invitados al festival y su acción sobre la ciudad se relaciona solamente con actividades del festival, el resto parece invernando para salir cada que hay un encuentro de poetas anualmente. 

La Revista Punto Seguido, podríamos decir que es de las más perseverantes y creativas de la ciudad. Con altibajos, aplazamientos en su continuidad, por asuntos de economía, dificultades para mantener la tensión y estética que la ha caracterizado, no puede plantearse como una revista de una circulación muy asidua, pero sí muy relevante en  nuestro medio. 

La revista Gradiva74, dirigida por Oscar González, también desapareció, pero dejo honda huella en lectores y en la historia reciente de este tipo de publicaciones. 

Existen algunos grupos sin revista, como la sociedad de los poetas muertos, que coordina Esteban Torres. La Huerta de los poetas, el grupo de poetas de Caldas, la tertulia literaria de Itagüí y el grupo nuevo de poetas de Barbosa.

El panorama no es tan grande como antes, nunca ha sido favorable, pero es cada vez más cerrado y en nuestro caso cada cual por su lado en una desbandada que parece ser un signo de nuestra época. 

Hace un tiempo, como buscando la gema entre la arena, se ha creado la Verbena de poesía, donde confluyen no sólo revistas y poetas de la ciudad, se siguen reuniendo regularmente y crean proyectos y expectativas sobre el devenir del objeto revista en nuestro  medio. 

Seguro se me han pasado algunos nombres, pero ahí vamos completando tan fragmentada cuenta. 

Esperamos que dicho grupo crezca más y que podamos ampliar su campo de acción. En este momento, más que buscar poetas Reconocidos, revistas consagradas, hay que invitar a esos nuevos proyectos marginales en crecimiento, juntarnos más y buscar salir un poco del centro como único lugar de operaciones. 

Es de reconocer que algunas revistas son recientemente desaparecidas por problemas de gestión, asuntos internos de los grupos, o por estar en  reposo por un tiempo, como el caso de Mascaluna, del poeta César Herrera Palacio, que no ha vuelto a circular pero que hasta hace poco se veía por las calles de la ciudad. Revista que publicaba poetas jóvenes de la ciudad y algunos destacados poetas de nuestro variopinto panorama cultural. 

Otros poetas han buscado publicar pequeños libros y algunos textos en formatos livianos, haciendo presencia en editoriales que podrían llamarse de “esfuerzo propio”, como Carlos Andrés Jaramillo, graduado de filosofía de la Universidad de Antioquia, con su poemario Extinciones y el libro De lo Callado, premio de poesía joven ciudad de Medellín año 2015.

La Revista Innombrable que inició publicada en papel y ahora se ha convertido en una muy divulgada Revista Virtual de carácter internacional, donde participan desde su fundación Ana María Bustamante, Daniel Acevedo, Mauricio Arcila. Con un buen diseño gráfico, incluyendo fotografía, artes plásticas, poesía y ensayo. 

Yolima Andrea Zuleta ha escrito en publicaciones del Taller de literatura Ojos de Poeta, creando una actividad como promotora de lectura con niños y jóvenes. 

El poeta Arrison Palacio Herrera, nacido en 1981 ha participado en el encuentro de poetas de la comuna Zona Nor-occidental de Castilla y ha incursionado en pequeños fanzines. 

La escuela de pensamiento Fernando González, sin ser una revista propiamente dicha ha publicado antologías de poesía y ensayos, no siempre en torno a Fernando González Ochoa, también lo ha hecho desde la mirada sobre la ciudad, es un grupo muy joven que apenas se perfila como tal. El grupo Sáficas, que publica sobre cuestiones de género y el derecho a las voces femeninas, más como una propuesta netamente feminista. El Taller literario Río, que ha publicado algunos fanzines. 

La revista Kabái, que hasta hace poco circulaba no sólo en la Universidad Nacional, era una propuesta de estudiantes de ciencias políticas, creada con esfuerzo propio desde la Faculta de Ciencias Humanas, publicando textos inéditos, resultado de investigaciones, así como poesía, canciones , fotografías y propuestas artísticas. Lamentablemente no ha vuelto a circular. 

La revista Cronopio, publicada inicialmente en papel y vuelta virtual, dirigida por egresados de la Bolivariana, Juan Manuel Zuluaga Robledo, comunicador social y periodista, Juan Andrés Álzate Peláez, filósofo de esta misma Universidad y Andrés Álvarez Agudelo, diseñador gráfico también de Bolivariana. Con variados temas dedicados al ensayo y la poesía. 

Lecturas Urgentes auspiciados por la fundación Grainart, promueve lectura, talleres y eventos relacionados con la poesía, Han sacado algunas publicaciones pero su mayor promoción es por las redes sociales. En este grupo están Andrés Uribe, Georges René Weinstein, Georgia Cuartas  y Catalina Arango entre otros. 

Nuestro amigo poeta Omar Castillo aún no ha desistido de seguir publicando libros, hasta hace poco publicó la revista Interregno con excelentes traducciones y presentación de poetas locales e internacionales. 

Lejos está esa época de Rana Verde, Zócalo, Brujas, Ají Picante, Maya, Rock U, Ceres, Acuarimántica, Gaceta de la U de A, Auriga, el Muro, Cantidad Hechizada, entre otras que marcaron varias décadas de publicaciones empecinadas y llenas de entusiasmo inicial. Poco quedan de esas publicaciones, salvo en archivos personales y en algunas bibliotecas. 

Este panorama es muy marcado en nuestra ciudad, más es también una característica de otras ciudades del país donde pululaban gran  cantidad de publicaciones periódicas, hoy en día extintas. 

Volviendo a la Verbena poética, es notorio el esfuerzo de convocar, reunirse y proyectar eventos donde las publicaciones que existen se reconozcan, se les dignifique su tarea y se puedan crear lazos de solidaridad y afecto en común con tareas afines. 

Esta tarea lleva ya dos años en crecimiento y terquedad creativa, podríamos llamarla un empecinamiento poético. 

Han hecho presentaciones en lugares públicos, en bares, tabernas, bibliotecas, en la feria del libro, versión dos mil diez y siete. Se reúnen periódicamente en la sede de la Bisagra en un lugar llamado las Cabinas, Centro Cultural  La Casa, entre Maracaibo entre  Junín y Sucre, casona considerada patrimonial por los usuarios del lugar.

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