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lunes, 20 de enero de 2025

"Relaciones tóxicas" relato de Margarita Bokusu Mina


Después de no saber nada de él durante 10 días: ¡El último capítulo de Falote Nauseabundo! Falote Nauseabundo: ESTOY BIEN JODIDO. VEN POR FAVOR. ESTOY FICHADO POR EL MINISTRO DEL INTERIOR Y MI PADRE. 

MBM: JA JA JA 

Falote Nauseabundo: RIETE. YA HAS MATADO A DOS HOMBRES ¿QUÉ MÁS QUIERES? 

MBM: Relee lo que has escrito cuando te hayas calmado. Habla en serio con Ev-ill. Yo gastaba al mes en P.N. unos 250€ ¿En P. cuánto sería? Y va y se desconecta... Joder. 

26/08/2015 

Falote Nauseabundo: Como los franceses son burgueses analfabetos los libros de segunda mano cuestan veinte céntimos, más baratos que en España donde todavía se sabe que un libro tiene importancia.

MBM: Hoy me dedico a subir mi 4ª novela. Te quiero. 

Falote Nauseabundo: Yo te amo amorosamente.

MBM: Me encanta cuando estás bien. 

Falote Nauseabundo: Tienes más razón que un canto, like a rolling stone. Vi un vídeo de Kurosawa, “Los sueños”, con cuadros de Van Gogh y me puse a llorar. No veas, era Ev-ill la que estaba detrás de la puerta. Ahora está llorándole a Alain. Mi madre es una venenosa de verdad y mi padre un cobarde chivato del Opus y un conspirador asesino. Ya que Ev-ill sigue soltando veneno, me pregunto si no tienen ella y Alain relación con la muerte de madame D., la vecina pintora y judía, porque están desvalijando, con ayuda de la cocinera y su marido, toda la casa, han hecho un hoyo en el jardín muy profundo y quieren comprarla. 

MBM: ¡POR DIOS! ¿Y dices que Josephine está con los snuff movies? Más creería que esta gente que te rodea sean asesinos porque todo enganchao es capaz de matar a la madre por seguir con su adicción y Ev-ill, como tu madre, lo está al dinero, son yonkis ¿La pintora era rica? 

Falote Nauseabundo: Sí, su marido había muerto hace poco. 

1 MBM: Joder, pues ya no voy, qué miedo. Desde que viví en P.N. quiero vivir en un sitio donde crezcan palmeras. 

Falote Nauseabundo: Yo también. La cocinera, Laure, es una cotilla, macabra y repugnante. Ella y Ev-ill hablan siempre mal de los demás. Me he tomado otro Risperdal a ver si me calmo. 

MBM: ¡Nooo! A ver si la fosa va a ser para ti. 

Falote Nauseabundo: Esas podrían ser las medidas anunciadas por mi padre. 

MBM: No has hecho nada malo. Tranquilo. 

Falote Nauseabundo: Estoy fatal, miedo en el cuerpo que duele, esquizofrenia galopante y hambre. 

MBM: Ay, ese Risperdal de mierda. ¿No has almorzao? 

Falote Nauseabundo: Un poco. 

MBM: Ve al frigorífico, pero ten cuidao con la barriga, no vaya a chocar con el quicio. 

Falote Nauseabundo: Una cabeza de ajos con Camembert y mermelada. En P. tengo tu novela, pero me la han escondido. 

MBM: La buscas. ¿Te han limpiado el taller? 

Falote Nauseabundo: Un poco. 

MBM: Pobre niño rico. Con sus talleres en P. y en G., su paguilla, sus novias… 

Falote Nauseabundo: Solo se vive una vez. Ve la peli “Fata Morgana” de Werner Herzog, muy poética y ecologista y LA DE SCHROEDER, "MORE". 

MBM: Compartiste vídeos con Josephine ¿Y eso? 

Falote Nauseabundo: LOS ESTOY SALVAGUARDANDO. NO QUIERO DEJAR ANULAR MI TRABAJO. NO ES EN MODO PÚBLICO, CREO QUE LOS HE PUESTO RESTRINGIDOS. 

MBM: Si los quieres salvaguardar cómprate un pen-drive. 

Falote Nauseabundo: Y NO LA NOMBRO, NO TENGO PEN DRIVE. 

MBM: No quiere aparecer junto a ti. 

Falote Nauseabundo: QUE SE JODA, ME ENGAÑÓ. ME DEFENDERÉ CON UÑAS Y DIENTES. HARÉ LO POSIBLE POR QUE VAYA A LA CÁRCEL. 

MBM: Sigues enamorao y no soportas su rechazo. 

Falote Nauseabundo: SEGÚN EV-ILL LA CONOCES A ELLA ANTES QUE A MÍ. 

MBM: Cómele el coño a Ev-ill de una puta vez, anda. 

Falote Nauseabundo: HUELE MAL. ES UNA… ADEMÁS LAS COSAS EN ORDENADOR SE PIERDEN. EN LA WEB SE CONSERVAN. LOS PENDRIVE COGEN HUMEDAD. A MÍ SE ME HAN PERDIDO DOSCIENTOS VIDEOS POR SU CULPA. ES PA MATARLA. 

MBM: ¡No!

Falote Nauseabundo: POR MENOS MATAN EN EL MUNDO. NO ES CUESTIÓN DE GÉNERO. HA HECHO MUCHO DAÑO. Busca la impunidad para hacerme asesinar. Antes de que amanezca quiero que le digas a tu hermana que la adoro y que al conde drácula lo tengo super controlado, que me iré contigo, sin olvidar sus luces de Beatrice por el camino de Sierra Morena a la Venta Quemada, como siempre soñé, o a Londres, a liberarte de Fumanchú. He vomitado los cafés y las patatas en el lujoso lavabo, estoy mareado, cada vez que duermo tengo una potente pesadilla cognitiva ¿Te puedo llamar?

 MBM: Pero si no me quieres, si dices que he matao, si pones los vídeos de la otra y pienso: no solo se masturba mirándola sino que me lo refriega por la cara. 

Falote Nauseabundo: Las pajas me las hago con los vídeos de maduritas de Youporn. 

MBM: INÚTIL, NO SIRVES PARA NADA BUENO. Con lo de los vídeos ya no tienes nada que hacer conmigo, anda, díselo a tu Ev-ill. 

Falote Nauseabundo: Lo que estás haciendo conmigo se llama sadismo. 

MBM: Encima, lo que hay que oír, eso viene de ti que es lo que has mamao.


*Margarita Bokusu Mina es su seudónimo. Nació en 1969 en Málaga. Comenzó a escribir desde los 13 años, inició sus estudios de psicología a los 18.  A los 20 años se marchó a Londres donde pasó algo más de dos años siendo acomodadora en un teatro. Se licenció en Filología Inglesa en 2003. En 2008 comenzó a escribir su primera novela, publicada con la Editorial Bubok a partir del 2013.  También se dedicó a estudiar oposiciones que aprobó en 2014. Lleva más de un lustro como docente. En 2022 publicó su decimotercera novela.

jueves, 1 de febrero de 2024

"El mundo literario de M.B.M." Relato de Margarita Bokusu Mina

 


Son las seis y veinte de la tarde del 1 de febrero del 2023 y en poco más de media hora tengo una entrevista en una radio de Gran Canarias sobre mi paso por el mundo de la literatura. Desde noviembre, es la tercera emisora que me invita a un programa. Supongo que me van a preguntar acerca de cuándo comencé en esto y también sobre mi última novela, "Roberto y yo", que publiqué el verano pasado y que es la décimotercera que he puesto en circulación.

Escritas tengo dos o tres más, no lo tengo muy claro porque las tengo que corregir.

Este texto lo hago pensando en un concurso que acabo de conocer por un perfil de Instagram que me ha llegado por casualidad, en plan publicidad. Así sé que alguien va a leer estas palabras, por lo menos una persona.

Voy a seguir dicho perfil porque va dedicado a mujeres que escriben, a lectoras y parece prometedor: se comprometen a crear actividades literarias. Este es el primer concurso que organizan.

Llevo escribiendo cuatro décadas, desde que tenía trece años. Todo comenzó porque a un profesor de literatura le gustó un relato que escribí. Él pidió a sus alumnos que no hiciésemos una redacción de una carilla, lo que suele ser habitual, sino que escribiéramos algo más extenso utilizando nuestra fantasía. A él, Juan Ángel, le pareció mi texto algo similar a "La Historia Interminable", de Michael Ende, cuando yo no conocía ese libro y la película llegaría a nuestro país a los pocos meses. Entonces llegaron las navidades y mis padres me regalaron una agenda que utilicé como diario y esto se repitió durante algunos años. No sé si tengo diez o quince guardadas en la buhardilla que tienen mis progenitores, junto a otros cachivaches, que espero sacar pronto, después de más de 20 años empaquetados, porque tengo la ilusión de que este año, por fin, pueda tener mi casa, mi pisito corriente y luminoso.

Cuando tenía dieciséis años conocí a unos jóvenes que estaban de vacaciones en mi ciudad, Málaga, y como quise mantener el contacto comencé a escribirles cartas. Antes escribí una o dos a una prima, pero la historia con esas personas fue muy diferente: a una le estuve escribiendo más de dos décadas y me dijo que mis misivas las tenía a buen recaudo, aunque en los últimos años decidí hacer copias que no sé si se habrán conservado bien.

Cuando tenía veintitantos años empecé a soñar con la idea de que quizás podría ganarme bien la vida a través de mi literatura. En aquellos momentos no existía la posibilidad de participar en tantos concursos como hoy en día. Los que había eran de gran renombre. Tenías que enviar copias de la novela en cuestión por correo certificado y todo eso implicaba un gasto económico que no podía permitirme y que actualmente me puedo ahorrar gracias a Internet.

Por aquel entonces me animó a continuar escribiendo el hecho de cruzarme con uno de los miembros fundadores de un grupo de teatro, conocido a nivel internacional y también con un locutor de una emisora bastante potente.

En verano del 2008, pasados más de diez años de aquellos encuentros, decidí comenzar a escribir mis libros y ese mismo año se fundó la editorial donde ahora tengo publicadas mis trece novelas. Decidí hacerlo con ella porque si bien otras también me publicarían resulta que tendría que pagarles y esta no me cobra. Claro está que por eso no tengo las portadas que me gustaría, nadie me corrige y nadie me censura.

Total, que hasta el 2016, es decir, durante ocho años, estuve escribiendo intensamente ya que la única responsabilidad que tenía era salir a pasear con mi perrito Mitón, tres veces al día, y estudiar unas oposiciones. La escritura me servía para seguir desahogándome y también seguir comunicándome con algunas personas.

En el 2013 estaba compartiendo mi primera novela a través de Facebook, poco a poco, como esos poetas que cada día, o cuando les apetece, suben un poema. Yo compartía una o dos páginas a diario, alguien se fijó, quiso leerla a su ritmo y entonces me animó a publicarla. O sea, ya llevaba cinco años escribiendo febrilmente y tenía como diez novelas en el tintero. Esa persona me dijo que era Doctor en Filología Hispánica y escribió una reseña, que compartió en su blog especializado en las mismas, donde me comparaba con Bukowski.

En el 2016 me convertí en profesora y entonces paré de escribir novelas por falta de tiempo y cansancio. Sólo he podido publicar, las ya escritas, los veranos y escribir relatos breves motivada, sobre todo, por concursos o por la necesidad de dar a conocer mis obras literarias a través de las redes sociales y mi blog. De esta manera he ido encontrando a otros escritores con los que he intercambiado mis libros, gente que me los ha comprado, gente que lleva adelante  medios digitales y me ha ofrecido el apartado cultural para expresarme, como los tres medios digitales con los que llevo ya casi una década colaborando, por amor al arte, dos de mi ciudad, de todo tipo de noticias, y uno mejicano especializado en multiculturalidad, y hay otros que, desde el verano pasado, aparecieron, sobre todo de América del Sur, por lo que ahora, cuando publico un relato o un artículo, este aparece en unos ocho medios digitales, entre diarios y revistas culturales, y pienso que así me puede conocer más gente y alguna decidirse a comprar las novelas.

Soy profesora desde hace seis años y es un trabajo duro, más para las mujeres porque soportamos también el machismo de muchos niños y sus familias. Pero este es otro tema y bajo mi seudónimo sólo quiero hablar de mi mundo fantástico.

En mis libros aparezco de una manera muy directa, transparente, clara, sin artificios, como en este mismo texto, como soy, contando lo que fui viviendo desde el año 2008 aunque en mi primera novela existen "flashbacks", saltos al pasado para explicar de dónde vengo, por ejemplo.

Yo tenía una pareja y al poco tiempo de empezar a escribir nos separamos y a los dos años y medio de esa separación él falleció. Dos años y medio en los que nos seguimos queriendo aunque no viviéramos juntos y nos seguíamos llamando a diario y nos seguíamos viendo cada dos semanas. Luego hubo un par de relaciones más y eso también está reflejado así como lo que me han contado, sobre todo amigas.

Creo que mi vida no es del todo convencional, o no lo ha sido y, claro, Dios los cría y ellos se juntan. Quiero decir que tengo una amiga que se fue a vivir a Escocia y luego acabó en Australia y otra que sigue en Venecia después de más de 20 años…

Pienso que esto es una especie de lotería, lo de triunfar en el mundo de la literatura. No es que crea que escriba muy bien, tampoco muy mal, y desde luego me siento orgullosa de no pagar ni un céntimo por ello: por publicar o porque me hagan una entrevista, por aparecer aquí, vaya, porque eso para mí es pagar por trabajar y hasta ahí podríamos llegar. Nunca he trabajado en negro, sin contrato, me gusta todo de lo más legal, no le he debido nada a nadie, ni nadie me ha debido nada a mí. Así me educaron mis padres. No me he metido en trampas, no he vivido por encima de mis posibilidades. He sido muy precaria y aunque la gente piense que he viajado mucho, hice 8 viajes en dos años porque vivía en Londres y allí se potenciaba mucho el viajar, se facilitaba, lo podía hacer cualquiera, hasta un emigrante como yo, sin demasiada dificultad porque no era muy caro y hoy en día es una pena que todavía eso llame la atención en mi país.

Estoy escribiendo acerca de lo que contienen mis novelas. Siempre digo que para hacer un mundo mejor necesitamos contaminar menos, consumir menos, no sacrificar a los animales. Soy pacífica. Mucha gente tendría que irse a vivir a los campos y cultivar en plan autosuficiencia.

Este texto lo he escrito en 20 minutos, la base, pero ahora a ver realmente cuánto tardo en corregirlo, en perfilarlo. El tiempo es oro. Casi no sé qué decir más para que tú que me estás leyendo te decidas a comprar mis novelas. Sé que entretienen y que si eres un gran lector las puedes leer en tres o cuatro tardes.

Me gusta, de momento, mientras pueda, tener "feedback" con mis lectores, que me cuenten qué les han parecido y animo a seguir mi blog porque ahí cuento todo lo ocurrido desde que decidí publicar y más, o seguirme en Instagram, donde también se puede apreciar que me gusta la fotografía, jugar con las imágenes.

Hoy ya es cuatro de febrero, en un mes se   anunciará a la ganadora. Me voy a ir despidiendo diciendo que no solamente compararon mis novelas con las de Bukowski, sino con las de Camus, Eileen  Myles, Teresa de Ávila, Cervantes, Cathy Acker, Proust… aunque creo que no me parezco a nadie.

Últimamente ha habido una editorial que ha seleccionado uno de mis microrrelatos para publicarlo, en marzo, en una antología y también, hace cosa de un par de meses, un periódico de tirada nacional recomendó mis novelas. Ni que decir tiene que esta vez he hablado de todo esto porque el tema del concurso es las mujeres, o la mujer, y los libros y vuelvo a mencionar a mis padres porque siempre los he visto leer, sobre todo a mi madre, y yo, desde niña, ya leía literatura, no juvenil, sino la de los grandes literatos del siglo XX.


*Margarita Bokusu Mina es su seudónimo. Nació en 1969 en Málaga. Comenzó a escribir desde los 13 años, inició sus estudios de psicología a los 18.  A los 20 años se marchó a Londres donde pasó algo más de dos años siendo acomodadora en un teatro. Se licenció en Filología Inglesa en 2003. En 2008 comenzó a escribir su primera novela, publicada con la Editorial Bubok a partir del 2013.  También se dedicó a estudiar oposiciones que aprobó en 2014. Lleva más de un lustro como docente. En 2022 publicó su decimotercera novela.

lunes, 19 de junio de 2023

"Los 48 del carpintero" relato de Margarita Bokusu Mina


 

I

En poco más de un par de semanas me van a enviar el tema a tratar en este texto y tendré un par de días para presentarlo en un concurso

Ya lo he dicho en mi blog: quiero retirarme, después de una década, de este mundo de la literatura para dedicarme a leer más. Quiero decir que, en estos diez años, he publicado trece novelas, he vendido muy poco; he publicado artículos y relatos en catorce medios digitales donde puedo hacerlo siempre que quiera y sobre lo que desee; me han hecho algunas entrevistas, tanto por escrito como en la radio, en tres televisiones y en algunos directos de Instagram, pero como no he conseguido mucho, ya digo, vivir de mis textos, de mis libros, quiero parar de estar en las redes sociales, de intentar dar a conocer mis libros a través de ellas, aunque el tema de los concursos sea una tentación porque me los tomo como un ejercicio, como un seguir practicando la escritura por si cae la breva y, si no, dichos textos me sirven para publicarlos en los medios anteriormente mencionados. También he conseguido que un periódico de tirada nacional recomiende mis novelas y que una editorial publique uno de mis microrrelatos en una antología.

Una vez me presenté a un concurso y gané un premio de productos relacionados con el aceite, pero en realidad no fue por mi escrito sino porque daban un número al participar y me tocó.

Estoy escribiendo esto en Semana Santa, relajada no solamente por ser vacaciones sino porque las paso en casa de mis padres y no tengo que preocuparme ni por cocinar ni por nada, pero dentro de dos semanas ya estaré cansada de nuevo por el trabajo y, por lo menos, parte de este texto lo quiero tener pulido.

Estos días he escrito un microrrelato sobre la luna, pero hasta octubre no me enteraré si ha sido premiado o seleccionado para otra antología, y otro de temática libre que he titulado "Quiero ganar". El resultado de este último es más pronto.

No ha habido mucho tiempo de playa así que me he quedado en mi dormitorio con mis perritos.

Hoy ha venido mi hermana a almorzar y me ha traído hojas de laurel de su campo y le he dado ropa que no me queda bien y un pequeño aguinaldo por su cumpleaños, siempre que nos vemos le regalo algo. Lo hacemos cada dos o tres meses. Mañana regreso a La Línea después de comer pescaíto frito con mis padres en un restaurante de por aquí cerca.

No se me puede olvidar decir que hace un mes estuve por aquí, algo excepcional porque en Cádiz no tenemos Semana Blanca como en Málaga, al menos anualmente. La Semana Blanca se celebra  en los centros educativos malacitanos para conmemorar el Día de Andalucía.

Total, que vine cuatro días y fui, como llevo haciendo más de un lustro, a dar de comer a unos gatitos que viven en la calle: la madre tuvo una camada y sobrevivieron unos pocos y ahora quedan dos. Uno es como un osito panda y el otro gris, grandes, preciosos. Hace un mes, al que llamo "Osito Panda" no estaba y  estos días tampoco. Quise pensar en positivo diciéndome que era mejor creer que lo había adoptado alguien y hoy, cuando fui a llevarle comida al gris, lo vi alejarse, le llamé con una especie de besitos al aire, se me acercó y me alegré mucho de que siga vivo. En este barrio, durante años, hubo una gata que se refugiaba en un merendero (me gusta utilizar la palabra antigua para los que hoy son llamados "chiringuitos") y cuando creía que llegaban sus últimos días porque la vi perdiendo pelo se produjo el milagro: una familia de unos chalecitos adosados de por aquí cerca la adoptó, la cuidó, le salió su pelito y estaba muy rejuvenecida, lo que pasa es que ya no la he vuelto a ver y no sé si seguirá con esa familia o es una que apareció en unos carteles de este barrio a la que se le daba por perdida porque se asustó con unos petardos que hubo en la noche de San Juan. Le llamaba "Mamita" y también tengo una historia con ella porque parió y a uno de sus cachorros lo mató un perro y le sobrevivieron dos gatos negros hermosísimos…

II

 

No paré ahí hace dos semanas, me dio tiempo a escribir la historia de esos dos gatitos pero se borró y añadí una palabra, un nombre, el de mi tía Amapola. Estaba en el hospital y no la iba a ver por tener Covid, pensábamos que no se podía visitar. Hablé con ella el día siguiente de llegar a La Línea, el sábado, me dijo que no se encontraba muy bien y el domingo por la tarde me llamó mi padre para decirme que había fallecido.

III

 

Ahora sé que los del concurso dirán mañana el tema a tratar y una frase, a elegir entre dos, que hay que incluir.

Ayer desbloqueé un momento a mi hermana para llamarla y decir que sentía lo de su perra Cococha, tenía diez años y no sé cuántos llevaba sin poder moverse, le llegó su hora.

En menos de un día tengo que enviar este texto y ayer me enteré de que no hay un tema sobre el que escribir pero sí una frase a utilizar entre dos, la que elijo es la que dice: "48 clavos necesitó el carpintero". La relaciono con el ataúd de mi tía. En este sentido puedo contar un par de cosas bizarras que me han sucedido: una ha sido que recibí un mensaje de una desconocida, una tal Carmen, un día después de que Amapola falleciera, saludándome y diciendo que había hablado con ella, usó nuestros nombres, y que ya podíamos fijar fecha. Contesté contrariada, preguntando quién era y diciendo que no sabía de qué me estaba hablando. Mi respuesta la ha recibido quien sea pero no la ha leído. Al comentarselo a mi madre sospechó de unos primos, una broma pesada dijo, pero creo que se trata de un error,  tampoco vamos a pensar en nada paranormal. La otra cosa extraña fue un encargo de una hermana de Amapola, me pidió que diseñara la lápida y me quedé muerta, no sabía qué decir, se me vino a la cabeza los versos de una canción que la nombraban, pero creo que van a poner lo que piensan mis primas: "un espíritu libre" aunque no veo que fuese tan libre, como ninguna persona que tenga que trabajar toda su vida ganando poco. Eso sí, no se casó, tuvo algunos novios y antes de los cincuenta dejó de tenerlos no sé si debido a un accidente en coche, por el Paseo de los Curas, junto al puerto de la capital de la Costa del Sol, con uno de ellos, un novio, donde se dejó los dientes en el salpicadero. No consiguió tener casa propia, vivió en la que nació, fumó hasta poco antes de ingresar en el hospital y hasta hace unos años nos visitaba por Navidad.

IV 

Otra cosa que quiero plasmar aquí es una conversación que tuve con alguien con el que me relaciono por whatsapp desde noviembre. Usted, lector, lectora, usted oyente, ustedes oyentes, puede, pueden pensar que me lo invento, que nada de esto es real, que escribo por escribir, que con razón no vendo. Piense, piensen lo que quieran, pero que lleguen hasta el final es todo un logro…

Él escribe, tiene cinco años menos que yo, quiere venir a verme desde su Cataluña natal, pero como está entrampado no sé si podrá hacerlo en agosto o habrá que esperar más de un año. El caso es que cuando quería hacer una videoconferencia conmigo, hace unos días, me llamó un ex que vive desde hace dos décadas en París, un granadino, y es una persona que también tiene tratamiento psiquiátrico, como el catalán. La cuestión es que le fui comentando al charnego lo que mi ex me contaba por teléfono, para que viera el plan, menos mal que el teléfono lo tiene contratado de tal manera que a la hora se desconecta.

Que si Catherine le había mandado a los bomberos; que si su padre fue el fundador de los GAL; que si Catherine le pone películas "snuff"; que si su hermano está metido en los linchamientos a africanos de Almería; que llora por las calles; que Catherine vomita el esperma del tipo al que está obligada a adorar; que en todo el día había comido un café y un bollo; que a su abuela la mataron sus propias hijas, que la golpeaban; que su padre violó a un niño en el mirador de San Miguel y lo mató de una pedrada en la cabeza; que si el supremacismo blanco, que si la caza de brujas, que si el juramento hipocrático, que si los caníbales de Estados Unidos; que si su amigo Claude, un multimillonario, compartía putas con un actor famoso y luego las hacían desaparecer; que Claude quería mandar a su hijo a un internado suizo; que si veía porno y se masturbaba era para aguantar el tirón; que si los jueces franceses también están metidos en lo del caníbalismo con niños y que él ha sido testigo de eso; que si la embriaguez de Calígula y la sed de sangre de los vampiros borrachos de ella, que si el régimen de Vichy era así también y no se juzgó a nadie, como en España; que lo que le hace Catherine es lo que se hace en Guantánamo; que si sus padres son sibaritas; que había ido al barrio de Saint Michel y había hecho algo que no hace nadie: señalar a los burgueses; que ha sido testigo del terror: que estaba sentado en el suelo tomando el sol de la mañana y entró la policía en el barrio a intimidar, que entonces se levantó y se tiró al cuello de uno que estaba dentro del coche y salieron pitando, asustados se fueron, que así lleva cinco años; que tres matones iban a darle una paliza y le pidió a una chica que llamara a la policía y, como entre los que llegaron había una africana, le ayudaron; que Charlotte Lacoste es una crítica que  escribe sobre la perversión de la élite, profesora de literatura; que detrás del genocidio de Ruanda estaban los políticos franceses y que esto lo sabe desde el año noventa y cuatro cuando estudiaba en la universidad, pertenecía a la CGT y a los jóvenes maoístas, etc.

V

 

Un nuevo amor saca al viejo. Como un clavo a otro. Ya lo dijeron Aristóteles y Cicerón.

Este verano publicaré la que puede ser mi última novela epistolar por un tiempo: "El callejón de los suspiros. Aventuras y desventuras de Falote Nauseabundo" basada en las historietas de mi ex "francés". También intentaré probar suerte con otra editorial.

Los clavos de olor, girofles, fueron moneda de cambio y, junto a la nuez moscada, su valor equivalía al oro.


*Margarita Bokusu Mina es su seudónimo. Nació en 1969 en Málaga. Comenzó a escribir desde los 13 años, inició sus estudios de psicología a los 18.  A los 20 años se marchó a Londres donde pasó algo más de dos años siendo acomodadora en un teatro. Se licenció en Filología Inglesa en 2003. En 2008 comenzó a escribir su primera novela, publicada con la Editorial Bubok a partir del 2013.  También se dedicó a estudiar oposiciones que aprobó en 2014. Lleva más de un lustro como docente. En 2022 publicó su decimotercera novela.

martes, 14 de marzo de 2023

"Ser profesora en Spagnistán" relato de Margarita Bokusu Mina


La protagonista de este texto había aprobado unas difíciles oposiciones, en verano del 2014, para ejercer de docente en Spagnistán (S-pain en inglés, de "pain", "dolor"), un país de esosdonde la corruptela no tiene parangón.

No había obtenido una calificación muy alta, pero suficiente para que la llamaran para hacer sustituciones, si no a principios del curso, a principios del año, le había asegurado su profesor de la academia ("el sacaero" la apodaba ella por eso de lo caro; que te sacaba hasta las túrdigas, vamos).

Total que, así la llamaran a filas, a galeras, es decir, a dar clases, de todas formas, sería precaria, si bien no tanto como permaneciendo en casa de sus padres, sin ingresos, con más de cuarenta años, tal era su situación, sin ser una excepción en su tierra. Pero transcurrió el curso y no la llamaron.

Había pasado un año malo, no solo por esa decepción y desesperación sino por una breve relación sentimental en la que temió por su vida y además por la pérdida, a finales de noviembre, de su hijito-perro, con el que había pasado más de quince años. Esto la había trastocado sobremanera. Ella había imaginado miles de veces que cuando impartiera clases no lo dejaría solito sino que habría rescatado de algún refugio animal a una compañerita para aquel magnífico can, para que se dieran cariño como solo ellos saben hacer. Se sentía responsable...

Comenzó a pensar que todo su pesar por la ruptura con aquel hombre al que había amado también había influido en la desaparición de su pequeño, ya que casi todo el mundo sabe que ellos sienten cómo están sus “dueños”, sus personas, antes que estos mismos.

Fue consciente de que había comenzado a delirar cuando comentaba a aquella amiga, o a aquel amigo, que se cruzaba en su camino, allá por las navidades del 2015, que si no la llamaban para enero no iba a creer en nada y también iba a seguir sintiéndose culpable por la muerte de su perrito, por los siglos de los siglos y, ya de paso, de la de otro amor: un novio, un hombre, otro magnífico compañero que había fallecido hacía más de cuatro años... La protagonista de este texto lo planteaba así:

- Mira, te voy a contar una locura, si me llaman en enero, aunque sea para menos tiempo que si lo hicieran después, voy a creer en lo que haga falta: en los espíritus, en las energías, en los extraterrestres, en, en…. y también me voy a sentir mejor con respecto al fallecimiento de… Y bla, bla, bla.

Acababa de conocer a un hombre bueno, al menos esa fue su primera impresión. Se lo había presentado aquel que le dio miedo seis meses antes, que después de estar desaparecido en combate había regresado a sus brazos cuando ya no lo esperaba, lo cual también le había trastornado, ya no era el mismo sentimiento el que recorría su cuerpo, el amor se había convertido en desconfianza. El hombre bueno le hizo sonreír:

- Si te llaman, cree, aunque sea en la santa Junta de Anarkworld, provincia de Vandalia.

Los de la dichosa Junta eran los encargados de llamarla.

Era miércoles, 27-1-16. Tres días quedaban para que se produjera el milagro si es que había de ocurrir. Estaba en el puesto 13, pero también lo había estado antes de las navidades y luego había subido al 21 y así se había mantenido angustiosas semanas. Cuando regresó de desayunar vio que tenía una llamada perdida. La devolvió. Comunicaba. Insistió. Respondió una señora que le aseguró que le llamaba para que hiciera una sustitución donde La Roja (donde dicen que es verdad, que se oye por las noches… aquel moro… cantaban hacía décadas) pero, aparte de la asignatura para la que ella se había preparado, debía saber francés porque necesitaban cubrir también cuatro horas semanales de esta asignatura. La señora, desde bien temprano, había estado intentando localizar a alguien que cumpliera los requisitos,

la protagonista de este texto era la treceava opción, pero nada, no podía ser si no tenía un documento que certificara su nivel de francés, que no se preocupara, que seguramente la llamarían en breve. La protagonista de este texto no daba crédito, nunca le habían comentado un caso así.

Qué pena, qué rabia, así que debía ser cierto lo de aquella compañera de universidad, hija de una señora de la limpieza, que aprobó en el 2010 y no la habían llamado en los dos años siguientes, debido a la crisis decían unos, otros que por falta de “enchufe”, contactos, y tuvo que esperar hasta que se convocaron nuevas oposiciones, volver a intentar aprobar. No sabemos si lo consiguió. Desde luego no era el caso de aquella hija de profesores que sacó la plaza cuando meses antes no sabía si presentarse… Sacar la plaza: convertirte en profesor/a para toda la vida, cobrando vacaciones, sin tener que volver a examinarse cada dos años que es lo que ocurre si eres interin@, es decir, si solo te llaman para sustituciones…

Tras aquella llamada matutina, la protagonista de este texto decidió que lo que acababa de aprender, eso de que podían llamarte sin estar en el número uno de la lista y para sustituir también a alguien que no daba clases de la materia para la cual tú opositabas, no supusiera el apocalipsis, sino que lo tomaba como una señal divina que le mostraba que hay otros mundos aunque están en este y que podía quedarse tranquila pues no había cuidado mal a sus amores, solo que no había clamado al cielo con exactitud. Con precisión tenía que haber pedido que la llamaran sí, como habían hecho, para una sustitución pero, claro, sin requisitos extraordinarios.

A pesar de todo, esa mañana, a causa de la llamada, no pudo estudiar para las injustas, inhumanas pruebas que iban a realizarse, como cada dos años, si no eran congeladas (lo cual había ocurrido en alguna ocasión), en unos cinco meses, y se puso a leer un dominical.

Providencialmente encontró la historia de Everett Worthington, ingeniero nuclear y catedrático de Psicología de la Universidad de Virginia (EEUU). Parece ser que cuando Worthington acababa de publicar uno de sus libros sobre la capacidad de perdonar, un ladrón entró en casa de su madre y la golpeó brutalmente hasta matarla. Parecía que la vida le estaba gastando una broma de mal gusto ya que su primer pensamiento fue acabar con el agresor con su bate de béisbol, pero se puso en el lugar del ladrón y pensó en el pánico que habría sentido al entrar a una casa que creía vacía y encontrarse a una señora. Entonces se dio cuenta de que él mismo no era mejor que el delincuente porque en realidad el asaltante reaccionó al pánico y, en cambio, él se había planteado que quería asesinarlo.

Aún así, algo no le cuadraba a la protagonista de esta historia

 

* Margarita Bokusu Mina es su seudónimo. Nació en 1969 en Málaga. Comenzó a escribir desde los 13 años, inició sus estudios de psicología a los 18.  A los 20 años se marchó a Londres donde pasó algo más de dos años siendo acomodadora en un teatro. Se licenció en Filología Inglesa en 2003. En 2008 comenzó a escribir su primera novela, publicada con la Editorial Bubok a partir del 2013.  También se dedicó a estudiar oposiciones que aprobó en 2014. Lleva más de un lustro como docente. En 2022 publicó su decimotercera novela.


miércoles, 11 de enero de 2023

"El concurso" relato de Margarita Bokusu Mina

 


Hace cosa de un mes apareció en mi vida, por segunda vez y por Messenger, un señor para que participara en un concurso literario. Repasé nuestra conversación pasada, era de hacía un año, y terminaba con que no me daba tiempo a presentarme. “Esta vez sí”, dijo. Le recordé que tengo publicadas trece novelas que, en formato físico y digital, llegan a cualquier lugar del mundo a través del enlace en mi página de la Editorial Bubok y también le pasé el de mi blog donde cuento todo lo ocurrido desde que decidí dar a conocer mis libros en 2013.

En fin, en ese momento estaba repasando la novela que acabo de mostrar al público a través de las redes sociales en las que me muevo. Por cierto, mis novelas no han pasado por un corrector ni por censura alguna, lo cual no me importaría si con ello lograra vivir de la escritura. Ahora lo hago de dar clases en un instituto de secundaria, lo llevo haciendo desde el 2016, pero no tengo mi puesto fijo, que no sé si algún día conseguiré porque acabo del trabajo agotada y no puedo volver a estudiar lo que ya superé en unas duras oposiciones del año 2014.

Aún no he conseguido tener casa propia, y eso que tengo más de medio siglo, y solo desde que soy profesora he podido vivir por mi cuenta, antes lo hice en compañía, fui precaria, trabajé poco.

Aún no he hablado del aceite, que es lo que me trae por estos lares, el motivo del concurso.

Desde pequeña mi madre nos inculcó, a mis hermanos y a mí, que de los aceites el de oliva era el mejor y, de hecho, no consumíamos otros. Si compraba unas latillas de atún estas tenían que ser en aceite de oliva, nada de aceite de girasol, por ejemplo. Si me remonto a mi infancia, también recuerdo a mi padre cantar aquello de Paco Ibáñez, la de: “Andaluces de Jaén, /aceituneros altivos, / decidme en el alma: ¿quién, / quién levantó los olivos?”, el poema del gran Miguel Hernández.

La madre de mi madre murió cuando esta tenía 3 años. Era de Mengíbar (Jaén). Emigró a Málaga porque en un reparto de tierras, un pequeño olivar, a ella no le tocó nada por ser mujer. Mi madre pudo ir a este pueblo una sola vez, cuando yo contaba con dieciséis primaveras.   

Desde que vivo sola, bueno con mis perrillos Rosi y Froi, siempre desayuno pan con aceite de oliva. Le puedo restregar un ajo y añadir tomate y jamón, aunque la más de las veces es queso porque no quiero comer animales.

En la solicitud para participar en las oposiciones había pedido que, de aprobar, me enviaran a cualquiera de los casi ochocientos pueblos de Andalucía. Me mandaron al de mi abuela.   

Continuaré relatando algo que allí me sucedió, pero antes insistiré en lo que me cuesta escribir: quizás por el calor, quizás porque he perdido el hábito desde que comencé a trabajar, quizás porque quedé en estado de shock cuando me enteré del fallecimiento de P. Aranda. Estas líneas son mi pequeño homenaje. Tenía solo dos años más que yo y hace tiempo había tenido la fortuna de conseguir dejar la docencia para dedicarse a la escritura. Le compré su primera novela cuando la publicó porque me gusta apoyar a la gente que empieza. Estos días, alguien escribió que, siendo ya reconocido, se presentó a un concurso literario en Antequera, bajo seudónimo, y no ganó nada. Lo comentó cuando, años después, lo invitaron a ser jurado del mismo.

En Mengíbar me quedé más de un mes. Existe un museo del aceite y compré algunos productos de cuidado corporal, para mí y para mi familia, que incluyen este ingrediente.

Al poco de llegar, seguía llorando, antes de acostarme, la muerte de mi perrito Mitón acaecida tres meses antes. Una noche soñé, por primera vez desde su partida, con él y en el sueño aparecía una perrita a la que realmente no veía y a la que alguien desde lejos llamaba por su nombre a gritos: “¡Roooooosiiiiiiiiiiii, Rooooooosiiiiiiii!”

Tres días después encontré a mi chihuahua de patas largas, pidiendo algo de comer, en la terraza del bar donde iba a desayunar con mis compañeros del instituto.

En Mengíbar también encontré una tienda llamada igual que el primer apellido de Carlota, mi abuela materna, y una historia, en la ermita del Cristo de las Lluvias, acerca de una señora con dicho apellido, que vivió hace cientos de años, y que dejó en herencia un manto para la Virgen, pero no indagué nada más porque mi madre así me lo pidió. Solo, al final de mi estancia, comenté algo a mi casera y ella me contó que había dos familias con ese apellido y que seguramente mi madre tendría que ver con una de ellas, pero que hacía falta el certificado de defunción de mi abuela y contactar con un señor, muy conocido en el pueblo, que se encargaba de investigar estas cosas con mucho gusto.

Luego tuve que esperar, en casa de mis padres, hasta mediados de febrero del 2017 para que me volvieran a llamar. Esta vez me tocó de nuevo, y por poco más de un mes, otro pueblo de Jaén que desconocía: Linares.  

Pero no me da tiempo a hablar sobre mi experiencia en Linares si quiero participar en el concurso. He “perdido” algo de tiempo conmocionada por lo del perrito Timple en Canarias dedicándome a recoger firmas para que se haga justicia, por él y por otros seres inocentes, y a informar de concentraciones en diferentes puntos de la geografía española en defensa de una Ley Contra el Maltrato Animal más justa, para que los monstruos vayan a la cárcel. 


* Margarita Bokusu Mina es su seudónimo. Nació en 1969 en Málaga. Comenzó a escribir desde los 13 años, inició sus estudios de psicología a los 18.  A los 20 años se marchó a Londres donde pasó algo más de dos años siendo acomodadora en un teatro. Se licenció en Filología Inglesa en 2003. En 2008 comenzó a escribir su primera novela, publicada con la Editorial Bubok a partir del 2013.  También se dedicó a estudiar oposiciones que aprobó en 2014. Lleva más de un lustro como docente. En 2022 publicó su decimotercera novela.