sábado, 25 de mayo de 2019

"La ligera jaula del amor" poemas de Johanna Tobón



Fragmento

Soy un fragmento adolorido de dios
De una obra casi exacta, pero defectuosa
Arrojada al mundo.
Soy la desheredada 
En un verso de avaros adoloridos
Con el vientre lleno de desamores.
Soy la pala, la tierra y la semilla
¡Soy la jaula!
Y en la lápida de mis tristes ruiseñores,
También soy el gusano.
Acordate despiadado amante
Que mis huesos enjaulados
Poblaron tu imperio,
Que con mis tetas 
Te amamantaste,
Que de mi virginidad bebiste
El placer más lúdico.
Guerrillero de mis entrañas
No dejes a medias el coito
Ni huyas prófugo como ave 
Con mi placer a cuestas.
Venid libertino
Buitre de mi cuerpo,
Dejad ver el corazón de los horizontes,
Dejad acariciar tu verdugo,
Fecundá en mí la vida que llora,
Y sentí conmigo el dolor de mis vísceras.
Florecé en mis comisuras,
En mis caderas fructuosas;
Florecé no como el lobo 
Ni como el mendigo,
Florecé como la golondrina 
Que es más viril que la luna.
No pertenezco a tus costillas
Pertenecés a mi útero
Y sos el más leal enemigo
Que han conocido mis entrañas.
Arduo profeta, te invito a mi cuerpo
De nada me sirve este lienzo de órganos bellos
Si los genes de tu sepulcro no me reconocen,
No seás solo un paisaje muerto
Al que el hacha de un dios ha esculpido con desgano.


La intimidad de un cadáver

En la bragueta de mi intimidad brilla un verdugo
El que acaricia mis malintencionadas jaulas,
Esas que me protegen de mí,
De mi cadáver,
De mi culo que es un asilo para los desdichados…
Tienen fétida la mirada y la palabra
Y no inspiran siquiera un jadeo.
Son como aves carroñeras,
Buitres que acaban con la mortecina que queda en el odiado mundo.
Aunque no me considero puta,
Ni mortecina ni buitre,
Ni mucho menos ave,
Porque les beso la frente
Después de que dejan mis grietas como un colador.
Al fin de cuentas esas pobres bestias viriles
Vienen más que por un pajazo,
Por un poco de afecto.
Se les ve por las violentas cuencas de sus ojos
La docilidad de una niña.


La ligera jaula del amor

La ligera jaula del amor
Me ha atrapado infraganti
Con las manos en la muerte
Y observando el horizonte.
La ligera jaula del amor
Me ha hecho un pájaro
Que me apresa en esta multitud.
Mas ahí tras los barrotes permanecen 
Una manada de silbos en la noche
Con la puerta abierta.
Ninguno emigra,
Todos bailan en la jaula
La zamba de este tambor que late,
Que es horizontal como el descenso.
Ahora miro el paisaje y no veo 
La consumación de mi cuerpo
Tras la pálida agonía del eterno contemplar.
Veo ahora tras la abertura
La figura de una mujer infinita
¿Es el amor acaso, la grieta entre el ayuno y la palidez del infierno?
¿De los días domesticados?
¿Del sonámbulo camino?
Me digo armada y lírica
Porque quien ama se pierde en su trova
Porque al amor es una cascada
De sangre que nos embiste.
Ahora son el horizonte y la muerte 
Quienes me miran con recelo.


No se nombrar el amor

No se nombrar el amor
Pero lo celebro
Con guerra incesante
Con la locura delirante
De tu boca que también celebra mi boca
No se nombrar tu sangre dulce
Que es como el manjar de dios
Para estos labios pobres y desleales
Pero se nombrar a cambio
La catástrofe que provoca
Tu cuerpo en alta mar
Y enciende la llama de guerra en mi pupila
Hambrienta un poco de ti
un poco de mi
De esos huesos infinitos
Que parecen un crepúsculo floreciendo
En las alturas
 No se nombrar el amor
Pero Encima de mi cuerpo está tu cuerpo crucificado
Y me lo he bebido junto con los dioses
Porque todo lo que toca mi lengua
Es guerra, es fuego
Es un campo de batalla,
Porque me haces sentir el mundo y su maldad
Y no hay nada más fuerte
Que un mundo que odia y se desata
No se nombrar el amor
Pero lapido
Con mi odio abanderado a ese sol que apresa tus
Pliegues de bronce,
Y esta solidaridad con tu cuerpo
No es otra más indecente
Que el frio, porque el amor
El amor no alcanza para uno mismo como
Para darlo a diestra y siniestra sin ninguna compasión
Pero yo te doy mi guerra
Mi alma que es solo una ráfaga de viento
simplemente
Porque un corazón sobre un corazón es más que un cuerpo
Sobre un cuerpo
Mas que una tumba sobre una tumba
Mas que dios sobre su crucifijo
Te doy la ternura de un hermano
Y su lealtad tómala
No me pidas que te nombre
Como se nombran los amantes
utópicos
Quizá no me alcance la eternidad para aprender
A querernos a ambos
Toma mi mano y caminemos
a la certeza de aprender a odiarnos
A mentirnos
A matarnos de vez en cuando
A destruirnos sin retorno
Toma mi mano y celebremos este lienzo
Este amor que nos pronuncia que nos riñe
La fauna y el cuerpo celeste
Que se desdobla en el suspiro
que será por siempre y para siempre
El camino a ser uno solo.


Al suelo frío de su vientre

Abismo espeso
En tu lomo caigo estéril
Hambrienta y prematura,
Con resaca de tu líquido amniótico
Mujer desposeída,
Solo un cendal
Una bacante
Para esta dama entre potros,
Bárbaros, varones
Que se van extinguiendo
Con el tiempo
Y la esperma que dejan caer en sus manos.
Te doy la palabra de huésped
De tu cuerpo, madre
Que no disecaré tus senos con mi boca.
Fructuosa mujer,
Me deslizaré por tu grieta
Y no sentirás dolor siquiera,
No hagas de mí un cadáver pequeño
¿O acaso talaron tus perlas para que yo no nazca?
Te prometo madre,
Que te arrullaré en las noches
Con mi llanto cuando me arrulles.


Johanna Tobón. 1990- Ituango Antioquia. Apasionada por el teatro, ha incursionado en él en diversas ocasiones.Su escritura es empírica y plantea diversas temáticas  alrededor de la mujer, la sexualidad el amor y la muerte, ha participado en diferentes encuentros  poéticos en la ciudad de Medellín.

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