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martes, 14 de enero de 2025

"Maldito amor por conveniencia" poemas de Ana Gabriela Banquez Maturana


Amor

En su mirada, perdía mis certezas,
un laberinto de misterios y promesas.
Ella, mi musa y mi destino,
con su extraña forma de ver la vida, me llevaba al abismo.
Entre susurros de sueños y secretos,
me sumergía en su universo sin pretextos.
Amor era perderme en su mirada profunda,
donde cada destello era una ventana al mundo.
Ella, mi guía en la noche oscura,
con su luz iluminaba mi aventura.
Caminábamos juntos, hacia el paraíso soñado,
donde el tiempo se detenía y el amor reinaba a su lado.
Sus palabras eran versos en mi corazón,
cada latido un eco de su pasión.
En su abrazo encontraba mi refugio,
donde el amor florecía con un dulce sortilegio.
Amor era perderme entre sus besos,
donde el tiempo se desvanecía y éramos eternos presos.
Ella, mi musa, mi inspiración,
me llevaba de la mano hacia la redención.
En su extraña forma de ver la vida,
encontraba la razón para vivirla.
Ella, mi guía, mi luz en la oscuridad,
me llevaba al paraíso, con su amor como verdad.


La despedida 

Oh, cruel amante,
Tus ojos eran tormentas que arrasaban mi jardín de esperanzas.
En las esquinas de mi alma,
Se escondían los fantasmas de tus promesas rotas,
Y yo,
Una poetisa sin muso, te escribía en versos de despedida.
¡Ay de mí!,
Mis lágrimas eran ríos desbordados, y tú, un navegante sin brújula.
Así,
En la penumbra de mis noches solitarias, te dejé ir, como un verso olvidado en un libro antiguo.
Y ahora,
En la quietud de mi corazón herido, sigo buscando las palabras que nunca pronunciaste.


Maldito amor por conveniencia
 
¡Oh, pérfido destino de amor mercenario!
Te marchaste tras curvas de embaucadora silueta,
dejando en mi pecho la estela incompleta
de un dolor inclemente, un sufrir necesario.
 
Tus labios, de filtros depravados esclavos,
me sumieron en abismos de amarga condena,
quebrando mi espíritu con una cruel cadena,
de mi dignidad solo sombras y cráneos.
 
¿Acaso valió tu traición unos besos,
noches de lujuria, un ego inflado?
O tal vez caderas y sonrisas de raso,
la avaricia de un futuro en tu lazo.
 
¿Cuánto te costó olvidarme,
fue un par de besos, noches infames,
o solo un poco más de carnal ardores?
 
Quizás fueron caderas, una sonrisa encantada,
una ambición vacua que en la brisa se desbanda,
y tu amor, tan falso, en el ocaso.
 
En mi pecho queda un dolor que no cesa,
y el recelo de un amor ultrajado,
un tormento perpetuo que no amanece.
 
La traición se engalana, con risa cínica,
dejando cicatrices en mi alma etérea,
destruido por un amor mendaz.
 
Oh, maldito amor, por ti perdido,
te llevaste mi paz, mi fe, mi hálito,
dejando solo un cruel lamento.
 
Y en esta lírica de desdicha y pena,
recuerdo tu engaño, tan lleno de hiedra,
y me pregunto cuánto más me queda.
 
¿Valió tu traición un instante fugaz,
o el fulgor falaz de un amor rapaz,
que dejó mi corazón en ruinas?
 
El barroquismo de tu traición me ensombrece,
y en la metáfora de tu amor ficticio,
solo queda un suspiro sumiso.


Remordimiento
 
Caótica mi alma sin tu ser presente,
en el laberinto de mis días te busco,
sin hallar más que ecos de tus pasos.
El tiempo, verdugo inclemente,
me priva de tu risa y de tu llanto,
de tus ojos que iluminaron mis noches oscuras.
Cada segundo es un tormento,
un recordatorio cruel de mi ceguera,
de mis elecciones que nos alejaron,
de mi incapacidad de amarte a tiempo.
 
Oh, elegía de mis lamentos,
versos tristes que al viento lanzo,
mi corazón, prisionero de su soledad,
clama por el calor que ya no tiene.
Mis errores, fantasmas incansables,
se ríen en mi cara, me susurran tu nombre,
y cada latido se convierte en un eco vacío,
en un reflejo de lo que pudo ser.
 
En rimas te conjuro, amor perdido,
esperando que en algún rincón del cielo
puedas escuchar mi arrepentimiento,
mi deseo de volver a encontrarte.
Quizás un día, en otro tiempo, en otro mundo,
nuestras almas se reconozcan, se abracen,
y en esa eternidad sin tiempo
nunca más deba vivir sin ti,
sin el sonido de tu risa, sin la luz de tu mirada,
sin el amor que siempre debí demostrar.
 
Pero mientras tanto, en esta vida errante,
solo me queda el lamento de mi ser,
la constante añoranza de lo que fue,
y la esperanza de lo que aún podría ser,
si pudiera, al menos, una vez más,
demostrarte todo lo que en mi corazón llevé,
todo el amor que por ti siempre sentí,
y que nunca supe expresar,
hasta que te perdí. 

*Ana Gabriela Banquez Maturana. Administradora industrial y aspirante a Maestría en Inteligencia Artificial, con experiencia como investigadora científica en el grupo “calidad y productividad organizacional integral” de la Universidad de Cartagena-UdeC (COL0048115). También miembro de los consejos editoriales de las revistas “Journal of Small Business and Enterprise Development”, “International Journal of Blockchains and Cryptocurrencies”, “Journal of Health Organization and Management”, “Journal of Global Operations and Strategic Sourcing” y “International Journal of Creative Computing”. Además, funcionaria de la Vicerrectoría de Aseguramiento de la Calidad de la UdeC. Miembro de la Red Iberoamericana Interdisciplinaria de Investigadores, nodo socio-jurídico y revisora científica en revistas de alto impacto (Q1 y Q2) (Web of Science ResearcherID: HOA-8090-2023) como “International Journal of Population Data” (Q1), “International Journal of Lean Six Sigma” (Q1), entre otras. Autora de cinco libros literarios y colaboradora en más de cien publicaciones literarias en múltiples revistas internacionales.

lunes, 9 de septiembre de 2024

"El peso de tu ausencia" relato de Ana Gabriela Banquez Maturana



El aire se ha vuelto denso, irrespirable, una mano invisible que aprieta mi pecho, roba el oxígeno de mis pulmones. Cada inspiración un esfuerzo titánico, cada exhalación un susurro de angustia que se pierde en la habitación vacía. Un peso invisible me arrastra, me hunde en la silla, en el suelo, en la profundidad de este abismo sin fondo donde la luz se resiste a entrar.

Los colores, antes vibrantes, se han desvanecido, como una acuarela olvidada bajo la lluvia, dejando solo un lienzo monocromático, gris, desvaído. El mundo, antes un jardín de sensaciones, ahora un páramo desolado donde la tristeza echa raíces profundas en mi alma.

Y en este silencio opresivo, tus ecos resuenan con la fuerza de un trueno. Cada rincón de esta casa, de esta ciudad, del planeta entero, impregnado de tu recuerdo, una fantasma intangible que me persigue sin descanso.

Intento aferrarme a los jirones del pasado, a la calidez de tu sonrisa, al eco de tu risa, pero se me escapan entre los dedos como arena. Y la desesperanza, una bestia paciente y voraz, aprovecha mi debilidad para devorar los restos de mi esperanza.

Las horas se estiran, interminables, cada minuto un siglo de agonía. El sueño, un refugio esquivo, me niega su consuelo, dejándome a merced de mis propios demonios. Y en la oscuridad, la idea de un futuro sin ti se cierne como una sentencia inapelable, un destino cruel que me ahoga, me aplasta, me aniquila.

¿Cómo encontrar la fuerza para seguir respirando cuando el aire se ha vuelto veneno? ¿Cómo navegar por este mar de dolor sin brújula, sin timón, sin un faro que ilumine el camino?

A veces, en la penumbra de mi desolación, me parece escuchar tu voz, un susurro lejano en el viento. Y por un instante, fugaz como una estrella fugaz, la esperanza parpadea, tenue, frágil, amenazando con reavivar la llama de mi voluntad.

Pero la ilusión se desvanece con la rapidez de un espejismo, dejándome aún más perdida, más rota, más sola en este desierto de ausencias. Y la única certeza que me queda es el peso implacable de tu ausencia, un vacío insalvable que me acompañará hasta el final de mis días.

 

 

*Ana Gabriela Banquez Maturana. Administradora industrial y aspirante a Magíster en Inteligencia Artificial, con experiencia como investigadora científica. También miembro de los consejos editoriales de las revistas “Journal of Small Business and Enterprise Development”, “International Journal of Blockchains and Cryptocurrencies”, “Journal of Health Organization and Management”, “Journal of Global Operations and Strategic Sourcing”, “International Journal of Creative Computing” y “Journal of Social Impact in Business Research”. Autora de cinco libros literarios y colaboradora en más de cien publicaciones literarias en múltiples revistas internacionales.

jueves, 25 de enero de 2024

"Égida Efímera" poemas de Ana Gabriela Banquez Maturana


Crónica Amorosa
 
En la penumbra de un amor extinto,
se marchita el verso, la métrica se extingue.
Rimas huérfanas, sin ritmo ni encanto,
la estrofa se desvanece, la prosa se trunca.
 
Como un Shakespeare sin su Julieta,
mis letras yacen, sin la musa predilecta.
La trama deshilacha, sin su clímax,
el protagonista, sin su razón de actuar.
 
Oscilan las metáforas, como en un caos,
el giro inesperado, se convierte en fracaso.
El diálogo calla, los personajes mudos,
la narrativa sufre, sin amor en su fundamento.
 
Se desvanece el énfasis, la tensión se pierde,
la trama inerte, sin el afecto que concede.
En el tomo del desamor, la historia yace,
capítulos sin amor, en la novela fugaz.

 
Égida Efímera
 
En la penumbra lóbrega, contemplaba su desolación,
Una paroxística aflicción, un requiebro del alma.
La anhelada asistencia, un bálsamo ansiado,
En el reducto de su caótico padecer.
 
Ataviada con la postración, exhausta y lacerada,
Yacía en la disonancia de su padecer efímero.
En el ínterin, el égida de la fe desfallecía,
Disipándose al compás del inexorable tic-tac.
 
¿Cómo podría el corazón íntegro soportar tal duelo?
¿Cómo podrían las lágrimas, como saetas, traspasar sus entrañas?
Lágrimas, no simples gotas, sino torrentes del ser,
Una catacumba de pesares, un tumulto que desgarra.
 
Y mientras, en mi ser, el temor exánime resonaba,
Una confluencia de destinos, un crepúsculo compartido.
En la partitura de esta tragedia, la esperanza, un atisbo,
La osamenta de dos almas enlazadas, en simbiosis etérea.
 
Así, en el caleidoscopio de esta miseria,
Se erige un poema efímero, una alegoría de la existencia.
Donde el crepúsculo cede al alba,
Y el vértice del amor deviene en el faro insuperable.
 
 
 
Tu recuerdo

En el reflejo de mi ventana, ilusiones tejían
un engaño lunar, noche cómplice de artimañas,
jugando al misterio cuando tu ausencia pesa,
soledad llamando, auxilio en vano esperaba.
 
Entre susurros de nostalgias, creí vislumbrarte,
travesía ilusoria, fuga de la realidad,
te extraño hoy con el lamento del verso,
pero la distancia es el eco de un adiós.
 
Cautiva mi anhelo en el teatro del recuerdo,
donde las sombras bailan con la añoranza,
se desdibujan caminos para volverte a ver,
pero ya ni las estrellas trazan tu sendero.
 
En el eco silente de un amor que se desvanece,
mi corazón rimando suspiros de melancolía,
te busco entre versos, en la métrica del olvido,
pero el tiempo es un poema sin tu presencia.
 
En la partitura del tiempo, tu melodía ausente,
acordes perdidos, notas que nunca se repiten,
mi anhelo se enreda en enigmas de la memoria,
y la realidad desafina la sinfonía de nuestro encuentro.
 
 
 
Sueño

Soñar transforma la perspectiva de la vida,
Un velo que difumina la realidad percibida,
Un sueño, un todo casi imperceptible,
Más que el todo al ser soñado, es indeleble.
 
No sé si mi sueño es solo quimera,
Si algún día mi mano lo alcanzará ligera,
La grandeza o pequeñez son incógnitas,
Mi sueño es sueño, lo siento en su ruta.
 
El sueño es un reflejo en la penumbra,
Una esencia que en la vigilia se deslumbra,
Un misterio que mi mano no toca aún,
Pero en su vanidad, mi sueño es común.
 
La incertidumbre se enreda en su trama,
Pero el sueño persiste, sin cambiar su trama,
La medida, la importancia, son nimiedades,
Mi sueño es sueño, lleno de realidades.
 
Así, en la nebulosa de lo imaginario,
Mi sueño se forja, es un diario,
No importa su tamaño o su envergadura,
Mi sueño es sueño, su esencia perdura.
 
 
*Ana Gabriela Banquez Maturana, Administradora industrial de la Universidad de Cartagena con amplia experiencia en el desarrollo y asesoramiento de proyectos y la redacción de artículos científicos. Destacada evaluadora para "International Journal of Population Data" (Q1) y "International Journal of Lean Six Sigma" (Q1).
Escritora de obras literarias y participante activa en encuentros de revistas internacionales. Organizadora de seminarios sobre inteligencia emocional, empoderamiento y espíritu empresarial. Profesional con habilidades analíticas y gerenciales, experta en control estadístico de calidad, analítica de datos e inteligencia artificial. Capacidad comprobada para trabajar en equipo, orientada al logro de objetivos y competente en el seguimiento de procesos y procedimientos.

miércoles, 21 de junio de 2023

"Tiempo pasado" poemas de Ana Gabriela Banquez Maturana



Mujer

Benditos los ojos que se postran a admirar tu grandeza, y ante ella, rinden culto a tu hermosura, teniendo los sentidos embriagados por tu rostro celestial, en el cual se refleja la esencia sutil de las rosas y el misterio del mundo.
Sin duda alguna, los diamantes que guardas en tus pupilas centelleantes, iluminan la oscuridad del mundo, mientras se hace evidente la verdad que traen las palabras aprisionadas entre tus labios y el amor puro de tu corazón.
Eres la diosa que nos regaló Dios, llena de encantos, talentos y generosidad, con la capacidad única de crear vida en tu interior y seguir perfecta como el ligero soplo del aura en la flor.


Olvido

Voy agonizando en sigilo secreto, con el cuerpo débil, los labios secos, la mirada perdida y la razón embriagada de alucinaciones, que van y viene al compás del tic tac.
Deseando no haber sido en este vivir de dolores, mientras voy delirando cansado de padecer, otra historia. Por fin, decido sentir las caricias del adiós. Ya no habrá más lucha, aunque los vea desplomarse en llanto, gritando ¡Tú no!
Llega el ocaso y me invita a dormir un sueño profundo que alivie mis males, aunque me arroje al olvido de quienes me añoran en pena y mañana me sueltan en tragos con el flexible querer en vida.


Cansancio

Hoy de nuevo en los ojos recae la pesadez de un cansancio guardado, con un caos a puertas cerradas y heridas abiertas.
Siento irme consumiendo aceleradamente como un cigarrillo en labios de vicioso, pidiendo prestada un poco de fe o quizás un cambio en esta vida transitoria, estancada en un indeseado receso sin final.
Mientras, mis noches tormentosas me derrumba los adentros, sin la más mínima pisca de compasión por su condensación de oscuridad; es realmente deteriorante.
Mi piel termina vestida de escalofrío y mi alma de miedo, mientras el corazón requiere un poco de abrigo para no perder su calidez.
Y al final, esta tortura que abre de pasar entre neblina de nervios palpitantes, me empaña la visión, y sin seguridad de escapatoria, hace que la ufanía de encontrar la paz ya no alivie mis penas.


Tiempo pasado

Ojalá retroceder el tiempo fuera tan fácil como tomar el reloj y rodar las manecillas hacia atrás,
para en esta segunda oportunidad de vida, poder apreciar con otros ojos nuestra tranquilidad.
Escucharnos estallar en risas que adornaban el lugar, y sin más que contar, andar de tu mano para que no te me vuelvan a robar.
Un intruso aceptado por tu única mitad, que sin potestad alguna de tu lado me supo despachar, dejando mi corazón acongojado, sin razón para continuar.
¡Ay, señorita de mis pesares, por favor vuelva ya!
No ve que con su adiós supo terminar, el alma primaveral de esta simple mortal, con amargo desconsuelo y trastornos de bipolar, que ríe y llora en medio de su tempestad.
Nuestra niñez busco en la oscuridad, cuando cae el pensamiento y los recuerdos no dejan de transitar, haciendo que el dolor no sepa sobrellevar, deseando mis dolencias poder olvidar.

*Ana Gabriela Banquez Maturana es administradora industrial de la universidad de Cartagena, con experiencia en el control estadístico de la calidad, participe en varios encuentros literarios a nivel nacional e internacional (Rumanía, México, Perú, Colombia, etc.), autora de artículos científicos con múltiples indexaciones (DOAJ, Dialnet, Google academic, Stanford libraries,..), y obra literaria (Amazon, booktopia y demás).

jueves, 23 de marzo de 2023

"Batalla silenciosa" poemas de Ana Gabriela Banquez Maturana


Pecado

Enlazados están los poros de mi piel a aquellas      

 manos cálidas y calladas que sutilmente desvestían mis penas con amor.

 …Navegaban a trayectos cortos por mis debilidades; me hacían suya.

 Y en ese insolente robo, mis labios solo callaban.

Resistía con esfuerzo altivo mi vehemencia por dar pare a tan indebida desfachatez,

Pero, en poco tiempo mi cuerpo borró su necedad.

En él supe adorar el pecado, penitente en el silencio del placer…

Entre sus labios hechiceros mis piernas hozaron temblar con tenaz gustosidad,

Sintiendo en plena altivez la encendida furia con que desvestía mi lujuria.

De puro gusto… ¡Ay, alma mía! Te dejaste arrebatar la inocencia y pureza.

Ya hoy, no vale cuán arrepentimiento cargue las penas mías.

 

¡Soledad!

Soledad, siempre estarás tú mi devota amiga…

Contigo partiré, si no me dejas…

Cavaste un hueco recóndito en mi alma para obstruir a la memoria que hace reclinar mi lánguida cabeza, sangrando dolores, aunque aún siga erguida.

Entre tanto, las llamas van calcinan los pensamientos, sin encenderse el raciocinio, sintiendo más el hecho que el fin.

En vano piden refulgencia mis tristes luceros, entre ceguedades alucinando, dando vida a mi juicio más novato e inseguro, que me entierra con mayor salvedad.

Y es así que, ensimismada está la efímera conciencia fulgurándose en la nada que hoy representa todo mi interior, tapando con cortinas de humo y nicotina el desmadre de la ilusión.

Mientras, entre mis huesos delirantes, estoy puesta, a todo el mal de ingrato amor que quiebra y roba vitalidad.

Mi piel y mis labios le mantienen desde el primer día viviente, saboreando un sabor ya sin gusto.

¿Qué ausencia, qué desvarío, viven mis juventudes?, llorando el ser que vivo, deseando alta piedad de esta excelsa vida.

Pues, si del cruel amar sigo prisionera, pronta será abierta mi sepultura.

 

Batalla silenciosa

Silencio siniestro,

Me torturas bajo el fulgor purísimo de una mente en torbellino,

Atravesando las mórbidas penas de mi pecho acongojado, .

Vas logrando desarmarme en raudal de llanto…

Venciendo mi arte de sonreír,

Me tornas ufana al infierno de lamentos y gemidos,

De insensatos tiempos de pesadumbre.

¡No sabes cuánto sufro!

Con mis tinieblas al desnudo,

Sola y desarmada,

Batallando con impecable valentía,

Mis más sádicas luchas.

Hallando mi dolor en rostro de vida primaveral,

Pero con hojas marchitas,

 Casi echas polvo,

Que el viento me roba de las manos.



*Ana Gabriela Banquez Maturana es administradora industrial de la universidad de Cartagena, con experiencia en el control estadístico de la calidad, participe en varios encuentros literarios a nivel nacional e internacional (Rumanía, México, Perú, Colombia, etc.), autora de artículos científicos con múltiples indexaciones (DOAJ, Dialnet, Google academic, Stanford libraries,..), y obra literaria (Amazon, booktopia y demás).

miércoles, 25 de enero de 2023

"Caos" relatos de Ana Gabriela Banquez Maturana


Cambios

No es fácil dominar el arte del desapego; perder lugares, nombres y momentos sin retorno alguno.
Como yo he perdido los minutos del reloj de mi vida, entre cortas interrupciones de unos segundos vacíos, que cuelgan en miedo.
Los hecho de menos, pero su pérdida es natural para la vida, que va por distinto camino a mi tiempo.
No lo comprendo, aunque lo haya vivido durante muchos años y las voces de los recuerdos nunca mueren. Ni siquiera al interrogar el silencio que acompaña mi noche y me incurre más en la incertidumbre.
¿Y ahora que vendrá?


Caos

Sufre incansablemente mi conciencia, ostentando el dolor de cargar un caos por dentro, con el alma atormentada por los recuerdos.

Sin sosiego alguno, entre el tiempo que se descarga los minutos y no deja correr la vida, es cuando evidenció el vacío en el que está sumergida mi existencia.

Perdida entre la historia y dos tiempos que nunca se separan, mientras el sufrimiento pasado me hace recordar momentos sin retorno, entre ecos guardados del subconsciente.
En ese instante quisiera perder la memoria, retirar de mi mente la conciencia, porque quizás en medio de tal locura, podría restaurar la cordura de una mente en calma.


Investigadora

Añoraba incansablemente ser la dueña de las primicias, aunque eso le significará cavar hasta lo más profundo del secretismo social y desenterrar las más olvidadas noticias en sepultura andante.

No le temía a los prejuicios que acogería su imprudencia necesaria, mientras tuviese por objetivo liberar la verdad del mundo, enclaustrada entre seres opresivos y con sed de malicia. Para ella, arriesgarlo todo por sus convicciones y la razón no era baladí, sino esencial.


*Ana Gabriela Banquez Maturana. Administradora industrial de la universidad de Cartagena, con experiencia en el control estadístico de la calidad, participe en varios encuentros literarios a nivel nacional e internacional (Rumanía, México, Perú, Colombia…), autora de artículos científicos con múltiples indexaciones (DOAJ, Google academic, Stanford libraries,..), y obra literaria (Amazon, booktopia…).

martes, 13 de septiembre de 2022

"Suicidio, Amor y Suerte" poemas de Ana Gabriela Banquez Maturana

Suicidio.

Temblando muero…

      En muerte taciturna que aprieta la garganta,

te muerde las entrañas,

       te desprende hasta las uñas

y te arroja al olvido.

 

Mientras,

galopa a pasos firme mi alma en pena,

en medio de un suicidio que provocan mis disrupciones.

 

Llegando a mis lágrimas,

      cuya vida acaban en mis mejillas

 y sirven de comodín a mis males.

 

Sintiendo recorrer la lava que me calcinan los intestinos y consume el aliento.

 

Perdí el arte de vivir,

       abrazando la agonía del ultraje de los años;

congoja, sintiendo "dolor doblado", decapitando sueños.

 

¡Pero! En tu rezo bendito me cobijare ...,

      “en gloria del que se quiere luego de la muerte”.

 

Amor.

El amor,

No se cree suficiente cuando el amar,

No alcanza para quién no desea ser amado.

 

Y se esconde,

Se pierde en lo más profundo y recóndito del olvido.

 

Porque, simplemente en ese lecho oscuro siente que no pierde su luz.

 

Y canta,

Melancólicas estrofas, sin saber si habrá oídos capaces de escucharle.

 

Y se muestra,

Tan puro y bello, aunque no sea posible para los ojos mirarle.

 

Y te abraza,

Te aprieta la vida, hasta alcanzar asfixiarte con sus brazos impalpables.

 

Te muestra felicidad, aunque no se olvide de los momentos de tristeza.

 

Y te hace admirar con total ceguedad los puntos fuertes de aquel,

Que en medio de su involuntad añora estar con aquella,

Que se vuelve tu competencia sin así pedirlo.

 

Y finalmente,

Construimos nuestros lazos imperecederos, hasta que él muera,

O nosotros lo hagamos,

Lo que suceda primero.


Suerte.

Resbalosas gotas de rocío,

se arrastran miserablemente por mi rostro,

y se adhieren a la carne dolorosa que arropa mi alma.

No fingen aquellas lágrimas,

el hastío inefable en que se sumerge mi vida,

y en ese instante solo deseo la muerte,

para ver si tan grave mal halla mi cause.

Resignarme al desvarío hiperbólicamente desde mi casa en ruinas,

con mi vida plenamente destruida,

No pierde cordura.

Haciéndole moldura a las crueles afrentas,

del desprecio profundo de la suerte mediocre que me tocó.

En mi curso recurrente,

se desvaneció mi buena fortuna,

entre un espabilar huyo,

y el festín de mis desdichas presidió.

La horrible arpía me traicionó,

la busque entre días,

la aceche entre noches,

pero el viento la oculto.

Y no la veo,

no la toco,

no la siento,

por mucho anhelo que le tengo.


Biografía:

Ana Gabriela Banquez Maturana es una escritora colombiana nacida el 3 de julio del año 2001 en San Onofre, Sucre. Ingresó en el 2018 a la universidad de Cartagena a realizar su pregrado en administración industrial. En el 2021, se da a conocer como escritora, al participar en la segunda edición del libro mi máquina de escribir, escritores del mundo. Posteriormente, escribe la novela, vida: realidad poco perfecta (2021), la cual es un reflejo real y sórdido de las vivencias de la sociedad, relatada a través de la poesía y el diálogo, esta ha sido publicada en más de 8 plataformas literarias a nivel nacional e internacional.